Beltane hasta la actualidad


Beltane (la etimología no está muy clara pero generalmente se traduce como “fuego brillante”) es una fiesta de origen celta relacionada con los cambios de estación, semejante a Samhain (~ 1 de noviembre), Imbolc (~ 1 de febrero) y Lughnasadh (~ 1 de agosto). Históricamente se observó en Irlanda, Escocia y la Isla de Man, aunque existen fiestas similares en Gales, Gran Bretaña y Cornualles. En gaélico irlandés el mes de mayo se denomina Mí Bhealtaine (“mes de Beltane”) y el día del festival en particular se conoce como Lá Bealtaine (“día de Beltane”). En gaélico escocés el mes es An Cèitean o ‘Mhàigh y el festival es Latha Bealltainn. La palabra Céitean proviene de Cétshamain (“primero de verano”), un antiguo nombre alternativo para el festival. El 1 de mayo también es conocido como Lá Buidhe Bealtaine (irlandés) y Latha Buidhe Bealltainn (escocés), que significa “el día amarillo o el día brillante de Beltane”.

Beltane (el inicio del verano) es la fecha opuesta a Samhain (el inicio del invierno) y ambas dividen el año en dos mitades, por lo que son las fiestas más importantes del calendario celta. Como dicho calendario era de naturaleza lunar, estas celebraciones ocurrían en las lunas llenas intermedias entre un equinoccio y un solsticio; en el caso de Beltane: entre el equinoccio de primavera y el solsticio de invierno, en los primeros días de mayo. En el hemisferio norte suele celebrarse el 1 de mayo y en el hemisferio sur el 31 de octubre.

La celebración original parece haber estado relacionada principalmente con la práctica de la ganadería, dada la importancia que tenía el ganado en los rituales de Beltane. La fiesta marcaba el tiempo de pastoreo en que los animales se alejaban de la granja, y antes de eso debían ser preservados de todo daño, natural o sobrenatural. También existían rituales para bendecir los cultivos, los productos lácteos y hasta las personas. Esta función protectora la ejercía el fuego, probablemente como alegoría solar. Beltane celebra la juventud y la fertilidad.

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Las fuentes históricas

La primera mención de Beltane aparece en el Sanas Cormaic o Glosario de Cormac, cuya versión más antigua data del siglo X.

«Belltaine ‘May-day’, es decir, bil-tene, es decir, fuego de la suerte, es decir, dos fuegos que los druidas solían hacer con grandes encantamientos y que usaban para llevar al ganado [como salvaguardia] contra las enfermedades de cada año a esos fuegos.»

Después aparece en el Tochmarc Emire (“El cortejo de Emer”), un relato del Ciclo del Ulster de la mitología irlandesa que cuenta los esfuerzos del héroe Cuchulainn para casarse con la doncella Emer. Aunque solo se conservan versiones tardías, se especula que el texto original perteneció al siglo VIII.

«Para Beldine, es decir, Beltine, es decir, un fuego favorable. Porque los druidas solían hacer dos fuegos con grandes encantamientos y conducir el ganado entre ellos contra las plagas, todos los años. O para Beldin, es decir, Bel el nombre de un ídolo. En ese momento, las crías de todo el ganado fueron puestas a disposición de Bel. Beldine, luego Beltine.»

El poema escocés del siglo XVI titulado Peblis to the Play comienza con el verso «En Beltane, cuando todo se pone en marcha» y describe la celebración en la ciudad de Peebles.

El historiador del siglo XVII Geoffrey Keating, escribió en su libro La Historia de Irlanda:

«… Uisneach, donde solía celebrarse una reunión general de los hombres de Irlanda, que se llamó la Convención de Uisneach, y fue en Bealltaine donde esta feria tuvo lugar, en el que tenían la costumbre de intercambiar sus bienes, sus mercancías y sus objetos de valor. También solían ofrecer sacrificios al dios principal que adoraban, que se llamaba Beil; y solían encender dos fuegos en honor a Beil en cada distrito de Irlanda, y conducir un debilucho de cada especie de ganado que había en el distrito entre los dos fuegos como preservativo para protegerlos de todas las enfermedades durante ese año; y es de ese fuego que se hizo en honor de Beil que se da el nombre de Bealltaine a la noble fiesta que cae el día de los dos Apóstoles, a saber, Felipe y Santiago; Bealltaine, eso es Beilteine, o el fuego de Beil…»

Debido a que no hay otras referencias a tales reuniones, se ha pensado que Keating se basó en el Glosario de Cormac para crear un pedazo de pseudohistoria, sin embargo, excavaciones arqueológicas en Uisneach encontraron evidencia de grandes incendios y huesos carbonizados, lo que demuestra que fue ritualmente significativo.

En cuanto a la deidad Bel o Beil, se refiere al galo-britano Belenos (generalmente traducido como “brillante / que brilla”), cuya popularidad se generalizó durante el Imperio romano. Ha sido identificado con Apolo como dios del sol, e incluso con el semítico Baal como símbolo del fuego purificador. En este caso se traduce Bel-tane como “el fuego de Baal”. Incluso se ha sugerido que tiene un nexo con el nórdico Balder, cuya esposa, Nanna, sería pariente de la sumeria Innana y la babilónica Ishtar. Sin embargo, prestigiosos investigadores como el austriaco Rudolf Simek y la inglesa Hilda Ellis Davidson, opinan que estas últimas relaciones son muy poco probables.

Estatua de bronce de Belenus

Entre los siglos XVIII y XIX muchos folcloristas y otros escritores recogieron relatos de las prácticas de Beltane que habían desaparecido hacía poco o estaban a punto de hacerlo. Alexander Carmichael en su Carmina Gadelica (1900), recogió en South Uist, Escocia, la letra de una canción tradicional llamada “La Bendición de Beltane”. He aquí una estrofa:

Todo dentro de mi morada o en mi posesión,
Todo el ganado y las cosechas, todo el rebaño y el maíz,
Desde la víspera de Halloween hasta la víspera de Beltane,
Tenga un buen progreso y generosa bendición,
De mar a mar, y en la desembocadura de todos los ríos,
De ola en ola y al pie de las cascadas.

El fuego de necesidad

Sabemos con certeza que todavía en el siglo XIX existía en Irlanda, Escocia y otros países de la región, la costumbre de encender fuegos de Beltane y hacer pasar el ganado entre las llamas, tal como fue descrito en el Glosario de Cormac muchos siglos antes. La tradición, sin embargo, decaía. El fuego, que originalmente era un fuego de necesidad o fuego forzado, se convirtió en un fuego común. El fuego de necesidad es un fuego sagrado obtenido por fricción y con medios naturales como dos pedazos de madera, incluso utilizando una rueda o rueca, una cuerda de cáñamo o un poco de yesca. Este fuego que parece surgir mágicamente era encendido en situaciones de necesidad, principalmente cuando el ganado padecía de algún tipo de morriña o cuando se sospechaba que las brujas le robaban la leche. Era imposible encenderlo si antes no se habían apagado absolutamente todos los fuegos de la región y el esfuerzo sería en vano si los encargados de hacerlo no eran puros y estaban libres de haber cometido cualquier crimen. El fuego de necesidad es famoso en las Tierras Altas de Escocia, pero también se encendió en otros países de Europa: en Bulgaria incluso estaba prohibido fumar y debían encenderlo dos hombres desnudos frotando ramas secas en el bosque; con la llama iniciarían dos fuegos, uno a cada lado de una encrucijada frecuentada por lobos.

Extracción del sagrado “fuego vivo” en Rusia. Reconstrucción.

George Frazer en La Rama Dorada cita el método de crear el fuego de necesidad descrito por John Ramsay.

«La noche antes extinguían con sumo cuidado todos los fuegos de la comarca y a la mañana siguiente preparaban los materiales para incrementar el fuego sagrado. El método más primitivo creemos fue el que se usaba en las islas de Skye, Mull y Tiree. Se procuraban una tabla de roble bien seca en medio de la cual hacían un hueco. Se aplicaba una barrena de la misma madera con la punta encajada en el hueco. Pero en algunas partes de tierra firme, el mecanismo era diferente. Usaban un bastidor de madera verde y forma cuadrada en cuyo centro giraba el eje taladro. En algunos lugares, tres veces tres personas y en otro tres veces nueve se requerían para hacer dar vueltas de torno al taladro. Si alguno de ellos había sido culpable de homicidio, adulterio, robo u otros crímenes atroces, se creía que o no podrían hacer fuego o que carecería de su virtud acostumbrada. Tan pronto como empezaban a salir chispas por la violenta fricción giratoria, aplicaban una especie de agárico que crece en los abedules viejos y que es muy combustible. Este fuego tenía toda la apariencia de haber salido recientemente del cielo y eran múltiples las virtudes que se le atribuían. Lo estimaban como un preservativo contra la hechicería y como remedio soberano contra las enfermedades malignas, tanto de la especie humana como de los ganados, y por él se convertían en inocuos los venenos más violentos.»

Aunque se especula que este fuego es una imitación del fuego del sol y la teoría ha sido reafirmada por el uso de ruedas para obtenerlo, el propio Frazer admite que «debemos pensar que en todos estos casos el uso de una rueda puede no ser más que un artificio mecánico para facilitar la operación de hacer el fuego por incremento de la fricción sin que por necesidad haya de tener significación simbólica.»

Una vez encendidos los fuegos hacían pasar al ganado entre ellos y las propias personas saltaban sobre las llamas. El fuego de los hogares, que había sido extinguido previamente, se volvía a encender con ascuas sacadas del fuego comunal. Otras personas con antorchas en las manos rodeaban las casas y llegaban hasta los límites de su propiedad con el objetivo de espantar cualquier tipo de influencia negativa para el próximo año. Frazer nos cuenta:

«El pueblo creía que al anochecer y durante la noche salían las brujas para hacer sortilegios contra el ganado y robar la leche de las vacas. Para contrarrestar estas maquinaciones, colocaban sobre las puertas de los establos ramas de fresno y madreselvas, pero especialmente de fresno, y cada agricultor y aldeano encendía una hoguera, amontonando viejas bardas, paja, tojo, aliagas, retama y espartos, a lo que prendían fuego poco después de la puesta del sol. Mientras unos circunstantes removían el montón de combustible, otros, cogiendo un poco de lo encendido con sus bieldos u horcas, corrían de un lado para otro, llevándolo lo más alto posible. Mientras tanto la gente moza bailaba alrededor del fuego o corría por entre el humo gritando: “¡Fuego! ¡Que ardan y se quemen las brujas! ¡Fuego, fuego! ¡Quemar a las brujas!”»

Las comidas y el sacrificio

En cuanto a las comidas, que también se cocinaban en la hoguera, era tradicional el caudle, una palabra que etimológicamente está emparentada con nuestro “caldo”, pero cuya receta es bastante peculiar. A veces es descrito como una especie de papilla a base de huevos, avena, leche y mantequilla, y otras como un ponche que incluye vino o cerveza y del que una parte se ofrecía en libación. También se comía el bannok o pan de Beltane, una especie de torta que invariablemente era picada en porciones y servida al azar. Una de las porciones se marcaba, generalmente con carbón o ceniza de la hoguera y el que la recibía sufría una especie de muerte ritual. Así lo refiere John Ramsay según George Frazer:

«…Hacia el final del festejo, la persona que oficiaba de jefe del festín presentaba una gran torta o bollo horneado, con huevos festoneando el borde, y llamada am bonnach beal-tine, o sea el pastel de Beltane. Lo dividían en cierto número de trozos y lo distribuían solemnemente entre los reunidos. Había un trozo especial y al que le tocaba en suerte le daban el nombre de cailleach beal-tine o el carline de Beltane, palabra de gran oprobio. En cuanto lo sabían, parte de la reunión hacía muestras de quererlo tirar al fuego, pero la mayoría se interponía y le rescataban. En algunos lugares, le tendían en el suelo y hacían como que le descuartizaban. Después le apedreaban con cáscaras de huevo y él retenía el apelativo odioso durante el año entero. Mientras la fiesta estaba todavía en bocas de la gente, afectaban hablar del cailleach beal-tine como de un muerto.»

En esta parte del ritual los eruditos creen ver las reminiscencias de unos sacrificios humanos reales que se practicaron cuando la tradición era joven, cientos de años atrás. Se trataría del sacrificio del espíritu vegetal encarnado, cuya sangre amasada en una torta fertilizaría los cultivos y el ganado, cuya carne sería el sacramento de un banquete caníbal y cuyos huesos servirían como amuletos contra los rayos, la enfermedad, etc. durante todo el año. Es cierto que a las cenizas de la hoguera de Beltane se le atribuyeron cualidades fertilizadoras mágicas, y que en algún lugar cuajaban un queso que guardaban hasta el siguiente Beltane como una especie de talismán contra el embrujamiento de la leche, sin embargo, en este punto es necesario recordar que el propio Frazer admitió que sus teorías eran especulativas y que las asociaciones que hacía eran circunstanciales y por lo general solo basadas en el parecido.

Otro ritual propiciatorio vinculado con la torta de Beltane lo describe Thomas Pennant, citado por Frazer en La Rama Dorada:

«Los ritos empiezan desparramando un poco del cordial sobre el suelo, a modo de libación; después coge cada cual un bollo de avena sobre el que hay nueve pellas cuadradas, cada una dedicada a un ser especial de los que suponen protegen sus rebaños y ganados o a algún animal en particular gran destructor de ellos. Cada persona vuelve entonces su rostro hacia el fuego, arranca una de las pellas cuadradas y la tira hacia atrás por encima del hombro diciendo: ‘Ésta te la doy, protege mis caballos; ésta otra a ti, consérvame las ovejas’, y así sucesivamente. Hecho esto, gastan la misma ceremonia para los animales nocivos: ‘Ésta te la doy ¡oh zorra!, para que dispenses a mis corderos; ésta para ti, ¡oh cuervo encaperuzado!; ésta para tí, ¡oh águila!’»

Árboles y flores

Palo de mayo

Otra costumbre de Beltane bastante arraigada era la decoración con flores amarillas, tal vez por su parecido con el sol; eran esparcidas o colocadas en ramos, cruces y guirnaldas en puertas y ventanas. Además, se decoraba una rama, árbol o arbusto de mayo, de forma muy parecida al árbol de navidad. Con frecuencia se trataba de un espino, especialmente relacionado con los aos sí. Este árbol puede verse también en el palo de mayo o maypole, en inglés, un tronco o mástil recto, decorado con cintas de colores, al que algunos confieren un simbolismo fálico. Según Frazer:

«La costumbre corriente en Europa de poner una rama verde el día primero de mayo o “día mayo”, ante la casa o sobre la casa de la doncella amada, se originó probablemente de la creencia en el poder fertilizador del espíritu del árbol. En algunas partes de Baviera también ponen ramas en las casas de los recién casados y la costumbre solamente se omite si la esposa está cercana a su trance maternal, pues en este caso dicen que el marido ha “erigido la rama mayor por sí mismo”.»

El agua

El agua también era muy importante en Beltane. Las personas visitarían los pozos sagrados, los decorarían, caminarían a su alrededor en el sentido de las agujas del reloj, arrojarían monedas y orarían pidiendo salud. La primera agua extraída de un pozo en Beltane era considerada especialmente potente, al igual que el rocío de la mañana del 1 de mayo. Se recomendaba a las doncellas revolcarse en el césped cubierto de rocío o recoger el líquido en un frasco, dejarlo a la luz del sol y luego filtrarlo. Se pensaba que aumentaba el atractivo sexual, prolongaba la juventud y ayudaba con las dolencias de la piel. Sin duda, parte de esta misma superstición relacionada con las primeras aguas de mayo, nos ha llegado a los cubanos en la creencia popular sobre bañarse en la primera lluvia o aguacero del mes.

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Los aos sí

Como fecha intermedia, también se ha creído que es uno de los momentos en que el mundo sobrenatural de los aos sí se acerca al de los seres humanos. Aunque no hay duda de que Samhain es mucho más rica en este tipo de supersticiones, también en Beltane es necesario apaciguarlos. Los aos sí, aes sídhe o daoine sídhe, son criaturas de otro mundo que algunos consideran los restos de los Tuatha Dé Danann, una antigua tribu de hombres/dioses de Irlanda. Sídhe se refiere a los montículos, túmulos funerarios en forma de colinas donde se supone que viven o que sirven de entradas hacia su reino subterráneo, por eso se los llama “la gente de los túmulos”, “los buenos vecinos”, o simplemente “la gente”. Se supone que son celosos guardianes de sus moradas, que además de una colina pueden ser un árbol (generalmente un espino), un lago cualquiera o un rath, anillo o fortaleza de hadas, que son círculos de piedras o las ruinas de antiguas construcciones circulares.

La cabalgata de los Sidhe
John Duncan, 1911

En Beltane, como en otras fechas, la gente tomó medidas para apaciguar a los aos sí, sobre todo se dejaba comida o se vertía leche en la puerta o en los lugares asociados con ellos. El ganado era llevado a las fortalezas de hadas, donde se recolectaba una pequeña cantidad de su sangre; luego se la vertía en la tierra con oraciones por la seguridad de la manada o se la dejaba secar y después se quemaba. Se pensaba que los productos lácteos eran especialmente vulnerables a los efluvios nocivos. Para proteger los productos agrícolas y fomentar la fertilidad, los propietarios realizaban una procesión alrededor de su granja llevando semillas, aperos de labranza, la primera agua del pozo y manojos de verbena (o serbal en su defecto).

La entrada en la modernidad

La celebración del Beltane había desaparecido casi por completo a mediados del siglo XX, sin embargo, ha experimentado un nuevo auge en los últimos años, más como un renacimiento cultural que como una continuidad de la tradición.

Desde 1988, cada año se celebra un Beltane Fire Festival durante la noche del 30 de abril en Calton Hill, Edimburgo, Escocia. Si bien está inspirado en el Beltane tradicional, este festival es un evento artístico y cultural moderno que incorpora mitos y dramas de una variedad de culturas y diversas fuentes literarias. Hoy en día las donaciones y la venta de entradas para el festival sirven para financiar la Beltane Fire Society que lo organiza. Según su página oficial (https://beltane.org/) sus objetivos son promover la educación del público en general sobre la tradición de los festivales de fuego del calendario lunar celta, fomentar la participación en las tradiciones escocesas de teatro callejero, música y boato, y promover las artes escénicas a través del desarrollo de habilidades en el desempeño y la producción profesional dentro de un ambiente cooperativo y colaborativo.

Beltane Fire Festival en Calton Hill, Edimburgo, Escocia.

La boda

Los personajes protagónicos del espectáculo de Calton Hill son la Reina de Mayo y el Hombre Verde. Ella es un personaje típico de Beltane, tradicionalmente representado por una niña o muchacha vestida de blanco. El hombre verde es un elemento decorativo representado casi siempre como un rostro humano con abundantes motivos vegetales. Existe en varios tiempos y lugares y ha sido interpretado como una alegoría o como una divinidad precristiana de la primavera y el renacimiento. Actualmente se considera que ambos personajes forman parte del ritual anual de las estaciones. Esta idea ha sido reforzada por la mitología moderna de la Wicca, la religión de las brujas fundada por Gerald Gardner en los años 50 del siglo pasado, que celebra en Beltane el Gran Rito del matrimonio entre la Diosa y el Dios como arquetipos de los opuestos. El Dios es la potencia masculina, que se encuentra en su plenitud, la Diosa es la potencia femenina, lista para dejar de ser doncella y convertirse en madre. Esta idea de la boda divina ha puesto de moda el handfasting, unión de manos o boda celta en Beltane, una costumbre que tradicionalmente no es exclusiva, pero sí es más propia de Lughnasadh.

la Reina de Mayo y el Hombre Verde en Calton Hill, Edimburgo, Escocia.

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Hoy resulta tentador concebir Beltane como un tiempo de excitación salvaje, un día para adorar el cuerpo y el acto sexual por su capacidad divina de dar placer y de procrear, portador de alegría y generador de vida. Durante sus rituales más sencillos, los neopaganos ven simbólico hacer dijes con piedras semipreciosas, flores o semillas, y colgarlos en un árbol o planta ritual que colocan en el centro del altar. Son usuales los trenzados y tejidos u otras actividades que muestren la unión de dos partes en una tercera. Recomiendan comidas a base de lácteos y cereales, incluso el helado de vainilla. También se puede celebrar escribiendo, dibujando o realizando cualquier actividad que permita desplegar la creatividad del espíritu; porque Beltane es algo más que una fecha veraniega: es la certidumbre de que todo se renueva o renace.

Los mayos

LOS MAYOS en hispanoamérica son herencia de Roma, que antiguamente dedicaba fiestas a las divinidades primaverales o de los árboles, como la Maia o Bona Dea, de la que tal vez procede el nombre del mes. Todavía en algunos lugares es típico erguir un tronco de árbol, recto y sin ramas, para luego decorarlo con cintas y flores, y bailar a su alrededor.

El cristianismo puede haber adoptado la tradición sustituyendo el palo por la Cruz de Mayo, en una fiesta que se solía celebrar el día 3, supuestamente para festejar el hallazgo por Santa Elena de la Vera Cruz o “verdadera cruz” donde Cristo fue crucificado.

Siguiendo la costumbre española de colocar una cruz en los lugares más altos cercanos a las poblaciones, con el fin de evitar epidemias o catástrofes naturales, el fraile franciscano Antonio de Alegría erigió, durante la colonia, una cruz en la elevación que marca el norte geográfico de Holguín (conocida como la Loma de la Cruz). Este hecho religioso se convertiría en lo que son hoy Las Romerías de Mayo, una tradición protagonizada por la Asociación Hermanos Saíz (AHS). Cada año por esta fecha, Holguín es la Capital del Arte Joven y recoge una muestra de lo más representativo de la cultura nacional e internacional. De este modo nos conectamos, tal vez sin saberlo, con una antiquísima tradición pagana de la humanidad.

La Loma de la Cruz en Holguín , Cuba, escenario de las Romerías de Mayo

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