Adaptado de Edda Menor, edición de Luis Lerate.
El origen del mundo
¿Quién es el principal y más antiguo de todos los dioses?
En nuestra lengua se llama Padre Universal, pero en el antiguo Asgard tenía doce nombres. El primero era Padre Universal, el segundo Herran o Herian, el tercero Níkar o Hníkar, el cuarto Níkud o Hníkud, el quinto Fiólnir, el sexto Oski, el séptimo Omi, el octavo Biflidi o Biflindi, el noveno Svídur, el décimo Svídrir, el undécimo Vídrir, el duodécimo Jalg o Jalk.
¿Dónde está ese dios y qué poder tiene o qué grandes cosas ha hecho?
Vive en todas las edades y gobierna su inmenso reino y manda en todas las cosas, grandes o pequeñas. Él hizo el cielo y la tierra y el aire y cuanto hay en ellos. Pero lo más importante es que hizo al hombre y le dio un espíritu que permanecerá y jamás será destruido, aunque el cuerpo se pudra o sea reducido a cenizas; y todos los hombres buenos sobrevivirán y estarán con él en un lugar que se llama Gimle, pero los hombres malos van al Hel y de allí al Niflhel, que está abajo en el noveno mundo.
¿Qué hacía antes de que se crearan el cielo y la tierra?
Andaba allá con los gigantes de la escarcha.
¿Qué fue lo primero, cómo surgió y qué había antes?
Muchas generaciones antes de que fuera creada la tierra, apareció el Niflheim, en cuyo centro está la fuente llamada Hvergélmir, y de ella nacen los ríos que se llaman Svol, Gunntra, Fiorm, Fimbultul, Slid y Hrid, Sylg e Ylg, Vid, Leipt, y, finalmente, Giol, que es el más próximo a las verjas del Hel.
Pero ya desde antes existía al sur el mundo llamado Múspel. Es éste luminoso y ardiente —todo por aquella parte está lleno de llamas abrasadoras— e inaccesible para los extraños o que no son de allá. Surt se llama el que está de guardián en los confines de aquellas tierras; tiene una espada de fuego y, cuando llegue el fin de los tiempos, atacará y vencerá a todos los dioses, y todo el mundo lo abrasará en llamas.
¿Qué pasó antes de que aparecieran los hombres y se multiplicara el género humano?
Los ríos llamados Elivágar, cuando llegaron tan lejos de sus fuentes que el fermento venenoso que arrastraban se endureció de la misma manera que la escoria que chorrea en la fragua, entonces se hizo hielo y, cuando este hielo se paró y dejó de correr, se formó a su alrededor una neblina, y el vaho que salía del veneno se heló en escarcha, y se fue poniendo una capa de escarcha sobre otra por todo el Ginnungagap.
La parte del Ginnungagap que daba al norte estaba llena de grandes masas de hielo y escarcha, y de ellas salían nieblas y vientos; el extremo sur del Ginnungagap, por el contrario, estaba caliente por las chispas y fulgores que le caían del Múspel.
Así como del Niflheim venía un frío que todo lo cubría de escarcha, así todo lo que daba hacia la parte del Múspel era abrasador y refulgente, pero el Ginnungagap mismo estaba tan calmo como un aire sin vientos. Cuando el soplo cálido se puso en contacto con la escarcha, ésta comenzó a derretirse y a gotear, y de aquellas gotas vivas surgió vida por la fuerza que les dio el calor, y se formó una figura humana y éste se llamó Ýmir, aunque los gigantes de la escarcha lo llaman Aurgélmir, y de él descienden los gigantes de la escarcha.
¿De qué manera se originaron las gentes a partir de él o cómo fue que aparecieron los hombres? ¿Consideras un dios a ese del que hablas?
No lo tenemos en absoluto por un dios; era malo como todos los de su raza, que son los que llamamos los gigantes de la escarcha. Pero se cuenta que cuando estaba durmiendo, se puso a sudar y entonces le salieron bajo el brazo izquierdo un hombre y una mujer, y uno de sus pies engendró un hijo con el otro, y de éstos vino esa raza, la de los gigantes de la escarcha. Es a aquel primer gigante al que llamamos Ýmir.
¿Dónde estaba Ýmir y de qué vivía?
Ocurrió luego, cuando la escarcha siguió goteando, que se formó una vaca que se llamaba Audumla, y de sus ubres manaban cuatro ríos de leche, y ella alimentó a Ymir.

Pintura de Nikolai Abraham Abildgaard
¿Y de qué se alimentaba la vaca?
Ella lamía las piedras de escarcha, que estaban saladas, y el primer día que estuvo lamiendo aquellas piedras, salió de las piedras por la noche la cabellera de un hombre, el segundo día la cabeza de un hombre, el tercer día apareció el hombre completo. Se le llamó Buri; era hermoso de aspecto, grande y muy fuerte. Éste tuvo un hijo que se llamó Bor y que se casó con una mujer que se llamaba Bestla, hija del gigante Bóltorn, y tuvieron tres hijos: el primero se llamó Odín, el segundo Vili, el tercero Ve. Y yo tengo para mí que son este Odín y sus hermanos quienes rigen el cielo y la tierra; nosotros suponemos que debe llamarse así, pues así se llama el hombre más grande y famoso de que sabemos, y bien puede ser éste su nombre.
¿Qué tal se llevaban entre sí y quiénes fueron los más fuertes?
Los hijos de Bor mataron al gigante Ýmir. Pero cuando cayó abatido, tanta sangre manó de sus heridas, que anegaron en ella a toda la raza de los gigantes de la escarcha, excepto uno que escapó con su familia; Bergélmir lo llaman los gigantes. Se subió con su mujer al tarimón de un molino y así se salvó, y de él nacieron luego otros gigantes de la escarcha.
¿Qué hicieron luego los hijos de Bor para que creas que son dioses?
No es poco lo que se puede responder a eso. Cogieron a Ýmir y lo pusieron en medio del Ginnungagap y con él hicieron el mundo: con su sangre el mar y las demás aguas, la tierra fue hecha con su carne, las montañas con sus huesos; los peñascos y piedras los hicieron con sus dientes y muelas y con los trozos de huesos que se habían roto.
Con la sangre que manaba de sus heridas y corría libremente hicieron el mar y, cuando formaron y reunieron las tierras, pusieron alrededor de ellas este mar, que seguramente los más dé los hombres consideran imposible de atravesar.
Tomaron también su cráneo y con él hicieron el cielo y lo pusieron por encima de la tierra sobre cuatro esquinas, y bajo cada esquina pusieron a un enano; éstos se llaman Este, Oeste, Norte y Sur. Cogieron entonces las brasas y chispas que caían despedidas del Múspel y las pusieron en el cielo en medio del Ginnungagap, tanto por arriba como por abajo, para que alumbraran el cielo y la tierra.
A todos aquellos fuegos les señalaron sus puestos, a algunos en el cielo mismo, otros corrían sueltos bajo el cielo, pero también les fijaron sus recorridos. En los antiguos cantos sapienciales se dice que fue a partir de entonces cuando se contaron los días y los años.

Ilustración de Lorenz Frølich.
¿De qué modo se organizó la tierra?
Es circular por fuera, y por fuera a su alrededor está el profundo mar, y las costas a este mar se las dieron para vivir a la raza de los gigantes. Más hacia adentro en la tierra levantaron una empalizada alrededor de nuestro mundo para defensa contra los gigantes, y aquella empalizada la hicieron con las pestañas del gigante Ýmir. Este recinto lo llamaron el Mídgard. Cogieron también sus sesos y los lanzaron arriba al aire y con ellos hicieron las nubes.
¿Pero de dónde salieron los hombres que hay en el mundo?
Cuando los hijos de Bor iban por la orilla del mar circundante, encontraron dos troncos y tomaron aquellos troncos y con ellos hicieron al hombre. El primero le dio espíritu y vida, el segundo inteligencia y movimiento, el tercero apariencia humana, habla, oído y vista. Entonces les dieron ropas y nombres: el hombre se llamó Ask y la mujer Embla, y de ellos desciende el género humano, al que le fue entregado para vivir el Mídgard. Luego se construyeron para sí en el centro del mundo un reducto que llamaron el Ásgard, y es lo que los hombres llamamos Troya. Allá vivieron los dioses con sus familias, y de allá se oyeron muchas maravillas y luchas, tanto en la tierra como en el aire. Hay allá un lugar que se llama Hlidskíalf y, cuando el Padre Universal se sentaba allá en el trono, veía todos los mundos y lo que estaba haciendo cada hombre y de todo se enteraba cuando miraba desde allá. Su esposa se llamaba Frig, hija de Fiorgyn, y de ellos desciende la familia que llamamos de los ases, que habitaron el antiguo Asgard y sus dominios, y esta familia desciende de los dioses. Y es por esto que puede llamársele Padre Universal, pues él es el padre de todos los dioses y los hombres y de todas las cosas, las cuales fueron creadas por él y su poder. La Tierra era hija suya y también su esposa; con ella tuvo el primero de sus hijos, que es Asa-Tor. Asistían a éste el vigor y la fuerza y por ello les puede a todos los seres vivos.
La guerra contra los Vanir
I
Tomado de Edda Mayor, Voluspa, edición de Luis Lerate.
21 La guerra primera que sabe en el mundo
fue cuando a Gúllveig le hincaron lanzas
y la echaron al fuego en la sala de Har;
la quemaron tres veces y tres renació,
muchas y más, pero viva que sigue.
22 Casa a que iba, Heid la llamaban,
bruja adivina con artes de vara;
hechizó cuanto quiso, hechizó a su placer,
por delicia quedó de las hembras malignas.
23 Todas las fuerzas, los santos dioses,
se reunieron entonces en alto consejo:
si tributo quizás pagarían los ases
o si todos los dioses harían ofrendas.
24 Odín a la horda su lanza arrojó;
fue ésta en el mundo la guerra primera;
brecha en la cerca se abrió de los ases;
con magias los vanes tomaron el campo.

Arte de Sam Flegal
II
Tomado de La saga de los Ynglingos, edición de Luis Lerate.
Odín fue con su ejército contra los Vanes, pero resistieron bien y los mantuvieron alejados de su propio país, y obtuvieron diversas victorias; se devastaron los países unos a otros y causaron grandes pérdidas. Pero cuando se cansaron ambos, cesaron sus hostilidades, hicieron la paz e intercambiaron rehenes; entregaron los Vanes a sus más distinguidos hombres, a Njörd el Rico y su hijo Frey, y a cambio los Ases, al que se llamaba Hoeni, y dijeron que era muy apropiado para los señores principales; era un hombre muy grande y el más hermoso; con él enviaron los Ases al que se llama Mímir, el hombre más sabio, y los Vanes entregaron a cambio al que era el más inteligente de su pueblo; éste se llamaba Kvasi. Cuando Hoeni llegó al Vanaheim fue enseguida como un jefe; Mímir le enseñó consejos de todo tipo. Y si Hoeni estaba presente en parlamentos y reuniones sin que Mímir estuviera cerca y le hacían alguna pregunta difícil, entonces respondía siempre lo mismo: «que decidan otros», decía él. Entonces sospecharon los Vanes que los Ases habían hecho trampa en el intercambio de hombres; entonces cogieron a Mímir y lo decapitaron y enviaron su cabeza a los Ases; Odín tomó la cabeza y la untó con unas hierbas para que no se pudriera, y pronunció un hechizo y le transmitió tal poder mágico que pudiera hablar con él y decirle muchas cosas secretas. A Njórd y a Frey los hizo Odín maestros de sacrificios y fueron ellos mismos sacerdotes entre los Ases. Hija de Njórd era Freya; era sacerdotisa y fue la primera de los Ases que enseñó un encantamiento reservado para los Vanes. Cuando Njórd estuvo con los Vanes había tenido por mujer a su propia hermana, porque esto era ley allí; hijos de ellos eran Frey y Freya, pero estaba prohibido entre los Ases vivir en relaciones de parentesco tan próximas.
El origen de la poesía
¿De dónde os ha venido ese arte que llamáis poesía escáldica?
Aquello comenzó con que los dioses estaban enemistados con una gente que se llamaban los vanes, y tuvieron un encuentro para hacer las paces, y entonces se reconciliaron yendo ambas partes a una cuba y escupiendo todos en ella. Pero cuando se separaron, los dioses no quisieron desaprovechar aquel testimonio de paz, y con aquello hicieron a un hombre. Este se llama Kvásir, y es tan sabio, que nadie puede preguntarle ninguna cosa a la que él no sepa responder. Se fue a recorrer el mundo para averiguar la sabiduría de los hombres, y así llegó a casa de dos enanos llamados Fiálar y Gálar, que lo cogieron a solas y lo mataron, y con su sangre llenaron dos cubas y una olla, y ésta se llama Odrórir y las cubas se llaman Son y Bodn. Mezclaron miel con la sangre y así salió un hidromiel que todo el que lo bebe se hace poeta y sabio. Los enanos dijeron a los ases que Kvásir se había ahogado en su propia ciencia, pues nadie hubo tan sabio que con sus preguntas pudiera sacarle su sabiduría.
Aquellos enanos invitaron luego a su casa a un gigante que se llamaba Gílling y a su esposa. Entonces los enanos le dijeron a Gílling que saliera con ellos al mar en el bote. Cuando estaban lejos de tierra, los enanos dieron contra un escollo y la barca se volcó. Gílling no sabía nadar y se ahogó, pero los enanos le dieron la vuelta a su barca y regresaron a tierra. Le contaron a su esposa lo que había ocurrido, y ésta se afligió mucho y se puso a llorar muy fuerte. Fiálar le preguntó entonces si le serviría de consuelo salir al mar a ver el sitio donde se había ahogado, y ella dijo que sí. Entonces le dijo a su hermano Gálar que se subiera arriba de la puerta y que, cuando ella saliera, le dejara caer en la cabeza una piedra de molino, pues estaba harto de sus gritos. Así lo hizo el otro.
Cuando el gigante Súttung, el hijo de Gílling, supo aquello, fue allá y cogió a los dos enanos y los sacó afuera al mar y los puso en un escollo que se descubría en bajamar. Ellos le pidieron a Súttung que les perdonara la vida, y le ofrecieron como indemnización por su padre el preciado hidromiel, y así se reconciliaron. Súttung se lleva a su casa el hidromiel y lo esconde dentro de una montaña que se llama Hnitbiorg, y deja allí a su hija Gúnnlod para que lo guarde. De aquí viene el que a la poesía la llamemos la sangre de Kvásir, la bebida de los enanos, el licor o cualquier tipo de líquido de Odrórir, de Bodn o de Son, o también el navío de los enanos, pues aquel hidromiel los sacó del escollo; también la llamamos el hidromiel de Súttung o el líquido de Hnitbiorg.
¿Pero cómo se hicieron los ases con el hidromiel de Súttung?
Hay una historia sobre esto, y dice cómo Odín salió de viaje y llegó a un lugar donde estaban nueve siervos segando heno. Les preguntó si querían que les afilara las guadañas. Ellos dijeron que sí, y él se saca entonces del cinto una piedra de afilar y afila las guadañas. Los siervos vieron que las guadañas cortaban luego mucho mejor, y quisieron comprarle la piedra. Él respondió que quien quisiera obtenerla tendría que pagar por ella un alto precio, pero todos dijeron que estaban dispuestos a hacerlo, y cada uno pedía que se la diera a él. Odín lanzó la piedra al aire, y cuando todos trataron de atraparla, de tal modo les fue, que todos se cortaron las cabezas unos a otros con las guadañas.
Odín se buscó albergue para pasar la noche en casa de un gigante que se llamaba Baugi, un hermano de Súttung. Baugi le dijo que andaba falto de gente, pues sus nueve siervos se habían matado entre sí, y ahora no sabía cómo conseguirse otros trabajadores. Odín dijo llamarse Bólverk; se ofreció para hacerle a Baugi el trabajo de los nueve hombres, pero dijo que en pago quería un trago del hidromiel de Súttung. Baugi le dijo que él no podía disponer de aquel hidromiel, que Súttung lo quería para él solo, pero prometió que iría allá con Bólverk a ver si conseguían el hidromiel. Bólverk le hizo a Baugi durante el verano el trabajo de los nueve hombres, pero cuando llegó el invierno, le dijo a Baugi que cumpliera su promesa, y entonces fueron los dos a casa de Súttung.



Baugi le cuenta a su hermano Súttung el trato que ha hecho con Bólverk, pero Súttung se niega terminantemente a soltar ni una gota del hidromiel. Bólverk le dijo entonces a Baugi que probarían con alguna maña para hacerse con el hidromiel, y Baugi dijo que bueno. Bólverk saca entonces una barrena, Rati se llamaba, y le dice a Baugi que se ponga a taladrar la roca, a ver si se puede con esa barrena. Éste así lo hace. Baugi le dice luego que ya está taladrada la roca, pero Bólverk sopla por el agujero que ha hecho la barrena y el polvo sale contra él. Se dio cuenta entonces de que Baugi trataba de engañarle, y le dijo que acabara de taladrar la roca. Baugi volvió a darle a la barrena, y cuando Bólverk sopló por segunda vez, entonces sí entró el polvo para adentro. Bólverk se transformó en una serpiente y se metió por aquel agujero. Baugi trató de alcanzarlo con la barrena, pero se le escapó.
Bólverk llegó a donde estaba Gúnnlod y durmió con ella tres noches, y ella accedió entonces a que bebiera tres veces del hidromiel. La primera vez se bebió todo el contenido de Odrórir, la segunda el de Bodn y la tercera el de Son, y así se bebió todo el hidromiel. Luego tomó la apariencia de un águila y echó a volar a toda prisa. Pero cuando Súttung vio volar al águila, también él tornó su apariencia de águila y voló tras él. Cuando los ases vieron venir volando a Odín, sacaron sus cubas afuera de la casa, y en cuanto Odín llegó al Ásgard, se puso a vomitar el hidromiel en aquellas cubas, pero fue tan poco lo que faltó para que Súttung lo alcanzara, que una parte del hidromiel se le escapó por detrás. Aquello no se recogió y quedó allá para quienes lo tomaran, y ésa decimos que es la parte que les toca a los malos escaldas. Del hidromiel de Súttung les dio Odín a los ases y a los hombres que saben hacer versos. De aquí viene el que a la poesía la llamemos el botín de Odín, su hallazgo o bebida, o también el don o la bebida de los ases.