Nota introductoria
Pocas cosas son más evocadoras que una imagen. Los grimorios o libros de hechizos suelen ser imágenes muy poderosas que la cultura popular y luego la industria del entretenimiento se han encargado de mantener en el imaginario colectivo. Por eso no es extraño que nuestra mente convulsione al tener noticias o al ver uno de estos libros en la vida real, con sus típicas hojas amarillas, su lenguaje extravagante y sus símbolos encriptados.
Es lo que ocurre con los grimorios islandeses, como el famoso Galdrabók y sus símbolos, sigilos y galdrastafir. Cuando llegaron a internet a finales del siglo pasado, y hasta el día de hoy, muchas personas comenzaron a creer que las películas de Hollywood no eran tan fantásticas después de todo: la magia existe, ¡tiene que existir!
Por desgracia, en estos casos generalmente el oportunismo de unos pocos se convierte en la solución para el morbo y la avidez de muchos. Los grimorios islandeses y sus símbolos, como el famoso vegvisir, ignorados por los académicos occidentales, se han convertido en materia prima para muchos brujos modernos con más habilidades para el comercio que para la investigación. Las teorías no tienen nada de malo hasta que comienzan a venderse como verdades históricas absolutas. Por favor, nunca te conformes con explicaciones fáciles, consulta las fuentes.
La brujería islandesa NO es antigua magia nórdica y tiene poco o nada que ver con los vikingos. Se trata de un fenómeno posterior que tal vez no se ha estudiado lo suficiente y muy pocos trabajos serios han sido traducidos al inglés; mucho menos al español. Esto ha hecho que el nivel de desconocimiento, especulación y abuso de ciertos contenidos, sea exagerado y favorezca más al márquetin de ciertas webs de ventas y servicios que al conocimiento de la historia y la cultura islandesa.
Por otro lado está el hecho de que algunas personas muy puristas intentan mutilar los textos y los símbolos para extirpar el componente judeo-cristiano y reproducen solo partes distorsionadas de la realidad. Esta no es una actitud muy sabia, primero porque hasta ahora nadie tiene los conocimientos suficientes para realizar una cirugía tan compleja, segundo porque hacerlo implica ignorar de forma caprichosa e inmadura los procesos naturales y orgánicos –no necesariamente agradables– que conforman los pueblos y sus culturas. Sería muy provechoso que la próxima vez que veas el vegvisir o cualquier otro galdrastafur, entiendas que no es un símbolo “vikingo” ni “cristiano”, sino un producto único e irrepetible de Islandia, de la imaginación y la espiritualidad de su gente.
Hace un tiempo, en esta misma página se encontraba mi primer intento por profundizar en la historia y la interpretación de la brujería islandesa, principalmente sus misteriosos símbolos. Después de continuar leyendo e investigando me di cuenta de que mi primer acercamiento estaba muy lejos de ser completo. Es por eso que he vuelto a editar esta página, he quitado todo lo anterior y he decidido compartirles poco a poco lo que he ido descubriendo. CADA SEMANA agregaré UN CAPÍTULO, así que estén atentos. Les prometo que será un viaje interesante con muchos elementos nuevos.
- I. Islandia pagana
- II. Islandia católica
- III. Islandia protestante
- IV. Runólogos y coleccionistas
- V. Los grimorios
- VI. SKUGGI
- VII. La mitología y el folclore en los textos mágicos
- VIII. Los símbolos mágicos islandeses
- 8.1. Influencias de la magia clásica
- 8.2. Influencias de la magia judeo-cristiana
- 8.3. Influencias de la tradición rúnica
- 8.3.1. Literatura medieval
- 8.3.2. Dioses y ladrones
- 8.3.3. Runas-pedo
- 8.3.4. Hechizos de amor y lobos
- 8.3.5. Medicina y exorcismos
- 8.3.6. Envíos
- 8.3.7. La fórmula de 5 elementos
- IX. Los bandrún
- X. Las runas cifradas
- XI. ¿Quiénes son los magos modernos?
- XII. Las teorías de los magos modernos
- XIII. El cuadrado SATOR
- XIV. Ægishjálmur o “Yelmo del terror”
- XV. Svefnthorn o “Espina del Sueño”
- XVI. Vegvisir o “Señal de guía”
- XVII. Conclusiones
.I. Islandia pagana

Es sabido que Islandia tiene una tradición de brujería bien enraizada. Rodeados de volcanes, suelos áridos, mares congelados y un clima implacable, es natural que los islandeses recurran, con orgullo además, a lo sobrenatural para sentirse protegidos. El pasado pagano de Islandia, cuando fue conquistada por colonos del continente y regida por la llamada Mancomunidad, es relativamente bien conocido. El goði era el caudillo y devenido sacerdote que nucleaba a un clan –o alianza de ellos– llamado goðorð. Esta figura se encargaba de mantener y oficiar en el templo/granja, realizando los sacrificios a los dioses, principalmente Óðinn, Þor y Frey. Ahora bien, aunque estos cultos estaban relacionados con la magia práctica de magos y brujas, socialmente existía cierta separación entre ellos.
El seiðr era el sistema de magia principal que englobaba a los demás y fue heredado del chamanismo del norte, principalmente del pueblo sami. Al parecer conservó muchos de los conceptos abstractos de aquel, pero los estilizó y simplificó. El seiðr, exclusivo de mujeres y posiblemente homosexuales, era socialmente marginado, pero muy necesario en tiempos de crisis. El galdr y otras formas de magia rúnica, tal vez más masculinas, parecen haber tenido mayor aceptación. Las sagas islandesas recogen muchos ejemplos de magos y brujas del período vikingo, sus biografías y descripciones de sus prácticas. Quizás el más famoso es Egill Skallagrimson, vikingo, escaldo y maestro de runas. Sin embargo, estas historias fueron puestas por escrito a partir del siglo XIII, mucho después de que ocurrieran los hechos que narran, y no tienen que ser necesariamente verídicas. Es ampliamente reconocido que, en algunas, el elemento fantástico se inventó o se exageró para hacerlas más entretenidas.
Por otro lado, el cristianismo había llegado a la isla alrededor del año 1000 por la imposición de Olaf I, rey de Noruega. En una reunión del Alþing –Parlamento islandés– que algunos consideran nefasta, se enfrentaron los bandos pro y anticristiano de la isla. El árbitro del debate fue el sacerdote pagano Þorgeir Þorkelsson Ljósvetningagoði, quien pasó un día y una noche en una especie de trance bajo varias mantas de piel. Al día siguiente anunció que Islandia sería cristiana y lanzó sus figuras de madera de los dioses a una cascada. Ahora bien, en su anuncio, Þorgeir también declaró que todo el que quisiera podía continuar practicando el culto pagano en la intimidad de su casa. Esta convivencia dio como resultado un inevitable sincretismo que no solo se puede observar en las sagas, sino también en los famosos grimorios islandeses y en sus símbolos inefables.
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.II. Islandia católica
En un primer momento del periodo cristiano las prácticas mágicas no fueron perseguidas. La peculiar organización eclesiástica de Islandia y el aislamiento general del país de los asuntos del continente, lo mantuvieron a salvo de la inquisición, activada por el papa Inocencio III en el siglo XII. Durante este tiempo el catolicismo y el paganismo se solaparon mutuamente y se establecieron los pilares de lo que hoy conocemos como folclore islandés. Así lo resume B.S. Benedikz en el prólogo del libro Legend of Icelandic Magicians de Jacqueline Simpson.
«Y de sus recuerdos distorsionados de las sagas, los versos dispersos de las Eddas que aún perduraban en sus mentes, y de otras fuentes más románticas como los romances medievales y los Rímur (poesía épica cuasi doggerel [simple, vulgar, burlesca, infantil] en la que se refundieron muchas sagas y romances), construyeron gradualmente este destacado fenómeno del folclore de la Islandia moderna que es “el buen maestro mago”.»
Por un lado, la sociedad islandesa era celosa guardiana de sus tradiciones, por el otro, su bajo nivel de alfabetización y duras condiciones de vida favorecían la tendencia a valorar y atesorar cualquier tipo de conocimiento. Esto le permitió ver en la iglesia un aliado más que un rival y muchas personas se unieron a las escuelas catedralicias del norte y el sur, incluso tuvieron la posibilidad de seguir estudiando en el extranjero. Por esa época los hombres sabios eran considerados santos, o magos, o ambas cosas. Como en muchos otros lugares de Europa, la ciencia incipiente aún se confundía con la magia, de ahí que los encantamientos más antiguos que se conservan se encuentren en las páginas de un viejo libro de medicina. Desde el estudiante hasta el obispo, todos eran propensos a creer de alguna forma en lo sobrenatural, ya fuera rescatando elementos del paganismo local, adorando a sus propios santos hacedores de milagros, o las dos cosas. No es casualidad que los grandes magos y brujos de los cuentos populares, dueños de los grimorios más famosos, fueran todos miembros del clero.
Los cuentos recogidos por el erudito Árni Magnússon (1663-1730) a finales del siglo XVII hablan de magos –casi nunca mujeres– que actuaron en esta época. El más famoso de todos fue Sæmundr Sigfússon, más conocido como Sæmundr fróði, el Sabio (1056-1133), a quien se atribuye –tal vez de forma errónea– la autoría de la Edda Mayor escrita en verso, entre muchos otros textos ahora desaparecidos. Sæmundr tiene fama de haber sido el hombre más culto de su tiempo, pues había estudiado latín y teología en Francia o Alemania, sin embargo, la leyenda asegura que en realidad era un “mago bueno” que había adquirido sus conocimientos estando cautivo en la “Escuela Negra de Satán”, de donde había sido rescatado por el obispo Jón Ogmundsson de Hólar. El hecho es que su reputación creció a medida que aumentaron la superstición y las carencias económicas, provocadas, a su vez, por la tiranía de los funcionarios y el saqueo de los comerciantes daneses. Fue así que para el siglo XVII, Sæmundr se había convertido en el modelo de todos los magos posteriores, y para el XVIII y el XIX había alcanzado un estatus semejante al de un superhéroe que se divertía frustrando los planes de venganza del Diablo. Sin duda la imaginación popular había echado mano del personaje histórico para defenderse de sus miedos y miserias con humor y desenfado.

Aunque la inmensa mayoría de los magos famosos son hombres, hay dos ejemplos de mujeres asumiendo este rol, uno es el de Halla de Straumfjördur –el otro es Thordis Markusdottir (1668-1728), conocida como Disa de Stokkseyrar, una maga negra, rival de Eiríkr de Vogsósar. La leyenda dice que Halla y una tal Elin eran las hermanas de Sæmundr, pero esto no es históricamente cierto: la verdadera Halla vivió a principios del siglo XV y Elin ni siquiera existió. Lo que sí es cierto es que las mujeres que acompañaban a sus maridos o hermanos a estudiar al continente, también regresaban imbuidas de ciertos poderes, sobre todo como sanadoras milagrosas. La leyenda asegura que Halla, al igual que su hermano, sabía mucho y practicaba la antigua tradición pagana; sin embargo, también aclara que era una mujer muy católica que hizo valiosos regalos a la iglesia de Álftanes. Una vez más, vemos el alto grado mixtura que llegó a existir entre el paganismo y el cristianismo de la época.
Finalizando el período católico de Islandia se hizo popular, o más bien impopular, el obispo Gottskálk Nikulásson de Hólar (1469-1520), a quien la historia recuerda como grimmi, “el cruel”. Este hombre-monstruo, contrario en todo al noble y sabio Sæmundr, abusaba de sus “grandes poderes” para sacar beneficios y llegó a ser profundamente temido y odiado. La leyenda cuenta que fue el propietario original del Rauðskinna (“Piel Roja”), el más potente de todos los manuales de hechicería islandesa, cuyos conocimientos bastaban para hacerse servir por el mismísimo Satanás y encontrarse por encima del bien y del mal. Cuando el obispo murió repentinamente, poco después de la muerte de Jón Sigmundsson, el rival al que había perseguido y despojado de su cargo y su fortuna hasta dejarlo en la más absoluta miseria, la gente lo consideró una especie de castigo divino. Sin embargo, se cuenta que se hizo enterrar con su libro Piel Roja, y de aquí se deriva una de las historias más terroríficas y cautivadoras del folclore, la de Loftur el brujo, quien mucho después intentó recuperar el mágico ejemplar de la tumba de su dueño.

El sucesor de Gottskálk fue el último obispo católico de Islandia, Jón Arason (1484-1550). En el país existían dos sedes episcopales, la de Hólar en el norte y la de Skálholt en el sur. Arason fue ordenado oficialmente en el norte en 1524, contra de la voluntad de Ögmundur Pálsson, el viejo obispo del sur; sin embargo, los dos se reconciliaron años después para unir fuerzas contra la reforma luterana. Arason y sus hijos se enfrentaron al rey danés con su propio ejército, pero finalmente fueron capturados en la batalla de Sauðafell y decapitados en 1550. Christian Skriver, el alguacil del rey que pronunció la sentencia de muerte, fue asesinado poco después por pescadores que favorecían la causa del obispo. Islandia se defendió como pudo para no dejar de ser católica. Más allá de cualquier egoísmo, Arason quería impedir que la cultura del país cambiara radicalmente.
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.III. Islandia protestante
Para finales del siglo XIV, la posesión de Islandia pasó a manos de Dinamarca-Noruega, y para el siglo XVI, el rey Cristián III comenzó a imponer el luteranismo a todos sus súbditos. En la década de 1530 inició la Reforma protestante y esto contrajo un retroceso en muchos aspectos: la educación como disciplina disminuyó en calidad y aumentó la persecución de la magia, revitalizando los recuerdos asentados del antiguo paganismo.
Así lo expresa B.S. Benedikz en el libro de Jacqueline Simpson.
«…durante el último cuarto del siglo XVI el país finalmente se hundió en un pantano de degradación física y mental en el que permanecería durante más de dos siglos. Los reformadores habían quitado a la masa del pueblo las comodidades y las defensas espirituales de la antigua religión y simultáneamente presentaron aquellos buenos recuerdos como inspirados por el Diablo…»
Las persecuciones de los reformistas luteranos nunca alcanzaron los niveles genocidas de la inquisición en Europa, pero para Islandia fue una crisis considerable. El primer juicio por brujería se registró en 1554 y el último en el Alþing de 1720. De los 125 casos registrados, solo 9 eran mujeres. Constan 26 ejecuciones, la mayoría por quema; los demás fueron azotados o proscritos y desterrados del país. En casi todos los casos se reportó el uso de hechizos, inscripciones con símbolos mágicos e incluso libros completos por parte de los acusados. Como veremos más a delante, algunos de estos registros contienen descripciones exhaustivas y fragmentos de grimorios que después desaparecieron, posiblemente quemados.
La psiquis de la mayoría de sacerdotes no estaba en mejores condiciones que la del pueblo llano para soportar las nuevas ideas de un luteranismo adulterado y mal digerido. De pronto el infierno se volvió más importante que el cielo en medio de un oscurantismo desatado. Muchos de los grimorios repletos de símbolos mágicos y hechizos aterradores que han llegado hasta nuestros días, incluido el famoso Galdrabók, se escribieron o se copiaron en esta época. Los cuentos populares se volvieron mucho más aterradores, con un interés desmedido por los tecnicismos de la magia. La exhumación y manipulación de cadáveres para utilizarlos como sendingar o “envíos” para hacer daño a otras personas, se volvió un argumento bastante repetido. La gente vivía aterrorizada y pensaba que detrás de cada desastre estaba la mano de un mago malvado. La mayoría de historias nacía en las comunidades del sur y el sureste, que veían con recelo y consideraban magos negros a los habitantes de las zonas noroccidentales del país, lugares de difícil acceso donde la vida era muy dura. Contar con la figura de un mago blanco para hacerles la contraparte se volvió casi indispensable.

Este sello será tallado en roble y teñido de sangre. La sangre debe ser del dedo gordo del pie derecho y del pulgar de la mano izquierda, y luego se colocará en la tumba y caminará tres veces en el sentido de las agujas del reloj y tres veces en el sentido contrario a las agujas del reloj alrededor de la iglesia [antiguamente los cementerios se encontraban en el patio de las iglesias]. Mire con cuidado para asegurarse de que la tierra salga a borbotones de la tumba tres veces, y con el tercer brote es imperativo que esté preparado para recibir al muerto, porque entonces levantará la cabeza. Inmediatamente agárrelo por la garganta y apriételo con fuerza, y manténgalo apretado hasta que le pida que lo suelte. Luego aplique los métodos necesarios y apropiados, y dígale al muerto lo que debe hacer. Si el muerto debe animarse mucho y enviarse a larga distancia, se necesitarán métodos más robustos y más de un hechicero.
La más pequeña superioridad física o intelectual de un hombre podía valerle el calificativo de mago, incluso el hecho de vivir solo en un lugar aislado. Ahora bien, no era lo mismo que esto le ocurriera a un hombre común, que probablemente sería acusado por sus vecinos, que a una autoridad de la iglesia. Por ejemplo, el obispo Oddur Einarson (1559-1630) tenía fama de adivino por haber estudiado astronomía y el obispo Jón Vídalín (1666-1720) era un orador prodigioso porque de joven había tenido contacto con los elfos. A estos la opinión popular les permitió recibir sus dones por gracia divina, en cuanto a los demás, sus habilidades se atribuyeron directamente al Diablo. Si bien Sæmundr había aprendido las artes mágicas en una misteriosa Escuela Negra del continente, en los siglos posteriores ya estaba “cerrada” y los nuevos semilleros eran las escuelas catedralicias de Hólar y Skalholt; cualquiera de sus estudiantes podía ser considerado un mago o un brujo.
Entre finales del siglo XVII y principios del XVIII la histeria colectiva llegó a su punto más álgido. Nunca como entonces fue necesario distinguir entre magos blancos, negros y grises. Los magos blancos habían obtenido sus poderes de forma honesta, prácticamente sin culpa, en cambio, lo magos grises los habían obtenido por medios altamente reprobables, pero solo los utilizaban para hacer el bien y, principalmente, mantener a raya a la fraternidad de magos negros. Según los cuentos populares, el rey de los magos blancos era Eiríkr Magnússon de Vogsósar, el más famosos de ellos después de Sæmundr fróði. El verdadero Eiríkr vivió entre 1637/8 y 1716 y no hay nada significativo que contar sobre él; todo parece indicar que su carácter jovial y su enorme generosidad en tiempos de carestía, le ganaron la reputación de “mago bueno” entre sus feligreses. Poco a poco su reputación aumentó y con ella sus supuestos poderes: algunas historias lo muestran realizando actos de nigromancia, como esta, donde tiene fines pedagógicos:
«Una vez, dos muchachos acudieron al sacerdote Eiríkur y le pidieron que les mostrara cómo hacer para levantar fantasmas. Les dijo que lo acompañaran al cementerio y lo hicieron. Murmuró algo entre dientes y la tierra comenzó a brotar de una tumba. Los chicos reaccionaron de manera diferente, uno se rio, pero el otro rompió a llorar.
»Eiríkur le dijo a este último: ‘Vuelve a casa, amigo mío, y gracias a Dios que no te volviste loco. En cuanto a este otro chico, sería un placer enseñarle’.»
Contrapuesto a Eiríkr se encontraba Loftur Þorsteinsson o Galdra Loftur, “Loftur el brujo”, a quien ya he mencionado antes. Poco se sabe sobre él, salvo que nació después de 1700 y en 1722 ingresó en la escuela catedralicia de Hólar. Se supone que murió de forma repentina poco después.
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La leyenda, por su parte, parece una mezcla del islandés Mensalder Jónsson y el famoso Fausto alemán. En 1799, Mensalder Jónsson el Rico murió en su mansión de Papey y la gente de los alrededores, extremadamente pobre, cocinó la idea de que su fortuna se debía a la posesión de unos Finnabuxur, “pantalones o calzones finlandeses” –que, en consecuencia, también se conocieron como “pantalones o calzones de Papey”, los famosos necropantalones–, y que cuando no pudo deshacerse de ellos, se volvió loco. Según la leyenda, un buen día mientras paseaba se desató una terrible tormenta y nunca más se volvió a saber de Mensalder. De Fausto, Loftur habría heredado la condición de estudiante obsesionado con el conocimiento, en este caso representado por el Rauðskinna o Piel Roja, el libro de magia por excelencia, que había pertenecido al obispo Gottskálk; incluso existe una versión de la historia que incluye un verdadero pacto con el Diablo. Loftur, como Mensalder y Fausto, apuesta su alma y la pierde. Antes de que logre arrebatar el Piel Roja de manos de Gottskálk y después de haber ejecutado los encantamientos más impíos para resucitarlo, la campana de la iglesia suena de repente y su sonido rompe el hechizo, devolviendo al obispo con su libro a las entrañas de la tierra.

Los nábrækur [pantalones de difunto] o gjaldbrækur [pantalones con recompensa] también se llaman skallabrækur [¿?], finnabrækur [pantalones fineses] o Papeyarbuxur [pantalones de Papey], y se consiguen de la siguiente manera: la persona que quiere conseguir estos pantalones hace un trato con alguien conocido, para que le permita usar su piel cuando muera. Cuando esto sucede, el vivo va al cementerio por la noche y desentierra al muerto. Entonces le quita toda la piel de la cintura para abajo en una sola pieza, con cuidado de dejar un agujero en la ingle. Luego se lo ajustará [a su propio cuerpo] y se volverá más y más carnoso, hasta que se haya adherido por completo. Pero antes de que los pantalones sirvan de algo, preferiblemente al día siguiente de habérselos puesto, debe robar dinero de una viuda pobre en una de las tres grandes fiestas del año entre la Epístola y el Evangelio, y ponerlo en la bolsita del escroto. Después de eso, los calzones atraen el dinero de otras personas, por lo que el escroto nunca estará vacío cuando el dueño lo revise; pero hay que tener cuidado de no sacar nunca el primer dinero robado. Lo malo de estos pantalones es que el que los usa no puede quitárselos, ni separarse de ellos cuando quiere, y el destino final de su espíritu depende de que lo logre antes de morir, además, si muere con ellos su cadáver se pudrirá [enseguida] y se llenará de piojos. La única forma de quitárselos es logrando que alguien más acepte entrar en ellos, y sólo hay una manera de hacerlo: él dueño sale del lado derecho, mientras que el otro entra en él. Una vez adentro, ya no puede arrepentirse, porque cuando intente salir, notará que ya tiene puesta la parte izquierda sin saber cómo ha sucedido. No hay otra forma de deshacerse de ellos, excepto la que se ha mencionado, porque los lazos naturales con el necropantalón nunca se rompen.
En cuanto a los grimorios o libros de magia, aunque muy probablemente ya existían en los siglos anteriores, es en esta época cuando se inundan de luz sobrenatural. A medida que las autoridades los buscan con mayor insidia para arrojarlos al fuego, haciéndolos más escasos y especiales, la imaginación popular se dedica a reproducirlos en el mundo de la leyenda. Así surgieron el Rauðskinna o Piel Roja, el Gráskinna o Piel Gris y el Gullskinna o Piel Dorada, entre otros, que eran los nombres que se les daban comúnmente a los manuscritos por su apariencia. Son varias las historias de jóvenes estudiantes que intentan robar los libros mágicos de las tumbas de sus antiguos dueños. El propio Eiríkr habría conjurado a un anciano muerto y logrado arrebatarle algunas páginas, suficientes para compilar el Gráskinna, que es el grimorio más famoso después del Piel Roja.
El último de los grandes magos islandeses fue Snorri Bjornsson, más conocido como Snorri de Husafell o Snorri el Fuerte, quien murió en 1803 a la increíble edad de 93 años. Probablemente le debió su fama de mago a sus muchos talentos: además de tener una fabulosa fuerza física, también era un poeta extraordinario. La leyenda cuenta que Snorri fue nombrado párroco de Staður en Aðalvík, donde los campesinos practicaban la magia negra abiertamente y ningún cura duraba mucho tiempo. Snorri no solo duró, sino que se hizo querer por los pobladores. Para ello debió vencer a algunos en la lucha libre y a otros en el campo de las artes oscuras, por lo que también se le considera el último de los magos grises.
.IV. Los grimorios
El galdrabæk o galdrabók, como se conoce al típico “libro de magia” islandés, es un símbolo indiscutible de la brujería y el folclore local. Es imposible saber con exactitud cuál fue su origen como fenómeno, pero probablemente surgiera durante el período católico del país, a partir de la mezcla de la larga tradición de escritura y magia rúnica con los grimorios de magia judeo-cristiana, conocimientos de cábala y alquimia, etc. que pululaban por toda Europa y que los estudiantes islandeses en el extranjero debieron copiar más de una vez.
Es muy posible que los primeros ejemplares a penas pudiesen llamarse libros, sino que se tratara de páginas sueltas llenas de símbolos, oraciones y palabras cabalísticas con función de amuletos. A lo largo del tiempo estas “páginas mágicas” se habrían ido acumulando y encuadernando con otros manuscritos, otras veces su contenido se habría compilado en un verdadero grimorio.
Ya he mencionado a los legendarios Rauðskinna y Gráskinna. Ólafur Davíðsson nos informa que el famoso Piel Roja fue identificado en algún momento con el manuscrito AM 274 4to –ahora desaparecido– de la colección de Árni Magnússon, que estaba encuadernado en la piel rojiza de una foca o de una vaca. Sin embargo, también reconoce que el manuscrito era bastante pobre y estaba en pésimas condiciones, por lo que no recordaba en mucho más al grandioso Rauðskinna de los cuentos populares. Del Piel Gris nos dice que “Þorkell, el hijo del Reverendo Guðbjartur, escribió el primer libro de runas llamado Gráskinna, del cual se tomó gran parte de la brujería utilizada en siglos posteriores. Este libro estuvo mucho tiempo en la escuela de Hólar y algunos jóvenes aprendieron de él, especialmente la primera parte, que estaba escrita en runas del habla [malrúnar]; no tenía hechizos ni encantamientos sino artes inofensivas, como magia para la lucha libre (glímugaldur), quiromancia (lófalist, [lectura de las líneas de la mano]) y demás, y eran las almas de los que aprendían esta parte las que aún podían salvarse. La segunda parte, sin embargo, más larga, estaba escrita con ‘runas falsas’ (villurúnir, [encriptadas]), que pocos podían entender, ya que estaban prohibidas por el maestro. Galdraloftur aprendió todo lo que había en el Gráskinna y lo conocía palabra por palabra, y la gente en esos días sabía que no debía decirle a nadie que había estado utilizando la hechicería como lo hacía él…” (Davíðsson, 1903).
Como ya he dicho, los ejemplos más antiguos que se conservan de magia tradicional islandesa se encuentran en las páginas de un libro de medicina. Este hecho nos habla de la naturalidad con que era visto el asunto mucho antes de la histeria desatada por los reformistas. El manuscrito en cuestión está datado entre los siglos XV y XVI. Se conoce en islandés como Lækningakver, un término equivalente al leechbook anglosajón, y está catalogado como AM 434 a 12mo en el Instituto Arnamagnæan de Copenhague. Fue concebido por dos escribas anónimos, y traducido y editado por primera vez por el danés Kristian Kålund en 1907. Algunas de sus cuarenta páginas contienen galdrastafir y oraciones con nombres de dioses paganos. Sin duda es el ejemplo perfecto de una época en que la magia y la superstición todavía se confundían con la ciencia.


Para descubrir a un ladrón
Si un hombre quiere saber quién le ha robado, grabe este signo en el fondo de un recipiente y muela milenrama [Achillea millefolium] en el agua lo más pequeña posible, y pronuncie estas palabras: ‘Deseo, por la naturaleza de la hierba y el poder del signo, que pueda ver la sombra del que me ha robado a mí y a los demás.’
Ahora bien, lo más parecido que tenemos a uno de aquellos grimorios legendarios es el Galdrabók, catalogado como ATA Ämb2 en los archivos suecos de Estocolmo. Existen referencias a otros libros contemporáneos suyos, pero ninguno ha sobrevivido de forma íntegra. El Galdrabók comenzó a escribirse en Islandia en el siglo XVI y se terminó en Dinamarca en el siglo XVII. En su realización intervinieron 3 o 4 escribas diferentes: los primeros eran islandeses y el último danés. El manuscrito se publicó por primera vez en sueco en 1921 y en inglés en 1989 por el norteamericano Stephen Flowers, cuyos estudios eminentemente comerciales y sensacionalistas no son muy recomendables.


Para matar el caballo de otro
Uno debe escribir esta duela en una hoja y lanzarla sobre las huellas del caballo de otro; entonces el animal morirá, si os ha ofendido sin causa. Oculta la duela en la huella del caballo.
En 1903 se publicó en alemán un ensayo del erudito islandés Ólafur Davíðsson titulado Isländische Zauberzeichen und Zauberbücher (“Símbolos mágicos y libros de hechizos islandeses”). Actualmente es una de las principales fuentes para el estudio de estos temas. En sus páginas, Davíðsson hace referencia a la historia y el contenido de dos manuscritos de los muchos que se perdieron, quemados por la iglesia o deteriorados por el tiempo: uno es el que se atribuyó al poeta y presunto hechicero Jón lærði, y el otro es el que el obispo Brynjólfur Sveinsson encontró en posesión de un grupo de estudiantes de la escuela de Skálholt en 1664.
Como ya se dijo, Jón lærði fue un hombre culto, pero de formación autodidacta y muy supersticioso. La leyenda cuenta que varias veces hundió con magia los barcos “turcos” que venían a cazar esclavos en las costas islandesas. Su fama le valió ser juzgado varias veces por brujería, aunque siempre consiguió eludir la pena de muerte. Ólafur Davíðsson nos cuenta lo ocurrido el año 1625, cuando cayeron en manos del reverendo Guðmundur Einarsson de Staðarstaður dos libros de hechizos que más tarde describió detalladamente en un tratado sobre magia (Hugrás). En ninguna parte dice que el autor era Jón lærði, pero algunos piensan que se trata de los mismos ejemplares que se presentaron como prueba en el juicio de 1631.
“En estos dos libros”, dice el reverendo Guðmundur citado por Davíðsson, “hay varios preceptos y hechizos mágicos que están destinados a proteger, en primer lugar, contra todos los peligros del alma: contra la locura, contra la tentación del diablo, contra el orgullo, la lujuria, el miedo, la persecución de un troll [fantasma], la damnación; luego contra todo riesgo del cuerpo, contra la muerte, el fuego, el agua, el hurto; unos adornados, según su conveniencia, con versos de los Salmos de David, otros con los nombres de los diez siervos de Cristo, tal como se escriben en la lengua hebrea; otros más con algunas palabras difíciles de entender.” (Davíðsson, 1903) Ahora bien, todas estas referencias bíblicas no convencen al clérigo intransigente. Del mantra Sator-Arepo-Tenet-Opera-Rotas, que constituye un famoso multipalíndromo, el reverendo Guðmundur, empeñado en ver la presencia del Diablo, extrae la frase latina “Satan operor te, te operor Satan”, que se puede traducir como “¡Oh Satán, Satán! Yo estoy por tu servicio, yo estoy por tu labor.”
A través de Davíðsson podemos saber aún más de lo que había en aquellos documentos:
«Había un nudo del Rey Olaf el Santo, para luchar contra todos los encantamientos que constantemente pesaban sobre él. Allí se enseñaba a comprender la Eingla-Brynja [“armadura angelical”], que estaba compuesta por los nombres de los ángeles. Allí se enseñaban “los nueve anillos de ayuda de los antiguos padres y maestros, para poder leerlos y entenderlos con todas sus runas, de los cuales el primer anillo era contra ataques severos, el segundo contra las erupciones volcánicas, el tercero contra el deseo de la carne, el cuarto contra el desorden mental, el quinto contra la tentación del demonio, el sexto contra el sangrado, el séptimo contra la persecución de los duendes, el octavo contra un juicio desfavorable y el noveno contra el daño por arma. Había una copia de la carta que un ángel de Dios bajó del cielo y que fue entregada con instrucciones al Papa León, para que se la diera al Emperador Carlos el Grande, antes de que entrara a caballo en la Batalla de Roncesvalles. La carta tenía la propiedad de proteger a la persona que la llevaba consigo contra enemigos malvados, ladrones, fuego, agua y espada. Estaba el sello de Salomón, con el que selló una tinaja, “en la que había encerrado a todos los demonios antes de morir, para que el mismo Dios, dicen los Maestros de este arte, le diera poder con esta cerradura para domar la arrogancia del Diablo. Por lo tanto, todo hombre que aún hoy lleve consigo este sello estará libre de todo siniestro y de todo mal y nunca será engañado por el Diablo.” Hoy en día realmente sería así, y la gente no necesitaría llevar consigo el sello de Salomón para protegerse contra el Diablo porque todos los demonios estarían firmemente encerrados en una vasija; pero … cuando murió (Salomón) “vinieron unos necios de Babilonia, dicen los maestros de la hechicería, y rompieron la vasija. Entonces los espíritus volaron como mosquitos por todos los pueblos del mundo” y por lo tanto lo mejor que se hace es llevar el sello consigo.»
Durante el juicio, el propio Jón admitió haber escrito y distribuido aquel tipo de papeles. El acta oficial del proceso recoge el contenido del cuaderno y varias páginas sueltas que se presentaron como evidencia:
«…remedios o protecciones contra amenazas desagradables: 1. Erupciones volcánicas, 2. Hemorragias, 3. Armas, 4. Deseos físicos, 5. Trastorno mental, 6. Elfos molestos, 7. Veredictos injustos, 8. Tentación del demonio, 9. Protección contra los enemigos y el odio de los demás, 11. Para atemorizar al enemigo, 12. Para el alivio de las parturientas, 13. Ensalmo para un caso judicial, 14. Para evitar un naufragio, 15. Ensalmo para conjurar el riesgo de incendio, 16. Contra el robo, 17. Contra el daño por agua, 18. Para el estreñimiento de humanos y animales, 19. Contra visiones terribles, 20. Contra la ira, 21. Ensalmo de la victoria en batalla, 22. Para embotar un arma, 23. Nombres de los siervos de Cristo, 24. Ahuyentar a las zorras, 25. Remedio contra daños por agua, fuego y armas, si hay fe, 26. Bendición de la victoria de la mañana, 27. Contra una tormenta marina, 28. Contra fantasmas marinos, 29. Signos para la ictericia, la disentería, la aversión a los alimentos, la tos, el sarpullido y el dolor de cabeza, 30. Diferentes tipos de sangrados, y más cosas como estas.»
Cada punto llevaba adjunto caracteres especiales, dibujos o alfabetos, algunos con palabras sagradas en latín, a veces mal escritas o mal copiadas de y/o por personas que no dominaban bien el idioma, lo que al final les daba un aire aún más misterioso.
Davíðsson también nos habla de lo ocurrido en 1664, cuando un maestro de la escuela de Skálholt encontró un librito bastante estropeado en la cama de dos estudiantes y lo entregó al obispo Brynjólfur Sveinsson. El documento tenía alrededor de 237 “símbolos desagradables e inusuales” y hubo 13 estudiantes implicados en el asunto. El obispo no los llevó ante la corte para evitar que fueran quemados, pero a unos les aplicó severos castigos escolares y a los dos que habían sido los autores los expulsó de la institución. El libro, desgraciadamente, sí terminó en las llamas, pero existe un registro que describe mínimamente todos los hechizos que contenía.
Este tipo de referencias de segunda mano nos permite comprobar si el contenido de los grimorios que se conservan, algunos copiados en plenos siglos XIX y XX, es realmente antiguo, además de estudiar su evolución.
Después del Galdrabók, el manuscrito más antiguo con que contamos es el Galdrakver, catalogado como Lbs 143 8vo en la Biblioteca Nacional y Universitaria de Islandia. Consta de 27 hojas de pergamino en una cartera de cuero y fue escrito por un autor anónimo en 1670, pero finalmente terminó en manos del obispo Hannes Finnsson (1739-1796) de Skálholt. Este ejemplar resulta interesante no solo por su buen estado de conservación, sino porque fue producido en pleno apogeo de la persecución de la brujería en Islandia y es probable que sobreviviera debido a que contiene casi exclusivamente hechizos y talismanes de magia blanca. En 2004 la Biblioteca Nacional de Islandia publicó el Galdrakver en dos volúmenes; uno con el facsímil del documento original y otro con su transcripción en islandés moderno, danés, inglés y alemán.
Existen varios textos mágicos de los siglos XVII y XVIII que no han sido digitalizados o no presentan galdrastafir. Los que mencionaré a continuación pertenecen al siglo XIX y son los más reproducidos en ese lapso de tiempo y hasta la primera mitad del siglo XX. A partir de aquí las páginas no son de pergamino, sino de papiro y cartulina. Uno de los primeros debe ser el manuscrito JS 375 8vo, conocido como Galdrablöð, una compilación de fragmentos de varios autores anónimos.
Existen varios textos mágicos de los siglos XVII y XVIII que no han sido digitalizados o no presentan galdrastafir. Los que mencionaré a continuación pertenecen al siglo XIX y son los más reproducidos en ese lapso de tiempo y hasta la primera mitad del siglo XX. A partir de aquí las páginas no son de pergamino, sino de papiro y cartulina. Uno de los primeros debe ser el manuscrito JS 375 8vo, conocido como Galdrablöð, una compilación de fragmentos de varios autores anónimos.

El manuscrito Lbs 2413 8vo, también conocido como Rúna-og galdrakver, fue escrito alrededor de 1800 y es la colección más grande con casi 200 hechizos en un solo documento. Consta de 74 páginas y no se sabe nada de su historia o de cómo lo adquirió la Biblioteca Nacional y Universitaria de Reykjavik. Es el trabajo de un único escriba que probablemente tuvo acceso a un texto más antiguo. Su contenido es uno de los más reproducidos en grimorios posteriores.
El manuscrito Lbs 764 8vo fue escrito probablemente en 1820. Consta de 14 páginas dentro de una vieja cartera de cuero. Fue comprado por la biblioteca en 1903 pero no hay registros de su historia anterior. Aunque muchos grimorios tienen cientos de alfabetos de runas cifradas o encriptadas, este es el único que utiliza este sistema para escribir la mayor parte de sus instrucciones –aunque en el mismo no hay ningún indicio de cómo descifrarlo.
El Lbs 2413 8vo y el Lbs 764 8vo fueron traducidos y publicados juntos por Magnús Rafnsson en su libro Tvær Galdraskræður en 2008.


Por el bien de tus ovejas
Talla esto en roble y entiérralo debajo del suelo y deja pasar el ganado.
El manuscrito Huld, presumiblemente de la palabra hulda, que significa “secreto”, es uno de los pocos con autor y fecha indubitados. Fue realizado por el erudito y probablemente anticuario Geir Vigfússon, de Akureyri, en 1860. La primera parte consta de 329 alfabetos con runas encriptadas –ninguno empleado en el libro– y la segunda es una colección de 30 galdrastafir. Este ejemplar destaca por su presentación artística y habilidad caligráfica. Se puede suponer que Vigfússon tuvo acceso a uno o más grimorios anteriores y los copió en este volumen. La primera traducción al inglés apareció en 2015 de la mano del australiano Justin Foster.


Lásabrjótur (Rompecerraduras)
Coloque este símbolo en un candado y susurre en él.
‘Tröll öll taki í mellu, taki í djöfu[l] s[v]o braki’.
‘Todos los trolls agarran la cerradura, [y] agarran al demonio, y así [combinados] se romperá’. [La traducción es difícil, probablemente debido a la retórica poética.]
El manuscrito Lbs 2917 a 4to es conocido como el Galdrakver de páginas azules. Fue escrito por Olgeir Geirsson entre 1868 y 1869 y es el primero de tres volúmenes; los otros dos también contienen hechizos y prácticas medicinales, pero no símbolos mágicos. El dibujo y la caligrafía de este manuscrito son de los más refinados. Comienza con una copia de los 30 hechizos del manuscrito Huld y termina con una amplia sección dedicada a la lectura de las líneas de la mano. Su contenido parece estar relacionado con el del manuscrito Lbs 4627 8vo, también de este siglo; ambos utilizan palabras escritas con runas para dificultar su lectura o aportar cierto halo de misterio.
Entre los grimorios más modernos se encuentra el manuscrito Lbs 4375 8vo, también conocido como Galdrastafir. Fue escrito por el pescador Finnbogi Bernódusson en la primera mitad del siglo XX, pero él asegura que copió el contenido de un manuscrito de 1676. En sus páginas se encuentran las primeras versiones conocidas de los símbolos más grandes y complejos que se conservan, dedicados, por ejemplo, a la resurrección de muertos y al gandreiðr o “viaje embrujado”.


Missinningarstafur (Para ver una ilusión)
Graba esta duela en lignito [carbón mineral] y no estés ni en el mar ni en la tierra mientras lo haces, y aplica un poco de sangre en el trazo y luego ponlo en los ojos del que quieres molestar y entonces él verá que su vida está en peligro.
El manuscrito Lbs 5472 4to consta de siete volúmenes y fue escrito entre 1870 y 1918 por el erudito y sacerdote Jónas Jónasson de Hrafnagili (1856-1918). Los volúmenes del 1 al 4 poseen copias de otros manuscritos, por ejemplo, los hechizos del 44 al 98 fueron copiados del ensayo de Ólafur Davíðsson que se publicó en 1903, y los volúmenes 2 y 3 poseen copias provenientes del hermoso Samtíningur Lbs 977 4to del siglo XVIII.
Por su parte, el manuscrito Einkaeign 1, más conocido como Rún, fue escrito en 1928 para un granjero de Hólar llamado Magnús Steingrímsson, que además fue oficial de distrito, miembro del consejo del condado y uno de los fundadores de la biblioteca local. Tenía un interés particular por la magia y encargó la copia de dos libros sobre el tema: el Rún y otro más con procedimientos médicos a base de hierbas y ensalmos. El segundo fue transcrito por Petrina, su hija de diecisiete años, pero la mano del primero se desconoce; el editor Magnús Rafnsson sugiere que pudo haber sido la de su hermana menor, Borghildur.
El manuscrito titulado Leifar fornra þjóðlegra fræða íslenskra (“Restos de las antiguas prácticas sobrenaturales islandesas”) consta de dos extensísimos volúmenes recopilados por el granjero, carpintero, contador, organista, maestro e intelectual Þorsteinn Konráðsson (1873-1959), quien vio su obra terminada en 1934. Comienza con posibles copias de los manuscritos Lbs 4375 8vo y/o Einkaeign 1, continúa con una copia íntegra de los siete volúmenes del manuscrito Lbs 5472 4to, y termina con una curiosa colección de símbolos excepcionalmente figurativos. Al parecer, parte del contenido más raro y único del Leifar fue copiado de manuscritos que después se perdieron; el propio Konráðsson narra que al llegar a sus manos estaban incompletos y muy deteriorados, al punto de ser ilegibles en muchas ocasiones. Ciertamente, el Leifar no parece el trabajo de un mago, sino el de un mero coleccionista y/o estudioso del folclore.

En ocasiones aparecen hechizos y símbolos mágicos en manuscritos que no son propiamente grimorios, sino un conjunto de misceláneas, es el caso de los llamados Samtíningur.
Existen otros, más o menos antiguos, pero aquí se han mencionado los más importantes. Los más modernos son total o parcialmente copias de los primeros, por eso es normal que algunos contenidos se repitan. Muchas veces los copistas dibujaban mal algunos símbolos, agregándoles o quitándoles trazos por su cuenta; otras veces los estilizaban demasiado y casi no se parecían a los originales. Sus nombres, función e instrucciones también varían de un manuscrito a otro. Es muy probable que lo que comenzó siendo una práctica casi exclusiva de los clérigos en la Edad Media, se convirtiera en la tradición popular de copiar y poseer los grimorios, cada vez con mayor libertad y menor comprensión de sus orígenes.
.V. SKUGGI
El luteranismo es la confesión dominante en Islandia hasta el día de hoy, pero desde 1874 los islandeses gozan de libertad religiosa. Con esta libertad nació Jochum Magnús Eggertsson, el autor del Galdraskræða Skugga, el último gran grimorio islandés.

Galdraskræða se puede traducir como “Manual del hechicero” y Skuggi (“Sombra”) era el pseudónimo y alter ego de su autor. Eggertsson vivió entre 1896 y 1966. De niño aprendió dibujo y caligrafía con su hermano mayor y de adulto combinaba sus tareas de agricultor –sobre todo interesado en la silvicultura– con las de intelectual. Escribió novelas cortas, cuentos, poesías y ensayos.
En el libro Brísingamen Freyju (1948) expuso su pintoresca teoría sobre los Krýsar, una orden o clan de sabios surgida en el antiguo Egipto. Sus miembros, llamados Krýsostomosa o Gullmunna (“Boca de oro”) en islandés, se habrían extendido por todo el mundo con una sabiduría casi divina; Lao Tse y Jesucristo tendrían este origen. Los Krýsar de Islandia habrían llegado desde las islas celtas y se habrían asentado en el sur del país mucho antes de que lo hicieran los primeros colonos escandinavos en el siglo IX. Bajo su gobierno, Islandia habría tenido bosques y animales maravillosos; incluso habrían importado camellos durante sus largos y fructíferos viajes comerciales al medio-oriente.
Los Krýsar son descritos como paganos-cristianos que creían en Dios, pero también en la divinidad del ser humano, y practicaban la ciencia mágica más que la religión; su líder habría sido un tal Kolskeggur. El hecho es que estos anarquistas amantes de la libertad, política y espiritualmente superiores, habrían terminado convirtiéndose en un obstáculo para los líderes nórdicos; quienes después de aprovecharse por un tiempo de sus conocimientos sobre el terreno, los persiguieron cruelmente hasta exterminarlos. Según Skuggi, la sabiduría de los Krýsar fue tachada de brujería y prohibida. Además, se encargó al erudito Ari Þorgilsson (1067-1148, autor de Íslendingabók y Landnámabók) que escribiera la historia de Islandia omitiendo de sus páginas todo lo referente a sus primeros habitantes.

Aun así, en la obra de Þorgilsson, que constituyen los primeros libros de historia islandesa, se menciona a los papar (“padres” en latín), un misterioso grupo de misioneros irlandeses y escoceses cuya existencia real todavía está en debate y de la que no consta ningún rastro arqueológico. Así dice el Landnámabók (“Libro de los asentamientos”):
«A la sazón residían en esta isla hombres cristianos, a quienes las gentes nórdicas daban el nombre de “papar”; sin embargo, más tarde se marcharon porque no querían convivir con paganos. Dejaron libros irlandeses, campanas y báculos, por lo que pudo llegarse a la conclusión de que eran irlandeses.»
Kolskeggur habría sido un hombre brillante, autor de obras sublimes como el famoso poema Hávamál y la Saga de Njal. Skuggi afirmaba tener en su poder veintisiete páginas del Gullskinna (“Piel Dorada”), un manuscrito medieval que se considera perdido y que, según él, fue escrito por el propio Kolskeggur, con la verdadera historia de Islandia y una gran cantidad de hechizos mágicos. Nunca le mostró las páginas a nadie. Skuggi fue famoso por levantar mucha polémica y criticar abiertamente a la élite política y cultural de su país. Además, es evidente que no logró escapar de la fiebre mística del siglo XIX y su obsesión por Egipto.
Para 1940 Skuggi publicaba él solo una revista llamada Jólagjöfin (“Regalo de Navidad”). La edición de ese año constó de 150 ejemplares numerados que incluían el Galdraskræða Skugga, completamente escrito y dibujado a mano. Se trata de la colección de información y hechizos mágicos islandeses más moderna que existe. Se supone que Skuggi revisó una gran cantidad de documentos y manuscritos en la Biblioteca Nacional e hizo una selección de 144 encantamientos con sus respectivos símbolos, galdrastafir o sigilos, sin embargo, es fácil notar que sus principales fuentes fueron los manuscritos Lbs 2917 a 4to, Lbs 4375 8vo y/o Einkaeign 1.
Ahora bien, la influencia que ha ejercido el Galdraskræða en la cultura de los símbolos mágicos islandeses es trascendental, no solo para quienes intentamos descubrir sus misterios desde afuera, sino incluso para los propios islandeses que han decidido convertirlos en un producto de exportación. Skuggi rediseñó casi por completo la mitología de los símbolos, combinando el contenido de los manuscritos mencionados con el contenido del libro Íslenzkar þjóðsögur og æfintýri (“Cuentos populares y leyendas islandesas”), publicado por Jón Árnason entre 1862 y 1864. Aprovechando que muchos símbolos carecían de nombres o de o otras explicaciones, Skuggi no solo alteró los dibujos, sino que utilizó pasajes enteros del libro de Árnason para componerles un exuberante acompañamiento literario. Un ejemplo típico es el símbolo que él denominó Útisetustafur y que está basado en un Varnarstafur o amuleto de protección cristiano, al que añadió casi textualmente las referencias de Árnason sobre útiseta, la antigua costumbre pagana de sentarse a meditar al aire libre.

Muchos de los símbolos más difundidos en internet provienen de la página oficial del Museo de Brujería de Islandia (http://www.galdrasyning.is), y a su vez, la mayor parte de sus instrucciones proceden del Galdraskræða; así, por ejemplo, los galdrastafir conocidos como Bloðuxi – Molduxi (“Buey de sangre – Buey de tierra”) se describen de la siguiente forma:
«Talla el primero de día y el segundo de noche. Hazlo en el interior de la caja donde guardas tu dinero.»
Lo cierto es que este texto se basa en una breve mención que hace Árnason, citando, a su vez, a Jón Ólafsson de Grunnavík:
«Jón de Grunnavík también menciona a Molduxi y Bloðuxi; previenen el robo, uno de día y otro de noche. No he visto ninguna imagen de ellos.»
Todo parece indicar que se trata de dos símbolos que no llegaron hasta nosotros y no se encuentran en los grimorios conocidos. Fue Skuggi quien convirtió un par de Þjofastafir (“signos de ladrón”) que aparecen en el manuscrito Lbs 2917 a 4to en los nuevos Molduxi y Bloðuxi, cambiando por completo su explicación original.

Signos de ladrón (Þjofastafir)
en el manuscrito Lbs 2917 a 4to
Rist þessa stafi ᚱᛅᚢᛏᚵᚱᛂᚾᛁ [rauðgreni] þá 𒊹 er 4 nátta legg svo undir høfuð þer og muntu sjá þjófinn.
Ralla estas letras en abeto rojo cuando la luna tenga 4 noches, luego colócalo debajo de tu cabeza y verás al ladrón.
Los grimorios más antiguos rara vez han sido traducidos y publicados, algunos ni siquiera son legibles del todo para el islandés moderno, sin embargo, el Galdraskræða es actual, está lleno de poemas y referencias al folclore más contemporáneo. Por todo esto suele ser considerado más una obra de arte que un verdadero grimorio continuador de la tradición.
Para más inri, en 2013, después de un largo olvido, el texto volvió a ser noticia cuando Arnar Fells Gunnarsson lo convirtió en su proyecto de graduación en la Universidad de Artes de Islandia. El joven diseñador volvió a dibujar los sigilos del Galdraskræða Skugga con trazos limpios y precisos y los publicó con una edición y un encuadernado impecables. En 2015 la editorial Lesstofan se asoció con el artista gráfico y publicó la versión en inglés, que todavía se comercializa con el título Sorcerer’s Screed.



Cabe preguntarse: cuando Skuggi se dejó llevar por su creatividad y reelaboró buena parte de los viejos galdrastafir y sigilos cristianos, ¿era la primera vez que ocurría? Seguramente no. Hacía tiempo que los manuscritos se había convertido en un recurso valioso e incluso las personas más humildes podían copiarlos. Todavía en el siglo XIX la Sociedad de Antigüedades de Copenhague enviaba cartas a Islandia incentivando la búsqueda y reproducción de textos, runas e imágenes del pasado. Ya fuera por el buen dinero que pagaban, por el orgullo de saberse herederos de una “ciencia antigua” o por ambas cosas, los islandeses seguían teniendo motivos para copiar estos contenidos, y es ingenuo pensar que nunca cambiaron, alteraron, enriquecieron o incluso confundieron el material original. Es un hecho que los primeros sigilos, simples y pequeños como los del Galdrakver del siglo XV, estaban irremediablemente destinados a convertirse en hermosos súper-sigilos con instrucciones cada vez más complejas, parecidas y al mismo tiempo sin paralelo en la magia clásica y ceremonial europea.
En 1951 Skuggi compró Skóga, una granja en Þorskafjörður, donde se dedicó a cultivar varias especies de árboles y pasó casi todos los veranos que le quedaban. No se casó ni tuvo hijos. Según su voluntad, después de su muerte la tierra pasó a manos de la comunidad bahaí de Islandia, que desde entonces se ha dedicado a la silvicultura extensiva en el país. La fe bahaí es monoteísta y considera válidas todas las grandes religiones de la humanidad como etapas en la “revelación progresiva de Dios”. Sus escasos dogmas y rituales y su exhortación de una búsqueda individual de la verdad, armonizando ciencia y religión, debieron resultarle muy atractivas al hombre “Sombra”.

.VI. LA MITOLOGÍA Y EL FOLCLORE EN LOS TEXTOS MÁGICOS
Resulta demasiado tentador y casi inevitable buscar la relación entre el contenido de los grimorios islandeses y la mitología nórdica más popular en la actualidad. Tal relación realmente existe, aun cuando ambos fenómenos se desarrollaron de forma bastante independiente y alejada en el tiempo. Era imposible que los islandeses olvidaran de golpe a sus antiguos dioses, no solo en el sentido religioso, sino en uno cultural mucho más amplio, pues entre otras cosas contaban con una poderosa tradición de literatura oral y escrita.
Varios de los hechizos que se conservan mencionan los nombres de algunos dioses paganos. El más frecuente es, sin duda, el de Óðinn, y le sigue en importancia el de Þor. Otros aparecen de forma indirecta, por ejemplo, en los nombres de algunas plantas como Friggjargras o “hierba de Frigg” (Platanthera hyperborea) y Baldursbrá o “ceja de Baldur” (Matricaria maritimum o Tripleurospermum maritimum). Una de las listas de dioses más antiguas en este contexto aparece en el Lækningakver como parte de un conjuro para ganar a los dados.
«Si quieres ganar jugando a los dados, tómalos y entiérralos al norte del cementerio durante tres noches, durante tres noches más al sur y tres al este. Luego colócalos debajo del mantel del altar durante tres misas. Luego Arrójalos diciendo estas palabras: ‘Os invoco, Þor y Óðinn, por Cristo Crucificado, que transfiguréis estos dados’. Y tíralos por segunda vez diciendo: ‘Os invoco por Enoc y Elías’. Y a la tercera vez: ‘Os invoco por Frigg y Freyja, por Þor y Óðinn, y por la virgen Santa María, que tú, Fjölnir, dejes caer el [número] que quiero’.»

Pero sin duda las menciones más numerosas están en el Galdrabók:
«Óðinn, Loki, Frö, Baldur, Njörðr, Týr, Birgur, Hœnir, Freyja, Gefjon, Gusta, y todos los dioses y diosas que habitan y han habitado el Valhöll desde el principio de los cielos, deben ayudarme para que tenga éxito en esta empresa.»
Aunque Stephen Flowers interpreta que “el Maligno” era un título de Óðinn desde la época pagana, en realidad parece que el siguiente texto se refiere a él como un demonio desde el punto de vista cristiano:
¡Ølvir, Óðinn, el Maligno
Lo quiere hechizar todo para ti!
¡Que Dios en persona, con maestría
envíe amor entre nosotros dos!
De hecho, en algún punto llegaron nuevos inquilinos al salón de los dioses:
«Ayuden en esto todos los dioses: Þor, Óðinn, Frigg, Freyja, Satanás, Beelzebub y todos los dioses y diosas que habitan el Valhöll.»
Sin embargo, otras veces parece que, con tal de obtener su demanda, el mago no repara en religiones y jerarquías, e invoca a todos los poderes de una sola vez. En el siguiente ejemplo se encuentra, además, la que probablemente sea la única referencia a un mito antiguo en este contexto: el castigo de Loki:

Escribe estas runas con tu propia sangre en piel de oveja blanca; utiliza la sangre de tu pulgar y di:
‘Te escribo ocho runas áss, nueve runas nauð, trece runas þurs, que plagarán tu barriga con mierda mala y gases, y todo eso llenará tu barriga con gran pedorrera. Que se afloje tu estado y se quemen tus entrañas; que tu pedorrera no pare nunca, ni de noche ni de día. Serás tan débil como el enemigo Loki, que fue atado por todos los dioses: en tu nombre más poderoso Señor, Dios, Espíritu, Creador, Óðinn, Þor, Salvador, Frey, Freyja, Oper, Satán, Beelzebub, asistentes, dios poderoso, guardados por la compañía de Oteos, Mors, Notke, Vitales.’

Especialmente llamativo es un símbolo que aparece en varios manuscritos con el nombre de “Ilusión de Óðinn” (Missinningarstafur Óðinn) sin ninguna explicación. La creación de ilusiones, sobre todo para confundir la vista y el ánimo de sus enemigos, era una famosa cualidad del dios de la guerra y la magia. Precisamente este tipo de visiones engañosas es una de las formas preferidas en que actúa la magia islandesa cuando repasamos el contenido de los grimorios.


La memoria de Þor perdura en al menos dos ocasiones importantes. La primera es uno de los métodos más elaborados para descubrir a un ladrón, el conocido Þórshamar o “Martillo de Þor”. El mago dibuja un rostro caricaturesco o un símbolo conocido como la esvástica islandesa, luego utiliza un martillo para clavar una aguja en los ojos de la caricatura o en el centro de la esvástica mientras recita algo así (nótese que los títulos parecen más propios de Óðinn que de Þor): “Yo clavo los ojos de Vígfáður (“padre de los sacrificios”), clavo los ojos de Valfáður (“padre de los elegidos”), clavo los ojos de Ásaþór (“Þor de los Æsir”)”, o de lo contrario, “Le estoy dando dolor en los ojos al hombre que me robó.” Se supone que el ladrón vendrá a devolver lo que se llevó o se quedará ciego de ambos ojos. La fundición del martillo y la aguja también son procedimientos muy complejos que se describen en el hechizo. El otro caso donde Þor es protagonista es un hechizo de invisibilidad que aparece en el manuscrito Lbs 2413 8vo y que implica recitar el siguiente poema (fragmento):
Golpea Þór,
cúbrete de niebla,
e incluso en la niebla
a lo largo y ancho camina.
Con las hijas de Jöfrir
Y en la niebla de Þórir
Niebla de Þumill
Niebla de Örvandill
Niebla de Baldur
Y fuego de Óðínn.
Ambos, Óðinn y Þor, parecen estar representados en ciertos bandrúnir, es decir, runas ligadas que esconden palabras: Freyr, Fjölnir, Fengur, Þundur, Þekkur y Þrumur. Fjölnir, Fengur y Þundr son nombres de Óðinn, aunque Þundr también podría referirse a Þor. Estos seis símbolos aparecen en varios manuscritos con funciones diferentes y de ellos se hablará en el capítulo correspondiente. Los dos dioses también son invocados en varios casos de glímugaldur, es decir, magia para la lucha libre.

El dios Balder o Baldur también es mencionado un par veces. La primera es en un caso de magia de lucha libre que aparece en el manuscrito Lbs 977 4to del siglo XIX, más conocido como Samtíningur. El hechizo incluye un rezo difícil de traducir y bastante confuso en su interpretación:

Si tiene la intención de luchar con un hombre, talle este signo en un cilindro y cuélguelo sobre él mientras duerme y diga esto:
“Herido y doblado, hinchado y derribado por Óðinn con XXX Frigg, ginfaxi, gapandi. Siempre estarás lleno de problemas hasta que el Sigilo de Baldur esté sobre tu pecho.”
El “signo de Baldur” al que hace referencia probablemente es una cruz que lleva ese nombre, sin más explicaciones. Recordemos que la figura de Balder como el dios que muere, fue asociada desde el principio con la del Cristo crucificado.
El término æsir también tiene cierta presencia, aunque, una vez más, suele utilizarse como sinónimo de ‘diablos’ o ‘demonios’ que el mago envía para hacer el mal.
«Los æsir te desgarrarán el pecho como si los perros te mordieran el corazón, tu garganta se sentirá amarga, tus intestinos se sacudirán y todo dentro de ti se revolverá…»
Además de las grandes divinidades, los textos mágicos a veces se refieren a otros seres de la cosmovisión nórdica como los trolls, los elfos o los jotun (“gigantes”). Es sabido que, durante la Edad Media, no solo en Escandinavia sino en toda Europa, los dolores, las enfermedades y otros padecimientos eran atribuidos a “disparos”, “dardos”, “flechas” o “lanzas” de elfos, trolls y gigantes. Así, por ejemplo, podemos encontrar el conjuro siguiente.
«Contra un disparo de troll. Si algún tipo de disparo viene volando hacia ti, lee este versículo una vez: “BUMEN SITTIMUS CALECTIMUS ME TASUS ELI ELOE SIEBAHAT ELEM VE A O NAJ.”»
Particularmente interesante resulta el caso de los gigantes. En el siguiente hechizo se menciona la “sangre de lanza-gigante”, que Stephen Flowers interpreta como ‘semen’, tal vez porque iotun-geira es un kenning para ‘gusano’ o ‘serpiente’, lo que, a su vez, podría ser una alusión al pene.
«Si quieres hechizar a una mujer para que no se acerque a nadie más que a ti, haz un agujero en el suelo en un lugar por donde ella deba pasar y vierte un poco de sangre de lanza-gigante y traza un anillo de agua a su alrededor, con su nombre y estas runas…»
Contamos, además, con un símbolo llamado “Ojo de gigante” o Augnaþurs, que se debe inscribir en objetos que se desean ocultar.

Ojo de gigante (Augnaþurs)
Como aparece en el manuscrito Lbs 2413 8vo
Si quieres ocultar algo, inscribe este signo, augnaþurs, sobre eso.
Existen otros casos muy específicos de galdrastafir que tienen alguna relación con pasajes mitológicos de las Eddas y las sagas, pero de ellos hablaremos más adelante.
Ahora bien, además de referencias a la mitología antigua, los grimorios contienen mucho material del folclore moderno, historias, personajes y supersticiones que parecen haber surgido, o al menos haber tomado su apariencia definitiva a partir del siglo XVI. La mayor parte de este material fue recogida por el bibliotecario y museólogo Jón Árnason (1819-1888) en su monumental obra de dos volúmenes Íslenzkar þjóðsögur og æfintýri (“Cuentos populares y leyendas islandesas”).
Árnason menciona varios ejemplos de símbolos mágicos, pero no los identifica a todos, incluso admite que algunos no los ha visto jamás, solo ha escuchado y relata sus historias. Los nombres parecen referirse a símbolos muy antiguos, probablemente los primeros de la tradición y que, por tanto, ya no era fácil identificar en el siglo XIX. Este es el caso de Ginnir, Ginfaxi, Gapaldur, Angurgapi, etc, que son parte fundamental de muchos encantamientos, pero no tienen o nunca tuvieron una apariencia definida. Uno de los más misteriosos es Angurgapi:

«Ese signo se utilizaba para matar los animales domésticos de otros y contenía muchas ᚳ, 𐠀, 𐊄 y 𐊳, según Jón de Grunnavík. Desafortunadamente, nunca he visto un angurgapi, pero he escuchado esta historia sobre él:
» Había un hombre en Skagafjörður llamado Galdra-Björn. Les guardaba rencor a muchas personas del distrito y siempre pensó que llegaría el momento de vengarse de ellos de muchas formas distintas. Una de ellas fue tallar un angurgapi en la tapa de una olla y enviarla a matar el ganado de sus enemigos. La tapa corrió desenfrenada por todo el distrito, matando al ganado por tandas donde quiera que lo encontraba. La tapa se movía muy rápido, pero los más sabios dijeron que si alguien lograba leer lo que tenía inscrito, resolvería el problema; no obstante, la tapadera giraba con tanta violencia que todo el que lo intentaba solo veía un torbellino delante de sus ojos. Por fin, un mago de Fljót logró leer la inscripción; enseguida la tapa se cayó, se quedó quieta y no hizo más daño.»
Muchos hechizos descritos en los grimorios requieren el uso de materiales naturales que están permeados de superstición y leyenda. El lector desprevenido, incluso el traductor, puede encontrar confusos o sin mucha importancia ciertos detalles que en realidad son esenciales. Por ejemplo, en numerosas ocasiones el procedimiento mágico requiere tallar la duela o el galdrastafir en “roble asesino” o “roble sangriento”; los traductores no suelen explicarlo, pero en realidad se refiere a un tipo de madera rojiza que llega flotando a las costas de Islandia. En un país sin bosques, la madera que arrastran las corrientes suele ser muy apreciada, sobre todo en la construcción, pues la exposición a la sal la vuelve increíblemente resistente; sin embargo, el roble asesino o sangriento es considerado nefasto. Árnason nos revela que “el roble de sangre … no puede ser utilizado en un barco porque ese barco se hundirá” (Árnason, 1862).
Otros hechizos se refieren a piedras mágicas, algunas relativamente reales como el indispensable Surtarbrandur, que no es más que lignito, un tipo de carbón mineral que, entre otras cosas, se supone que protege del robo de ganado si se deja en las paredes del establo. El imán también es considerado muy útil para identificar ladrones.
Otras piedras con un carácter más mítico, como Óskasteinn, la “piedra de los deseos”, pueden tener su origen en los hermosos cristales de roca volcánica que se encuentran con frecuencia en aquel país. Otras, como Lífsteinn, la “piedra medicinal” o “piedra de la vida”, capaz de animar lo que está muerto, se supone que se encuentra en los nidos de algunas aves. Para conseguir Lausnarsteinn, la “piedra del consuelo y la redención”, pero también la “piedra del parto o del nacimiento”, es necesario acudir a un nido de águila la noche de Pentecostés y atar a los polluelos. Cuando la madre regrese intentará de todo para liberarlos, incluido traer varias piedras mágicas; la que rompe las ataduras es la piedra en cuestión, capaz de separar al feto de la madre de forma rápida e indolora. Para ello se colocaría la piedra sobre el estómago de la mujer o se le daría a beber agua o vino donde la piedra estuvo reposando. Por su forma arriñonada, algunos creen que realmente no se trata de una piedra, sino de una semilla de algún tipo de Mimosa que las corrientes arrastran desde el oeste.
Esto nos cuenta Árnason sobre Sögusteinn, la “piedra narradora”:
«Existen varios relatos sobre piedras narradoras. Ólafur de Purkey dice que se puede encontrar en el nido de la lavandera [Motacilla], en mayo. Debe llevarse en una bufanda con sangre y ponerse en la oreja derecha cuando desee aprender algo de ella. Entonces te dirá todo lo que quieras saber.
» Otros describen la piedra así: cuando llegue el verano, en Semana Santa, el cuervo pondrá sus huevos el Viernes Santo. Uno debe acercarse al nido mientras se dice la misa. Cuando se esté recitando la Pasión, el cuervo se acostará sobre los huevos como si estuviera muerto y una piedra caerá de su cabeza en el nido, de donde se puede recuperar. Entonces uno debe endurecerla y llevarla consigo en una bolsa. Cuando se coloca en la raíz de la lengua, uno puede entender el lenguaje de los cuervos.
» Un hombre que quiere adquirir algún conocimiento debe atar la piedra debajo de su axila derech antes de acostarse y envolver la ropa con fuerza alrededor de su cuerpo. “Pon tu mente en lo que quieres saber antes de dormirte, y recuerda lo que has aprendido cuando despiertes.”»

Y esto sobre Hulinhjálmsteinn, la “piedra-yelmo de invisibilidad”:
«Uno debe tomar un huevo de cuervo nuevo de un nido, hervirlo y devolverlo al nido cuando esté tibio. Si el cuervo regresa al nido y se da cuenta de lo que ha ocurrido, irá a buscar una piedra que hará que los huevos vuelvan a estar crudos, pero se dice que esa piedra natural está en una isla en el Mar Rojo, y entonces el huevo nunca se convertirá en una piedra-yelmo de invisibilidad. Pero si uno logra tomar el huevo, hervirlo y traerlo de vuelta sin que el cuervo note la diferencia, se acostará sobre él sin ningún problema como siempre. Entonces, cuando no pueda incubarlo más, se lo llevará para enterrarlo y uno debe tomarlo primero. Entonces [el huevo] se habrá convertido en una piedra dentro del cascarón. Esto es suficiente para tener una piedra-yelmo de invisibilidad.»
Buena parte de la tradición de las piedras mágicas islandesas puede tener su origen en los papiros mágicos griegos y judíos, de los que hablaremos más adelante. El hecho de que en muchos casos las piedras deban ser traídas por ciertas aves, o incluso el modo de usarlas bajo la lengua, tiene gran parecido con algunos casos de magia clásica y hebrea, como en este fragmento del papiro I-2, que forma parte de un procedimiento para conseguir un espíritu asesor:
«Si sigues fielmente la fórmula, tendrás esta señal: un halcón bajará volando, se posará frente a ti y, batiendo las plumas en medio del terrado después de depositar una piedra de buen tamaño, se alejará volando nuevamente hacia el cielo. Levanta tú esta piedra, tállala enseguida y grábala después, una vez grabada, hazle un agujero, pasa por él un cordón y cuélgatela del cuello.»
A veces los hechizos indican que se debe hacer inscripciones sobre frumsa frumsa, pero este es otro término conflictivo relacionado con el folclore. Muchos editores y traductores lo interpretan como la piel del primer ternero de una novilla, pero según Skuggi, autor del Galdraskræða, en realidad se refiere a un ternero mucho más especial: el cruce de una vaca común con un sænaut, es decir, un toro de mar. En el folclore escandinavo hay historias sobre el ganado de la gente del mar (sæbúar), que de vez en cuando sale a pastar y al cruzarse con el ganado común, mejora la raza.

Árnason recoge varias historias sobre los sæbúar, los habitantes del mar. Tal vez el más famoso es el Marbendil, un enano con apariencia humana de la cintura para arriba y de pez de la cintura para abajo:
«Una vez, un campesino capturó algunos peces y entre ellos había un Marbendil. El campesino trató de hablar con él, pero Marbendil no dijo una palabra, excepto cuando pidió que lo dejara bajar del barco, y el campesino se negó.
» Entonces el campesino regresó a tierra y se llevó a Marbendill con él. Al llegar, su esposa se le acercó en la orilla, lo saludó amablemente y el campesino se sintió complacido. Entonces Marbendill se rio. Luego el perro también se acercó al campesino y le ladró con alegría, pero el hombre lo apartó de un puntapié. Entonces Marbendill se rio por segunda vez. Más tarde, en el camino a la granja, el campesino tropezó con un arbusto y se lastimó. Furioso, golpeó y maldijo al arbusto. Entonces Marbendill se rio por tercera vez. Cada vez que Marbendill se reía, el campesino le preguntaba por qué, pero Marbendill guardaba silencio. El campesino se quedó con el Marbendill durante un año. En una ocasión, Marbendill le volvió a pedir que lo llevara al mar, donde lo había encontrado, y el campesino le dijo que lo haría si le contaba por qué se había reído tres veces cuando lo trajo a su casa. Marbendill le prometió que se lo diría cuando estuviera en el agua.
» El campesino lo llevó al mismo lugar donde lo había encontrado y, una vez allí, Marbendill le dijo: “La primera vez me reí de que tu mujer te recibiera con tanta amabilidad, porque en realidad ella no te ama y te es infiel. La segunda vez me reí porque golpeaste al perro, que es el único leal y sincero contigo. La tercera vez me reí porque maldijiste el arbusto, aunque allí hay mucho dinero escondido y tú no lo sabías”. Entonces Marbendill se marchó y el granjero cavó entre las raíces del arbusto y encontró mucho dinero, y se volvió muy rico por eso.»

En otra historia Árnason nos cuenta que un hombre de Breiðvík llamado Bjarni estaba en el campo con mal clima y mucha niebla. De pronto escuchó ruidos y dentro de la niebla encontró un grupo de toros, no menos de dieciocho, y un niño que corría detrás de ellos, seguido por un ternero. Bjarni se acercó y cuando el niño lo vio, hizo que los toros huyeran hacia el mar. Bjarni y el niño también corrieron, pero en el último momento, el hombre se detuvo delante del ternero que venía detrás. El niño se llevó a los toros, pero Bjarni golpeó a la cría entre las fosas nasales para romper la vejiga llena de aire que el ganado marino siempre tiene en ese lugar, y se la llevó a su casa. Resultó ser una novilla que más tarde se convirtió en una vaca estupenda, de la que nació la mejor raza de vacas de Breiðvík.
Otra criatura del folclore muy vinculada a la práctica mágica es el tilberi (nombre que se le da en el norte de Islandia) o snakkur (nombre que se le da en el sur y el oeste), cuya creación es el único método mágico exclusivo de las mujeres.

«Para hacer un tilberi una mujer le roba una costilla a un muerto en un cementerio en la mañana del domingo de Pentecostés, luego la envuelve en lana de oveja gris … y la deja reposar entre sus pechos. Con esto preparado, ella va tres veces a misa y cada vez escupe el vino o, incluso, el pan y el vino sobre el tilberi, vertiéndolos en su seno y en la boca de la criatura, que algunos dicen que solo tiene una en un extremo, pero la mayoría opina que tiene una en cada lado.
» Los utilizan para que se amamanten de las ovejas y las vacas en los pastos de otras personas; luego regresan a la ventana del granero de su madre mientras ella sacude la mantequera … Cuando el tilberi llega a la ventana … dice: “Barriga llena, mamá” o: “Quítale la tapa, mami”… Luego vomita todo lo que ha chupado en la mantequera de su madre.»
Los grimorios contienen símbolos y encantamientos para invocar, rechazar, incluso para manipular la voluntad de los sendingar (sending en singular). Este es un fenómeno de lo más interesante: aunque se suele traducir como ‘fantasma’, el sending o “envío” está más relacionado con el draugr de las sagas medievales y puede ser tanto corpóreo como inmaterial. Del mismo modo, los misteriosos hechizos empleados para abrir piedras y colinas están respaldados por una serie de cuentos y supersticiones sobre los lugares donde habita el pueblo oculto de los elfos. El contacto con ellos puede otorgar regalos y bendiciones como el don de la elocuencia, pero también implica ciertos peligros.
A veces los símbolos y sus leyendas correspondientes pueden esconder complejos procesos de sincretismo y evolución del pensamiento mágico-mítico, por ejemplo: todo lo relacionado con el gandreiðry la brida embrujada. Con sus raíces en el viaje extático del chamán primitivo, pasando por la concepción nórdica del alma múltiple que se puede manifestar con forma de animal, este podría ser el origen del famoso poder de volar cabalgando una escoba que tienen las brujas en el imaginario moderno. Muchos investigadores creen que los personajes de la mitología nórdica que cabalgan sobre lobos y otros animales, como la giganta Hyrrokkin, son alegorías de este tipo de magia. La famosa brida hecha con la piel de la espina dorsal de un muerto, no sería más que un complemento para adaptarse a una nueva realidad.
Algo parecido ocurre con los stefnivargur (“lobos invocados”). La palabra vargr en nórdico antiguo significa “lobo”, pero con una connotación totalmente negativa. Esto se debe a que el lobo era un animal asociado a la brujería, sobre todo a la practicada por mujeres, tradicionalmente rechazada. Algunos investigadores establecen nexos muy complejos entre esto y el mito de las valquirias. En cualquier caso, el vargur islandés terminó significando cualquier tipo de espíritu o encantamiento con forma de animal, principalmente zorros y ratones, dos plagas bastante temidas por los granjeros del país.
Estos y muchos otros elementos del imaginario popular son imprescindibles para entender el contenido de los grimorios islandeses. Tampoco se puede dejar de mencionar el gran cúmulo de referencias a la mitología cristiana, que abordaremos más adelante.
.VII. LOS SÍMBOLOS MÁGICOS ISLANDESES
símbolos mágicos de la brujería tradicional de Islandia son caracteres y dibujos que a veces forman parte de un grupo de instrucciones para llevar a cabo un acto de magia, tanto benigna como maligna; otras veces el símbolo solo tiene un nombre y carece de más explicaciones. La mayoría de estos símbolos están recogidos en grimorios que datan desde el siglo XV hasta la primera mitad del siglo XX. Generalmente han sido ignorados por la comunidad científica, explotados comercialmente por magos estafadores y/o distorsionados por extremistas políticos y religiosos.
El erudito islandés Ólafur Davíðsson dice sobre la clasificación de los símbolos:
«Muchos de los signos parecen ser combinaciones de runas y símbolos abstractos. El principal problema que surge en cualquier esfuerzo por descifrarlos es la larga tradición de estilización, que puede incluir tanto la simplificación como la complicación o elaboración artificial. Otra forma de clasificarlos tiene que ver con sus funciones. Si estuvieran destinados a ser amuletos protectores, podrían llamarse con el nombre latino innsigli (sigilos) o con el término islandés varnastafir (bastones protectores). El término galdrastafir indicaría entonces magia de naturaleza operativa destinada a causar alteraciones en el medio ambiente.»
Es decir, según Davíðsson, las letras y frases latinas, así como las referencias al imaginario cristiano, se utilizaron mayormente en la confección de sigilos protectores, mientras que las letras y símbolos nativos tenían una mayor variedad de usos: «Estas runas estaban reservadas para magia más fuerte y efectiva porque eran paganas.»
En la siguiente tabla pueden ver algunos términos que se utilizan para identificar los símbolos mágicos:
| Galdrastafir (ur) | Letra, carácter, signo, símbolo, duela |
| Galdramyndir (ur) | Figura, dibujo |
| Varnarstafir (ur) | Duelas de protección |
| Lukkustafir (ur) | Duelas de suerte |
| Þjófastafir (ur) | Duelas de ladrón (para descubrir) |
| Stulkustafir (ur) | Duelas de mujer (para conseguir) |
| Ottastafir (ur) | Duelas de miedo (contra un enemigo) |
| Draumstafir (ur) | Duelas de ensueño (para soñar) |
| Brýnslustafir (ur) | Duelas de afilar |
| Hjúlmur | Yelmo |
| Hringur | Anillo |
| Skjöldur | Escudo |
| Sello / Sigilo | Sello / Sigilo |
| Roðukross / Rotaskross | Cruz / Crucifijo |
El investigador australiano Justin Foster, creador de la página web http://www.galdrastafir.com, propone la siguiente clasificación según la apariencia de los símbolos:
Asimétricos: ·Foster asegura que a menudo los galdrastafir más antiguos son asimétricos, y rara vez tienen influencia cristiana.

Simétricos: estos tienen un mayor valor estético y van desde formas simples hasta más elaboradas; muchos parecen ruedas con decoraciones iguales o diferentes en cada radio.

Rúnicos: ·generalmente se trata de una secuencia de caracteres que en apariencia pudieran tener algún valor alfabético.

Sellos/sigilos: ·la mayoría tiene influencias cristianas desde sus propios nombres como “Sello de Jesús” o “Sigilo de Salomón”, etc.

Súper sigilos: son los más complejos y, a menudo, los más hermosos; pueden tener un sustrato más cristiano como las grandes Ródukrossar, o más pagano como el llamado Skuggsjá (“espejo”).

Estos símbolos ejercen una enorme atracción sobre quienes los observan, en buena medida porque es prácticamente imposible penetrar su significado. Para entenderlos es necesario ponerlos en contexto y desentrañar su génesis, evitando las deducciones a priori. Por ejemplo, es fundamental hacerse preguntas como: ¿no hay nada parecido a estos símbolos fuera de Islandia?, ¿qué tanto se utilizaron las runas originales para hacer magia? o ¿en qué creían las personas que escribieron los grimorios? Aunque los símbolos son nuestra guía en esta investigación, es imprescindible ampliar nuestro campo de interés a todas las creencias y prácticas mágicas y/o religiosas que pudieron haber participado en su nacimiento. Es por eso que a continuación analizaremos tres grandes áreas de influencia: la magia clásica desarrollada en el Egipto grecorromano de la última dinastía, la magia judeocristiana medieval y renacentista, y la tradición rúnica autóctona de los países escandinavos.
.7.1. INFLUENCIA DE LA MAGIA CLÁSICA
Indiscutiblemente una de las raíces principales en la conformación de la tradición islandesa es la magia clásica que se practicaba en el Egipto ptolemaico del siglo I a. C. y se continuó utilizando mucho después en el ámbito romano. La principal evidencia de este sistema que combinaba elementos griegos y egipcios la tenemos en los famosos papiros mágicos griegos (en adelante llamados PMG) llenos de charaktêres (“signos mágicos”) y voces magicae, (“palabras mágicas”). Además, existe una considerable cantidad de inscripciones en cerámica, gemas, láminas metálicas e instrumentos con función de amuletos apotropaicos, maldiciones, etc.
Los papiros mágicos comenzaron a ser descubiertos, traducidos y estudiados en el siglo XIX y resulta extremadamente intrigante cómo llegó su contenido a Islandia. Es casi imposible no recordar a Jochum Magnús Eggertsson y su teoría de los Krýsar, el exótico clan de sabios originario de Egipto que vagaba por la isla mucho antes del asentamiento nórdico. Creo que el mejor ejemplo para ilustrar la influencia grecoegipcia en los grimorios islandeses es un hechizo para descubrir a un ladrón y/o que devuelva lo que robó. La primera versión es el encantamiento número 3 del papiro V de los PMG; la segunda fue recogida por Jón Árnason en su compilación de folclore islandés en el siglo XIX, pero existía en la tradición desde mucho antes. El traspaso resulta fascinante: el martillo es asociado con Þor y el ojo egipcio se convierte en una cara cualquiera o en la llamada esvástica islandesa.

Toma la planta chelkbei y una «lengua de buey», machácalos y quema la machacadura que resulte; mézclalo con el zumo convenientemente y con ello pinta en una pared choō (“gran ojo” en egipcio); toma madera de un patíbulo, haz un martillo y golpea con él el ojo diciendo la fórmula: «Te conjuro por los sagrados nombres: entrega al ladrón que se ha llevado algo … Lo mismo que yo golpeo el ojo con este martillo, el ojo del ladrón debe ser golpeado y debe inflamarse, hasta que él mismo se delate.»

… que un hombre robe una campana de cobre de una iglesia entre la Epístola y el Evangelio y haga un martillo con ella. Cuando quiera saber quién es el ladrón, debe tomar una hoja de papel y dibujar en ella los ojos de un hombre, o mejor aún, una cara entera con dos ojos, usando su propia sangre… A continuación, debe tomar una aguja de acero y colocar un extremo sobre el ojo y golpear el otro extremo con el Martillo de Þor, diciendo: ‘Le estoy dando dolor en los ojos al hombre que me robó’, o ‘Estoy torturando el ojo del hombre que me robó’. Entonces el ladrón perderá un ojo, o ambos, si no se entrega primero.
Existen muchos otros elementos comunes que podemos estudiar. Uno de los procedimientos más importantes de la magia clásica consistía en obtener un Demon que hiciera la función de páredros, una especie de asesor o asistente sobrenatural. En el folclore islandés no existe esta función, pero sí existen varios métodos para obtener noticias y conocimientos ocultos de los muertos, a veces esclavizándolos, como en el caso del Sagnarandi (Galdraskræða – XXVI). La tradición nórdica contaba con su propio método llamado útiseta (“sentarse afuera”) para aprender lo que saben los muertos, pero era un procedimiento simple, semejante a un chamanismo primitivo; mientras que elaborar un ritual para atrapar un espíritu en una caja y sellarlo con un galdrastafir parece una práctica más propia de la magia clásica.
La metodología grecoegipcia comparte con la islandesa la costumbre de hacer inscripciones en diferentes materiales como hueso, piedra, madera y cuero, principalmente de la primera cría del primer parto de un animal. Igualmente son comunes muchos de los requisitos para volverse invisible, soñar lo que se desea, conseguir el amor de una mujer o tener visiones en una superficie acuosa (hidromancia).
| Escribe en una placa de cinc y después de rodear la placa con ramos de mirto, ponla en el brasero. Quema incienso y lleva la placa alrededor del humo mientras recitas: Señores, dioses, decidme el futuro de tal asunto en esta noche, en las horas venideras. Lo necesito absolutamente, os lo suplico yo, vuestro esclavo y por vosotros entronizado. Después pon la placa debajo de la almohada y duérmete… (Papiro VII-41) | Este pentagrama se tallará en lignito [carbón mineral] con una espina de mielga [Squalus acanthias] cuando la luna tenga tres noches y lo colocarás debajo de tu cabeza. Entonces soñarás lo que quieras. (Galdraskræða Skugga) |
| Obtención de un oráculo por medio de un plato de Afrodita. Después de purificarte durante siete días, toma un plato blanco y llénalo de agua y de aceite de oliva; primero, escribe en el fondo con tinta de mirra: doch chipba, elampser zel aeeiouo, y en la base exterior: Taquiel, chthonie, draxō, y encéralo con cera blanca. Debe estar en el suelo; y, mirándolo fijamente, di: «te invoco a ti, la madre y señora de las ninfas…» (Papiro IV-28) | Grabe en el fondo de un recipiente nuevo, por dentro y por fuera. Debe hacerlo con luna llena y marea alta entre las 9 am y las 3 pm de un domingo; luego queme milenrama y cubra los trazos con la ceniza, luego vierta agua limpia de un manantial que fluye hacia el este, y diga estas palabras: «Te exijo, Satanás, por el poder de la duela, por la fuerza del estilo [que se utilizó para inscribir] y la fluidez del agua, que me muestres en esta vasija al que robó mis bienes.» Esta duela debe tallarse en un recipiente con un cuchillo de acero sin usar. (Manuscrito Lbs 5472 IV 4to) |
| «que fulana me ame a mí, fulano hijo de fulano, que no tenga relaciones sexuales por delante ni por detrás, ni busque el placer con otro varón, sino únicamente conmigo; de manera que fulana no pueda beber ni comer ni amar ni sufrir ni gozar de salud; que fulana no consiga dormir sin mí; … arrastra a fulana por los cabellos, las entrañas, su alma en cada momento de su vida … hasta que venga a mí y permanezca inseparablemente unida a mí.» (Papiro IV-3) | «Te miro y me entregas toda la lujuria y el amor de tu corazón. No puedes descansar en ninguna parte, ningún lugar será tu casa, a menos que me ames. Esto lo declaro en nombre de Óðinn y de todos aquellos que saben leer “runas de mujeres”: que en ninguna parte del mundo estarás como en casa ni prosperarás, a menos que me ames con todo tu corazón. Esto lo sentirás en tus huesos como si te quemaras por dentro, y por fuera será el doble de terrible. Te encontrarás con la ruina a menos que me ames; se te congelarán los pies y nunca encontrarás el honor o la felicidad. Te sentirás ardiendo, con los cabellos podridos y los vestidos rasgados, a menos que me quieras por tu propia voluntad.» (Manuscrito ATA Ämb2) |
Poco o nada sabemos de los símbolos llamados charaktêres. Como los galdrastafir islandeses, no formaban parte de ningún alfabeto ni resultaban legibles, al menos para los seres humanos. Algunos creen que representan un intento griego de rescatar la escritura jeroglífica egipcia, cuyo conocimiento se estaba perdiendo o se había perdido para entonces. La mayoría tiene la apariencia de letras con círculos en los vértices y en las terminaciones, por lo que a veces las llaman “letras anulares”. Los más comunes son la estrella de ocho brazos y pequeñas cruces que, casualmente, también aparecen con mucha frecuencia en los primeros grimorios islandeses. La arqueóloga alemana Kirsten Dzwiza, especialista en magia antigua y prácticas rituales, llegó a catalogar 699 charaktêres diferentes. Sin embargo, aunque parece evidente que existió algún tipo de fórmula o principio para su elaboración, todo indica que eran soluciones ad hoc, es decir, creados en un momento y para un propósito puntual. Su adición a los textos y a otros dibujos serviría para potenciarlos y convertirlos en verdaderos artículos de magia. Muchos galdrastafir todavía conservan sus anillos, pero incluso los que no los tienen son muy parecidos a simple vista, sobre todo los de formas lineales más caprichosas, como garabatos.
Por otro lado, ambas tradiciones, la clásica y la islandesa, utilizan caracteres agrupados, muchas veces repetidos de forma creciente o decreciente. En los papiros se emplean comúnmente las siete vocales griegas, de forma lineal, pero también formando triángulos o alas. Según la investigadora española Raquel Martín Hernández (2012) “la mayoría de los hechizos en los que se ha escrito una palabra o una serie de vocales en forma de triángulo decreciente, generalmente llamada «forma de corazón», son hechizos en los que la intención era hacer desaparecer algo. Esta formación se utiliza especialmente en amuletos curativos para la desaparición de la fiebre u otras enfermedades. La disposición de los elementos, es decir las letras, en formación decreciente hasta su completa desaparición, se espera que provoque la desaparición de la enfermedad.” Además de las fiebres existen ejemplos para disminuir la ira o incluso la voluntad de una mujer para resistirse a la pasión. Por el contrario, las series donde las letras aumentan en número tienen la intención de potenciar algo; por ejemplo, la fuerza de la entidad sobrenatural a la que se está invocando. En el hechizo siguiente se pueden ver ambos usos: la primera serie sirve para empoderar a los dioses y en el triángulo decreciente sirve para aplacar la enfermedad.

Iarbath Agrammê Phiblô Chôêmeô
[ae]e êêê iiii ooooo yyyyyy ôôôôôô[ô]
Señores dioses, sanad a Helene, a quien [NN] dio a luz, de cada enfermedad y cada (ataque de) escalofríos y fiebre, efímera, cotidiana, terciana, cuartana.
En los grimorios islandeses podemos encontrar varios encantamientos que parecen utilizar este tipo de secuencias, como las famosas “espinas del sueño” o incluso las “runas-pedo”.

Para que alguien duerma
Para poner a dormir a un hombre. Toma la mierda de un hombre muerto o la mierda de un hombre [vivo] y la tierra ödu [palabra islandesa desconocida actualmente, probablemente musgo o cieno] y colócala en medio de su pecho, y talla estas duelas con acero en barbas de ballena.

Runas-pedo
Te escribo ocho runas áss, nueve runas nauð, trece runas þurs, que plagarán tu barriga con mierda mala y gases…
Entre las voces magicae se encontraban los palíndromos y los nombres secretos. Los palíndromos, como ABLANATHANALBA, son infinitos, es decir, no tienen ni entrada ni salida por donde el maleficio pueda atacarlos; de modo que eran muy utilizados en amuletos de protección. Conocer el nombre secreto, que es el nombre verdadero de algo o de alguien, que forma parte de su ser y por lo tanto es susceptible de ser influenciado, es fundamental en la magia clásica. De hecho, no era suficiente con conocerlo: en algunos textos demóticos, cuyo lenguaje carece de vocales, se sobrescribía la palabra en griego para garantizar su correctísima pronunciación, de lo cual dependía el éxito de toda la operación mágica. Un mito egipcio demuestra la importancia del nombre secreto: la diosa Isis creó a la serpiente para que mordiera a Ra, el dios supremo. Cuando este agonizaba de dolor, Isis le pidió su nombre secreto para poder ayudarlo. Ra le dio muchos nombres, pero solo cuando le reveló el principal, la diosa fue capaz de ordenarle al veneno que saliera de su cuerpo.
En aquella época los magos también codificaban sus escritos para evitar las miradas indiscretas. Solo los iniciados tenían acceso a todo el conocimiento. A veces el cifrado se hacía con alfabetos inventados, pero otras veces se utilizaba un código para referirse a los ingredientes, de modo que un curioso cualquiera podría leerlos, pero utilizaría los incorrectos. Así lo descifra para nosotros el papiro XII-20:
«Estos son: cabeza de serpiente: sanguijuela. Serpiente enroscada quiere decir piedra de cera. Sangre de serpiente: piedra hematites. Hueso de ibis: es un espino. Sangre de puercoespín: verdaderamente un puerco espín. Lágrimas de cinocéfalo: jugo de eneldo. Excremento de cocodrilo: tierra de Etiopía. Sangre de cinocéfalo: sangre de lagarto. Semen de León: semen de hombre. Sangre de Hefesto: artemisa. Pelos de cinocéfalo: semilla de eneldo. Semen de Hermes: eneldo. Sangre de Ares: portulaca…»
Aunque no es muy común, este mismo truco parece haber sido utilizado por los magos islandeses, que además contaban con el kenning como recurso literario. El hechizo 34 del Galdrabók dice:
«Si quieres hechizar a una mujer para que no se acerque a nadie más que a ti, haz un agujero en el suelo en un lugar por donde ella deba pasar y vierte un poco de sangre de lanza-gigante [iotun geira bloð, probablemente semen]…»
Una forma en que estos y otros elementos de la magia clásica pudieron llegar a Islandia fue a través de los manuscritos judíos. Como se explicará más adelante, la magia clásica y la cábala popular se desarrollaron casi al mismo tiempo y tuvieron muchos puntos en común. Los charaktêres, por ejemplo, fueron asumidos desde el principio como una especie de lenguaje divino para comunicarse con los ángeles. Los judíos los llaman ḥotamot, es decir, “sellos” o “sigilos”.

«[Para ganar] favor y gracia, escribe en tu mano derecha estos sellos [ḥotamot], luego límpialos con aceite de oliva y unge tu rostro con ellos.»
De hecho, existe un grupo de documentos llamados papiros mágicos judíos que también presentan sorprendentes paralelismos con los grimorios islandeses.

Para descubrir los secretos de tu esposa y lo que hace, escribe estos ḥotamot y cuélgalos cuando esté dormida, y ella te lo contará todo.

Si pones estos signos debajo de un hombre dormido y le preguntas, te dirá lo que sabe sobre sí mismo y sobre los demás.
(Lækningakver – AM 434 a 12mo)

Toma un gallo blanco y mátalo cuando las estrellas estén desapareciendo, y escribe en tu palma con su sangre esto [es decir, los charaktêres enumerados después de las instrucciones] y toca a quien quieras. No hables con ella, vendrá tras de ti:

Traza esta duela en la palma de tu mano derecha cuando la luna esté llena y ponle sangre de tu pecho derecho, y luego toca la mano derecha de la niña tres veces y ella te amará después de eso.
(Galdrastafir – Lbs 4375 8vo)
Más tarde, sobre todo desde finales del siglo XV y principios del XVI, los magos renacentistas comenzaron a crear sus alfabetos celestiales basados en los antiguos charaktêres. En 1533 el ocultista alemán Heinrich Cornelius Agrippa publica su obra De occulta philosophia libri tres (“Los Tres Libros de la Filosofía Oculta”) donde presenta el Alfabeto celestial, el Malachim y el Transitus Fluvii, todos montados en el alfabeto hebreo y en el griego, pero con letras anulares. Incluye, además, varias tablas con símbolos astrológicos que se podrían confundir perfectamente con símbolos mágicos islandeses.

Podríamos decir que la obra de Agrippa se universalizó y es famosa hoy en día gracias a los masones y a otras ordenes secretas posteriores, pero la creación de alfabetos mágicos no era una práctica exclusiva, sino más bien generalizada. El manuscrito Gaster Hebrew MS 177 de la Universidad de Manchester, datado entre los siglos XVII y XVIII, contiene unos diecinueve alfabetos parecidos. Algunos se atribuyen a Uriel, Miguel, Gabriel y “los Príncipes que sirven arriba” (es decir, los ángeles en el cielo). Otros resultan misteriosos para el propio escriba y los presenta así: “Y éste no sé de quién [alfabeto] es”. Incluso hay dos versiones del alfabeto de “El Santo ¡Bendito sea, es decir, Dios mismo!” En algunos casos, el escriba nos dice para qué sirve el alfabeto, así aprendemos que el de Gabriel es útil para proteger a los niños de una muerte prematura y el de Uriel sirve igual que el del “Santo, Bendito Sea”, para todas las cosas: cuando estés puro y hayas ayunado, escríbelo en un pergamino de ciervo y cúbrelo con cera virgen, y te ayudará a encontrar el amor y la misericordia.
Como ocurre con los cientos de alfabetos rúnicos cifrados que aparecen en los grimorios islandeses, estos alfabetos angelicales no parecen haber sido utilizados con frecuencia para escribir textos. Todo indica que solo se traducían nombres y frases cortas como los salmos; otras veces se copiaban algunos caracteres, o todos, y se llevaban como amuletos.
Hasta aquí podemos concluir que la brujería islandesa al menos obtuvo los siguientes elementos de la magia clásica del Egipto greco-romano:
- La retórica de las instrucciones mágicas
- Algunas técnicas y motivaciones
- El uso de series de letras crecientes y decrecientes, palíndromos y nombres secretos
- El uso de series de charaktêres ilegibles
- Sobre todo, con forma de estrellas, pequeñas cruces anulares y rectángulos garabateados
- Además del uso de alfabetos encriptados como amuletos
Permanecerá en el misterio cuáles fueron las fuentes que copiaron los islandeses, y dónde, cómo y cuándo las obtuvieron por primera vez.