Continuamos revisando lo que sabemos sobre la antigua magia nórdica.
Comencemos por el que parece uno de los conceptos menos difundidos, al menos entre los seguidores hispanohablantes. Fiölkyngi, que puede traducirse como “gran astucia”, es la forma menos neutral de hechicería nórdica. El término está asociado a la magia negra y en el Hávamál, uno de los poemas de la Edda en verso, se lo traduce como “mal de ojo”. Además, aparece acompañado del término fiölkunnigr, que se interpreta como la hechicera o persona que maldice.
| 113. … fjölkunnigri konu skal-at-tu í faðmi sofa, svá at hon lyki þik liðum. | de una hechicera no duermas en el regazo, no te enlace con sus miembros. |
| 137. … því at jörð tekr við ölðri, en eldr við sóttum, eik við abbindi, ax við fjölkynngi, | pues la tierra cura la embriaguez y el fuego la epidemia el roble el estreñimiento, grano de trigo el mal de ojo |
Neil S. Price en su magistral libro The Viking Way, dice que:
«Además de la magia utilizada por Odín, también encontramos una quinta categoría de hechicería “general”. Uno de sus aspectos es que posee un vocabulario de términos que parecen significar simplemente “magia” en el mismo sentido vago en el que usamos la palabra hoy en día. El más común es fjǫlkyngi, que parece haber sido especialmente bien empleado. En las fuentes nórdicas antiguas también aparece froðdleikr, y un poco más tarde, trolldómr. Este último concepto se volvió cada vez más común a lo largo de la Edad Media, y junto con galdr continuó como una de las palabras genéricas para ‘brujería’ durante mucho tiempo en la época posmedieval.»
En el libro Compendio de Hechicería Nórdica del polémico autor sueco Lars Magnar Enoksen, ambos términos (fjölkynngi y fjölkunnigri) son utilizados con naturalidad, siguen significando hechizo y hechicero(a), pero no son necesariamente malignos sino una forma genérica de referirse a la magia y al mago.
Según explica Enoksen en una entrevista, las concepciones modernas sobre la contemplación y la meditación de las runas están rotundamente equivocadas. Asegura que para entender la magia de las runas es necesario verlas como lo que son: letras de un idioma nórdico primitivo. Para ello, es imprescindible estudiar la fonética de las runas y los textos antiguos en los que han sobrevivido; de modo que, antes de profundizar en el trazo, es decir, en la parte visual, se domine el arte del galdr, la vocalización de los sonidos y las frases necesarias para nombrar deseos, invocar fuerzas e incluso maldecir.

¿Galdr?
Pero, ¿qué es el galdr? Para empezar, es una palabra nórdica que se refiere a “hechizo” y a “canto”, y los combina. En inglés antiguo sería gealdor o galdor. El verbo sueco ‘gala‘ se utiliza para el canto más agudo de algunas aves. De hecho, es probable que lo más parecido que conozcamos al galdr antiguo sea el kulning o pastoreo de llamadas, una forma de música doméstica escandinava que todavía existe y es utilizado a menudo, sobre todo por mujeres, para llamar al ganado (vacas, cabras, etc.).
Según las sagas, la entonación de estos encantamientos era agradable al oído, además tenían una métrica específica que describe Snorri Sturluson en el Hattatal de su Edda prosaica, lo que sugiere un ritmo particular. Dicha métrica especial es conocida como galdralag, similar al ljóðaháttr, una de las tres métricas de la poesía escáldica empleadas en la Edda poética, pero un poco más larga y repetitiva, como se ve en la siguiente estrofa de Skirnismál.
¡Oíd los gigantes, oíd los ogros,
los hijos de Súttung y los propios dioses
cómo prohíbo, cómo yo vedo
que hombre la moza guste,
que hombre la moza goce!
Algunas estrofas del Hávamál también son galdralag y los estudiosos creen que el repentino cambio de métrica en estas composiciones se debe al cambio de un modo narrativo al diálogo o al discurso.
| 1. Gáttir allar, áðr gangi fram, um skoðask skyli, um skyggnast skyli, því at óvíst er at vita, hvar óvinir sitja á fleti fyrir. | Por todas las puertas, antes de entrar, métase el ojo, mírese bien; nunca se sabe cuándo enemigos se sientan adentro. |
| 105. Gunnlöð mér of gaf gullnum stóli á drykk ins dýra mjaðar; ill iðgjöld lét ek hana eftir hafa síns ins heila hugar, síns ins svára sefa. | GúnnIod me dio en su trono de oro del excelso hidromiel; mal yo a ella después le pagué su buena intención, su sentir sincero. |
El galdr era practicado por hombres y mujeres; galdrakona era la mujer y galdramaðr el hombre que cantaba galdr. Esta práctica no parece haber atraído el mismo grado de oprobio social que el seidr, poco recomendado para el sexo masculino. De hecho, Neil S. Price sugiere que la gama de términos derivados de galdramaðr como galdrameistari, ‘maestro-galdr’; galdrakarl, ‘hombre/campesino-galdr’; galdrasmidr, ‘herrero-galdr’; galdraraumr, ‘gran-hombre-galdr’ implica una especie de jerarquía dentro la misma práctica, sin embargo, no hay suficientes datos para confirmarlo.
Ahora bien, lo que es indiscutible es que fueron vistos como una clase de practicantes con habilidades específicas. Ello queda demostrado en un pasaje de la Hrólfs saga kraka o Saga de Hrolf kraki, en el que se emplea una sucesión de hechiceros de diferentes tipos para intentar la misma tarea.
«Entonces él [Frodi] buscó volur y vísendamenn en toda la tierra, y los hizo registrar el país arriba y abajo, incluso las islas y Skerries, y no encontraron nada. Y luego buscó a galdramenn que pudiera entrometerse en cualquier cosa que quisieran, y que le dijeron que ellos [los niños] no habían sido llevados a tierra firme, pero que no estaban lejos del rey.»
Usos del galdr
Se supone que Odín recibió los galdrar junto con el conocimiento de las runas cuando colgó del Árbol del Mundo. El galdr basa su poder en el sonido, en la palabra y el canto, incluso se podría filosofar sobre la importancia de estos elementos en la religión nórdica aprovechando que la runa Ansuz, relacionada con la palabra æsir (dios), significa “boca” en el poema rúnico anglosajón, por lo que ha sido interpretada como la runa del Verbo y la Creación.

Lorenz Frølich
El médico noruego Ingjald Reichborn-Kjennerud (1865-1949) fue uno de los primeros en estudiar el galdr, argumentando que se empleaba con mayor frecuencia para maldecir, con énfasis en el poder destructivo de la lengua, y citaba ejemplos de su uso para inducir enfermedades de diversos tipos tanto en humanos como en animales, y también para matar. Igualmente afirmaba que tenía una estrecha conexión con la tradición rúnica, sin embargo, lo cierto es que el galdr aparece en una inmensa variedad de contextos.
Al igual que el seidr como sistema que engloba todo el diapasón de técnicas y rituales mágicos antiguo-noruegos, el galdr de forma independiente tiene usos domésticos más pacíficos y benévolos, y otros más violentos, útiles incluso en la guerra.
Se sabe, por ejemplo, que los galdrar eran empleados para facilitar el esfuerzo de las parturientas. En El Lamento de Oddrún (Oddrúnargrátr) de la Edda poética, una muchacha llamada Borgny no puede dar a luz hasta que Oddrun ha cantado los poderoso ensalmos.
No más, según creo, siguió la conversa;
allá a sus rodillas sentóse la afable:
poderosos ensalmos Oddrun cantó,
la cantó a Borgny con grandes ensalmos.
Muchacha y muchacho al mundo vinieron,
del matador de Hogni gozosos hijos;
exhausta la madre entonces habló,
la que antes palabra ninguna decía:
«¡Que te ayuden a ti los benignos poderes,
Fng y Freya, y también más dioses,
como tú de mi aprieto a mí me libraste!»
Muchos de los poemas que aparecen en la Saga de Egil Skallagrímson podrían ser ¿versiones? de conjuros mágicos o galdrar, como el que aparece a continuación, pronunciado para protegerse del veneno en la bebida:
«Egil sacó su cuchillo y se pinchó en la palma de la mano; tomó el cuerno, grabó runas en él y lo frotó con sangre, y dijo:
Tallo en el cuerno ruecas,
y con sangre las tiño,
letras trazo, del uro
fiero en largo leño;
bebo tranquilo el licor
que alegre la sierva trajo,
veremos si daña aún
la bebida que Bárd hizo.
En Grógaldr (“Los hechizos de Gróa”), uno de los dos poemas de Svipdagsmál, en la Edda poética, el personaje Svipdag despierta a su madre muerta para que le entregue los encantamientos que lo mantendrán a salvo durante una difícil misión. Ella le dedica nueve cantos que debe memorizar.
¡Tus buenos conjuros cántame tú!
¡Socorre, madre, a tu hijo!
Muerte segura hallaré en mi camino,
muchacho tan joven que soy.
…
El quinto te canto, si firmes cadenas
presos tus miembros tienen:
Conjuro te digo que libra tus brazos,
de tus piernas las trabas saltan,
de tus pies las cadenas.

W. G. Collingwood
Otros galdrar serían mucho más peligrosos, sirviendo para volver loco a un enemigo, para mellar las espadas, hundir barcos en alta mar, atraer tormentas y decidir la victoria o la derrota en una batalla.
En la saga islandesa de Grettir se describe cómo una anciana llamada Thurid consigue la caída del héroe tallando ciertas runas en el lado liso de un tronco, bañándolas con su sangre y recitando galdrar sobre ellas.
«Lo que pidió estaba hecho, y cuando llegó a la orilla cojeó junto al mar como si algo la estuviera guiando. Tendido ante ella había un tronco de árbol con sus raíces, tan pesado que un solo hombre no podía moverlo. Ella miró el árbol y les pidió que le dieran la vuelta; parecía haber sido quemado y raspado por el otro lado. Les dijo que limpiaran una pequeña superficie lisa, donde antes había sido raspado. Luego tomó su cuchillo, cortó algunas runas en el árbol, las untó con su sangre y cantó algunos galdrar. Caminó hacia atrás alrededor del tronco, yendo en contra del curso del sol, y pronunció muchos encantamientos poderosos. Después, les dijo que empujaran el tronco al mar, que debería irse hacia Drangey y causarle a Grettir todo el dolor.»
La magia meteorológica también podría usarse como una forma de ataque. En la Saga de Laxdœla el seidmenn Kotkell y sus hijos provocan la muerte por naufragio de sus enemigos.
«Entonces dejaron que Kotkell levantara un montículo para conjurar; allá se subieron todos y comenzaron a decir versos retorcidos; hechicería era aquello. Inmediatamente estalló una pequeña tormenta…»
En un episodio similar de la Friðþjófs saga hins frœkna se cuenta que:
«Entonces quemaron todo su terreno en Foreness y lo despojaron de todos sus bienes; y después de eso mandaron llamar a dos brujas, Heiðr y Hamglama, y les dieron dinero para que levantaran contra Frithiof y sus hombres una tormenta tan poderosa que los perdiera a todos en el mar. Así que apuraron sus encantamientos y subieron al montículo con hechizos y brujería.»
Sin embargo, en este caso también juega un papel fundamental la transformación, como implica el nombre de Hamglama, ya que su hamingjur intenta romper el barco con la forma de una gran ballena en la que viajan ambas mujeres:
«Frithiof se subió al mástil y cuando bajó, dijo a sus compañeros: “He visto un espectáculo sumamente maravilloso, porque una gran ballena dio una vuelta alrededor del barco, y no dudo que nos encontremos cerca de alguna tierra, y que él nos esté impidiendo llegar a la costa; porque ciertamente el rey Helgi no ha tratado con nosotros de manera amistosa, ni tampoco será amistoso este su mensajero. Además, vi a dos mujeres en el lomo de la ballena, y son ellas las que nos habrán traído esta gran tormenta con el peor de los hechizos y brujería; pero ahora probaremos cuál prevalecerá, mi fortuna o su diablura, así que continúen en línea recta, y yo golpearé estas cosas malignas con arpones”.
En fin, se supone que los galdrar pueden ser utilizados tanto para el bien como para el mal, aunque en tiempos cristianos no importaba cuáles fueran las intenciones, igualmente eran considerados diabólicos y perseguidos sus practicantes. En el prefacio de su código de leyes, el rey Alfredo el Grande decretó que a las mujeres que se les conocía habitualmente como gealdor-cræftigan (expertas en galdor) no debería permitírseles vivir.
Varðlok (k) ur y otros cantos misteriosos
Uno de los elementos más interesantes dentro del performance del seidr son los llamados varðlok (k) ur. El relato de la Eiríks saga rauða deja en claro que estos son pronunciados o cantados por un círculo de asistentes femeninas, que se reúnen alrededor de la seidkona. En la saga, sin embargo, solo una mujer conoce las canciones.
«Avanzado el día siguiente, la proveyeron de todos los preparados que necesitaba para sus brujerías. Solicitó la ayuda de aquellas mujeres que recordaran los conjuros, conocidos por el nombre de Vardlokur (Cantos de Vardlok), de los que precisaba para hacer su magia, pero ninguna tenía noción alguna de aquella ciencia. Así que se hicieron averiguaciones entre toda la gente de la granja para ver si alguien conocía los cantos.
«Entonces Gudrid dijo: «No soy ni una hechicera ni una bruja, pero cuando vivía en Islandia mi madre adoptiva, Halldis, me enseñó conjuros a los que llamaba Cantos de Vardlok».
«Thorbjorg dijo: «Entonces es ésta una buena oportunidad de aprovechar tus conocimientos».
«Ésta es la clase de saber y ceremonia con la que no quiero tener nada que ver», dijo Gudrid, «porque soy cristiana».
«Bien pudiera ser», dijo Thorbjorg, «que con esto sirvieras de ayuda a otros, y no por ello serías una mujer peor. Pero lo dejaré en manos de Thorkel, puesto que él es quien debe proveerme de todo lo necesario».
«Así que Thorkel hizo valer la ascendencia que tenía sobre Gudrid, y ésta consintió en hacer lo que él deseaba.
«Las mujeres formaron un círculo en torno a la plataforma ritual, sobre la que tomó asiento la propia Thorbjorg. Entonces Gudrid cantó los cantos tan bien y tan bellamente que los presentes estaban seguros de que jamás habían oído voz más hermosa. La profetisa le dio las gracias por su canto.
«Hay ahora aquí muchos espíritus», dijo Thorbjorg, «a los que hechizó el cantar, y que antes habían intentado rehuirnos para no debernos obediencia. Y ahora se me revelan muchas cosas que antes permanecían ocultas, tanto para mí como para los otros».
El finés Clive Tolley ha explorado la etimología de la palabra y sostiene que la raíz inicial varð- se deriva de vǫrðr (pl. verðir), que significa ‘guardián, vigilante, protector’, tal vez haciendo referencia a espíritus guardianes, del tipo que es común en los sistemas chamánicos circumpolares. La forma plural femenina, -lok (k) ur, aparece con k y kk en los manuscritos de la Eiríks saga rauða, lo que da lugar a dos posibles significados basados en los verbos loka, ‘fijar’, y lokka, ‘atraer’:
- Varðlokur: ‘ataduras del espíritu guardián’, es decir, lo que encierra o mantiene al espíritu bajo el poder del invocador.
- Varðlokkur: ‘tentaciones del espíritu guardián’, es decir, lo que atrae u obliga a los espíritus a hacerse presentes.
Por lo tanto, el varðlok (k) ur parecería ser un medio de convocar, y posiblemente atar, espíritus de protección, presumiblemente para defender al ejecutante contra el ataque de otras entidades sobrenaturales. También está claro que, al menos en lo que respecta al autor de la Eiríks saga rauða, estos mismos espíritus eran los proveedores de la información que buscaba la seidkona.
Algo parecido a estos lok (k) ur se puede encontrar en Grógaldr de la Edda poética:
El segundo te canto, si falto de fuerzas
errante has de hacer camino
(Urðar lokur) Remedios de Urd por doquier te protejan,
SI es que en aprieto te ves.
La asociación de los espíritus con Urdr, una de las nornas que controlan el destino, apoya la idea de que estos son entidades unidas de alguna manera a un individuo en particular, como espíritus familiares o guardianes específicos.
Este varðlok (k) ur también bien podría ser lo mismo que el seiðlæti, ‘canción-seidr’, que se menciona en la Saga de Laxdœla. Incluso cuando se canta como parte de una hechicería malintencionada, resulta agradable al oído. De hecho, en la saga es precisamente la amabilidad del canto lo que atrae al niño que va a morir. Aquí vemos nuevamente la función atractiva de las canciones, llamando al niño como los varðlok (k) ur llaman a los espíritus.
Varðlok (k) ur y/o seiðlæti podrían combinarse con otros cantos, como ocurre en la propia Saga de Laxdœla cuando Kotkell y sus hijos las emplean junto con frædi – una especie de fórmula murmurada – y galdrar. Lo cierto es que no hay elementos suficientes para diferenciarlos. Probablemente algunos serían más semejantes a una poesía cantada, otros parecerían fórmulas más sencillas, lo que resulta indiscutible es que tendrían algún tipo de melodía aguda y repetitiva, como el kulning escandinavo del que ya hemos hablado o como el canto de los tietäjä, una mezcla entre bardos y hechiceros fineses.
A finales de la Era Vikinga y probablemente desde antes, el término galdr también se usaban en un sentido puramente poético, en los kenningar más a menudo asociados con el ruido de la batalla. Los ejemplos típicos incluyen hjǫrva galdr (‘galdr-espada’), vápna galdr (‘galdr-arma’) y así sucesivamente.
Galdr moderno
Los practicantes modernos de magia rúnica a menudo usan el término galdr para referirse al acto de cantar los nombres de las runas o sus sonidos, para invocar la energía del símbolo. El concepto de galdr como la vibración cuántica de cada runa fue popularizado por Edred Thorsson, uno de los seudónimos de Stephen Edred Flowers, el famoso ocultista del neopaganismo germánico, que afirma: “El galdr es la forma raíz de encantamiento (o si se quiere, mantra), que resulta de la vibración mística de la runa”. Este, a su vez, continuó el trabajo de unos supuestos rune-masters, seguidores de la ariosofía o armanismo de Guido von List, durante el romanticismo alemán y el revival del paganismo germano a finales del siglo XIX y principios del XX. Uno de sus principales exponentes fue Friedrich Bernhard Marby (1882-1966), el inventor de la Runengymnastik a la que Thorsson/Flowers rebautizó como Rune-Yoga o Stadhagaldr (Stadha + Galdr = “postura” + “canto”) en la década de los 80.

COE, la Comunidad Odinista de España, en su página oficial, defiende el uso de galdrar como mantras repetitivos para dominar la rebeldía de la mente, argumentando que este tipo de prácticas orientales son parte de la herencia indoeuropea de la religión nórdica.
«Ahora se considera que los galdor entonan los sonidos de las runas solamente, pero esto es demasiado restrictivo. Los galdor/mantras pueden desarrollar muchas más funciones. Esto de ninguna manera disminuye la potencia e importancia del canto rúnico: es una muy buena práctica. Pero también podemos incluir el canto de un nombre de Dios/Diosa y combinarlo si lo desea con otros nombres, frases, etc. Además de la energía o el nivel de vibración inherente a los nombres, etc. nuestra voluntad da forma y dirección a la intención.
…
«“Om” es un sonido universal, que trasciende no solo las agrupaciones étnicas sino todos los diversos componentes diversos de la creación. Ahora también considere esto, «Omi» (con su componente «Om») es un nombre para Odín, por lo que contemplar eso, especialmente mientras se dedica a la meditación y usa ese mantra/galdor, es una práctica que vale la pena. El galdor de «Om Omi Odín Om» es un muy buen ejercicio para realizar regularmente.»
Parece quedar claro que el galdr no se limita a la magia rúnica, o al grabado de las palabras como tal, sino que puede tener muchos otros usos a partir de su sola pronunciación del modo adecuado. Ahora bien, en sagas posteriores, las más cercanas a nosotros en el tiempo, el galdr, que pudo haber sido una práctica independiente, tiende a confundirse con otras formas de magia nórdica como el seidr; de hecho, algunos están convencidos de que el primero forma parte del segundo, una opción más en el juego de herramientas del ritual nórdico más elaborado de todos.
Eso sí, personalmente, aun cuando acepto y defiendo las numerosas influencias que dieron origen a lo que conocemos como cultura o religión nórdica, me niego a visualizar a un vikingo practicando cualquier tipo de yoga y considero los escritos modernos de este tipo como una patética manera de suplir la falta de espiritualidad (en el mejor de los casos) o como una burda manera de especular y ganar fama y dinero (en el peor).