Magia nórdica: Útiseta


Continuamos revisando lo que sabemos sobre la antigua magia nórdica.

Partimos aceptando el hecho de que el seidr, como sistema completo de técnicas y rituales, es heredero de las tradiciones chamánicas circumpolares. Sin embargo, no son “chamanismo” en el sentido estricto de la palabra. Mirce Eliade lo explica de esta manera:

«Muchos rasgos relacionan el seidhr con la sesión chamánica clásica: el indumento ritual, la importancia del coro y de la música, el éxtasis. Pero no nos parece indispensable considerar el seidhr como chamanismo strictu sensu: el “vuelo místico” es un tema de la magia universal y especialmente de la hechicería europea. Los temas específicamente chamánicos –descenso a los Infiernos para traer el alma del enfermo o llevar al difunto–, aunque conocidos, como hemos visto, en las tradiciones de la magia nórdica, no representan un elemento capital en la sesión del seidhr. Ésta, por el contrario, parece concentrarse en la adivinación, esto es, en fin de cuentas, se relaciona más bien con la “pequeña magia”.»

Sentarse afuera

En esta ocasión revisaremos lo que sabemos sobre útiseta, un aspecto de la hechicería nórdica que se traduce como “sentarse afuera” y que no parece haber sido un ritual específico sino una técnica para poner en práctica durante otros rituales. Neil S. Price en su magistral libro The Viking Way, cita un trabajo de 1927 de E. Wessen en el que aclara:

«Seidr iba acompañado de un aparato muy grande, se debían observar muchas ceremonias, cantos especiales de galdrar y vardlokkur, por eso siempre era necesaria la ayuda de varias personas … Por el contrario, utiseta era una forma de magia que parece haber sido realizada sin equipo hechicero externo. Lo importante es que, a juzgar por las fuentes, en utiseta uno siempre estaba solo.»

Útiseta está claramente relacionado con las comunicaciones odínicas con los muertos. Parece haber involucrado sentarse afuera por la noche, en lugares especiales como túmulos (tumbas), cerca de alguna corriente de agua o debajo de los cuerpos de los ahorcados para recibir poder espiritual. Odín era llamado «Dios de los Ahorcados» (Gylfaginning 19) y en Hávamál 157, perteneciente a la sección Ljóðatal sobre los misterios odínicos, se puede leer:

El duodécimo sé, si veo al ahorcado
que arriba en el árbol se mece:
de manera yo grabo y las runas tiño
que el muerto se anima
y me tiene que hablar.

Este debe ser el mismo valgaldr ―”encantamiento del cadáver”― con el que el dios resucita a la völva muerta en Baldrs draumar 4, y con el que Svipdag hace lo mismo en Grogaldr 1.

El filólogo inglés Edward Oswald Gabriel Turville-Petre, en su magnífico libro Myth and Religion of the North de 1964, remarca el hecho de que no sabemos exactamente qué tipo de sabiduría obtiene Odín durante estas conversaciones, sobre todo si tenemos en cuenta que son humanos comunes y corrientes, no poderosas volur (plural de völva) adivinas. El hecho es que Odín no lo sabe todo en sí mismo, pero está preparado para correr riesgos terribles en su búsqueda del conocimiento de aquellos que lo poseen. De su necesidad de interrogar a los ahorcados y a las hechiceras muertas, se desprende que la muerte da acceso a una tradición secreta que el dios mismo solo puede alcanzar de segunda mano. Sin embargo, también está claro que los brujos humanos intentaron los mismos métodos para obtener el conocimiento de los muertos, y uno de ellos es, precisamente, útiseta.

El acto de útiseta o ‘sentarse fuera’, parece haber implicado una especie de meditación nocturna, trayendo sabiduría y contacto con otros reinos. Vemos esto en el primer verso de Völuspá 28, que reza: Ein sat hón uti, “sola ella se sentó afuera”, refiriéndose al estado en que Odín encuentra a la völva adivina y posiblemente a la forma en que ha conseguido sus conocimientos y perspicacia.

Útiseta, soñando en el bosque
©gabrieltamaya.co.uk

Usos de útiseta

La práctica de útiseta se encuentra ocasionalmente atestiguada en otros textos nórdicos antiguos, como suele suceder, relacionada con el combate. Un ejemplo clásico es el que pone Snorri en Hákonar saga herðibreiðs 16 de la Heimskringla, sobre la batalla del rey Haakon II de Noruega contra su tío Inge I Haraldsson, que habría ocurrido en 1161.

«La gente dice que Gunhild, que estaba casada con Simon, el hermano adoptivo del rey Hakon, tenía una bruja empleada para sentarse toda la noche y procurar la victoria de Hakon; y que la respuesta obtenida fue que debían luchar contra el rey Inge de noche y nunca de día, y entonces el resultado sería favorable. La bruja que, como dice la gente, se sentaba fuera, se llamaba Thordis Skeggia; pero no sé qué verdad puede haber en este informe.»

De manera similar, en la Saga Orkneyinga del siglo XIII se dice que:

«Con el Conde Paul había un hombre llamado Swein, apodado Brióstreip (cuerda-de-pecho o pecho-amarrado, que era su secuaz y muy estimado por él. En el verano siempre estaba en incursiones vikingas, pero en el invierno se quedaba con el conde. Swein era un hombre de gran estatura y gran fuerza, moreno y poco atractivo. (hann var forn mjǫg ok hafði jafnan uti setið) Era muy hábil en la tradición antigua y con frecuencia pasaba muchas noches a la intemperie…»

La posibilidad de que los simples mortales practique útiseta también se contempla al principio del poema escáldico Jómsvikingadrápa, escrito en el siglo XIII por el obispo Bjarni Kolbeinsson de las Orcadas:

No me hice sabio bajo la cascada,
Nunca me entregué a galdr ("los hechizos"),
Nunca he.
en absoluto tomé
el botín de Yggr [Odín > poesía] bajo el ahorcado

Además de ganar sabiduría e inspiración, útiseta también serviría para invocar una fuerza o espíritu, como en otras partes del complejo seidr. En las leyes medievales noruegas del Gulaþing, citadas por Neil S. Price, se prohíbe expresamente útisetu at vekia trǫll upp, at fremia heiðni með því, “sentarse a despertar a un troll, y practicar el paganismo por medio de él”. Tal vez eso es lo que hace Thordis Skeggia en la Hákonar saga herðibreiðs para asegurar la victoria del rey Haakon II. Incluso es posible que las misteriosas diosas Þorgerðr Hölgabrúðr e Irpa que aparecen en la Saga Jomsvikinga para ayudar al Jarl Håkon Sigurdsson durante una batalla, también sean del tipo de espíritus que se invocan a través de útiseta:

«…Pero aunque los jómsvíkings arrojaron piedras y otros misiles, y arrojaron sus lanzas, el viento hizo retroceder todas sus armas sobre ellos, para unirse a la lluvia de proyectiles de sus enemigos. Havarðr Hacker fue el primero en ver a Hölgabrúðr en la flota del Jarl Hakon, y luego muchos hombres clarividentes también la vieron. Y cuando la tormenta amainó un poco, vieron que una flecha volaba de cada dedo de la ogresa, y cada flecha derribaba a un hombre. Y le dijeron a Sigvaldi, y él dijo: “Parece que no estamos luchando solos contra los hombres, pero aun así debemos hacer nuestro mejor esfuerzo”. Y cuando la tormenta amainó un poco, el Jarl Hakon volvió a invocar a Þorgerðr y le dijo que había hecho todo lo posible. Y luego volvió a oscurecer con una ráfaga, esta vez incluso más fuerte y peor que antes. Y justo al comienzo de la tormenta, Havarðr Hacker vio que dos mujeres estaban de pie en el barco del Jarl y hacían lo mismo que antes. Entonces Sigvaldi dijo: “Ahora voy a huir, y dejaré que todos mis hombres lo hagan. No juré luchar contra los trolls, y ahora es peor que antes, porque hay dos de ellos”.»

Þorgerðr Hölgabrúðr en una ilustración de Jenny Nyström (1895).

El historiador de las religiones Mircea Eliade se refiere a útiseta en su libro El Chamanismo y las Técnicas Arcaicas del Éxtasis y lo compara con prácticas semejantes entre los celtas:

«Se convierte uno en profeta sentándose en los sepulcros y se vuelve “poeta”, esto es, inspirado, si se duerme sobre la tumba de un poeta. Lo mismo acontecía entre los celtas: el fili comía carne cruda de toro, bebía su sangre y dormía después envuelto en su piel; durante el sueño, unos “amigos invisibles” le comunicaban la respuesta a la pregunta que lo obsesionaba. O se dormía directamente en la tumba de un deudo o de un antepasado, y se convertía uno en profeta. Tipológicamente estas costumbres se acercan a la iniciación o a la inspiración de los futuros chamanes o magos que pasaban la noche junto a unos cadáveres o en los cementerios. La idea subyacente es la misma: los muertos conocen el futuro, pueden revelar las cosas ocultas, etc…»

Meditación moderna

Hoy en día muchos neopaganos con influencias new age han adoptado útiseta como una forma de meditación o introspección semejante a prácticas orientales como el yoga. Con ello buscan el conocimiento profundo de sí mismos, paz, armonía y conexión con la naturaleza. Lo cierto es que no hay mucho más en las fuentes históricas sobre esta antigua práctica pagana del pueblo nórdico, y todas las recetas y metodologías que se pueden encontrar tienen un origen moderno.

Una de estas recetas la dio el islandés Jochum Magnús Eggertsson, más conocido como Skuggi (Sombra) en su colección de hechizos de 1940 titulada Galdraskræða. Skuggi revisó una gran cantidad de grimorios para hacer su selección, pero lo cierto es que el Útisetustafur no aparece en ninguno de ellos. Al parecer lo que hizo fue adaptar el símbolo a partir de un Varnarstafur o amuleto de protección que no tenía más especificaciones sobre su uso. Eliminó las frases laterales con el nombre de Jesús y lo convirtió en un nuevo galdrastafir para practicar útiseta. Además, lo vinculó con otro símbolo que tampoco tenía ese propósito, un Lukkustafur o símbolo de buena suerte del que los manuscritos tampoco ofrecían muchos detalles. Además de copiar los hechizos antiguos, Skuggi actualizó muchos de ellos, combinándolos creativamente con otros elementos del folclore y la tradición oral, es por eso que, por lo general, el Galdraskræða se considera más una obra de arte que un verdadero grimorio.

«El que quiera sentarse afuera [practicar útiseta] en un cruce de caminos en la víspera de Año Nuevo debe tener este signo (1) en la nuca y asegurarse de no perder el control. Debe usar una piedra como almohada.

»Este es un signo de suerte (2) para practicar útiseta en una encrucijada. Debe llevarse en la frente. [Los dos] debe[n] estar inscrito[s] con sangre de foca en piel de zorro ártico. El primero en la piel de una hembra, el segundo en la de un macho.

»Acerca de sentarse al aire libre en una encrucijada.

»El que quiera sentarse a recibir conocimientos ocultos debe hacerlo la víspera de Año Nuevo y traer un gato gris, una piel de oveja gris, una piel de morsa o una piel arrugada y un hacha. Con todo esto, la persona debe dirigirse a una encrucijada; cada uno de los cuatro caminos debe ser recto y conducir a una iglesia. En la intersección misma, la persona debe acostarse, cubrirse con la piel y doblar muy bien los bordes debajo de su cuerpo por todos lados, de modo que ninguna parte sobresalga. Debe sostener el hacha entre sus manos y enfocarse en el borde filoso, y no mirar ni a la derecha ni a la izquierda, pase lo que pase, ni decir una sola palabra, incluso si le hablan. En esta posición debe permanecer hasta que salga el sol. Cuando la persona, que debe ser alguien bien instruido, se ha preparado de esta manera, comienza a invocar y atraer a los muertos. Entonces vienen a él sus antepasados de las cuatro iglesias y le dicen todo lo que quiere saber, cosas conocidas y desconocidas por muchos siglos. Si el mago tiene la determinación de no apartar la mirada del filo del hacha y de no murmurar, pase lo que pase, no sólo recordará todo lo que le digan los muertos, sino que podrá molestarlos sentándose afuera para saber otras cosas cuando él lo desee.

»Además de todo esto, una gran cantidad de elfos y gente oculta vendrán durante toda la noche. No harán ningún daño mientras el hombre no salga de la encrucijada. Le ofrecen oro y tesoros y todas las maravillas del mundo para confundir y perturbar su determinación, pero no debe reaccionar de ninguna forma. Y si no deja que esto le afecte, será dueño de toda esta riqueza cuando brille el sol. Los tentadores son especialmente insistentes al amanecer. Luego vienen las hadas con los vinos más deliciosos y manjares humeantes de todas las variedades posibles. Hasta hoy, ningún mago ha sido capaz de resistir esto, que se sepa. En particular le pasó al gran adivino Jóni Krukk, que cometió muchos excesos a toda prisa antes de que llegara la mañana. Había estado en silencio ante los visitantes durante toda la noche y a su lado se acumularon los tesoros y las delicias. Pero poco antes del amanecer, un elfo se le acercó con un cucharón lleno de caldo grasoso y caliente, y se lo ofreció; entonces Jón pensó que ese caldo era el mejor de todos los alimentos. No tuvo más remedio que admitir: “Pocas veces he rechazado un caldo”. Perdió todos los tesoros y manjares que le habían traído. Después de eso se levantó y amaneció. A partir de entonces Jón se volvió loco y ladrón.»

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