Siempre que se habla de mitología eslava es necesario recordar, no solo su estado fragmentario, sino también la relativa veracidad de sus fuentes. Por ejemplo, muchos de los documentos históricos que se refieren a la religión eslava precristiana, son sospechosos de ser falsificaciones, copias adulteradas o malas interpretaciones de otras fuentes. Por otro lado, muchos investigadores de diverso origen, algunos sesgados por un nacionalismo extremo o por un neopaganismo fanático, han desarrollado teorías forzadas, alejadas de la verdad histórica, para presentarnos una visión idealizada del pasado.
Los investigadores no se ponen de acuerdo sobre si el arquetipo del dios del trueno indoeuropeo, del que también descienden Zeus, Thor o Perkunas, coincide con el arquetipo del dios del cielo. Algunos creen que, siendo originalmente dioses del cielo, a veces perdieron ese dominio. Otros creen que, siendo dioses del trueno, después ganaron el trono celeste. En el caso de Perún, parece obvio que existe un dios del cielo que es superior a él, pero que probablemente sea un deus otiosus (dios ocioso).
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Perún (Пероунъ en eslavo eclesiástico) era el dios supremo del trueno entre los eslavos orientales (tribus asentadas en las actuales Rusia, Bielorrusia y Ucrania) y probablemente entre los eslavos del sur (establecidos en la zona de los Balcanes: croatas, serbios, eslovenos, montenegrinos, búlgaros, macedonios, bosníacos y algunos albaneses). Su relación con la lluvia y las tormentas lo hacen un dios de la fertilidad, pero también era el dios de la guerra, patrón de las élites principescas y militares. Es posible que, entre los eslavos occidentales (polacos, checos, casubios, eslovacos, sorbios y silesios) fuera conocido con otros nombres como Prone y Porenut.
Se han propuesto distintas etimologías para el teónimo Perún. Algunos creen que desciende del proto-eslavo *per(g)– “golpear”. Otros lo derivan de raíces proto-indoeuropeas como *per(u)– “roca” o *perkw- “roble”. Este último lo vincula directamente con el báltico Perkunas, Parkons o Parkun. Todas estas teorías y muchas otras todavía son debatidas por los expertos. En cualquier caso, parece haber consenso en que el sustantivo *perunъ (“trueno, relámpago”) es anterior al nombre propio del dios.

Perún en las fuentes
La primera fuente que parece hacer referencia a Perún es el libro III de la Guerra Gótica de Procopio de Cesarea, quien escribió en el siglo VI:
«Ellos creen que un solo dios, el creador del relámpago, es el único señor de todas las cosas y en su honor sacrifican bueyes y toda clase de víctimas. Del destino ni saben nada ni, por otra parte, reconocen que tenga ninguna influencia, al menos entre los hombres; sino que, cuando ya la muerte les está pisando los talones, ya sea por sufrir una enfermedad o por entrar en guerra, prometen que, en caso de poder evitarla, al punto le harán un sacrificio al dios en pago de su vida, y en cuanto la han evitado, realizan ese sacrificio que ofrecieron; y así creen que su salvación ha sido comprada a cambio de dicho sacrificio.»
Traducción de Francisco Antonio García Romero. Gredos. Titivillus 2024, edit.
La mayoría de investigadores coinciden en que detrás de este “creador del relámpago” se encuentra Perún.
Pero, sin duda, la fuente más famosa que se refiere a Perún es la Crónica de Néstor o Crónica Primaria, también conocida como Relato de los años pasados, compilada en el siglo XII. En la entrada correspondiente al año 907, se menciona la firma de un tratado de paz entre el ejército del príncipe Oleg y los reyes bizantinos, después de que el primero obtuviera la victoria en las murallas de Constantinopla:
«Los emperadores León y Alejandro firmaron la paz con Oleg. Se comprometieron a pagar tributo y se prestaron juramento entre sí: ellos (los emperadores) besaron la cruz, y Oleg y sus hombres prestaron juramento por la religión rusa, y juraron por sus armas, y por Perún su dios, y por Volos el dios del ganado, y ratificaron la paz.»
Traducción de Inés García de la Puente. BAC Editorial, 2019.
Más adelante en la misma crónica se menciona a Perún en otros juramentos realizados por el príncipe Igor y sus hombres en Constantinopla y en Kiev, pero en estos casos se excluye a Veles o Volos, por lo que algunos investigadores han sugerido que Perún era un dios exclusivo del príncipe y su séquito, mientras que Veles lo era de toda la Rus. Además, se hace referencia a una colina como lugar de adoración de Perún.
«Y quienes del país de los rusos pretendan destruir esta amistad, si han recibido la salvación, que sufran la venganza de Dios todopoderoso, la condenación a la perdición en este mundo y en el futuro; y si no están bautizados, que no obtengan ayuda ni de Dios ni de Perún, que no se defiendan con sus propios escudos, y que mueran por sus espadas, sus flechas y sus otras armas, y que sean esclavos en este mundo y en el (mundo) futuro.»
«Y a la mañana siguiente, Ígor llamó a los embajadores y fue a la colina donde estaba Perún. Y depositaron sus armas y sus escudos y su oro, e Ígor prestó juramento, y sus hombres, y cuantos rusos eran paganos.»
Traducción de Inés García de la Puente. BAC Editorial, 2019.

Para el año 980, la crónica nos habla de la instalación de ídolos por el príncipe Vladimir en una colina de Kiev, como parte de lo que se conoce como “la reforma pagana”. Se trató de un intento por competir con el cristianismo mejor organizado, unificando a todos los eslavos bajo un mismo panteón encabezado por Perún:
«Y Volodímer empezó a reinar solo en Kíev. Y colocó ídolos en la colina de fuera del palacio: a Perún de madera, y su cabeza de plata y el bigote de oro, y a Chors y a Dažd’bog y a Stribog y a Simar’gl y a Mokoš’. Y les ofrecían sacrificios llamándolos dioses, y les llevaban a sus hijos y a sus hijas, y (los) sacrificaban a los diablos. Y profanaban la tierra con sus sacrificios, y Rus’ y aquella colina fueron profanadas por la sangre … Volodímer puso a Dobrynja, su tío, en Nóvgorod. Y habiendo llegado Dobrynja a Nóvgorod, colocó un ídolo junto al río Vólchov, y le ofrecían víctimas los habitantes de Nóvgorod como a un dios.»
Traducción de Inés García de la Puente. BAC Editorial, 2019.
Algunos estudiosos (Klein, 2004) han sugerido que la apariencia del ídolo de Perún se corresponde con una antigua tradición que lo representaba con la cabeza cana (de plata) y bigote dorado o pelirrojo, como las barbas de Indra o de Thor. Otros (Petrukhin, 2014) creen que esta descripción está basada en los ídolos cristianos.
Sin embargo, los ídolos de Kiev no permanecieron mucho tiempo en su lugar. Para el año 988, la crónica nos cuenta que el príncipe Vladimir aceptó el cristianismo:
«Y cuando llegó ordenó derribar a los ídolos, a algunos partiéndolos en trozos, a otros entregándolos al fuego. A Perún mandó atarlo a la cola de un caballo y arrastrarlo montaña abajo por la cuesta del Boričev hasta el Ruchaj, y puso a doce hombres para que lo golpearan con un palo, no porque la madera sienta algo, sino para humillar al diablo, que había engañado a la gente con esta imagen, para que la gente se vengara. “¡Grande eres, Señor, milagrosos son tus actos!” Ayer era honrado por la gente, hoy lo insultamos. Cuando lo arrastraron por Ruchaj hasta el Dniéper la gente no creyente le lloró, ya que aún no habían sido bautizados. Y, habiéndolo arrastrado, lo tiraron al Dniéper. Y Volodímer ordenó diciendo: “Si se os queda en algún sitio, empujadlo lejos de la orilla hasta que haya pasado los rápidos; entonces podréis dejarlo”. Ellos cumplieron lo ordenado. Cuando lo soltaron, atravesó los rápidos, y el viento lo empujó a un banco de arena, que hasta hoy se llama banco de arena de Perún … Y erigió la iglesia de San Basilio en la colina donde había estado el ídolo de Perún y los demás, y donde les habían hecho ofrendas el príncipe y el pueblo.»
Traducción de Inés García de la Puente. BAC Editorial, 2019.
Además de las crónicas, existen viejas homilías o sermones cristianos con intención acusatoria, que denuncian el culto a Perún y otros dioses paganos por parte de los gentiles. Uno de los más famosos es el Sermón de San Gregorio sobre cómo las naciones antiguas, cuando eran paganas, adoraban ídolos y les ofrecían sacrificios, y continúan haciéndolo ahora. Se trata, como de costumbres, de una adaptación de un texto original de uno de los Padres de la Iglesia -en este caso, San Gregorio Nacianceno (325-389 e. C.)- con el fin de evangelizar a la Rus de Kiev. Además de traducirlo, los escribas introdujeron en el discurso aquellos elementos específicos de la cultura eslava que deseaban censurar.
«Estos eslavos comenzaron a hacer ofrendas a Rod y las Rožanicy ante Perun, su dios, y antes de eso lo hacían a los vampiros (upyri) y a las hadas (beregyni). Tras el santo bautismo, rechazaron a Perun, pero incluso después de aceptar a Cristo, en las zonas fronterizas todavía rezan al maldito Perun, y a Khors, y a Mokoš y a Vil (vilas). Y lo hacen en secreto, incapaces de renunciar a la maldita consagración de la segunda mesa dedicada a Rod y las Rožanicy, (para) engañar enormemente a los cristianos fieles, para blasfemar contra el santo bautismo y para la ira de Dios.»
Traducido de Juan Antonio Álvarez-Pedrosa (edit.) Brill, 2021.
Existen otros manuscritos antiguos en griego, latín y eslavo que mencionan a Perún, pero no aportan gran cosa sobre su carácter y su función, más allá de presentarlo como un enemigo de Dios y del hombre.
Perún en el folclore
El folclore ha conservado la figura de Perún como un dios o diablo que lucha contra los demonios que se reproducen en invierno y reducen su número en verano; a veces incluso persigue a los animales -principalmente serpientes- y a las personas. Sus enemigos se esconden en diversos objetos, en un árbol o una roca, pero él los alcanza en todas partes con su rayo.

Perún es el homólogo eslavo del Thor nórdico. Este arquetipo indoeuropeo del dios del trueno lleva, por excelencia, algún tipo de arma que representa al rayo. En el caso de Perún suele ser un garrote, una clava, un hacha, flechas, dos piedras de molino o, incluso, una escopeta. El término eslavo para rayo o relámpago (mólnija) es cognado de Mjölnir, el martillo de Thor, y de Milna, el martillo de Perkunas. Ninguna fuente histórica menciona estas herramientas, pero los eslavos creían o creen que cierto tipo de piedras son las armas que Perún arroja desde el cielo, principalmente restos de armas neolíticas (hachas y puntas de flecha), belemnítidos (fósiles de cefalópodos), fulguritas (rocas, cuarzo y sílex alcanzados por un rayo) y piedras comunes con una forma particularmente alargada. Los rusos la llaman “piedra de Perún” (perunovyy kamen) o “flecha del trueno” (gromovaya strela), gromovka ogromovik. El descubrimiento de una de estas piedras se consideraba un regalo del destino. Se colocaban en la cuna con los recién nacidos, se frotaban en las ubres de las vacas cuando dejaban de dar leche, le daban poderes curativos al agua, protegían la casa de los rayos y las brujas, etc. Estas creencias estaban muy extendidas por todo el mundo balto-eslavo y se basaban en la noción del “cielo de piedra”, un concepto de la bóveda celeste que justifica el sonido del trueno.
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Otro elemento característico del dios del trueno indoeuropeo es su árbol sagrado: casi siempre el roble. Aunque no menciona a ningún dios en particular, los investigadores creen que el siguiente fragmento de la obra Sobre el Gobierno del Imperio, escrita por Constantino VII Porfirogéneta entre 948 y 952, se refiere a un Roble de Perún. La escena describe un momento del recorrido que hacían los rus desde Nóvgorod hasta Constantinopla para vender sus mercancías.
«Tras cruzar dicho lugar (los rápidos del Dniéper), llegan a la isla llamada San Gregorio, donde realizan sus sacrificios, porque allí se alza un enorme roble, y sacrifican aves vivas. También clavan flechas en círculo, otros colocan trozos de pan y carne, y cada uno ofrece lo que tiene, según su costumbre. Echan suertes sobre las aves: si las matan, si las comen o si las dejan vivir.»
Traducido de Juan Antonio Álvarez-Pedrosa (edit.) Brill, 2021.
Algunos estudiosos creen que las referencias a árboles sagrados y a un dios llamado Prone o Prove, que aparecen en la Chronica Sclavorum escrita por Helmoldo de Bosau en el siglo XII, son la prueba más importante de la existencia de los Robles de Perún.
«Después de pasar la noche con el príncipe, y el día y la noche siguientes, viajamos a Eslavia para ser recibidos por un hombre poderoso llamado Tesemar, pues nos había invitado. Sucedió que, en el camino, llegamos a un bosque, el único en ese territorio, que se extiende a lo largo de toda la llanura. Allí, entre los árboles centenarios, vimos robles sagrados que habían sido dedicados al dios de ese país, Prone; estaban rodeados por un vestíbulo y una valla de madera construida con gran esmero, con dos puertas. Pues, además de las deidades domésticas y los ídolos que abundaban en aquella aldea, aquel lugar era un santuario para todo el país, al que se le asignaban un sacerdote, festividades religiosas y diversos ritos sacrificiales. Todos los lunes, el pueblo se reunía allí en consejo con el príncipe y el sacerdote para administrar justicia. El acceso al vestíbulo estaba prohibido a todos, excepto al sacerdote y a quienes deseaban ofrecer sacrificios o a quienes se encontraban en peligro de muerte, a quienes nunca se le negaba el derecho a refugio. Pues la veneración que los eslavos muestran por los aspectos de su religión es tan grande que no toleran que el área alrededor del santuario se manche de sangre, ni siquiera en tiempos de guerra. Rara vez aceptan juramentos solemnes, ya que para los eslavos jurar es como perjurio y con él se exponen a la ira vengativa de los dioses. Entre los eslavos existen muchas formas de idolatría y no todas coinciden con el mismo tipo de superstición. Algunos crean en sus templos estatuas de formas fantásticas, como el ídolo de Plön, que se llama Pogada, otros viven en bosques y arboledas, como es el caso del dios Prone de Oldemburgo, del que no existe imagen alguna. Muchos tallan ídolos con dos, tres o más cabezas. Dentro del multifacético aspecto de las manifestaciones de sus divinidades, a las que confían sus campos, bosques, tristezas y alegrías, no niegan que hay un dios en el cielo que reina sobre los demás, que este es el único responsable de los asuntos celestiales y que los demás le obedecen; cada uno asumiendo un papel, provienen de su linaje y son más poderosos cuanto más cerca están de dicho dios. Cuando llegamos a ese bosque y lugar de sacrilegio, el obispo nos exhortó a dedicarnos valientemente a su destrucción. Él mismo, saltando de su caballo, destruyó con su báculo las piezas decoradas de las puertas y, entrando en el vestíbulo, recogimos toda la leña del cerco de los árboles sagrados y con aquella montaña de leña hicimos una pira que prendimos fuego, no sin temor a ser aplastados por una rebelión de los lugareños.»
Traducido de Juan Antonio Álvarez-Pedrosa (edit.) Brill, 2021.
Prone o Prove sería una corrupción del nombre o un epíteto de Perún entre los eslavos occidentales. Al parecer, este dios tenía la facultad de escuchar los juramentos y castigar a los delincuentes. Más tarde, los sacerdotes de Cristo prohibieron a los eslavos jurar sobre árboles, fuentes y rocas, y exigieron que los acusados fueran traídos ante ellos.
Otros atributos del dios han sido objeto de debate entre los investigadores. Por ejemplo, algunos de ellos creen que Perún pudo haber tenido un carro tirado por cabras, como el de Thor; animales consagrados como el toro y el cuco, y plantas como el lirio (Iris germanica). Incluso el número 9 le pudo haber estado dedicado. La teoría de que el jueves es el “día de Perún” parece tener más votos en contra que a favor.
Perún en la arqueología
Por su parte, la arqueología tampoco ha podido aportar una imagen confiable de Perún, aunque todo apunta a que debieron existir algunas representaciones. Se ha sugerido que varias figurillas encontradas son representaciones del dios, pero no se ha podido concluir nada. El polémico historiador ruso Boris A. Ribakov (1908-2001) creía que un lado del famoso ídolo de Zbruch, del siglo IX, representaba a Perun con caballo y espada; sin embargo, el reconocido arqueólogo, antropólogo y filólogo Leo Klejn, ha desmentido esta hipótesis, argumentado que la espada del ídolo es, en realidad, un sable originario de las estepas y que, en todo caso, la espada nunca fue un arma típica del dios del trueno.


En los años 40 y 50 del siglo pasado se llevaron a cabo excavaciones arqueológicas en Peryn, una antigua isla devenida península, cercana a Nóvgorod, donde se sospechaba la existencia de un antiguo santuario. Según las crónicas, Dobrynja, voivoda del príncipe Vladimir de Kiev, habría colocó allí el ídolo Perún durante la primera reforma pagana. Los arqueólogos encontraron una plataforma donde habría existido un pilar y varios fosos alrededor, donde se habrían encendido los fuegos. Muchos dieron por sentado que se trataba del santuario de Perún que estaban buscando y el lugar fue reconstruido como atracción turística, sin embargo, otros investigadores no descartan que se tratara de un simple lugar de enterramientos.
¿Perún en los mitos?
No se conserva ningún mito o leyenda original sobre Perún, sin embargo, los investigadores han reconstruido algunos utilizando métodos científicos. Por ejemplo, los filólogos rusos Vyacheslav Ivanov y Vladimir Toporov desarrollaron la teoría del Mito Central, que describe el enfrentamiento entre un dios antropomorfo (el Tronador) y su enemigo ctónico (la serpiente). Los investigadores compararon cuentos recogidos principalmente en Bielorrusia y Lituania con los mitos indoarios de la lucha entre Indra y las serpientes Vala y Vritra. En el ámbito balto-eslavo, el personaje de Indra correspondería al de Perún o Perkunas, y el de las serpientes, a Veles o Volos. En el mito reconstruido, Veles (o un sustituto: la serpiente, el dragón Gorynych, el Zar Zmiulan, el Diablo, Chort o un hombre malvado) secuestra el agua, el ganado o la esposa de Perún (o un sustituto: el Trueno, Dios, el profeta Elías o un héroe humano). Perún persigue a su enemigo y lo alcanza con un rayo donde quiera que se esconde o se transforma (en una roca, en un árbol, en otra persona, etc.) hasta que, finalmente, logra liberar el agua, el ganado o la esposa. Es importante tener en cuenta que, dentro de la comunidad científica, no todos han apoyado esta reconstrucción.
Por su parte, Leo Klejn señaló que en la mitología vainaj hay un personaje llamado Piryon, hijo menor de Sela, el dios del trueno. Creyéndose más poderoso que su padre, Piryon construye cielos falsos hechos de cobre, sobre los cuales hace rodar barriles que derraman agua, imitando el trueno y la lluvia. A pesar de todo, su padre no lo castiga porque Piryon tiene tres virtudes: respeto por los mayores, amor por los niños y cuidado por el pan. Una bruja desea destruir a Piryon y lo convence de que la gente se burla de sus virtudes, logrando que él las abandone. Como resultado, Piryon muere. Klejn creía que Piryon era igual a Perún, a quien los vainaj habrían tomado prestado de los eslavos en los siglos VII-VIII. Según su teoría, Perún era un dios que moría durante la fiesta de Ivan Kupala y resucitaba en el solsticio de invierno. Como casi siempre, esta interpretación también fue criticada por otros investigadores.

Más recientemente, el erudito religioso Patrice Lajoye ha disertado sobre un grupo de historias en las que cree vislumbrar los ecos de una épica perdida. Él la ha titulado “El dios del trueno y el cazador”. Tras un análisis comparativo, Lajoye identificó el siguiente motivo: un cazador se pierde en el bosque y llega a un río o lago, donde ve una criatura demoníaca. Se desata una tormenta, un rayo alcanza a la criatura, pero no la mata. El cazador usa un arma especial para matar a la criatura. Entonces aparece el dios del trueno y le ofrece al cazador un arma mejor. Sin embargo, el cazador comete un acto impío, y el dios del trueno le retira su gracia. Si quieres conocer más sobre estas historias, puedes leer el artículo de Lajoye traducido por el Ciervo Blanco haciendo clic AQUÍ.
Perún y San Elías
Desde bien temprano el recuerdo de Perún se fundió con la imagen del profeta Elías. En los cuentos populares, ambos se turnan para manejar el carro y lanzar flechas de fuego. Aunque el profeta no heredó los atributos del dios pagano, porque los relatos bíblicos ya mencionaban el fuego y el carro, sí es cierto que los dos personajes se fusionaron en el imaginario colectivo, incluso a pesar de que, de vez en cuando, Perún asume el papel de demonio perseguido.

Perún en el neopaganismo
En cuanto al neopaganismo, según Klejn “existen dos cultos neopaganos principales: el culto guerrero de Perún (especialmente popular entre los aficionados a la lucha eslava) y el culto místico-filosófico de Veles. El culto a Perún también atrae al ala nacionalsocialista”. Esta dualidad parece estar bastante bien representada por dos de las agrupaciones de neopaganos más famosas. Por un lado, la Unión de Comunidades de la Fe Nativa Eslava se declara abiertamente nacionalista (probablemente nacionalsocialista), sólo admite a personas genéticamente eslavas y tiene un perfil marcadamente militar. Por otro lado, el Círculo de Veles se declara apolítico, es mucho más tolerante con su membresía y está más dedicado a la investigación y publicación de materiales.
Para algunos creyentes, Perún es la deidad principal del panteón, pero para otros podría ocupar una posición secundaria con respecto a otros dioses como Rod o Svarog. En otras ocasiones, Perún puede formar parte de Triglav junto con otros dos dioses, es decir, formando trinidades como Svarog-Perún-Veles o Sventovit-Veles/Perún-Dazhbog. Los neopaganos celebran el Día de Perún a finales de julio, el día 20 o cercano, coincidiendo con la celebración cristiana de San Elías. Uno de los símbolos neopaganos del dios del trueno es la Rueda de Perún, Perunica o Sol Eslavo, que tiene 6 u 8 rayos o pétalos.
Algunos le atribuyen a Perún una esposa llamada Peperuda o Dodola y una hija llamada Diva, pero estas son interpretaciones modernas. Peperuda y Dodola son rituales mágicos para atraer la lluvia practicados hasta hace poco en varios países del sudeste europeo, principalmente en primavera y/o durante sequías severas. Los orígenes del rito y de su nombre se pierden en la historia y se han propuesto numerosas teorías, ninguna definitiva. Una de ellas es que tanto Peperuda como Dodola están etimológicamente relacionadas con Perún y, probablemente, designan a su diosa/esposa. Durante el ritual, un niño o niña, desnudos o vestidos con hojas y ramas frescas, bailan y pasean por el pueblo, mientras las mujeres les arrojan agua y ellos salpican a los demás. Todo se hace acompañar de canciones tradicionales, regalos, comida y bebida. En cuanto a Diva, hay muy poco que decir. Gregorio (el Teólogo) Nacianceno la menciona en varios de sus sermones denunciando las prácticas paganas de los eslavos y los investigadores modernos la han interpretado como la versión femenina de un dios supremo, una especie de diosa madre.
Como era de esperar, Perún es mencionado en la literatura falsificada que muchos neopaganos eslavos consideran escrituras sagradas, como el Libro de Veles o los Vedas Eslavo-Arios.
El Libro de Veles, de procedencia dudosa y publicado por primera vez en la década de 1950 por emigrantes rusos en Estados Unidos, contiene una versión alternativa de la historia del pueblo eslavo haciendo énfasis en su relación con los arios. Además, incluye una serie de himnos a los dioses y conceptos mitológicos completamente inventados. En el libro no hay ningún mito nuevo sobre Perún y se refiere a él casi exclusivamente como un dios de la guerra y los guerreros, en frases como esta: “Y los príncipes y los padres voivodas llevaron al pueblo a luchar contra los enemigos por la gloria de Perún”. Evidentemente inspirado en la tradición nórdica, el texto presenta a Perún haciendo el papel de Odín: “Y a los que moriremos en el campo de batalla, Perunitsa nos dará el agua de la vida para beber, y, después de beber, iremos a Svarga montados en caballos blancos.”

Los Vedas eslavo-arios son los textos sagrados del movimiento neopagano radical conocido como ynglismo. Tanto el movimiento como los libros fueron inventados por el escritor ruso Alexander Khinevich en los años 90 del siglo pasado. El primer libro de la colección, el Santi Vedas de Perún o Libro de la Sabiduría de Perún, apareció en 2001. Según su doctrina pseudohistórica, las razas superiores de los eslavo-arios, así como sus enemigos los “grises” (judíos) tienen un origen extraterrestre. Se supone que varios “dioses de la luz” entregaron sus Santi Vedas a los eslavo-arios, inscritos en placas de metal precioso con runas kh’aryas o karunas, la escritura típica de una de las cuatro ramas de la Gran Raza.
Los Santi Vedas de Perún se presentan con la forma de un diálogo entre los eslavos-arios y el dios Perún, hijo de Svarog, quien habría llegado hace 40 000 años en una nave espacial (vimana), aterrizando en la ciudad de Asgard, en Iria (actual Omsk).
Perún les ordena luchar contra los grises, considerados extranjeros de la galaxia Peklo (Inframundo), bisexuales (su orientación sexual cambia con las fases de la luna), hijos de la Oscuridad, sin espíritu ni conciencia, que ya han destruido muchos mundos con su codicia y beligerancia. Perún les asegura que la muerte en un conflicto racial con estos “grises”, es mejor que la subyugación, pues los caídos encontrarán la salvación en Asgard, mientras que los sumisos y traidores serán condenados al Infierno. El dios les entrega una serie de mandamientos como estos, algunos con la intención de preservar la pureza de la sangre:
«4 (20). … Honra a tus padres y apóyalos en su vejez. Como te preocupes por ellos, tus hijos se preocuparán por ti…
»5 (21). Conserva la memoria de todos los ancestros de tus clanes y tu descendencia se acordará de ti … Cría a tus hijos en el amor a la Tierra Santa de la Raza para que no se dejen seducir por las maravillas de afuera…
»9 (25). No hagas mal a tu prójimo, vive con ellos en paz y armonía … No humilles la dignidad de otros pueblos … No causes daño a personas de otras religiones, porque Dios el Creador es Uno sobre todo…
»10 (26). No vendas tu tierra por plata y oro, porque invocarás maldiciones sobre tí…
»11 (27). Protege a los clanes Rassen y Svyatorus de enemigos extranjeros, que vienen a sus tierras con malas intenciones y con armas … Mantén en secreto la Sabiduría de Dios, no les des la Sabiduría Secreta a los paganos…
»13 (29). El que huye de su tierra hacia tierras extranjeras en busca de una vida fácil, es apóstata de su Familia. Que su Familia no lo perdone, porque los dioses se apartarán de él… No te alegres del dolor ajeno, porque el que se alegra del dolor ajeno, llama al dolor para sí mismo… Ama a tu prójimo si se lo merece…
»14 (30). No tome por mujer el hermano a su hermana, ni el hijo a su madre… No tomes mujeres de piel negra, porque contaminarás la casa y destruirás la familia, toma mujeres de piel blanca, harás que tu casa sea famosa … y continuarás con tu linaje familiar … No dejéis que vuestras mujeres vistan ropa de hombre…
»15 (31). No destruyas los lazos de la Unión Familiar, santificada por los dioses, porque es contra la ley del Único Dios Creador … Que el niño no sea asesinado en el vientre materno…
»16 (32) Esposas, amad a vuestros maridos, porque ellos son vuestra defensa y sostén … No bebas mucha bebida alcohólica, conoce tus límites al beber, quien bebe mucho … pierde su apariencia humana…
Perún predice, entre muchas otras cosas, el resurgimiento de la Antigua Fe, cuyo conocimiento los ynglistas ocultos y su sumo sacerdote impartirán a un nuevo “sumo sacerdote” (Khinevich). Además, predice la aparición de una suma sacerdotisa de catorce años que se enamorará del nuevo sumo sacerdote y dará a luz a otra suma sacerdotisa. Esta última salvará a la “raza blanca”.
Los ynglistas consideran que los cismáticos ortodoxos conocidos como viejos creyentes (raskólniki), preservaron el ynglismo hasta nuestros tiempos después de la reforma de Nikon en el siglo XVII. Entre otras particularidades, los viejos creyentes se persignan con dos dedos (índice y corazón) a diferencia de los seguidores de la ortodoxia rusa o nikonianos, que se persignan con tres (pulgar, índice y corazón). Según los ynglistas, la señal de la cruz hecha con dos dedos es la señal de Perún.
«También existen otros gestos rituales, como la “Señal Sagrada” en el inglismo. Para ello, “tres dedos de la mano derecha (pulgar, anular y meñique) se unen por las puntas en honor al Gran Triglav: Svarog, Perun y Sventovit, que representan la Conciencia, la Libertad y la Luz, y dos dedos (índice y corazón) se unen en línea recta, representando a la Familia Celestial y a Lada, la Madre de Dios. Luego, los dos dedos, doblados de esta manera, se colocan primero en la frente, luego en los ojos (izquierdo, derecho) y finalmente en los labios”. Con la Señal Sagrada, los seguidores del inglismo “iluminan la Santa Fe, repitiendo el Sagrado Rayo de Perun, que santificó la vida de los Ancestros”.»
Traducido de A.V. Gaidukov, ethna.su, 2000.
«Antes de sus ceremonias, los ynglings se “santiguan” de manera similar a los viejos creyentes ortodoxos, pero comienzan en la frente, luego los ojos izquierdo y derecho y finalmente acaban en la boca. Esta forma de persignarse se conoce como “Perún menor”. También hay un “Perún mayor”, cuando el gesto comienza nuevamente en la frente, pero va hacia los hombros izquierdo y derecho y termina en el estómago.»
Traducido de Jiří Mačuda, is.muni.cz, 2012.
Conclusiones + recomendaciones
Como se puede percibir hasta aquí, los deseos de conocer más detalles sobre la naturaleza y funciones del dios Perún, son muy superiores a la cantidad de información confiable con la que podemos contar. Desde hace siglo, investigadores y/o creyentes, paganos y cristianos, defensores y detractores, se han dedicado a elaborar las teorías más variopintas sobre este personaje, y algunos han llegado a inventar mitologías y religiones propias a su alrededor. ¿Hasta qué punto pueden ser certeras las especulaciones de la ciencia? ¿Es correcto reinterpretar el material original para beneficiar ideologías modernas? ¿Por qué sigue siendo tan importante? No son preguntas fáciles de responder. Mi recomendación es que, al pensar en ellas, no te dejes llevar por pensamientos radicales y, sobre todo, asegúrate de que sean tus propios pensamientos.
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