ROMUVA, mitología y paganismo en Lituania


No hay duda de que el neopaganismo es un fenómeno muy ligado a los países con pasado indoeuropeo. Romuva es el neopaganismo lituano, aunque como muchos otros, los bálticos aseguran que se trata de una tradición que nunca murió. Como de costumbre, está ligada a un nacionalismo que, a veces, es “ultranacionalismo”, con todo lo que eso implica. Aun así, no podemos negar que la historia de esta “nueva fe” tiene elementos fascinantes. Revisemos lo que sabemos.

Comencemos recordando que la mitología de Letonia, Lituania y Prusia son casi exactamente la misma cosa.

Un misterioso templo en la Prusia pagana

El propio nombre Romuva es de lo más interesante. Significa “templo”, “santuario” y “lugar de paz interior”. Se refiere a un supuesto lugar sagrado que habría existido en la Prusia pagana. El primero que lo mencionó fue Peter von Dusburg, un sacerdote y cronista de los caballeros teutónicos, en su Chronicon terrae Prussiae de 1326. Escribió que la palabra Romowe viene del nombre Roma, y que allí vivía el Kriwe, un “papa pagano” respetado por todos los pueblos bálticos. Entre sus potestades estaba ver a los muertos y decirles a sus familiares cuál era su destino en el otro mundo. Sus mensajeros portaban una vara especial que les merecía el respeto de nobles y plebeyos. Después de una victoria militar, la gente donaba un tercio del botín al Kriwe para ser quemado como ofrenda.

Más tarde, en el siglo XVI, un tal Simon Grunau, sacerdote dominico, escribió Preussische Chronik, una obra que intentó ser histórica para oponerse a la influencia del luteranismo en Prusia, pero que su nivel de fantasía la hizo completamente descartable por los estudiosos. Grunau cambió el nombre de Romuva por Rickoyoto (“lugar del gobernante” en prusiano) y enriqueció la descripción mencionando un eterno fuego sagrado, un roble siempre verde con ídolos de una trinidad pagana: Patrimpas, Perkūnas y Patulas, y el custodio de vírgenes vestales. Inventó el término Kriwe-Kriwaito, que se puede interpretar como “Kriwe de kriwes” o “jefe de jefes”. Además, enumeró los nombres de todos los Kriwe desde Bruteno, hermano de Widewuto, hasta Alleps; afirmó que este cargo era el centro de la vida religiosa y política de los prusianos, que un Kriwe anciano se autoinmolaba a los dioses de vez en cuando y que uno nuevo era seleccionado por bardos y profetas de rango inferior, también conocidos como waidelottes.

El supuesto Romuva en un grabado del siglo XVI

Todo esto se ha dado por falso históricamente hablando. Si el Kriwe hubiese sido una persona tan influyente, aparecería en algún relato político de la región. Los estudiosos creen que Romowe pudo ser un invento o una exageración de Peter von Dusburg con varios propósitos: demostrar que los paganos estaban bien organizados y representaban una amenaza, aleccionar a los cristianos para que respetaran a su propio papa, o facilitar la comprensión de la sociedad pagana a los lectores cristianos. La descripción del lugar que hace Grunau se considera un préstamo de la que hace Adán de Bremen del Templo de Uppsala en Suecia. No obstante, algunos detalles como la función del Kriwe de ver el destino de los muertos, tiene semejanzas con lo que dice el Tratado de Christburg, que intentó pactar la paz entre clanes paganos prusianos y los caballeros teutones en 1249. El tratado prohibía a los prusianos conversos tener Tulissones vel Ligaschonesen en los funerales:

«También prometieron no mantener entre ellos a los tulisony y lygašonys, los más grandes mentirosos e hipócritas. Estos sacerdotes paganos que enterraban a los muertos se han ganado los sufrimientos del infierno, al hablar del bien y del mal, alaban a los muertos por sus robos y extorsiones, sus malas acciones, sus arrebatos y otras faltas y pecados que cometieron cuando estaban vivos. Alzando los ojos al cielo, gritando, afirman mentirosamente que ven aquí el espíritu del difunto, volando sobre un caballo en medio del cielo, ataviado con armas relucientes, llevando un halcón en la mano y yendo con un gran contingente al otro mundo. Con estas y otras mentiras similares atraen a la gente al error y la devuelven a las costumbres paganas.»

Un hombre con krywule dibujado por Matthäus Prätorius (1635-1704 )

Por otro lado, Kriwe significa “curvo”, “torcido”, y algunos investigadores lo han relacionado con el krywule, un bastón que utilizaban los ancianos para convocar reuniones de vecinos en la aldea. Según Peter von Dusburg, una vara semejante era el símbolo más importante del poder del Kriwe. El historiador polaco Marceli Kosman, cree que el último Kriwe fue Lizdeika, el sacerdote pagano que acompaña al duque Gediminas en la leyenda de la fundación de Vilnius. Lizdeika habría interpretado el sueño del “lobo de hierro” como una señal de que la ciudad debía construirse allí.

El sueño del Gran Duque Gediminas
por A. Lesser, 1835

En cuanto a los tres dioses cuyos ídolos se encontraban en el templo, son los que aparecen en la famosa “bandera blanca de Widewuto”. Ahora bien, este Widewuto es una creación de Erasmus Stella, médico, alcalde e historiador alemán, famoso por sus falsificaciones y su pasión por inventar héroes epónimos. Stella escribió sobre Alane Vidvutus por primera vez en su obra De Borussiae antiquitatibus (1518), sobre el origen de los borusios o prusios. Más tarde la historia fue retomada y enriquecida por la imaginación de Simón Grunau. Aunque los investigadores lituanos suelen considerarla auténtica, lo cierto es que la leyenda de Widewuto carece de raíces tradicionales y de credibilidad histórica. Es muy probable que Stella y Grunau la hayan desarrollado inspirándose en motivos germanos y bíblicos.

Según Grunau, Widewuto y Bruteno fueron reyes de los cimbros en Jutlandia. Expulsados ​​por los godos, llegaron a Ulmiganea, una zona habitada por gente primitiva que no conocía la agricultura ni las ciudades. Widewuto y Bruteno civilizaron la región y la llamaron Prusia en honor de Bruteno (Pruteno). Widewuto gobernó sabiamente y promulgó leyes, por ejemplo: los hombres podían tener tres esposas, se permitía quemar a parientes gravemente enfermos, la infidelidad se castigaba con la muerte, la esclavitud estaba prohibida y los guerreros que montaban a caballo eran considerados de la nobleza. Según Stella, Widewuto tuvo cuatro hijos, pero según Grunau tuvo doce, en cualquier caso, sus nombres se conservaron en igual cantidad de territorios –como ya quedó claro, la invención de héroes epónimos era una práctica muy popular entre los historiadores de la época. Cuando Widewuto cumplió 116 años, él y su hermano se inmolaron en una ceremonia dentro del templo y fueron adorados como dioses. Bruteno se convirtió en Wurschayto (“el mayor”) y Widewuto en Szwaybrotto (“su hermano”).

Grunau reproduce en su crónica la ​​bandera y el escudo de Widewuto. Además de las imágenes de los dioses, la bandera tiene símbolos extraños conocidos como runas lituanas, que varios lingüistas han intentado, sin éxito, identificar como un antiguo sistema de escritura prusiano; al parecer solo se trata de una variante del futhark nórdico.

Patrimpas o Potrimpo

Bandera de Widewuto con los dioses Patrimpas, Perkunas y Patollo
Grabado del siglo XVI

El primer dios de derecha a izquierda es Potrimpo. Hay quien no tiene reparos en definirlo como un dios de los ríos, los mares, la tierra, el calor, la fertilidad, la primavera, los cereales y las cosechas. Pero lo cierto es que no hay nada claro sobre él. La mención más antigua de su nombre aparece en Collatio episcopi Warmensis de 1418, un documento dirigido al Papa para recordarle que los Caballeros Teutónicos habían cristianizado con éxito a los prusianos adoradores de “Natrimpe” y otros demonios como Perkūnas y Patollo, sin más detalles.

Grunau, por su parte, afirma que Potrimpo es el dios del grano, con la apariencia de un joven alegre coronado de espigas. En su honor se adoraba un žaltys cerca del roble del templo, es decir, una serpiente a la que se le ofrecía leche. En Lituania las serpientes eran sagradas, guardianes del hogar y símbolos de fertilidad; la gente solía tenerlas en casa y alimentarlas con leche para tener buenas cosechas.

El Libro Sudoviano, también del siglo XVI, incluye una lista de dioses prusianos en orden descendente desde el cielo hasta el inframundo: Ockopirmus (dios principal del cielo y las estrellas), Swayxtix (dios de la luz), Auschauts (dios de los enfermos), Autrimpus (dios del mar), Potrimpus (dios del agua que fluye), Bardoayts (dios de los barcos), Pergrubrius (dios de las plantas), Pilnitis (dios de la abundancia), Parkuns (dios del trueno y la lluvia), Peckols (dios del infierno y la oscuridad), Pockols (espíritu volador o diablo), Puschkayts (dios de la tierra) y sus sirvientes Barstucke (gente pequeña) y Markopole. Como se ve, aquí aparecen dos dioses con nombres muy semejantes relacionados con el agua.

El teólogo polaco Jan Malecki (1482-1567) afirmó que los prusianos rezaban a Potrimpo y vertían cera caliente en el agua para predecir el futuro basándose en las formas que adoptaba al solidificarse dentro del líquido. Muchos otros autores copiaron estos materiales y establecieron a Potrimpo como el dios del agua y la tierra. El filólogo y lingüista ruso Vladímir Toporov, cree que todas estas formas derivan de un dios inicial de la fertilidad llamado Trimps. El verbo lituano trempti significa “pisotear”, lo que puede estar relacionado con el ritual de pisotear para ahuyentar a los malos espíritus y despertar a la tierra en primavera.

Perkūnas

Perkunas, el Thor de los lituanos
Ilustración de Lina Kusaite en behance

El dios que aparece en el centro de la bandera es Perkūnas, conocido en letón como Pērkons. Se trata del Thor báltico, el arquetipo indoeuropeo del dios del trueno, el relámpago, la lluvia, el fuego, la guerra, la ley, la fertilidad, las montañas y los robles. Es el segundo dios más importante después de Dievas y su brazo ejecutor. Se suele representar de mediana edad, armado con hacha y flechas, sobre un carro de dos ruedas tirado por dos cabras o dos caballos; otras veces monta un solo caballo de fuego. En lituano Perkūnas tiene muchos nombres onomatopéyicos alternativos como Dundulis, Dindutis, Dūdų senis, Tarškulis, Tarškutis, Blizgulis, etc.

Los primeros testimonios del culto a Perkūnas aparecen en la traducción rusa de la Crónica de Juan Malalas (1261) y en la Crónica Rimada de Livonia (alrededor de 1290). Sin embargo, la mayor parte de la información proviene de canciones folclóricas, leyendas y cuentos de hadas que fueron recopilados bastante tarde en el siglo XIX, por lo que pueden resultar extremadamente fragmentaria y hasta contradictoria.

Algunas dainas o canciones tradicionales hablan de una boda celestial. Saulė (el Sol) engaña a Perkūnas con Mėnulis (la Luna) y Perkūnas parte a Mėnulis por la mitad con una espada. Según otra versión, Mėnulis engaña al Sol con Aušrinė (la estrella de la mañana) justo después de la boda, y Perkūnas lo castiga. Sin embargo, no aprende y repite el adulterio y es castigado nuevamente cada mes. Así explican que el Sol brille durante el día y la Luna durante la noche. Aunque divorciados, ambos quieren ver a su hija Žemyna (la Tierra). En otras canciones, Perkūnas, de camino a la boda de Aušra (el amanecer, la hija del Sol), golpea un roble dorado.

Otros mitos dicen que se suponía que Perkūnas y una Laumė o Vaiva (arco iris) se casarían el jueves, pero la novia fue secuestrada por Velnias (el diablo) y Perkūnas lo ha perseguido desde entonces. En la mayoría de las historias, sin embargo, la esposa de Perkūnas es Žemyna. El jueves es el día de Perkūnas, un día de tormentas, lluvias y bodas.

A veces se mencionan cuatro hijos de Perkūnas (Perkūno sūnūs) que, aparentemente, están relacionados con las cuatro estaciones o con los cuatro puntos cardinales. A veces hay siete o nueve Perkūnai a los que se llama hermanos. En lituano se suele decir Perkūnų yra daug (“hay muchos truenos”). En ocasiones Perkūnas expulsa a su esposa (y en algunos casos también a sus hijos) y permanece solo en el cielo. En otras historias, Dievas eleva a Perkūnas de la tierra al cielo. Allí el dios tiene piedras que chocan y retumban durante las tormentas. Perkūnas también habita en colinas o montañas altas.

Una función importante de Perkūnas es luchar contra Velnias, el dios de la muerte y el inframundo. Perkūnas suele perseguirlo por robarse el ganado y Velnias se esconde en los árboles, debajo de las piedras, o se convierte en varios animales: un gato negro, un perro, un cerdo, una cabra, un cordero, un lucio u otra persona. Perkūnas lo persigue desde el cielo en un carro de piedra y fuego (ugnies ratai). A veces, el carro está hecho de hierro rojo y lo llevan caballos rojos y blancos o negros y blancos. Cuando su oponente se esconde en el hueco de un árbol o de una piedra, la persecución termina con una tormenta eléctrica, limpia el terreno de los malos espíritus y devuelve el ganado o las armas robadas. Perkūnas también es el dios de las armas y posee muchas. Lo llaman Akmeninis kalvis, “el herrero de piedra” o lo ayuda Televelis, el herrero celestial.

Perkunatete es la diosa del trueno, madre de Perkūnas, que hoy en día es difícil distinguir de María, la madona cristiana.

Patulas o Peckols

El tercer dios de la bandera es Peckols, Patollo o Patulas; la mayoría de los investigadores creen que, a pesar de la variedad de nombres, se trata del mismo dios, encargado de los muertos y el inframundo. Grunau lo retrata como un anciano de barba blanca y tocado blanco similar a un turbante. Un dios aterrador y despiadado que perseguiría y se burlaría de los vivos si desobedecían a sus sacerdotes paganos o enterraban a los muertos sin los sacrificios adecuados. Tal como ocurre con Patrimpas, en la lista del Libro Sudoviano parece que el dios se convierte en dos dioses: Peckols, a cargo del infierno y la oscuridad, y Pockols, un espíritu volador o diablo.

El país que más tardó en abandonar el paganismo

Marija Gimbutas (1921-1994), prestigiosa arqueóloga y antropóloga lituanoestadounidense, especialista en las culturas del neolítico y la Edad del Bronce de la “vieja Europa”, creía que los pueblos bálticos nativos adoraban a la tierra hasta que llegaron los indoeuropeos, cuando la religión se convirtió en lo que describen los textos medievales. Los seguidores de este paganismo báltico prosperaron relativamente sin obstáculos hasta el siglo IX, cuando comenzaron a recibir presiones del cristianismo externo. En 1009, la tribu guerrera de los yotvingios decapitó al misionero cristiano Bruno de Querfurt y otros 18 hombres, mientras intentaban convertir a los paganos de Lituania y Prusia.

A partir de 1199, la Iglesia Católica Romana declaró cruzadas contra los paganos bálticos y en 1251 el Gran Duque Mindaugas aceptó ser cristianizado con su familia y guerreros para recuperar la paz. A cambio recibió una corona del papa y el título de reino para Lituania. No obstante, el nuevo rey continuó ofreciendo sacrificios a sus propios dioses: el dios supremo Andajus (más tarde Dievas), Perkūnas, Teliavelis y Žvorūna. Diez años después, Mindaugas renunció a su fe cristiana porque su conversión no había logrado aplacar a los cruzados. Posteriormente, sus sucesores utilizaron el arma estratégica de las falsas promesas de conversión tanto con la parte latina como la ortodoxa, lo que les permitió conservar su poder e independencia por más tiempo. Incluso a pesar de los cruzados, en la época del Gran Duque Gediminas, el Gran Ducado de Lituania expandió su influencia hasta constituirse en el centro de un vasto y próspero imperio pagano. Solo a finales del siglo XIV y principios del XV fue aceptado nuevamente el cristianismo por el Gran Duque Jogaila, después Vladislao II Jagellón, siempre de manera epidérmica y por motivos políticos.

Como en muchos otros países, el renacimiento del interés por las antiguas tradiciones inició con el romanticismo del siglo XIX. Los lituanos comenzaron a mirar hacia el pasado en busca de inspiración tanto intelectual como espiritual. Como es común en estos casos, los más entusiastas llegaron a crear sus propios mitos –siempre tomando como modelo a los griegos– y hacerlos pasar por cuentos tradicionales.

El padre del Romuva moderno fue Wilhelm Storost (nombre alemán) o Vilius Storostas (nombre lituano), más conocido como Vydūnas (“el que desea a todos todo lo bueno”) (1868-1953), un maestro, poeta, humanista, filósofo y líder nacional lituano. Sin embargo, su liderazgo, más moral que político o religioso, ha llevado a compararlo con Rabindranath Tagore o Mahatma Gandhi. De hecho, Vydūnas buscaba vincular los valores tradicionales bálticos con el hinduismo. El universalismo panteísta no predefinido era una de sus ideas principales y fue pionero de la teosofía en Lituania. Vydūnas adoraba el gran misterio que es el universo en sí mismo y respetaba todas las formas de vida. Consideraba al fuego como una representación sagrada de lo divino y la fe como la expresión más alta de espiritualidad.

Vydunas escribió varios dramas como “Sombras de los antepasados” (Probotiu seseliai, 1900-1908) y “Fuego eterno” (Amžina ugnis, 1902-1913) que pertenecen a los clásicos de la literatura lituana. En un artículo de Audronė B. Willeke (1990) se puede leer:

«En la literatura del siglo XX estamos acostumbrados a encontrar un mundo fragmentado, aparentemente absurdo, en el que el ser humano se siente alienado, donde la propia naturaleza humana aparece como un campo de batalla de instintos inconscientes e impulsos bárbaros. Por el contrario, los dramas de Vydunas nos invitan a un mundo completo, armonioso y significativo. Aquí, incluso el sufrimiento, la muerte y el heroico autosacrificio tienen un propósito y son ennoblecedores. No es casualidad, sino una Voluntad Divina que gobierna el mundo. El individuo que busca el propósito de la vida lo descubre, aunque el camino hacia la iluminación puede pasar por el despojo de falsas ilusiones. El término “teatro sagrado” describe este tipo de obra, que aspira a la trascendencia y a la espiritualidad. Tiene una perspectiva fervientemente antimaterialista y religiosa, aunque no está limitada por el dogma cristiano convencional. Vydunas consideraba que el drama era la forma de arte más eficaz, porque el drama puede expresar con mayor fuerza la lucha del espíritu humano para elevarse por encima de las fuerzas infrahumanas, por encima de las limitaciones físicas y materiales que encadenan y esclavizan la vida. El lugar de la acción suele ser una especie de tierra sagrada: el santuario lituano pagano Romuva, un bosque sagrado o robledal, un cementerio antiguo, un hogar ancestral o una costa mítica.»

El movimiento pagano en Lituania, debido a su naturaleza nacionalista, se vio reprimido durante la etapa soviética. Se supone que muchos practicantes fueron ejecutados o deportados a campos de trabajo en Siberia. Después de la muerte de Stalin y gracias a la amistad que existía entre la Unión Soviética y la India, se avanzaron estudios comparativos de ambas culturas y, en 1967, el líder pagano Jonas Trinkūnas fundó la Sociedad Etnológica Romuva de Vilnius. Ese mismo año se organizaron celebraciones públicas de fiestas religiosas tradicionales. Sin embargo, nada impidió que en 1971 Trinkūnas y otros miembros del movimiento fueran expulsados de la universidad en la que estudiaban. Para 1988, cuando el poder de la Unión Soviética estaba menguando y la independencia de Lituania se perfilaba en el horizonte, los grupos neopaganos comenzaron a reorganizarse y practicar su religión abiertamente.

Con Lituania ya independiente y al amparo de las nuevas leyes, Romuva fue registrada como organización religiosa en 1992 y reconocida como religión “no tradicional” en 1995. Para entonces, Jonas Trinkūnas había sido nombrado Kriwe-Kriwaito y fundado el proyecto musical Kūlgrinda, que hasta el día de hoy sigue actuando en los principales festivales. Los practicantes se organizaron en comunidades llamadas Romuvas. En 2001, las comunidades de Vilnius, Kaunas y Molėtai se fusionaron en la actual Comunidad de la Antigua Religión Báltica; posteriormente se han unido muchas más, incluidas algunas con sede en otros países como EEUU Y Canadá. Trinkūnas ejerció el sacerdocio hasta su muerte en 2014 y en 2015 fue ordenada su esposa, Inija Trinkūnienė, convirtiéndose en la primera mujer Kriwe. Desde 2018 la Comunidad se encuentra en una batalla legal con el Seimas, Parlamento lituano, para alcanzar el estatus de “religión tradicional”.

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La música de Kūlgrinda

La música es un elemento esencial en las principales ceremonias y festivales romuvanos. Para ello cuentan con un muy abundante repertorio de canciones populares llamadas dainas. Algunas se remontan a los tiempos precristianos e incluyen oraciones específicas para fiestas, estaciones, actividades cotidianas. Generalmente son muy cortas, pero entre todas recogen una parte importante de la mitología lituana.

En 1989 Jonas Trinkūnas y su esposa Inija fundaron la banda Kūlgrinda, que siempre ha acompañado los principales eventos de la organización. El nombre se refiere a una especie de camino de piedras hecho en el fondo de algunos vados y pantanos con el propósito de mantenerlo oculto y convertirlo en una ventaja para los locales en tiempos de guerra. También los hacían de madera (medgrinda) y de grava (žemgrinda). Kūlgrinda es un referente importante de lo que se conoce como pagan-folk en el mundo de la música. La página oficial de Romuva dice lo siguiente:

«Külgrinda es un enfoque nuevo y moderno del folclore, que continúa con las viejas tradiciones y las adapta a la vida moderna. Con un sonido original y entusiasmo juvenil, el conjunto logra presentar el folklore a una audiencia de amantes de la música moderna sin perder el espíritu de las canciones antiguas. Además del calendario tradicional y las fiestas familiares, Kūlgrinda también participa en conciertos de neo-folk, rock y vanguardismo, dándoles un toque lituano, llegando e impresionando a muchas personas con el auténtico sonido del folclore.»

Ceremonial

Además del Kriwe, existen sacerdotes (vaidilos, singular vaidila) y sacerdotisas (vaidilutės, singular vaidilutė). Los lugares de culto son santuarios al aire libre llamados alkas. Uno de los más famosos es el Santuario de Samogitian en Šventoji, con grandes ídolos de madera instalados en el lugar desde 1998. El aukuras es el “altar del fuego” hecho de piedra, donde se enciende un fuego ritual. Los participantes se lavan las manos y la cara antes de acercarse al aukuras y cantan dainas o himnos rituales mientras ofrecen comida, bebida, hierbas y flores a las llamas. Después, cada uno pronuncia sus propias oraciones de forma pública o privada.

El encendido ceremonial incluye homenajear a la diosa o espíritu del fuego, Gabia o Gabija. Todavía en el siglo XX este ritual se realizaba en las casas cada mañana para encender el fuego del hogar. Gabija era la guardiana de la casa y la familia, a su vez, la mujer de la casa era la guardiana del fuego y debía tratarlo como si estuviera vivo. Lo alimentaba con pan y sal, lo ponía a dormir cubriéndolo con una capa de ceniza y lo despertaba soplando sobre él. «Santa Gabia, santa Gabia, no te salgas de aquí, quédate en tu lugar», le rezaban las matronas, «Fuego, fueguito, quédate en tu lugar, donde Dios te ha ordenado que estés». Si se enfadaba por no recibir un trato adecuado, el fuego podía “salir a dar un paseo” y quemar la casa mientras sus dueños dormían. Es posible contaminar el fuego escupiéndolo, orinándolo o arrojándole basura. A veces se dejaba un cuenco con agua limpia cerca de la chimenea para que Gabija pudiera lavarse. Gabija solo es mencionada en una fuente histórica, un ensayo sobre demonología escrito por el teólogo polaco Jan Łasicki en 1615. Después fue sincretizada con Santa Águeda.

El aukuras es el “altar del fuego”

Durante las ceremonias también se realizan libaciones y bendiciones en honor de la pareja principal de dioses, Žemyna y Perkūnas. Se derrama el primer sorbo de hidromiel y se pasan –en el sentido de las agujas del reloj– una especie de cucharón tradicional de madera, beben y bendicen al que tienen al lado hasta que completan una o más rondas.

Entre sus fiestas principales están Velykos (Pascua), Rasa (solsticio de verano, San Juan), Dagotuvė (equinoccio de otoño, fiesta de la cosecha), Kučia (nochebuena), Kalėdos (navidad), Mardi Gras (carnaval), Jore (festival de primavera, San Jorge), Zolíne (fiesta de las hierbas, Asunción de la Virgen), y Velinė, la forma moderna de Ilgė (día de difuntos, Todos los Santos), entre otras.

Sovij y las costumbres funerarias

El mito de Sovij es el más antiguo que se conserva de la antigua religión báltica. Aparece en la Chronographia escrita por Juan Malalas en 1261. Muchos eruditos han intentado interpretar el mito desde distintos puntos de vista, pero ninguno es definitivo. Lo único claro es que sirve para justificar la antigua práctica de incinerar los cadáveres. Aquí aparece el mito traducido íntegramente.

«Un hombre se llamaba Sovij. Habiendo capturado un jabalí maravilloso y arrancado sus nueve bazos, se los dio a sus hijos para que los cocinaran. Ellos se los comieron y Sovij se enojó mucho. Así que decidió bajar a los infiernos. Logró atravesar ocho puertas, pero no la novena. Uno de sus hijos lo ayudó y pasó por la última puerta. Los hermanos se enojaron con aquel hijo, y solo lo dejaron tranquilo cuando les prometió: ‘Iré a buscar a mi padre’. El muchacho llegó al Infierno. Después de cenar con su padre, Sovij, le preparó un lugar para que durmiera y lo enterró bajo tierra. Al día siguiente, cuando ambos se habían despertado, el hijo le preguntó: ‘¿Dormiste bien?’ Y el padre se quejó: ‘Oh, me comieron los gusanos y las lombrices’. Nuevamente, al día siguiente, el hijo preparó la comida y luego puso a su padre encima del tronco de un árbol y lo dejó dormir allí. Al día siguiente le hizo la misma pregunta y le respondió: ‘Me picaron las abejas y los mosquitos: ¡ay, que mala noche pasé!’. De nuevo al día siguiente hizo una gran hoguera y lo echó al fuego. Por la mañana le preguntó si había descansado bien. Y respondió: ‘Dormí plácidamente como un bebé en su cuna’.

» ¡Qué gran error fue introducido al populacho de Lituania, a los eslavos, los prusianos, los samogitianos, los livonios y muchos otros, que piensan que el conductor de las almas al Infierno es Sovij, habiendo vivido en los tiempos de Abimelec, y hoy queman los cadáveres de sus muertos en una pira como Aquiles, Ajax y todos los demás griegos. Sovij difundió esta falsa creencia para que siguieran sacrificando a los dioses malignos Andaju y Perkūnas, en otras palabras, al Trueno y Žvorūna, en otras palabras, al Martillo y al herrero Teliavelius, que forjó para ellos el sol que brilla en la tierra y arrojó el sol al cielo. Este grave error les vino de los griegos. Y los años desde Abimelec y desde la gran familia del malvado Sovijus hasta este año, cuando comenzamos a escribir este libro, son 3000 y 400 y 40 y 6 años.»

Panteón

Dievas es el dios supremo del cielo, el arquetipo protoindouropeo del deus otiosus, es decir, “dios ocioso” que se inmiscuye muy poco en los asuntos de la creación. Debido al estado fragmentario de la mitología lituana y a que probablemente nunca haya sido muy estructurada y homogénea, existen otros nombres en las fuentes históricas que se han relacionado con Dievas. Algunos de ellos son Andajus, Nunadievis, Praamžius, Prakorim. Es bastante confuso porque pertenecen a la literatura de épocas y lugares más o menos diferentes, pero todos son tratados como dioses principales.

Velnias o Velinas es el dios ctónico del inframundo, relacionado con el culto a los muertos. Después de la introducción del cristianismo se convirtió en un nombre para el Diablo.

Dievo sūneliai (“hijos de Dievas”) o Ašvieniai, son los arquetípicos “gemelos divinos” del mundo indoeuropeo, semejantes a los védicos Aśvins y a los griegos Cástor y Pólux. Están etimológicamente relacionados con el ‘caballo’ y su función es tirar del carro de Saulė (el Sol). Con frecuencia aparecen como motivos dobles en la decoración tradicional lituana, principalmente como žirgeliai o “caballitos”, coronando los techos de dos aguas. Se supone que tienen poderes apotropaicos.

Saulė es la diosa del Sol, patrona de los desafortunados, principalmente de los huérfanos. Mēnuo, Mėnulis o Mēnesys es el dios de la luna, príncipe y guerrero, gobernante de la noche y medidor del tiempo. Ambos personajes son fundamentales en casi todas las versiones del mito de la boda celeste. El Sol y la Luna se consideran esposos, y la tierra y las estrellas son sus hijas. Hoy, la pareja celestial está separada y por lo tanto nunca ascienden ni descienden juntos. La razón del divorcio suele ser la infidelidad de la Luna, que se enamora de la joven y bella Aušrinė, Venus, la estrella de la mañana. Aušrinė suele ser la hija o la criada de Saulė; ella prepara el fuego, carga el agua, cocina la sopa e ilumina el camino del Sol por la mañana; su hermana Vakarinė le prepara la cama por la tarde. Saulė también es la madre de Indraja (Júpiter), Sėlija (Saturno), Žiezdrė (Marte) y Vaivora (Mercurio). La gente se imagina a Saulė despertando “roja” en un “árbol rojo”; vestida de oro bailando sobre una colina; viajando en un carruaje dorado o en un barco de plata; llevando caballos blancos, rojos o amarillos; colgando su corona en un árbol y zarpando hacia la isla donde duerme. Algunos investigadores piensan que antes de imaginarse al sol como una niña de cabellos dorados y a la luna como un joven príncipe vestido de plata, en una era más arcaica, eran representados por el Ciervo de Nueve Cuernos, una antigua criatura que lleva los cuerpos celestes en su cabeza: a veces son las nueve faces de la Luna, a veces es el Sol que se escapa en el solsticio de invierno y regresa en Navidad.

Žvaigždikis o Švaistikas es el dios de las estrellas y de la luz que iluminaba los cultivos, la hierba y los animales. Su nombre también sobrevivió en antiguos encantamientos contra las serpientes. «Svaistikas cabalga por el prado, a través de un bosque verde. Su caballo pisa una serpiente y la parte por la mitad. La serpiente se retuerce, se enrosca alrededor de sus patas, muerde al caballo más arriba del casco, hiere al caballo, envenena su sangre. El caballo relincha, se queja al santo Švaistik. Švaistik se baja del caballo y le dice a la serpiente: “Te atrapé como tú me atrapaste. Perdónalo como yo te perdono”. Por estas palabras de Švaistik, dale el perdón a (se dice el nombre del paciente), como él te lo dio a ti».

Žemyna es la diosa de la tierra, la que nutre y da la vida. A veces está casada con Perkūnas (dios del trueno) y otras con Praamžius (Dievas); en cualquier caso, conforman la pareja típica indoeuropea de madre-tierra y padre-cielo. Cada primavera la tierra necesitaba ser impregnada por Perkūnas, de modo que estaba prohibido arar o sembrar antes del primer trueno. Una fuente del siglo XVI menciona también a un Žemėpatis, una especie de versión masculina de la diosa.

Žvėrinė o Žvorūna es la diosa de la caza y los animales del bosque, la Artemisa y la Diana lituana, a la que probablemente se le ofrecía la primera presa de la temporada. En otras fuentes se le da el nombre de Medeina. Ha sido imaginada como una niña o doncella lobo.

Vėjopatis, Bangpūtys y Bardaitis pueden ser un mismo dios o estar estrechamente relacionados.Son dioses del mar, el viento, las olas y la tormenta, adorados por pescadores y marineros. Basándose en fuentes muy escasas, algunos mitólogos han reconstruido a un dios austero, vengativo e implacable, que tiene barba, alas y dos caras. Comúnmente se le representa con un pez en la mano izquierda, un utensilio en la mano derecha y un gallo en la cabeza. Sus hijos son los dioses del viento: Rytys, Pietys, Šiaurys y Vakaris (del este, sur, norte y oeste).

Teliavelis o Kalevelis es el arquetipo del herrero mítico, parecido al Hefaistos griego y al Ilmarinen finés. Según Juan Malalas en su Chronographia de 1262, Teliavelis forjó el Sol con su martillo y lo arrojó al cielo. Otros textos cuentan historias que pueden estar relacionadas: como la de una tribu lituana que rezaba al sol y adoraba un martillo de hierro de tamaño descomunal; al ser consultados, los sacerdotes explicaron que una vez el Sol no se vio durante muchos meses porque algún poderoso rey lo tenía encerrado en una torre, entonces los signos del zodiaco lo liberaron con aquel martillo y lo devolvieron a la gente. Por otro lado, las canciones y los cuentos populares mencionan a un Kalvis (“herrero” en lituano) que crea al Sol todos los días, anillos, cinturones y todo tipo de maravillas para los hijos del Dios. También llama la atención cierto vínculo que parece tener Kalvis con Vēlin, el Diablo. Los eruditos se debaten sobre si pudieran ser uno solo, pero yo creo que es irrelevante, pues el nexo que los une es la herrería como una habilidad chamánica, probablemente inventada por los demonios. Teliavelis o Kalevelis el herrero tiene características de héroe cultural y ha sido comparado con el Þjálfi nórdico, de hecho, Teliavelis también realiza la función de ayudante de Perkūnas, que es el Thor lituano.

Laima o Laimė es la diosa del destino, el parto, el matrimonio y la muerte. Existen muchas historias y personajes con otros nombres relacionados con ella, seguramente por sus múltiples funciones. Corresponde al arquetipo de la diosa / hada que asigna el destino a los recién nacidos. A veces es una sola y otras veces son tres Laimas. Dalia puede ser un avatar suyo enfocado en la fortuna propiamente dicha, y Giltinė puede ser su aspecto de Muerte. Las Laumės son hadas, espíritus del bosque, peligrosos para los hombres adultos, pero protectores con los niños pequeños, a los que a veces amamantan. Los belemnites son fósiles de antiguos moluscos cefalópodos que a veces se confunden con piedras extrañas; en Lituania las llaman “pezones de Laumės”, que le fueron cortados por amamantar al hijo que tuvo con un mortal. Otras veces las piedras son las ubres de sus vacas mágicas, que mueren de frío en el invierno. También tienen poderes atmosféricos, capaces de causar lluvia y granizo. En algunas historias Laumė, a veces con el nombre de Vaiva (arco iris) es la esposa de Perkūnas, pero siempre alguien se la roba o ella se enamora de otro. El arco iris es la cinta perdida de Laumė, que también es una excelente hilandera y tejedora.

«Un cuento habla de una mujer que se fue al campo a cosechar y llevó con ella a su hijo. Estaba muy ocupada y el niño durmió todo el día, así que, a la hora de regresar, lo dejó olvidado. La mujer llegó a su casa, ordeñó las vacas, preparó la cena y le sirvió a su esposo, que le preguntó: “¿Dónde está mi hijo?” Ella susurró llena de terror: “¡Lo he olvidado!” Corrió lo más rápido que pudo hacia el lugar donde lo había dejado y escuchó la voz de Laumé: “Čiūčia liūlia, niño olvidado”. La madre, desde la distancia, le pidió que le devolviera a su hijo. El hada le respondió: “Ven, ven, querida mujer, tómalo, no le hemos hecho nada. Sabemos que trabajas muy duro y no fue tu intención perderlo”. Las hadas devolvieron al bebé con muchos tesoros, regalos suficientes para criar a más de un niño. La mujer regresó a casa con su hijo y fueron recibidos con alegría. Ahora bien, otra mujer se enteró de su buena fortuna y pensó: “Haré lo mismo que ella, y también recibiré una lluvia de regalos”. La noche siguiente, al anochecer, tomó a su propio hijo, lo dejó en el campo y se fue a casa. Cenó sin que ningún pensamiento la molestara y después regresó al campo, donde escuchó a las hadas, “Čiūčia liūlia, dejaste a tu hijo por la codicia”. Entonces el niño comenzó a gritar con un dolor muy fuerte, porque lo estaban pellizcado y torturado sin piedad. Cuando llegó la madre, las hadas lo arrojaron a sus pies. El bebé estaba muerto.»

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Rūgutis es el supuesto dios de la levadura, la fermentación y la cerveza.

Krūminė es la supuesta diosa de la agricultura.

Kauriraris o Karorius es la deidad de la guerra y los caballos.

Sutvaras es el dios del ganado.

Bubilas o Babilas es el dios de la miel y las abejas.

Gulbių dievas es el Dios Cisne, un espíritu personal semejante a un ángel guardián.

Ganiklis es el dios de los pastores, al que se sacrificaban testículos de animales.

Šventpaukšinis es un antiguo dios de las aves al que no se hacían sacrificios

Kelio dievas o Keliukis es el Dios del Camino.

Puškaitis es un dios de la agricultura asociado con el despertar de la primavera.

Lauksargis es otro dios de los cultivados y el ganado.

Pagirnis o pagrinias (en plural) es el o los dioses de la casa, probablemente serpientes.

Vaižganthos es el dios del lino, que las niñas invocaban para una buena cosecha.

Veliona es la supuesta diosa de la eternidad, la muerte y los espíritus. Probablemente una forma de referirse al difunto.

Símbolos

Como es costumbre también, el paganismo lituano cuenta con una serie de símbolos que lo representa. La mayoría son antiguos motivos decorativos del arte popular, presentes en la carpintería, la herrería y el tejido. Otros son una mezcla de elementos paganos y cristianos, y otros son propios de la heráldica nacional. Aunque todos hayan podido tener algún significado mágico, en la actualidad han sido resignificados con simbolismos más profundos. Muchos de los diseños más antiguos están relacionados con fenómenos atmosféricos.

El Saulutė o “solecito” es, obviamente, un antiguo símbolo solar adaptado a la religión cristiana. Desde hace siglos –probablemente desde el siglo XVIII– forma parte de la decoración de las iglesias lituanas. Los rayos serpenteantes del Saulutė representan la luz y el fuego, dos elementos fundamentales de la espiritualidad lituana tradicional.

El Austra koks o Aušros medis es el “Árbol del mundo”, un arquetipo de las antiguas religiones indoeuropeas.

El símbolo conocido como Columnas o Pilares de Gediminas es uno de los más antiguos de la heráldica lituana. Aunque en varios períodos de la historia fue adoptado por importantes casas de la nobleza del país y se considera representativo del Gran Ducado –y más tarde del Estado– de Lituania, no hay prueba alguna que lo relacione específicamente con el Gran Duque Gediminas, fundador de la capital Vilnius o Vilna. El nombre se lo puso el historiador polaco Teodor Narbutt en el siglo XIX. No está para nada claro su significado, algunos creen que se trata de una antigua marca para el ganado. Hoy en día es, básicamente, un símbolo de Lituania.

Pero sin dudad el más importante de todos los símbolos de Romuva es la Žalčių Svastika o “esvástica de la serpiente”. La esvástica por sí sola es un conocido símbolo del sol y del fuego. También se le atribuyen nexos con las cuatro estaciones de año, los cuatro puntos cardinales y todos los procesos cíclicos de la naturaleza. Muchos paganos bálticos, en una clara alusión al cristianismo, la llaman “cruz pacífica” y explican que, al tener todos sus brazos del mismo tamaño, no se puede crucificar a nadie en ella. La serpiente, por otra parte, específicamente la llamada serpiente de hierba, es uno de los elementos centrales del folclore lituano. Las creencias y supersticiones sobre Žaltys (“serpiente”) son muy antiguas y le dan un estatus de espíritu guardián o deidad del hogar. Con frecuencia estos animales eran mantenidos en la casa y se supone que traían prosperidad y evitaban los rayos y las enfermedades. La serpiente es amiga de los niños, duermen en la misma cama, comen del mismo plato, juegan juntos. Además, son un símbolo de justicia: en un cuento popular, la serpiente envenena una taza de leche después de perder los huevos que ha puesto en el granero, pero cuando los huevos le son devueltos, ella misma vuelca la taza. Las esvásticas con serpientes son comunes en los broches y pendientes de bronce que forman parte de los trajes medievales recreados por los paganos de Romuva.

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