Traducido por Orouri para El Ciervo Blanco a partir de Legend of Icelandic Magicians, Jacqueline Simpson, 1975.
SÆMUNDUR EN LA ESCUELA NEGRA
_________Sæmundur el Sabio viajó al extranjero y fue a la Escuela Negra, y allí aprendió extrañas artes. No se veía a ningún maestro en la Escuela Negra, pero cualquier cosa que los estudiantes dijeran por la noche que querían saber, a la mañana siguiente aparecía un libro al respecto, o de lo contrario podía estar escrito en las paredes. Sobre la puerta, en el lado interior, estaban estas palabras: “Puedes pasar, pero tu alma está perdida”. La regla más importante de la escuela era que todo el que viniera a estudiar allí debía permanecer por tres años, pero a la hora de marcharse tenían que hacerlo todos juntos y el Diablo se quedaría con el último en salir. Los alumnos solían echarlo a suertes para ver quién sería el último, y más de una vez la desgracia recayó en Sæmundur, de modo que permaneció allí más tiempo que cualquiera.
Sucedió que el obispo Jón viajaba a Roma y pasó cerca de aquel lugar. Se enteró de que Sæmundur todavía estaba en la Escuela Negra por la razón que hemos explicado antes y decidió entrar, hablar con él y ofrecerle su ayuda para salir, siempre con la condición de que regresara a su hogar en Islandia y viviera como un buen cristiano. Sæmundur aceptó. El obispo Jón hizo que Sæmundur caminara delante de él y se aflojó la capa que llevaba sobre los hombros. Justo cuando Jón salía, una mano surgió del suelo y agarró la capa y la arrastró hacia abajo, pero el obispo logró escapar.
Entonces el Diablo vino a Sæmundur e hizo un pacto con él: si lograba ocultarse del demonio durante tres noches, sería libre, pero si no, su alma le pertenecería para siempre. La primera noche se escondió en la orilla de un río, parte en el agua y parte bajo tierra, de modo que el Diablo creyó que Sæmundur se había ahogado; la segunda noche se escondió en el mar, en un naufragio que estaba a la deriva frente a la costa, de modo que Satanás creyó que el río lo había llevado mar adentro; la tercera noche se hizo cubrir con tierra consagrada, de modo que Satanás creyó que el cadáver de Sæmundur había sido arrastrado a tierra y lo habían enterrado en algún cementerio, donde no se atrevió a ir a buscarlo. Todo esto se hizo según los consejos del obispo Jón.
Otros dicen que esta fue la verdadera forma en que Sæmundur escapó: sus compañeros de estudio acordaron con él que saldría el último, así que consiguió una pata de cordero y la cosió en la parte inferior de su capa. Mientras seguía al grupo que salía corriendo por las puertas de la escuela, algo agarró la pierna de cordero. Entonces Sæmundur dejó la capa y echó a correr, diciendo: ‘Me agarró, pero me solté’, y así se reunió con los demás.
CÓMO SÆMUNDUR CONSIGUIÓ LA PARROQUIA DE ODDI
_________Cuando Sæmundur, Kálfur y Hálfdan abandonaron la Escuela Negra, había una plaza vacante en Oddi, y cada uno de ellos le pidió al Rey de Noruega que se la otorgara. El Rey sabía muy bien con qué tipo de hombres estaba tratando, así que dijo que le entregaría Oddi al que pudiese llegar más rápido. De inmediato Sæmundur llamó al viejo Nick [un apodo del Diablo en la tradición cristiana] y le dijo: ‘Nada conmigo a Islandia, y si puedes llevarme a tierra sin mojar las faldas de mi abrigo en el mar, seré todo tuyo.’ El viejo Nick accedió, se transformó en foca y se fue con Sæmundur a cuestas, mientras este se quedaba absorto en la lectura de su Salterio [libro de salmos] todo el camino. Después de muy poco tiempo se acercaron a la costa de Islandia. Entonces Sæmundur golpeó a la foca en la cabeza con su libro santo, de modo que el animal se hundió; el sacerdote se lanzó al agua y nadó hasta la orilla. De este modo hizo que el Diablo perdiera el trato y él logró convertirse en el párroco de Oddi.

LA BRUJA ALEMANA
_________Sæmundur le prometió una vez a una vieja bruja en Alemania que se casaría con ella, pero cuando regresó a Islandia y se quedó allí, la mujer entendió que la había engañado. Así que, perdida toda esperanza, después de algunos años, le envió un cofre de oro rojo para vengarse por haber faltado a su palabra, y dejó bien claro que nadie más que Sæmundur podía abrirlo. Los marineros que lo llevaban a bordo de su barco hicieron la travesía mucho más rápido de lo que se podía esperar y llegaron a un puerto en la costa sur, donde consiguieron un mensajero que llevara el cofre hasta Oddi. Sæmundur estaba en la iglesia cuando el hombre llegó y como el regalo no lo tomaba por sorpresa, le pidió que pusiera la caja sobre el altar, lo cual hizo, y allí estuvo toda la noche. Al día siguiente Sæmundur cabalgó con el cofre bajo el brazo hasta la cima del monte Hekla y lo arrojó dentro de una grieta en el suelo. Así, según dicen, comenzaron los fuegos del volcán.

EL SILBATO DE LOS DUENDES
_________Sæmundur el Sabio poseía un silbato cuyo poder era tal, que tan pronto como alguien lo hacía sonar, uno o más goblins venían a preguntar qué trabajo debían hacer. Un día Sæmundur dejó el silbato en su cama, debajo de la almohada, donde siempre lo guardaba por la noche. Entonces le dijo a la sirvienta que dejara lista la habitación como de costumbre, pero le advirtió que si encontraba algo extraño en la cama no debía tocarlo.
La niña fue a preparar la habitación y cuando vio el silbato sintió algo más que un poco de curiosidad. Lo recogió ansiosamente, lo examinó por todos lados y por último lo sopló. Enseguida apareció un duende ante ella y le preguntó: ‘¿Qué trabajo tengo que hacer?’
La niña se sobresaltó, pero no dejó que se notara. Dio la casualidad que diez de las ovejas de Sæmundur habían sido sacrificadas ese día y sus vellones estaban todos afuera. Así que la chica le dijo al duende que contara todos los pelos de todos los vellones, y si podía hacerlo más rápido de lo que ella tardaba en tender la cama, entonces le pertenecería. El duende salió corriendo y se esforzó al máximo para contar los pelos, mientras la niña se apresuraba en hacer la cama. Cuando terminó, al goblin todavía le faltaba una pierna entera para contar, así que perdió el trato. Más Tarde, Sæmundur le preguntó a la niña si había encontrado algo en la cama. Ella le contó toda la historia, tal como sucedió, y Sæmundur estuvo complacido con su astucia y su carácter.
SÆMUNDUR EN SU LECHO DE MUERTE
_________Sæmundur acogió a la hija de un hombre pobre para que fuera su hija adoptiva; pensaba que algún mal destino se cernía sobre la niña y por eso la amaba y protegía con esmero. Pasado el tiempo, cuando Sæmundur yacía en su lecho de muerte, hizo que la muchacha pusiera su cama a los pies de la de él, para que fuera testigo de su momento final. Durante la enfermedad, ella notó lo ansioso que estaba Sæmundur por saber si iría al cielo o a otro lugar mucho peor después de su muerte.
Una noche le dijo que hiciera guardia sin quedarse dormida, porque tenía el presentimiento de que iba a morir, y si era así, tal vez podría percibir algunas señales. Ella debía tomar buena nota de todo y, al día siguiente, informar a sus parientes cuál había sido el destino de su alma en el otro mundo. Después el anciano dejó de hablar y se recostó, pero la obediente niña se mantuvo atenta.
Cuando hubo pasado buena parte de la noche, la muchacha vio que la habitación comenzó a llenarse de duendes. Le parecía que susurraban palabras tratando de engatusar a Sæmundur para que hiciera algún mal, pero a juzgar por los gestos y miradas del anciano, no estaba dispuesto a hacerles caso. Tan pronto como fallaron en esto, comenzaron a amenazarlo para que pecara, pero Sæmundur también resistió valientemente todas las amenazas. Después, los horribles goblins desaparecieron y enseguida el cuarto se llenó de mosquitos. Para ese momento las fuerzas del enfermo ya estaban fallando, así que no podía defenderse ni sacudirse. Fue entonces cuando la muchacha vio un rayo de luz saliendo de su boca, hacia arriba, y pensó que sería el alma de Sæmundur elevándose hacia su nuevo hogar en el cielo, además, ya todos los mosquitos habían desaparecido.