Las discusiones sobre el ordenamiento del tiempo que hacían los celtas son tan variopintas como la propia definición de quiénes fueron los celtas. Lo cierto es que la mayor parte de la información procede de las épocas romana y cristiana, de modo que casi nada escapa a sus filtros. Parece acertado y aceptado, no obstante, que el calendario celta era lunar, por lo que las fases de la luna tenían una gran importancia y los principales festivales se realizaban, no coincidiendo con los solsticios y equinoccios, sino con los plenilunios intermedios. Lugnasad, por ejemplo, se celebraba en algún momento entre el solsticio de verano y el equinoccio de otoño, aproximadamente el 1 de agosto. En la elección de la fecha también intervendrían otras variables como el comportamiento de la vegetación y del ganado, y su observación sería responsabilidad asignada a los druidas, la casta sacerdotal.
Etimológicamente hablando, el teónimo Lug es pancéltico, pero el nombre de la fiesta es estrictamente irlandés y por error se ha traducido a menudo como “bodas de Lug”, sin embargo, Lugnasad no es una hierogamia sino una “asamblea”, que es lo que significa nasad, en honor de Lug. La celebración ha sido históricamente observada en países celtas como Irlanda, Escocia e Isla de Man. Debemos entender que Lugnasad es la fiesta de la cosecha, marcando el momento de maduración de las primeras frutas. Comienzan a verse los resultados de todo un año de trabajo y la gente se siente agradecida. Es necesario empezar a guardar para el invierno. El sol sigue decayendo y los días son más cortos. Esta situación ameritaba y amerita un festival.
En el año 43 a. C., Lucio Munacio Planco, lugarteniente de Julio César, fundó la ciudad de Lugdunum en la colina de Fourvière como una colonia romana, donde antes se alzaba una fortificación celta llamada Lug[o]dunon, dedicada al dios Lug. La historia de la ciudad, que es Lyon actualmente, se convierte así en la primera prueba documentada de la existencia de la fiesta de la cosecha. Allí existía un templo en honor a César Augusto y a Roma, donde cada primero de agosto se ofrecían espectáculos gratuitos, posiblemente en un intento de igualar o traspasar la importancia del festival galo a un festival de estado.
Hay referencias posteriores a Lugnasad en el Críth Gablach, una colección de textos legales en irlandés antiguo que se escribió a principios del siglo VIII, y donde se explica que es la fecha en que el rey celebraba una gran asamblea, la Áenach Tailteann, cuya primera ubicación fue en un sitio del moderno Teltown (Tailteann), entre Navan y Kells, Condado de Meath, Irlanda. Más tarde, en el siglo X, en el Sanas Cormaic o Glosario de Cormac, se define a la fiesta como “una asamblea que tiene lugar al principio de la cosecha de cada año.” En Cath Maige Tuired (“La batalla de Magh Tuireadh”), un texto compuesto entre el siglo IX y el XII, se la relaciona directamente con el dios Lug, y en la Crónica Anglosajona se la llama la “fiesta de los primeros frutos”. Por otra parte, Lúnasa sigue siendo el término que designa el mes de agosto en Irlanda y otros países de habla celta en la actualidad.

Ilustración de Jim Fitzpatrick para su libro The Silver Arm (1981)
Curiosidad: este es el mismo artista irlandés que creó la famosa silueta del Che basada en la también famosa foto del cubano Alberto Korda.
La tradición y el cristianismo
La versión más difundida de Lugnasad es la Áenach Tailteann, conocida como asamblea, boda o juegos de Tailteann, que se celebraba en algún lugar del moderno Teltown, posiblemente sobre el gran montículo conocido como Rathdhú (Rath Dubh, el “Fuerte Negro”), una formación circular que se eleva casi 4 m sobre la llanura. Recientemente se descubrió que un afloramiento de roca natural en Teltown tenía arte rupestre del segundo milenio a. C., lo que sugiere que la actividad ritual en el sitio comenzó unos 2000 años antes de que se convirtiera en el centro de la celebración de la cosecha celta.

Se trataba de la gran asamblea en la que la figura principal era el rey, la ocasión propicia para reuniones de familiares y amigos. Estaba prohibido portar armas, se pactaba una tregua militar y la comunión entre todas las tribus, se aprobaban leyes y cerraban negocios. Se realizaba una gran feria en la que confluían todas las clases sociales. Los músicos y poetas exponían su arte. Los juegos y competencias de fuerza y habilidad estaban a la orden del día, principalmente las carreras de caballos, de hombres y de mujeres.
Otra práctica común era el handfasting o unión de manos, las bodas de prueba por un año y un día. Estos matrimonios pueden haber estado asociados con los montículos gemelos de tierra conocidos como los Knockauns, ubicados cerca de Rathdhú. Según el erudito irlandés John O’Donovan (1806 – 1861), las ceremonias se celebraban cerca de allí, en un sitio conocido como Lag an Aonaich o el “hueco de la feria”. Algunas versiones, informadas por primera vez por el propio O’Donovan. Eran como esta:
«Varios jóvenes se acercaron a la pared norte, y un número igual de jóvenes casaderas a la pared sur, que era tan alta que les impedía ver a los hombres; una de las mujeres puso su mano en el agujero y un hombre la tomó por el otro lado, siendo guiado en su elección solo por la apariencia de la mano. Los dos fueron así unidos por la casualidad y obligados a vivir juntos durante un año y un día, al cabo se presentarían en el Rath de Teltown y si no estaban satisfechos el uno con el otro, obtendrían una escritura de separación y el derecho a volver a Laganeeny para probar su buena fortuna el año siguiente.»


El anillo de Claddagh es un elemento de las bodas celtas desde hace 300 años. Es un símbolo de amor verdadero y amistad eterna. El corazón representa el amor, las manos la amistad y la corona lealtad y fidelidad. Portar el anillo en la mano derecha con el corazón mirando hacia afuera significa que nadie ha ganado aún tu corazón. Llevarlo en la mano derecha con el corazón mirando hacia ti significa que tienes el corazón ocupado. Llevar el anillo en la mano izquierda apuntando hacia el exterior significa que la persona está comprometida. Llevándolo en la mano izquierda, con el corazón mirando para ti, dirás a todos, que dos personas se aman para siempre.
El aspecto mágico de la fiesta consistía, principalmente, en hacerla; su omisión acarrearía calamidades y la incapacidad del rey para mantener la paz.
Máire MacNeill, autora de The Festival of Lughnasa: A Study of the Survival of the Celtic Festival of the Beginning of Harvest, publicado en 1962, estudió las costumbres y el folclore sobrevivientes de Lugnasad, así como los relatos anteriores y los escritos medievales sobre el festival. Su conclusión fue que la evidencia atestigua la existencia de un festival antiguo alrededor del 1 de agosto que involucraba lo siguiente:
«El corte solemne del primer grano, del cual se haría una ofrenda a la deidad, llevándolo a un lugar alto y enterrándolo; la comida de alimentos nuevos y de arándanos, de la cual todos debían participar; el sacrificio de un toro sagrado, el festín con su carne, incluida alguna ceremonia que involucraba su piel y su reemplazo por un novillo; la danza ritual que quizás relataba la disputa por una diosa y un combate ritual; la instalación de una cabeza [de piedra tallada] en la cima de la colina y el triunfo sobre ella de un actor que se hace pasar por Lugh; otra obra que representa la derrota por Lugh del monstruo de la plaga o el hambre; la celebración de tres días presidida por el brillante joven dios [Lugh] o su representante humano. Finalmente, la ceremonia indicando que el interregno había terminado, y el dios principal estaba de nuevo en el lugar que le correspondía.»
Según MacNeill, el tema principal del ritual de Lugnasad es la lucha entre dos dioses por una supuesta diosa de la cosecha o el grano llamada Eithne. Uno de los dioses sería Crom Dubh, quien atesora el grano, y el otro sería Lug, quien debe apoderarse de él para la humanidad. Además, Lug derrota a un monstruo, que MacNeill identifica con el gigante Balor e interpreta como la superación de la plaga, la sequía y el sol abrasador del verano. En el folclore que sobrevive, Lug suele ser reemplazado por San Patricio enfrentándose a un jefe pagano, dueño de un granero o un toro, al que termina venciendo y convirtiendo.
Otra costumbre que Lugnasad compartía con Imbolc y Beltane era la visita a pozos o manantiales sagrados, que eran rodeados en el sentido de las agujas del reloj mientras se rezaba por la salud, se mojaba un clootie o cloot (una tira de tela o trapo, representación de una dolencia) y se amarraba en las ramas de un árbol cercano. Las fogatas existían, pero tenían un carácter incidental.

Contrario a lo que suele pensarse, los druidas tenían un papel limitado en esta fiesta en particular. En el excelente libro Los Druidas de Christian-J. Guyonvarc’c y Francǫise le Roux se lee:
«…personaje adánico en su género, padre putativo de sus súbditos por la regla del ius primae noctis y generoso dispensador de toda riqueza, el soberano irlandés, ya sea el dios lugh o un rey terrenal, transciende a toda sociedad humana en la ordenación de Lugnasad. Es el centro de la fiesta. Allí los druidas son recitadores, poetas y sabios, únicamente espectadores y motores inmóviles. Entre la fiesta sacerdotal del 1 de mayo (Beltaine) y la fiesta militar del 1 de noviembre (Samain), la fiesta de Lugnasad honraba el aspecto regio del dios Lug. Es la fiesta política, la del buen gobierno…»
Lejos de prohibir la fiesta, el cristianismo la mantuvo reforzando su naturaleza pacífica, por lo que los juegos de Tailtiu perduraron durante un buen tiempo. El nombre anglo sajón y cristianizado de la fiesta es Lammas, “hogaza de pan” (Loaf of mass), y está estrechamente ligado a determinados pasajes bíblicos. Durante la Edad Media esta fiesta era conocida como Gule of August, probablemente “fiesta de agosto”. Tanto en las iglesias orientales como en las occidentales se lleva a cabo anualmente la bendición de las nuevas frutas, el primer o el sexto día de agosto.
Los registros antiguos de Irlanda, como los Anales de los Cuatro Maestros, señalan que el Áenach Tailteann se celebró anualmente durante muchos siglos, incluso registrando su omisión en el año 873. Afirman que el último evento oficial fue presidido por el rey Roderick O’Connor en 1168, por la época de la invasión normanda al país. En los siglos posteriores continuó celebrándose como un evento más bien deportivo que incluía modalidades olímpicas, pero poco a poco degeneró en el triste espectáculo que John O’Donovan describió en 1836:
«Hace unos treinta años, los Meathians (habitantes de Meath) llevaron al Nassa de Looee (asamblea de Lug) a tal nivel de violencia, después de haber introducido Potten [whiskey] en lugar de Metheglin [hidromiel], que el Clero, los Magistrados y todos los que velaban por el bienestar público, pensaron que era conveniente abolir los juegos de Tailteann, poniendo fin a una tradición que entretuvo a la gente por más de 2,000 años.»
Entre 1924 y 1932, el frenesí patriótico, ligado a la Guerra de Independencia de Irlanda, impulsó el renacimiento moderno de los juegos. En 1964 y en 2012 se volvió a hablar de ellos, pero nunca cristalizó en un proyecto duradero.

En la mitología
La primera figura mitológica que se asocia a Lugnasad es el propio Lug, un personaje curioso, pues tiene todas las funciones enunciadas por el filólogo e historiador francés Georges Dumézil: la sagrada-jurídica, la guerrera y la de producción; no es casual que en los relatos lo titulen Samildanach, el “múltiple artesano”, el “señor de todos los dones”. Lug venció a su abuelo Balor en la segunda batalla de Magh Tuireadh, con lo que le dio a los Tuatha De Danann la victoria sobre los Fomore. El rey vencido, Bress, intentó comprar su perdón y solo lo logró cuando le entregó a Lug el control sobre la producción agraria, consistente en el conocimiento de cuando sembrar, cuando labrar y cuando cosechar.

Ilustración de Jim Fitzpatrick para su libro The Silver Arm (1981)
Según el Lebor Gabála Érenn (“Libro de las invasiones”) Lug instauró el Lugnasad en honor a su madre adoptiva, Tailtiu.
«Tailltiu, hija de Mhanmoir, rey de España, esposa de Eochaidh, hijo de Ere, reina de los Fir Bolg, se casó con Eochaidh nGarbh, hijo de Dúach Daill, de los Tuatha De, y Tailltiu después de la batalla de Magh Tuiredh llegó a Coill Chuan, y el bosque se taló bajo sus órdenes, por lo que éste se transformó en una pradera de tréboles antes de un año, y ella lo habitó posteriormente. Y Cian, hijo de Diancecht (Seal Balb es otro nombre de este Cian) entregó su hijo, llamado Lugh, hijo de Eithne, hermana de Balor, a Tilltiu para su crianza. Y deseó de sus amigos y del niño, que aquel lugar que ella había preparado recibiera su nombre, y que fuera enterrada allí.»

Ilustración de Jim Fitzpatrick para su libro The Silver Arm (1981).
Tailtiu limpió las llanuras de Irlanda y las hizo cultivables al costo de su vida, muriendo de cansancio al terminar. Por ello es interpretada como una diosa de la tierra y para muchos es la verdadera inspiración de Lugnasad. Luego Lug instaura el festival o juegos fúnebres sobre la colina en la que fue enterrada. Evidentemente hay una relación estrecha entre la diosa y el lugar geográfico al que se refiere la leyenda. Las Dindshenchas, una colección de textos irlandeses explicativos del origen de los nombres de los lugares, reza así:
«Tailtiu ¿De dónde viene este nombre? No es difícil. Tailtiu, hija de Magmor, mujer de Eochaid el Rudo, hijo de Duach el Oscuro, es quien hizo la fortaleza de los rehenes en Tara. Era la nodriza de Lug, hijo de Scal el Mudo. Fue quien pidió a su marido que desbrozase el bosque de Cuan para que se llevara a cabo una asamblea alrededor de su tumba. Luego murió en las calendas de agosto. Su planta y sus juegos fueron celebrados por Lugaid, de ahí que digamos Lugnasad. Esto fue, sin embargo, 1500 años antes del nacimiento de Cristo, y todo Rey que se apoderó de la Soberanía de Irlanda mantuvo la asamblea hasta la llegada de Patricio. Hubo quinientas asambleas en Tailtiu desde Patricio hasta la negra asamblea de Donchad, hijo de Maelsechlann. Las tres interdicciones de Tailtiu: acudir fielmente, pero sin apresurarse; mirar por encima del hombro izquierdo al marcharse; llegar después de la puesta del Sol. De ahí que se llame la asamblea de Tailtiu.»
Algunos autores piensan que Tailtiu es una invención medieval y que los juegos fúnebres que fundara Lug en su honor no eran una tradición extendida sino local. Pero dado que el nombre Tailtiu parece proceder del de la diosa romana de la tierra, Tellus, es más probable que existiera y fuese adicionada tardíamente al folklore de la tradición. Otro análisis lingüístico revela que Tailtiu, como topónimo, se deriva del bretón telediw, “bien formado, hermoso”; y no es claro si la diosa dio nombre al lugar (Teltown) o si la leyenda es una justificación posterior del propio nombre. Máire MacNeil señala que las historias de Lug y Tailtiu que explican los orígenes de la Áenach Tailteann, deben interpretarse con cuidado, pues derivan exclusivamente de la tradición local.
«Estamos, por lo tanto, más bien a merced de los estándares y del ingenio de los escolásticos al tratar con lo que para ellos fue la materia prima de la historia. No podemos estar del todo seguros de que Tailtiu … no sea un producto de su imaginación evocado a partir de un topónimo.»
Ya sea que haya o no una conexión directa con un personaje protohistórico en el cual se haya basado la diosa Tailtiu, hay un claro precedente para la reutilización de monumentos funerarios antiguos como destino de peregrinaciones y asambleas tribales. Un investigador encontró no menos de 22 sitios prehistóricos en Irlanda donde las ferias, asambleas y competencias deportivas se asociaron con entierros antiguos y legendarios.
Las Dindshenchas nos dicen que la diosa Carman está conectada con un punto no identificado de Wexford donde también se realizaban asambleas el 1 de agosto.
«Así pues, fueron a Irlanda (Carman y sus hijos) para perjudicar a los Tuatha de Danaan, para echar a perder el trigo de la isla en su detrimento. Esto les pareció mal a los Tuatha de Danaan. Ai, hijo de Olloman, de sus poetas, Cridenbel, de sus satiristas. Lugh Laebach, de sus druidas, y Bé Cuille, de sus brujos, fueron a cantar contra ellos. No los abandonaron hasta que hubieron empujado a los tres hombres al mar. Éstos dejaron a Carman, su madre, como rehén y dieron los tres objetos que tenían como garantía de que no volverían a Irlanda mientras el mar la rodease.»
Dian (“violencia”), Dubh (“negro”) y Dochar (“maldad”), los hijos de Carman, fueron vencidos y su madre hecha prisionera hasta que murió y fue enterrada allí mismo, donándole su nombre al lugar. Más tarde Lug instauró los susodichos juegos en su honor, quizá para aplacar la ira de su espíritu. Finalmente, sea cual sea el mito, parece ser importante que muestre a Lug, poseedor de la ciencia otorgada por Bress, sobreviviendo a una deidad telúrica cuya muerte garantiza la fertilidad y el buen desenvolvimiento de la tierra.
Crom Dubh, el oscuro dios céltico de la fertilidad, también ha sido vinculado a Lugnasad. Di-Dòmhnaich crum-dubh o “Domingo de Crom Dubh” es el primer domingo de agosto, en el que se le hacían ofrendas. Se trata de un primitivo dios adorado en la forma de un megalito, al que el cristianismo acusó de recibir sacrificios de niños humanos, por lo que fue destruido por San Patricio con su Bachal Isu (Bastón de Jesús). A la deidad originalmente llamada Crom Cruaich se le pedía por buenas cosechas y la fertilidad del ganado, y posiblemente se le ofrendaran las primeras mieses. Posiblemente su culto se confundiera en algún momento con el de Lug, que también se realizaba en las colinas, y eventualmente se convertiría en el Reek Sunday o domingo de peregrinación a Cruach Phádraig, el Pilar de San Patricio, una montaña en la que, según la tradición, el santo ayunó y oró durante cuarenta días en el año 441.
Neopaganismos

Para los neopaganos Lugnasad es una fiesta sagrada reconstruida, ponen énfasis en la fidelidad histórica y, por lo tanto, en la investigación de las antiguas creencias politeístas celtas. Lá Lúnasa es el momento para dar gracias a los espíritus y las deidades por el comienzo de la temporada de cosechas y para propiciar con ofrendas y oraciones que no se dañen las cosechas que todavía maduran. Lug es honrado en esta fecha como una deidad de la lluvia y la luz, especialmente de las tormentas del verano tardío. Una lluvia suave el día del festival es vista como Su presencia y la concesión de bendiciones.
Para los wiccanos, Lugnasad marca un punto importante en el ciclo solar, en la rueda. El Dios nace en Yule, es un niño en Imbolc, un adolescente en Ostara y finalmente un adulto en Beltane. Litha marca el punto máximo de su poder, y Lugnasad es el momento en que cuida las cosechas y los animales mientras se hace consciente de su mortalidad. Mabón lo encontrará preparándose para su muerte, que ocurrirá en Samhain. Con la cosecha, la gente toma en sí la fuerza que el Dios puso en ella, aceptando su sacrificio y usando ese poder para fortalecer su propio crecimiento. Viene la calma y el descanso de la energía, debemos poner atención a nuestro interior, es tiempo de introspección y meditación.
La mayoría de los libros que circulan en español entre los wiccanos cubanos no ofrecen ninguna información de valor sobre la verdad histórica de las 4 grandes fiestas, se limitan a repetir casi los mismos tres o cuatro párrafos cambiando una que otra palabra. El escritor norteamericano Scott Cunningham, famoso por difundir la wicca en breves y claras palabras, describe un posible ritual para Lugnasad en su libro Wicca: Guía para el Practicante Solitario (1988).
«Coloque sobre el altar granos de trigo, cebada o avena, frutas y panes, tal vez uno de éstos hecho con la figura del Sol o un hombre para representar al Dios. Muñequitas de maíz, que simbolizan a la Diosa, también pueden estar ahí.
» Organice el altar, prenda las velas y el incienso, y forme el círculo de piedras. Recite el Canto de Bendición. Invoque a la Diosa y al Dios. Párese frente al altar, levantando las gavillas de grano, diciendo las siguientes palabras o similares:
Ahora es el tiempo de la primera cosecha
cuando se presentan las dádivas de la naturaleza
para que podamos sobrevivir.
Oh Dios de los campos maduros, Señor del grano,
otórgame la comprensión del sacrificio mientras
te preparas para entregarte bajo la hoz de la Diosa
y viajar hacia tierras del eterno verano.
Oh Diosa de la luna oscura,
enséñame los secretos del renacimiento
mientras el Sol pierde su fuerza y las noches se enfrían.
» Frote las espigas del trigo con los dedos, de tal forma que los granos caigan sobre el altar. Muerda una fruta, saboréela y diga:
Tomo parte en la primera cosecha,
mezclando sus energías con las mías,
para que pueda continuar mi búsqueda
de la estelar sabiduría de la perfección.
Oh Señora de la luna y Señor del sol,
agraciados ante quienes las estrellas detienen su curso,
ofrezco mi agradecimiento por la continua fertilidad de la tierra.
Que los granos agitados pierdan sus semillas
para ser enterradas en el seno de la Madre,
asegurando el renacimiento
en el calor de la próxima primavera.
» Consuma el resto de la fruta. Pueden seguir trabajos de magia, si es necesario. Celebre el Banquete Simple. El círculo es deshecho.»
Entre algunos seguidores de las antiguas tradiciones nórdicas, el 1 de agosto es conocido como Freyfaxi. Stephen McNallen, fundador de la polémica agrupación estadounidense Asatru Folk Assembly, fue el primero que elaboró una versión germánica de la rueda del año en la década del 70 del siglo pasado, e incluyó a Freyfaxi para que coincidiera con Lugnasad, argumentando que Lammas era una fiesta pagana anglosajona cristianizada a la fuerza. No hay en toda la literatura conocida ninguna referencia a esta fiesta entre los antiguos nórdicos. El nombre Freyfaxi fue tomado deliberadamente de la Saga de Hrafnkell, un texto islandés del siglo XIII. Freyfaxi era el mejor caballo de Hrafnkell, el protagonista, quien a su vez era hijo de uno de los primeros colonos noruegos que se asentaron en Islandia. Hrafnkell era devoto del dios Freyr, al punto que era conocido como Hrafnkell freysgoði (“sacerdote de Freyr”) y le había consagrado su caballo, jurando matar a cualquiera que lo montara. Un pastor llamado Einarr Þorbjarnarson desobedece y cabalga sobre Freyfaxi, Hrafnkell lo descubre y le mata. La vinculación de Freyr con esta fecha se debe a su carácter de dios solar de la fertilidad y la cosecha, que a veces es representado con espigas recién cortadas y el pene erecto.

Mientras que, para algunos, como los neodruidas y los wiccanos, el Lugnasad es una cuestión de fe, para otros es algo más ligero que se hace en vacaciones para romper la rutina. Hace algunos años el historiador del arte y medievalista gallego Manuel Aneiros Loureiro comenzó a celebrar Lugnasad en el municipio de Cedeira, La Coruña, a donde vienen decenas de parejas a contraer matrimonio según el ritual celta e incluso a renovar sus votos un año después. En Cedeira la época de la cosecha está asociada a la herba de namorar y al santuario de San Andrés de Teixido, símbolo de fertilidad. Este último aspecto, el rito de la fertilidad, fue la razón esgrimida por Loureiro para no incorporar parejas del mismo sexo en las celebraciones, pero a raíz de las quejas recibidas, comenzaron a incluirlas desde el año 2017.

El principio por el que existe la fiesta, ceremonia, ritual, etc. es tan antiguo como el pensamiento del hombre y su capacidad para observar los cambios de la naturaleza, a los cuales debe adaptarse para sobrevivir. Esta razón vuelve a la fiesta de la cosecha una celebración universal y atemporal que de una u otra forma se observa incluso en nuestro país.