Runosofía: la historia de los magos modernos


La mayoría de investigadores serios están de acuerdo en que el origen de las runas germánicas se remonta a alrededor del siglo I d. C., posterior a los alfabetos mediterráneos. La teoría mejor fundamentada dice que son hijas de los alfabetos itálicos, principalmente el etrusco. En el año 2000, el historiador y filólogo australiano Bernard Mees publicó un contundente artículo al respecto:

«La evidencia de los pares en el orden de la fila de runas, el método típicamente etrusco del norte de la representación de la distinción en voz y fortición, y la representación separada de semivocales son evidencia incontrovertible del origen de las runas en una tradición etrusca del norte. De las veintiséis letras de las tradiciones alfabéticas griegas y etruscas arcaicas representadas en la tablilla de Marsiliana d ‘Albegna, veintitrés han perdurado en la escritura germánica.»

— (Mees, 2000)

En su libro Runelore (1987), el escritor y mago moderno Edred Thorsson hace un resumen bastante completo de la historia de las runas, sin embargo, asegura que, dado que “son ahistóricas, también deben carecer de un origen último: son atemporales” (Thorsson, 1987)

De los magos rúnicos modernos, Thorsson es probablemente el que demuestra mayor erudición, eso sí, en última instancia se desmarca de la historia y de cualquier disciplina científica que pueda representar un obstáculo para sus teorías metafísicas.

«Las runas mismas, como se ha dicho, no tienen principio ni fin; son patrones eternos en la sustancia del multiverso y son omnipresentes en todos los mundos. Pero podemos hablar del origen de las runas en la conciencia humana (y, de hecho, este es el único punto en el que podemos comenzar a hablar sobre los “orígenes” de cualquier cosa).»

— (Thorsson, 1987)

Los títulos académicos de Thorsson, quien nació en 1953 en Bonham, Texas, como Stephen Edred Flowers, incluyen un doctorado en Lenguas Germánicas y Estudios Medievales. Además, ha tenido una carrera impresionante dentro de los círculos ocultistas y neopaganos de la tradición nórdica desde los años 70 del siglo pasado, cuando fue iniciado en la Asatru Free Assembly por su fundador, Stephen A. McNallen. Este perfil le permite al autor encabezar muchos procesos de negociación y autenticación de sentidos en la instauración de lo que se conoce como ‘tradiciones inventadas’.

La investigadora Maria Papenfuss cita el concepto de ‘tradición inventada’ dado por los historiadores Eric Hobsbawm y Terence Ranger en 1983: “…conjunto de prácticas, usualmente regido por reglas tácitamente o abiertamente aceptadas, de carácter simbólico o ritual, que tratan de inculcar ciertas normas y valores de comportamiento a través de la repetición, lo que implica automáticamente una continuidad con el pasado” (Papenfuss, 2021). Papenfuss lo aplica específicamente en el estudio de la famosa “runa blanca”. La runa blanca fue introducida por el escritor Ralph Blum en 1983, pero los neopaganos de la tradición nórdica la rechazan vehementemente por no tratarse de un elemento histórico atestiguado, sino del producto de una UPG –del inglés Unverified Personal Gnosis–, una gnosis personal no verificada. Sin embargo, esos mismos neopaganos no tienen ningún reparo en aceptar las teorías de Edred Thorsson, que a su vez están basadas en las UPG de todos los ariosofistas alemanes del cambio de siglo, encabezados por el famoso Guido von List, creador de las runas armanen. Es decir, el proceso psicológico de negociación y autenticación de sentido, se basa en gran medida en el prestigio y la credibilidad del mago y/o investigador que propone las reglas de la tradición inventada.

Las teorías y los sistemas mágicos ideados por Thorsson son casi universalmente aceptados y reproducidos con mayor o menor apego por otros autores. Otras veces la credibilidad de la voz autorizada se basa en su nacionalidad, como en el caso del sueco Lars Magnar Enoksen, apodado “el último vikingo”; o incluso en su asociación con famosos grupos musicales como Thomas Karlsson (vinculado a Therion).

Los principales ideólogos de la runosofía que se mencionan en este trabajo

Runólogos cristianos: runas + cábala = ???

Según el recuento de Thorsson, el primer gran revival rúnico tuvo lugar en Suecia a raíz del goticismo (o storgoticism, como lo llama él), un movimiento cultural basado en la antigua teoría de que los gautas suecos eran los godos originales. Esta teoría fue defendida por los hermanos Johannes y Olaus Magnus en el siglo XVI, junto con la idea del origen semítico y antediluviano de las runas. En el siglo XVII la misma idea fue defendida por Johannes Bureus, erudito, místico y consejero del rey Gustavo Adolfo de Suecia. Sí, como lo estás leyendo, los primeros en asociar el misticismo de las runas con la cábala y otros elementos judíos fueron los propios escandinavos.

Después de la Guerra de los 30 años, Suecia vivió un intenso nacionalismo, parte del cual se basó en competir con Dinamarca por la obtención y publicación de manuscritos islandeses, considerados testigos de la antigua gloria del pueblo vikingo y reservorios de sabiduría ancestral. Ambos países querían demostrar (por su lado) que eran la cuna de la civilización nórdica y la monarquía más importante de Europa. Los eruditos suecos aseguraban que las runas habían aparecido por primera vez en Suecia y los Daneses decían lo mismo de Dinamarca. Bureus llegó a diseñar su propio sistema de magia rúnica llamado Adalruna, aplicando técnicas cabalísticas bajo la premisa de que la escritura rúnica y la hebrea tenían el mismo origen y eran las más antiguas de la humanidad. Según Thorsson, el storgoticism se había convertido en una especie de religión gótica que nucleaba a ciertos conspiradores encabezados por Bureus, quien deseaba sustituir el latín por las runas.

Nótese cómo los eruditos cristianos, que desconocían casi todo del pasado pagano de sus propios países, echaron mano del misticismo hebreo, muy popular en la época, para inventar un pasado y una herencia de superioridad y sabiduría. Sin dudad era el preludio de todo lo que pasó después.

Thorsson asegura que el esoterismo rúnico continuó existiendo posteriormente en el folclore, mostrándose de vez en cuando en alguna obra literaria o en alguna costumbre campesina. Termina emparentándolo con las brujas alemanas y sus descendientes en América.

El armanismo / wotanismo de Guido von List

A continuación veremos varios ejemplos de cómo las mentes nacionalistas idearon mitologías personales, supuestamente reveladas por la memoria genética, con el propósito de validar ciertas ideologías políticas. Sin embargo, nótese que ninguna es original, sino que se vuelven a nutrir del misticismo hebreo, de la teosofía y otras doctrinas ocultistas de la época y, en menor medida, de la historia y la cultura germánicas.

En el siglo XIX se crearon las condiciones para un segundo revival importante. El romanticismo alemán encabezado por Goethe, la teoría indoeuropea defendida por Jacob Grimm y muchos otros, incluso la fundación del espiritismo y la teosofía por Allan Kardec y Helena Blavatsky respectivamente, fueron el caldo de cultivo ideal para la próxima generación de runólogos o, mejor dicho, runósofos, que dotaron a las runas de un nuevo trasfondo filosófico y espiritual.

El gran gurú rúnico de este siglo fue el germano-austriaco Guido von List (1848-1919). Combinando elementos originales con otros propios de la teosofía y la francmasonería, List ideó una religión racial que implicaba renunciar al cristianismo y volver a las prácticas nativas de los indoeuropeos, que él prefería llamar ario-germánicos. De esta forma aportaba su granito de arena a la ariosofía del nefasto Jörg Lanz von Liebenfels (1874-1954), la ideología que supuestamente abrazaron Adolf Hitler y el nazismo.

List llamó a su religión armanismo por los hermiones o irminones, una de las tribus germánicas de las que habló Tácito en su Germania. Según List, los hermiones no eran una tribu sino una “comunidad de iniciados o reyes sacerdotes [que] tenía a su cargo el gobierno y la educación en la antigua sociedad ario-germánica, anterior al advenimiento del cristianismo” (Garbho, 2015). Este sacerdocio o Armanenschaft habría sido perseguido insistentemente por la iglesia. Eventualmente, algunos iniciados habrían huido a Islandia, donde escribieron la Edda; otros se habrían quedado, fundado pequeñas comunidades llamadas kalander y dedicado a encriptar su sabiduría en obras de heráldica y arquitectura. Según List, templarios, rosacruces y masones eran en realidad armanistas, aunque estos últimos terminaron contaminándose de democracia y alejándose de la tradición original. Kala sería, al mismo tiempo, el cúmulo sapiencial y sus varios niveles de encriptación. Ahora bien, al parecer el secretismo fue tan esmerado, que en algún punto los propios guardianes del conocimiento perdieron la capacidad de interpretarlo. Fue necesario que List se operara de cataratas en 1902 y durante su oportuna ceguera temporal le fuera revelada de forma sobrenatural la sabiduría de las runas, solo entonces se volvió a tener acceso a “la verdad”.

Entre 1902 y 1908 List publicó El secreto de las runas, donde describió las runas armanen como las originales, de las que desciende el futhark antiguo. Estas dieciocho runas estarían ocultas en las dieciocho estrofas de la sección Rúnatal (Rúnatáls þáttr Óðins o “Canción rúnica de Óðinn”) del poema éddico Hávamál. Son casi idénticas al futhark joven con nombres y valores más cercanos al futhorc anglosajón. Dos de ellas habrían sido las más misteriosas y sagradas de todas: Eh y Ge o Gibor, la primera de las cuales estaba asociada al misterio del origen del cosmos y la segunda a la naturaleza de Dios.

La metafísica de List se basa en tres principios:

  • uno tiene que ver con un dualismo o maniqueísmo clásico que él denomina la díada-bífida-biúnica;
  • el segundo –y el más importante– se refiere a la estructura de los procesos existenciales, lo denomina tríada-trífida-triúnica y lo describe como “Venir-al-Ser, Permanecer-en-el-Ser y Abandonar-el-Ser para Venir-al-Ser nuevamente” (List, 1907);
  • el tercer principio es el de la multiplicidad-multífida-multiúnica, es decir, la capacidad del Uno para manifestarse en Todo.

A su vez, la doctrina listiana tenía dos formas de practicarse, una exotérica o religiosa llamada wotanismo, incluidos los mitos y leyendas a los que acceden las clases más incultas; y la otra esotérica, el armanismo propiamente dicho, un conjunto de herramientas metafísicas para descifrar todos los secretos. Así lo explica Hyranio Garbho:

«List fue el primer wotanista moderno. Él redescubre el wotanismo y reivindica a la figura de Wotan como el dios en el que mejor se sintetiza la voluntad de la naturaleza. Pero en la obra de List, Wotan aparece como una de las entidades divinas, la principal, un Dios que, en verdad, lo mismo que en el hinduismo y el cristianismo, es uno y trino. En efecto, de acuerdo con List, la divinidad de los primeros ario-germanos en realidad se llamaba Allvater, el cual se manifestaba en la triada de Wotan, Wili y We.»

— (Garbho, 2015)

List explota al máximo la antigua idea de que las runas son y fueron desde su origen mucho más que una forma de escritura, que realmente son “arquetipos que hacen visible lo invisible; que enseñan y muestran el movimiento o estado de la transformación del otro plano para actuar en este plano” (Garbho, 2015). Así como sus pretendidos argumentos de la historicidad del armanismo, la retórica metafísica de List es sumamente endeble, una UPG al estilo de una novela de Dan Brown, que tiene como único objetivo reforzar y vender su ideología antisemita.

De hecho, su colega Jörg Lanz von Liebenfels tenía su propia forma de presentar la misma idea. Según su abyecta teozoología, los arios descendían de una raza superior de dioses eléctricos (Theozoa) y el resto de los hombres descendían de Adán, un mono o pigmeo (Prothozoa) que contaminó la pureza aria de una Eva virginal. De esta manera justificaba sus ideas segregacionistas que incluían la castración de los “hombres-bestias”, es decir, todos los que no fueran rubios de ojos azules. Liebenfels mezcla elementos teológicos de fuentes gnósticas y apócrifas con los últimos descubrimientos científicos de su época en campos como la antropología y la radiología; su objetivo era modelar una especie de cristianismo ario extremadamente tóxico. Según él, Cristo-Frauja había sido un ario puro cuyos poderes provenían del “electrón divino”, y su mensaje de salvación se refería al proceso de purificación de la raza.

Alrededor de las ideas de List y Liebenfels se desarrolló el conocido movimiento völkisch, una serie de grupos e individuos que, a diferencia de lo que se cree, no era homogénea en sus creencias; probablemente lo único que tenían en común era la idea de un renacimiento nacional alemán. Un ejemplo de ello es el propio nazismo, cuyas raíces se le suelen achacar a la ariosofía, pero esto no es del todo cierto. Así lo explica el reconocido estudioso del tema Nicholas Goodrick-Clarke en su libro Las raíces ocultas del nazismo:

«La ariosofía es más un síntoma que una influencia en la forma en que anticipó el nazismo. Sus orígenes se encuentran en el conflicto de intereses alemanes y eslavos en las fronteras de la Austria del siglo XIX. El elogio de Guido von List de los antiguos teutones fomentó la identidad popular alemana en las provincias y pueblos étnicamente mixtos del último imperio de los Habsburgo. Luego asimiló la teosofía y el ocultismo en su fabulosa prehistoria, describiendo a los antiguos reyes-sacerdotes, su supresión por intereses anti-alemanes y una profecía apocalíptica de un glorioso nuevo imperio pan-germano.»

— (Goodrick-Clarke, 2005)

De hecho, aunque Hitler leyera alguna vez las obras de List y Liebenfels, nada indica que se interesara particularmente en la ariosofía, solo en sus postulados raciales. Después del ascenso del Führer en los años 20, Liebenfels trató de ser reconocido como uno de sus precursores ideológicos y pensó que contaría con el patrocinio de Hitler, sin embargo, este no solo retiró de circulación la revista Ostara –que escribía Liebenfels– sino que prohibió todas las organizaciones esotéricas y persiguió a sus principales promotores. Así se refiere al movimiento völkisch en el manifiesto titulado Mein Kampf (“Mi lucha”):

«Lo característico de esta gente es que deliran sobre el heroísmo germánico antiguo, sobre la oscura prehistoria, las hachas de piedra, la lanza y el escudo, pero en realidad son los mayores cobardes que se puedan imaginar. Porque los mismos que blanden eruditas imitaciones de viejas espadas alemanas de estaño, y visten pieles de oso con cuernos de toro sobre sus cabezas barbudas, predican para el presente nada más que luchar con armas espirituales, y huyen lo más rápido que pueden de cada cachiporra comunista.»

— (Hitler, 1925; 1927)

El irminismo de Karl M. Wiligut, el Rasputín de Himler

Fue Heinrich Himmler, líder de la tristemente famosa Schutzstaffel o SS, el verdadero impulsor del ocultismo nazi y de la sustitución del cristianismo por una religión nativa germana. A su servicio estaba el ocultista austriaco Karl Maria Wiligut, conocido como “el Rasputín de Himmler”, quien decía ser heredero de la antigua tradición del irminismo. Wiligut aseguraba que tenía acceso clarividente a los recuerdos de sus antepasados, los Wiligoten, una tribu germana descendiente de Ases y Vanes (æsir y vanir), cuyos orígenes se remontarían al 228 000 a.C., cuando existían tres soles en el cielo y la tierra estaba habitada por gigantes, enanos y todo tipo de criaturas mitológicas.

Los Wiligoten practicarían el irminismo, una religión que adoraba a Krist y que sería desafiada por los wotanistas. Al igual que Liebenfels, Wiligut defendía el origen ario del cristianismo, llegando a afirmar que la Biblia era originalmente un texto alemán. Los supuestos wotanistas derrotaron a los Wiligoten en varias ocasiones, destruyendo sus templos y obligándolos a migrar; así justificaba Wiligut su odio por las teorías de Guido von List. Wiligut llegó a creer que era perseguido por cristianos, judíos y masones debido a su herencia y en 1924 fue declarado loco e internado contra su voluntad en un manicomio de Salzburgo; padecía esquizofrenia con delirios de megalomanía y paranoia. Aun así, fue reclutado por Himmler en 1933.

Probablemente el gran aporte de Wiligut al nazismo estuvo relacionado con la conversión del famoso castillo de Wewelsburg en centro del irminismo como religión racial. Era él quien oficiaba allí las bodas paganas de los oficiales de las SS, los rituales estacionales y los solsticios, mientras sostenía en su mano un bastón con mango de marfil y runas talladas. Se ha interpretado que el Santur del versículo 27 de su Halgarita Sprüche, una colección de mantras ininteligibles para despertar la memoria ancestral, se refiere al famoso Sol Negro. El mito del Sol Negro ya existía en la mentalidad völkisch del cambio de siglo, importado de la teosofía de Madame Blavatsky, pero fue enriquecido por la referencia de Wiligut. Según interpretaciones de Emil Rüdiger y Werner von Bülow, adeptos de Wiligut, Santur habría sido un segundo sol que brilló 230 000 años atrás sobre los Hiperbóreos en el Polo Norte y promovió su desarrollo espiritual; todavía orbita cerca de nuestro planeta como una estrella extinta, invisible, pero emitiendo una poderosa inteligencia (Goodrick-Clarke, 2002). Ha sido identificado con el famoso diseño que está en el piso de mármol de la torre norte del castillo de Wewelsburg, en la Obergruppenführersaal (“Sala de los generales”), pero en realidad no hay ningún indicio sólido que los conecte.

Sunur saga santur tvo
Sintyr peri fuir sprueh
Wiligoti haga tharn
Halga fuir santur tvo

El Sol Negro en el piso del castillo de Wewelsburg

Volviendo al tema principal de las runas. List fue el primero en desviar la atención de las runas históricas y de todo lo que se había estudiado sobre ellas, centrándose en su propio futhark inventado. Wiligut también incursionó en la runología, pero le prestó aun menos atención a la historia y la ciencia constituida. Según Flowers y Moynihan “Wiligut no está interesado en los datos runológicos extraídos de las fuentes del nórdico antiguo y el inglés antiguo; estas son, para él, formas decadentes. Su runología se basa en un concepto central subyacente de la circulación cósmica de Espíritu-Energía-Materia” (Flowers & Moynihan, 2007). En excusas metafísicas como esta, sin ningún tipo de fundamento, pero con mucha egolatría subyacente, se basa toda la magia rúnica moderna.

Un esoterismo ecléctico: y apareció el yoga rúnico

Rudolf John Gorsleben (1883-1930), fundador de la Edda-Gesellschaft (“Sociedad Edda”) en 1925 y seguidor de List, intentó reconstruir la antigua ciencia rúnica. Consideraba las runas como “conductores de una energía sutil que animaba todo el universo y, por lo tanto, como dispositivos que podían usarse para influir en el mundo material y el curso de los acontecimientos … un vínculo entre el macrocosmos y el microcosmos del hombre ario, una representación de Dios en el mundo” (Goodrick-Clarke, 2005).

Gorsleben concebía la runa Hagal como la runa de la introspección, del Todo (Dios) en el interior de cada individuo, por lo tanto, identificaba las formas de todas las runas dentro de ella, que era la más sagrada. Tampoco era casualidad que la forma de Hagall se repitiera dentro de otros símbolos y objetos como el hexagrama, la flor de lis, el árbol del mundo, la pirámide de Keops, las vigas de madera de alguna casa y hasta el grabado Melancolía de Durero…

Gorsleben desarrolló una doctrina sobre cristales espirituales individuales que, según él, eran proyecciones sólidas de las runas. Todo esto se basaba en arbitrarios análisis geométricos, numerológicos y etimológicos, al punto de decodificar la palabra ‘cristal’ (Kristall) como Krist-All y considerarlo evidencia de una antigua religión basada en Krist, de procedencia aria y atlante, que luego fue distorsionada por los judíos. Esta tendencia al eclecticismo no era nueva y continuaría en ascenso.

Ahora bien, hubo otros ocultistas rúnicos no tan alineados con el nazismo. Es el caso, principalmente, de Friedrich Bernhard Marby (1882-1966) y Siegfried Adolf Kummer (1899-?). Ambos fueron denunciados por Wiligut en un informe a Himmler “por desacreditar y ridiculizar la sagrada herencia aria” (Goodrick-Clarke, 2005). Marby pasó más de ocho años en campos de concentración y fue liberado por los aliados en 1945; la suerte de Kummer es un misterio.

La filosofía rúnica de Marby se basa en tres pilares: la escritura sagrada, el habla sagrada y la acción sagrada, es decir, la modelación del cuerpo. Consideraba al hombre un receptor y transmisor de ondas y rayos cósmicos, cuya naturaleza y efectos dependían de aspectos como las influencias planetarias, el magnetismo terrestre y las características físicas del paisaje. Precisamente para mejorar la recepción de estas influencias, Marby recomienda adoptar ciertas posturas y realizar ciertos movimientos imitando las formas de los caracteres rúnicos, lo que denominó gimnasia rúnica (runengymnastik) y que, entre otras cosas, se supone es muy beneficioso para la salud. Por su parte, Kummer también aplicó la gimnasia rúnica o yoga rúnico, pero agregó otros elementos de la magia ceremonial como el famoso “círculo de protección”.

«Los círculos mágicos se deben dibujar en el suelo con tiza verde, los nombres y las runas con tiza roja. El runer siempre debe comenzar en el Norte (runa Fa). El candelabro, el agua bendita y el incensario deben usarse solo de noche para consagraciones mágicas. Mientras dibuja el círculo rúnico mágico, el runer debe meditar espiritualmente, recitar una oración o el sonido de la Runa. Cuando se completa el dibujo, el runer debe pararse en el centro del círculo, en el que ahora puede moverse libremente para dedicarse a las posturas rúnicas, meditaciones o sellos rúnicos, protegido contra malas influencias, pensamientos y corrientes. El círculo rúnico es uno de los medios más efectivos de protección y defensa para operaciones mágicas, así como para la gimnasia rúnica y la percepción de runas. Al completar el ejercicio o la operación mágica, el runer debe limpiar completamente el círculo desde dentro hacia afuera, durante ese tiempo debe recitar nuevamente una oración o el sonido de la runa.»

— (Kummer, 1993)

También hizo énfasis en el uso de los sonidos rúnicos como mantras e introdujo los sellos, gestos o mudras con las manos, al estilo del budismo y el hinduismo; todas estas prácticas delatan la influencia del yoga y otros elementos orientales que la teosofía había puesto de moda en Europa. Posteriormente, en los años 80, Stephen Flowers rebautizaría el yoga rúnico como Stadhagaldr y lo convertiría en parte esencial de su sistema de magia.

Kummer va mucho más lejos que Marby y habla de danza rúnica, incluso describe un método para formar símbolos entre varias personas, principalmente el Tryfuss (triskel) y el Fyrfos (esvástica). Al igual que Gorsleben, se interesa por la correspondencia mística entre runas, cristales y signos astrológicos, incluso describe un horóscopo rúnico.

A pesar de que no se les considera ocultistas nazis, Marby y Kummer no dejaron de tener matices racistas en su obra. Así dice el segundo de ellos en Heilige Runenmacht (“Poder rúnico sagrado”) de 1932:

«Así como podemos recibir varias señales por medio de un dispositivo de radio, así el alemán puede regular la afluencia de ondas cósmicas sutiles e invisibles por medio de ejercicios y danzas rúnicas. Aquellos que descartan esto como imposible nunca podrán detectar ondas de pensamiento porque están en desarmonía con el Todo cósmico, y están impedidos por sangre racialmente extranjera.»

— (Kummer, 2019)

Después de la 2GM: vamos a desnazificar la runosofía

Después del fin de la Segunda Guerra Mundial y el derrocamiento del Tercer Reich, cualquier referencia al pensamiento ario-germánico era mal vista y rechazada de plano, incluida la runología. En los años siguientes esta disciplina, al menos su aspecto esotérico, sobrevivió en los grupos ocultistas más eclécticos dentro y fuera de Europa. Se supone que el trabajo del místico y revivalista germano Karl Spiesberger (1904-1992) consistió entre otras cosas en retomar las teorías de los ariosofistas eliminando sus connotaciones negativas. Revivió y “reformó” el armanismo de List, incluyendo sus runas inventadas.

Spiesberger formó parte de la orden mágica Fraternitas Saturni, fundada en 1926, donde era conocido como Frater Eratus. Era un ocultista ecléctico y universalista en toda regla y no veía en las runas un elemento trascendental sino una más en la caja de herramientas del mago. En lo sucesivo, muchos grupos neopaganos de la tradición nórdica en Europa y América emplearon simbolismo rúnico, pero ninguno llevó a cabo estudios o prácticas verdaderamente relevantes.

En este punto volvemos a Stephen Edred Flowers, también conocido como Edred Thorsson, el texano que se convirtió en la siguiente autoridad en runas a nivel mundial, con una ingente cantidad de publicaciones a sus espaldas. En el Yule de 1979-80, Flowers fundó Rune-Gild, una orden iniciática enfocada en la magia rúnica, y en 1987 fundó Ring of Troth, actualmente llamada The Troth. Ambas organizaciones se han convertido en las principales fuentes de publicaciones con un nivel variable de calidad.

A través de una serie de libros, Flowers ha intentado iniciar a sus lectores en un modo de hacer magia rúnica más allá de sus creencias religiosas, y agruparlos en una Gild o guilda (término medieval para una asociación). La filosofía y las técnicas que propone son un refrito de las teorías de List, Wiligut, Marby, Kummer y otros runólogos del revivalismo germano. Sus divagaciones metafísicas son densas y repetitivas, y sus métodos prácticos se basan en el nivel de credulidad y autosugestión de sus lectores. De hecho, buena parte de su público pertenece a la comunidad wicca, cuya atención y respeto Flowers se ha ganado gracias a la versatilidad de sus creencias y a un enorme talento para negociar y autenticar significados.

«Pronto se hizo evidente que ningún grupo en el mundo de habla inglesa tenía un dominio profundo del runelore y, por lo tanto, recayó en mí la carga de adelantar el conocimiento de nuestros misterios tradicionales de una forma coherente y comunicable, una tarea nada fácil. Esta labor finalmente condujo a la formación independiente de Rune-Gild para la práctica y enseñanza del trabajo y el arte rúnico. Dicha institución fue originalmente concebida como una parte orgánica de ciertos grupos religiosos neogermánicos, pero lograr esto resultó del todo imposible. Parece que los maestros de runas son un gremio de forasteros y, como tales, deben permanecer en gran medida fuera de otras estructuras y organismos. El propósito de Rune-Gild es expandir el nivel de conocimiento e interés en la Vía Germánica auténtica y llevar a cabo un trabajo rúnico sistemático, brindando un flujo confiable de habilidades básicas y sabiduría rúnica para todos y una forma de entrada en el Gild Hall para unos pocos.»

— (Thorsson, 1987)

Tanto Rune-Gild como The Troth aseguran ser inclusivas y priorizar la superación intelectual y espiritual de sus miembros, pero es debatible cuánto se puede aprovechar de la ariosofía eliminando sus bases ideológicas. Nunca queda claro si Flowers comparte las visiones pseudo-pre-históricas de List o de Wiligut, pero de todos ellos habla en tono apasionadamente elogioso.

La lista de los más populares

Los ariosofistas y magos rúnicos mencionados en este capítulo no son los únicos que han existido; la lista es demasiado larga. Hoy en día muchos de ellos son populares.

  • Ya he mencionado al norteamericano Ralph Blum (1932-2016), creador de la runa blanca o runa de Óðinn.
  • El canadiense Donald Tyson (1954), un místico obsesionado con Lovecraft y su Necronomicon, ha escrito un libro bastante decente y, sobre todo, muy potable para el lector promedio.
  • El sueco Thomas Karlsson (1974), fundador de la orden mágica Dragon Rouge (1989) retoma las ideas de su compatriota del siglo XVI Johannes Bureus sobre una especie de cábala rúnica. En su libro Uthark, el lado oculto de las runas (2002) también retoma la teoría de Sigurd Agrell difundida en los años 30 que afirma que la serie futhark es una encriptación y la runa F debe colocarse al final para entender su verdadero significado, de manera que se leería ‘uthark‘.
  • El inglés Nigel Pennick (1946) también le ha dedicado algunos volúmenes de su variadísimo catálogo a las runas.
  • El toque femenino lo pone la holandesa Elizabeth Hooijschuur, más conocida como Freya Aswynn, que llegó al paganismo germánico a través de la wicca. En la década de 1980 sostuvo que la adivinación rúnica solo podía ser practicada por personas de ascendencia germánica, pero en 1990 se retractó públicamente de esa postura.
  • En España se ha destacado David Wolfheart, fundador de varias comunidades Ásatrú y autor de varios libros sobre la tradición; su gran aporte a la runología ha sido el Rune Önd, un sistema holístico que abarca distintos métodos de trabajo para interactuar con las energías rúnicas.
  • En Latinoamerica, muchos masones, rosacruces y neognósticos estudian el curso esotérico de Magia Rúnica escrito por Arnold Krumm-Heller (1876-1949), el conocido “Maestro Huiracocha”, un médico y militar alemán radicado en México a principios del siglo XX, fundador de la Fraternidad Rosacruz Antigua de Colombia; sin embargo, al parecer dicho documento no es de acceso público y lo más extendido es un comentario hecho posteriormente por el esoterista colombiano Samael Aun Weor (1917-1977).
  • Precisamente en Colombia ha habido un movimiento editorial interesante en los últimos años, el proyecto Draupnir publica traducciones y material original de dos autores que se han convertido en referencias internacionales, Santiago David Gutierrez (DraumelgR) y Ljóssál Loðursson.

La inmensa mayoría de los magos modernos –o más bien posmodernos– continúan defendiendo las teorías de los runólogos del siglo XVI y de los ariosofistas del nacionalismo alemán, combinadas con todo tipo de tendencias masónicas, teosóficas, espiritistas y hasta satanistas; sus redundantes libros continúan prometiendo la revelación de nuevos conocimientos secretos, ocultos y arcanos, capaces de convertir a casi cualquiera en un mago rúnico.

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