Ostara es una de las 8 fiestas o sabbats de la “rueda del año”, que celebran los neopaganos casi de cualquier denominación, y que están inspirados en antiguas tradiciones o personajes mitológicos, celtas y germanos. Se trata de fechas conmemorativas de los cambios estacionales y astrológicos, producto de la observación de la naturaleza y su interpretación como sagrada. En el ir y venir del sol y de la luna, y en la germinación y decaimiento de las plantas, los creyentes ven un ciclo perpetuo de muerte y renacimiento tanto del DIOS, el principio solar masculino, como de la DIOSA, el principio femenino y terrenal. Las antiguas fiestas paganas, de las que se sabe muy poco a ciencia cierta, habrían sido suplantadas por el rito cristiano que, a fin de cuentas, vuelve a tratarse de una muerte y una resurrección y donde los personajes principales, una vez más, son una potencia masculina (el niño, hombre, Dios) y una femenina (la virgen, madre, María).
Actualmente Ostara se celebra alrededor del 21 de marzo, durante el equinoccio de primavera. Si bien Imbolc es el anuncio de lo que se está gestando, Ostara es el renacimiento de la naturaleza, ella en todo el esplendor de su fertilidad. Es el momento en que el niño Dios nacido en Yule, de regreso de su estancia en el inframundo, alcanza su plenitud sexual y la Diosa, convertida en doncella nuevamente, se aparea con él.

La diosa
Ostara es el nombre -reconstruido por Jacob Grimm- de una antigua divinidad germánica, etimológicamente emparentada con la anglosajona Eostre y con muchas otras diosas indoeuropeas del amanecer como la griega Eos o la lituana Aušrinė. La existencia de esta primitiva diosa fue puesta en duda durante mucho tiempo, pues no se hallaban vestigios de su culto y el único testigo documental con el que se contaba era el texto De Temporum Ratione, sobre los nombres ingleses de los meses,escrito por el monje benedictino Beda el Venerable (672-735), a quien se atribuiría su invento:
«Eosturmonath tiene un nombre que ahora se traduce como “mes pascual”, y que una vez fue llamado así por una diosa suya llamada Eostre, en cuyo honor se celebraban fiestas ese mes. Ahora designan esa temporada pascual por su nombre, llamando a las alegrías del nuevo rito por el nombre tradicional de la antigua observancia.» (Traducido de Wallis, 1999)
Jacob Grimm, en su monumental obra Mitología Teutona de 1835, escribió sobre Ostara e intentó explicar por qué la diosa no era conocida en Escandinavia:
«Nosotros, los alemanes, hasta el día de hoy, llamamos a abril ostermonat y ôstarmânoth se encuentra ya en Eginhart. La gran festividad cristiana, que suele caer en abril o finales de marzo, lleva en el más antiguo alto alemán, el nombre ôstarâ, genitivo ôstarûn; se encuentra mayormente en plural porque se celebraban dos días de Pascua. Este Ostarâ, al igual que el antiguo sajón Eástre, en la religión pagana debió denotar a un ser superior, cuyo culto estaba tan firmemente arraigado, que los maestros cristianos toleraron el nombre y lo aplicaron a uno de sus propios aniversarios más importantes. Todas las naciones limítrofes con nosotros han conservado el término bíblico ‘pascha’; incluso Ulfilas escribe ‘paska’, no ‘áustrô’, aunque debió de conocer la palabra; la lengua nórdica también ha importado su ‘pâskir’, sueco ‘påsk’, danés ‘paaske’. El adverbio antiguo alto alemán ‘ôstar’ expresa movimiento hacia el sol naciente, al igual que el antiguo nórdico ‘austr’, y probablemente un antiguo sajón ‘eástor’ y el godo ‘áustr’… En la Edda, un ser masculino, un espíritu de luz, lleva el nombre de Austri, por lo que un ser femenino podría haberse llamado Austra; las tribus altogermanas y sajonas parecen, por el contrario, haber formado solo un Ostarâ, Eástre (fem.), no un Ostaro, Eástra (masc.). Y esa puede ser la razón por la que los nórdicos decían pâskir y no austrur: nunca habían adorado a la diosa Austra, o su culto ya estaba extinto.
» Ostara, Eástre, parece, por tanto, haber sido la divinidad del amanecer radiante, de la luz que brota, un espectáculo que trae alegría y bendición, cuyo significado podría adaptarse fácilmente al día de la resurrección del Dios cristiano. Se encendían hogueras en Pascua, y según una creencia popular de larga data, al salir el sol la mañana del Domingo de Pascua, das tres saltos y bailas con alegría. El agua extraída en la mañana de Pascua es, como la de Navidad, sagrada y sanadora; aquí también las nociones paganas parecen haberse injertado en las grandes festividades cristianas. Las doncellas vestidas de blanco que, en Pascua, con el regreso de la primavera, se muestran en las grietas de las rocas y en las montañas, evocan a la antigua diosa.» (Traducido de Stallybrass, 1882)
Aunque la polémica continúa, las dudas sobre la existencia de Ostara disminuyeron cuando en 1958 fueron encontradas en Alemania más de 150 inscripciones votivas romano-germanas de los siglos II y III d. C. dedicadas a las Matronae Austriahenae, con las que la diosa parece tener relación. Desde entonces el debate se ha enfocado en sus posibles funciones, pero dado que el propio nombre Ostara está estrechamente relacionada con la palabra ‘Oriente’, y en última instancia deriva del indoeuropeo aus, “brillo”, todo indica que, efectivamente, era una diosa de la aurora y la primavera.

Por lo general, Ostara es imaginada como una hermosa joven vestida de blanco, rodeada de plantas y animales, en un escenario muy luminoso. Así la representó el ilustrador alemán Johannes Gehrts en 1884 para el libro “Valhalla: leyendas germánicas de dioses y héroes” (1901) de Felix y Therese Dahn. Los ilustradores modernos la dibujan mucho más colorida, confundiéndose con los elementos de la naturaleza y resaltando su rostro lozano.

La fiesta
Por Beda y por otros calendarios anglosajones y alemanes sabemos que Ostara estaba relacionada con el mes de abril, pero no hay más detalles sobre la supuesta celebración. Todos dan por hecho que la fiesta pagana fue suplantada por la Pascua. De hecho, el término inglés easter y sus cognados germanos se utilizan hace siglos para traducir pascha, una palabra hebrea de significado poco claro, pero que al parecer implica “pasar por encima de”, tal vez relacionado con el relato del Éxodo. Tanto Easter como Pascha se refieren a la Pascua Moderna, pero es importante tener en cuenta que, en principio, existen dos Pascuas. El Primer Concilio de Nicea del año 325 separó la antigua Pascua judía (que recordaba la liberación del pueblo hebreo de Egipto) de la Pascua cristiana (que celebra la Resurrección de Cristo), estableciendo la fecha de la segunda como el primer domingo después de la luna llena tras el equinoccio de primavera en el hemisferio norte. La fecha, por tanto, varía entre el 22 de marzo y el 25 de abril según el calendario gregoriano. Los wiccanos y otros neopaganos han retomado la idea de la fiesta pagana original, relacionándola definitivamente con el equinoccio de primavera.
El propio Grimm hace referencia a algunas creencias y costumbres de Pascua que podrían tener un germen pagano.
«La Pascua pagana tenía mucho en común con la fiesta de mayo y la recepción de la primavera, particularmente en lo referente a las hogueras. Además, a lo largo de los siglos, parece que perduraron entre la gente los llamados juegos de Pascua, que la propia Iglesia tuvo que tolerar: me refiero especialmente a la costumbre de los huevos de Pascua y al cuento de Pascua que los predicadores contaban desde el púlpito para el entretenimiento del pueblo, relacionándolo con reminiscencias cristianas… Más tarde se presentaron espectáculos dramáticos llamados osterspile. Una de las pruebas más contundentes es la canción y danza del verano del señor Goeli: en la época en que las riberas y las pequeñas islas fluviales reverdecen, Fridebolt y sus compañeros entran con espadas largas y se ofrecen a interpretar el osterspil, que parece haber sido una danza de espadas para doce hombres, uno de los cuales aparentemente es el líder, y [toda la escenificación] representaba al verano venciendo al invierno:
Fridebolt, ponte el sombrero,
abrígate bien y sigue delante,
átate las ostersahs a la izquierda,
sé para Künzen motivo de felicidad
condúcenos fuera de la puerta Tinkûftor,
que termine la danza sobre la hierba.
» Esta combinación de cuchillo-espada o seax de Pascua nos lleva a inferir que se conservó una espada antigua con una forma peculiar; como los bollos de Pascua, ôsterstuopha, y el ôstermâne con forma lunar se refieren a un pastel de estilo pagano. La espada pudo haber sido blandida en honor a Ostara, como se hizo para Fricka…» (Traducido de Stallybrass, 1882)
Grimm se refiere a un oscuro poema de cierto trovador del siglo XIII conocido como Herr Goeli o Göli, que aparece en el Codex Manesse y describe una especie de juego/baile/drama de Pascua. Este tipo de dramatizaciones (osterspile) eran organizadas por el clero y tenían un contenido predominantemente cristiano, pero poco a poco fueron volviéndose más populares y atrevidas, al punto de prohibirse su ejecución dentro de las iglesias. La práctica a la que se refiere el poema parece ser un baile acompañado por canciones e interpretado por dos grupos de al menos doce jóvenes. Fridebolt, el líder de uno de los grupos, lleva las ostersahs, seax o espadas de ostara, cuya existencia sólo se menciona aquí. Ambos grupos parecen custodiar un coro de muchachas que elogian o se burlan de sus respectivos líderes. Grimm y otros autores interpretan este drama como el enfrentamiento del Invierno y el Verano, donde el segundo debe, necesariamente, derrotar al primero.
En cuanto a los huevos, que también menciona Grimm, probablemente sean un símbolo genuino de la Resurrección de Cristo inspirada en la resurrección del Ave Fenix. Se sabe de la costumbre cristiana de comer huevos justo antes y justo después del ayuno de Cuaresma. Pintarlos de rojo era un recordatorio de la vida y la sangre de Cristo. Nada de esto impide que también sean símbolos de la estación más fértil. Actualmente se hacen todo tipo de artesanías, bromas y juegos con ellos. Esconderlos y buscarlos resulta una especie de iniciación o prueba de pericia para los niños. Generalmente se decoran, se recubren con cera y resina y se guardan durante todo el año como amuletos contra el granizo y los relámpagos.
Por otro lado, la temporada de pascua está repleta de tradiciones que involucran liebres o conejos. El escritor alemán Adolf Holtzmann escribió en su libro Deutsche Mythologie (1874):
«La liebre de Pascua resulta inexplicable para mí, probablemente era el animal sagrado de Ostara; así como hay una liebre en la imagen de Abnoba [la diosa romano-germana de la Selva Negra]. Pero hasta ahora no existe ninguna liebre en la mitología alemana… Por cierto, la liebre era un pájaro, por eso pone huevos; tal vez los huevos de Pascua ni siquiera se remontan al paganismo, porque el ayuno termina en Pascua, y en la víspera de Pascua es costumbre consagrar huevos y carne en la iglesia, y los niños también reciben esos huevos consagrados. Aun así, el hecho de que la noche anterior los niños hagan un nido para que el conejo pueda poner huevos en él, parece una idea pagana.» (Traducido de Holtzmann, 1874)
Este fragmento fue retomado por autores posteriores que consolidaron la siguiente historia:
«En Alemania y entre los alemanes de Pensilvania, la mañana de Pascua se regalan conejos o liebres de juguete hechos de franela de Cantón y rellenos de algodón. Se les dice a los niños que este Osh’ter ha puesto los huevos de Pascua. Esta curiosa idea se explica así: la liebre era originalmente un ave, y fue transformada en un cuadrúpedo por la diosa Ostara; en agradecimiento a Ostara o Eastre, la liebre ejerce su función original de ave al poner huevos para la diosa en su día festivo.» (Traducido de American Notes and Queries, 1889)
Evidentemente el mito de la liebre que pone huevos es moderno y parece estar basado en hechos naturales y fortuitos como la presencia de liebres en los jardines europeos donde se escondían los huevos para los niños, o en el gran parecido que existe entre la madriguera de una liebre y el nido de una avefría; ambos se pueden ver con frecuencia en primavera y es fácil confundirlos.

Es probable que, para celebrar Ostara, también se hayan encendido fogatas y ruedas solares. El fuego sería sagrado, traído de una fragua u obtenido de algún modo natural. Como fiesta de primavera debe haber contado con combates simulados o la destrucción de un muñeco para representar la muerte del Invierno. Tampoco habrían faltado las procesiones para llevar a los dioses de la fertilidad.
Al parecer fueron los wiccanos los primeros en intentar establecer un calendario oficial de fiestas paganas. Ahora bien, mientras que Samhain, Imbolc, Beltane y Lughnasad se han mantenido más o menos como los nombres indiscutibles de los sabbats mayores, las celebraciones correspondientes a los solsticios y equinoccios, es decir, los sabbats menores, han tenido nombres mucho más polémicos. Fue el influyente wiccano norteamericano Aidan A. Kelly quien, en 1974 introdujo los nombres Ostara, Litha y Mabon, rechazados principalmente por los seguidores de la wicca gardneriana. Los nuevos nombres ganaron popularidad en América gracias a su divulgación en la revista neopagana Green Egg, creada por Timothy Zell (Oberon) en los años 60 del siglo pasado. Por su parte, en primavera los neopaganos de las ramas nórdica y anglosajona prefieren adorar a deidades femeninas como Freya, Frigg o Idun.
