Más allá de la moda y la credulidad de los “buscadores de magia”, el paganismo es real y el renovado interés que se ha visto recientemente en muchos países, sobre todo los más cristianizados e industrializados, por resucitar o por lo menos rememorar su pasado, es completamente genuino. Es una pena que las barreras del idioma y los estándares comerciales no nos permitan muchas veces ver más allá del noroeste europeo.
En la primavera de 2016 apareció en un mercado muy muy lejano, el único álbum del proyecto musical polaco, Lelek. El título era “Brzask Bogów” o “El amanecer de los dioses”. Demás está decir que no existe información en español sobre nada de esto, así que comencemos por la agrupación.

Lelek se fundó en 2015 por iniciativa de Maciej Szajkowski, conocido por su dedicada labor de rescate y divulgación de la música folclórica y la etnicidad de su país a través de otros prestigiosos proyectos musicales como Kapela ze Wsi Warszawa (Varsovia Village Band) y RUTA. Lo que me llama más la atención sobre Szajkowski es que ha conseguido evadir el nacionalismo xenófobo y racista que suelen padecer muchos de sus coterráneos y junto con otros miembros de Lelek, trabaja apoyando la campaña social “Música contra Racismo”.

A pesar de utilizar muchos instrumentos tradicionales y retomar el antiguo paganismo eslavo, Lelek no pretende reconstruir su música, ni siquiera se jacta de ser puro en su ejecución. Los miembros de la banda tienen diversos orígenes musicales. La percusión de Szajkowski es muy tradicional polaca, pero la de Piotr Stefański resulta más afroindustrial. El flautista Kamil Rogiński tiene inclinación hacia el orientalismo y el estilo del tecladista Patryk Kraśniewski recuerda mucho al jazz. Los otros miembros del grupo son los vocalistas Michał Rudaś y Jakub Koźba, cuya combinación resulta muy exitosa: Rudaś canta con más dulzura y ligereza mientras que la voz alquitranada y mística de Koźba es ideal para interpretar himnos y oraciones. Además, para el disco se contó con muchas otras colaboraciones de artistas talentosos. El resultado fue una colisión de mundos musicales que ofrece una experiencia completamente nueva y, aun así, muy eslava.
El nombre Lelek se refiere al Caprimulgus europaeus o chotacabras, una avecilla nocturna que, al igual que las cigüeñas y otras aves en el folclore eslavo, se creía que eran las almas humanas que habían abandonado el cuerpo tras la muerte, volando hacia Wyraj, el otro mundo; pero también regresando de allá en primavera y persiguiendo a una mujer para anidar en su útero y volver a nacer como un ser humano. De esta manera el grupo musical representa un renacimiento de las tradiciones eslavas.

Por Frostwindz en DeviantArt
Para el disco “Brzask Bogów” o “El amanecer de los dioses”, Szajkowski buscó textos olvidados sobre los antiguos dioses de poetas de los siglos XIX y XX como Ryszard Berwiński, Władysław Broniewski, Antoni Wacyk y Ryszard Danki, complementados con escritores contemporáneos como Tomasz “Georgigenes” Połoński y Jakub Zielina. La selección y combinación de estos textos revelan cierta continuidad y permanencia de las tradiciones y la identidad del pueblo polaco.
El álbum, que fue publicado por el sello discográfico Karrot Kommando, incluía un folleto de 68 páginas con ensayos sobre la cultura y la religión eslava precristiana de la autoría de prestigiosos científicos polacos que sirvieron como asesores durante la realización del disco, entre ellos el Dr. Łukasz Maurycy Stanaszek, jefe del Laboratorio de Antropología del Museo Arqueológico Estatal de Varsovia. El hermoso diseño gráfico, la inclusión de un collar con un kolovrat metálico y todo el empaquetado de lujo, tenían como objetivo llamar la atención de los más jóvenes sobre la cultura autóctona de su país, sin embargo, la rareza y la excelencia de esta producción la convierten en una joya de intelectualidad, más que en un objeto comercial.
Para un cubano, adaptado a una sonoridad muy diferente, escuchar estos ritmos debe resultar incómodo. De todos modos le recomendamos darle una oportunidad y dejarse llevar por la magia de una lengua extraña y hermosa como la polaca. Además, las canciones de este disco están lejos de ser un cliché de lo eslavo, pues cuenta con sutiles tintes orientales que lo dulcifican. A lo largo de sus once temas, el lector de mitologías reconocerá nombres como Swarog, Jarowit, Marzana, Ziwa y Perún.
El primer sencillo del disco fue “Hymn do Żywy” o “Himno a Ziwa”, que contó con un video filmado íntegramente en Varsovia, en los espacios de la Academia de Bellas Artes, oficinas y calles, así como en la orilla derecha del río Vístula. El papel principal fue interpretado por Sylwia Świątkowska, violinista y vocalista de Varsovia Village Band, que también participó en la grabación del álbum.

Živa, Živena, Żiwia, Siva, Sieba o Razivia era una diosa eslava de la vida que se representaba como una mujer desnuda con el cabello hasta las rodillas. A veces también podía ser un cuclillo. Su nombre significa “Vivir, Ser, Existir”. Sus fiestas se celebraban el primero de mayo. Fue venerada en los territorios que ahora son Polonia, República Checa, Eslovaquia y Alemania (especialmente el valle del Elba) antes de que el cristianismo se expandiera en la zona.
Esta es una traducción aproximada de la letra según el traductor de Google. Nótese que también se menciona a Rod. Este es uno de los dioses principales del neopaganismo eslavo que, precisamente, se llama rodnoveria por él. Rod es una deidad vinculada con el destino, la herencia familiar y el culto a los antepasados, pero que se mencione junto a Ziwa no quiere decir que sean una pareja; en la canción los llaman Madre y Padre de manera genérica. Es importante destacar que muchos de estos dioses eslavos como Rod, Ziwa y Lada, están escasamente documentados en las fuentes históricas y muchos paganos modernos han creado nuevos mitos y significados para ellos:
Himno a Ziwa
Żywy hace el bien
Eres la madre del bien
Tu eres nuestra madre
Y nuestro padre es Rod
Żywy hace el bien
Oh Żywy
Nos defiendes del mal
Oh Żywy
Guarda nuestra línea eslava
Si quieres saber más sobre Rod, puedes buscarlo aquí:
El otro video del disco corresponde a la canción Perun, basada en un poema de Władysław Broniewski. El video es un dibujo animado minimalista pero elegante, que logra captar la atmósfera oscura y lúgubre de la canción. El personaje principal es un Perún humanizado al estilo American Gods. En la mitología eslava es el dios del trueno y del rayo. Sus otros atributos son la montaña, el roble, el águila, el caballo y el carro; como armas tenía un mazo, un hacha o un arco. Era también el dios de la guerra y del fuego. La tradición bielorrusa lo describe con pelo negro y barba dorada, cruzando el cielo en un carro refulgente o a bordo de una rueda de molino que los espíritus de la montaña portan sobre sus espaldas. Nótese que, hacia el final del video, un relámpago dibuja una de las gromoviti znaci o marcas del trueno, supuestos símbolos de Perún.
Si quieres saber más sobre Perún, puedes buscarlo aquí:

Por Viktor Korolkov, (1954-2004)
Esta es una muy osada traducción que hice del poema original de Władysław Broniewski en polaco, con ayuda del traductor de Google. Generalmente cuando escucho canciones de este tipo, dejo que la atmósfera de la música me sugiera cosas y en primera instancia no necesito entender la letra, pero sé que es una cultura muy distante de la nuestra y de verdad me gustaría que apreciaran el video, así que les dejo mi versión del texto para que se ayuden.
Perún
Ronquido de tormentas y trompetas
en los cuernos rizados de las nubes.
El viento levanta la hojarasca,
en el bosque enfurecido y peligroso.
El cielo es un resplandor luminoso,
un corazón que late allá arriba.
¿Estás cabalgando, Perún?
¿Estás susurrando en las nubes?
Los relámpagos se proyectan en el horizonte,
está cerca una encrucijada.
Cuatro vientos, cuatro potros jóvenes,
Y el trueno es tu látigo rojo.
¡Y cabalgar! ¡Y perseguir! ¡Y mantenerse al frente!
¿A quién estás correteando en esas nubes de lluvia?
Haré mía tu lanza de fuego.
Arrancaré de tu cuello el negro abrigo de la noche.