Muchos creen que el mito central del cristianismo es de naturaleza solar, como sus antecesores paganos. Los días 1 y 2 de febrero la cristiandad celebra La Candelaria, un avatar de la Virgen que recuerda la presentación de Jesús en el templo y la purificación de María después del parto, tras los 40 días que estipula la ley del Antiguo Testamento. La mayoría de neopaganos cree algo semejante, creen que después de dar a luz al Niño-Dios-Sol en el solsticio de invierno, exactamente 40 días antes, la Diosa ya se ha restablecido. De ahí el significado de purificación que le dan a esta fiesta. Al final es cuestión de observar e imitar el comportamiento de la naturaleza, que en febrero se prepara para recibir a la primavera, cuando todo parece acabado de nacer y la energía solar, largamente añorada durante el invierno, es recibida con alegría.
Sin embargo, lo más probable es que La Candelaria no sea una corrupción cristiana del Imbolc celta, sino de las Lupercales romanas, que aquellos celebraban para el 15 de febrero, pero que el cristianismo hizo coincidir a la fuerza con el Día de la purificación de la Virgen. Se trataba de fiestas iniciáticas y ritos de fecundidad para los jóvenes, en honor al dios Fauno (Pan) identificado como Lupus (lobo) y relacionado con el mito de la Loba que salvó a los gemelos Rómulo y Remo.

El Imbolc celta es todo un misterio. No se sabe con certeza cuáles eran sus ritos y significados, pero como ocurre con Samhain, Lughnasad y Beltane, debió formar parte de un calendario lunisolar y marcar un tiempo de luna llena justo entre un solsticio y un equinoccio, en este caso los de invierno y primavera respectivamente. Se cree que Imbolc fue significativo en Irlanda desde el neolítico por la alineación de algunos monumentos de piedra con respecto al sol naciente en esa fecha. Muchas culturas antiguas tenían fiestas para entonces, así que es normal que coincidieran y no hay que ver un misterio mayor en ello.
Este es un viejísimo poema sobre los cuatro festivales celtas: Beltane, Lugnassad, Samhain e Imbolc. Aparece en Hibernica Minora, una colección de antiguos tratados irlandeses traducidos y editados por Kuno Meyer en 1894.
Os digo una fiesta especial,
Las gloriosas raciones de Beltane:
Cerveza, mosto, suero dulce,
Y cuajada fresca en el fuego.
Lugnassad da a conocer sus opciones,
En cada año lejano:
Se degustan todas las frutas famosas,
La hierba es comida el día de Lammas.
Carne, cerveza, nuez-bellota, callos.
Estos son los platos del fin del verano;
Una hoguera agradable en una colina.
Suero de leche, un trozo de mantequilla fresca.
Degustar cada alimento en orden,
Es lo que conviene en Imbolc,
Lavarse las manos, los pies y la cabeza,
Es lo que digo yo.
Imbolc, propiamente dicho, parece ser exclusivo de Irlanda, aunque estudios comparativos han hallado tradiciones semejantes en Escocia y Gales. En Irlanda el festival se asocia principalmente con la llegada del periodo de lactancia de las ovejas, prestas a dar a luz en primavera. El nombre en la lengua irlandesa significa “en el ombligo/vientre” (i mbolg), refiriéndose a la gestación del ganado. El lingüista francés Joseph Vendryes lo vinculó con el antiguo verbo irlandés folcaim, “lavarse/limpiarse”. El Sanas Cormaic o Glosario de Cormac contiene la que puede ser la mención más antigua del festival y relaciona su significado con la leche de oveja; sin embargo, los lingüistas creen que se trata de una nueva escritura de la palabra para darle una etimología comprensible:
«Ói, es decir, una oveja, inde dicitur óisc, es decir, ói sheisc, una oveja seca, Óimelc (‘principio de primavera’), es decir, ói-melg ‘leche de oveja’, es decir, es el tiempo en que sale la leche de oveja: melg, es decir, leche, porque se ordeña (blegar).»
Se considera una fiesta de luz, por los días cada vez más largos y la esperanza de la primavera. Como las otras tres fiestas celtas famosas, es tiempo propicio para adivinaciones, consejos y planes futuros. Todo lo que está por venir se agita bajo la superficie, en el vientre de la madre.
Es tradición encender fuegos y poner velas en las ventanas, consagrar las semillas, el arado y otras herramientas de trabajo, comer queso y otros lácteos, celebrar bodas que pueden ser de prueba, es decir, que duran un tiempo convenido. También se visitan los pozos sagrados. Vestir el pozo, atar cintas girando alrededor de los árboles cercanos a las fuentes curativas, y otros métodos de solicitar o de honrar a Brigid todavía ocurren en algunas de las tierras célticas y de la diáspora.
Estas costumbres tienen tanto de antiguas y modernas como de paganas y cristianas. Algunas de ellas, incluso, pueden haber emigrado y sufrido metamorfosis. Imbolc era tradicionalmente una época de adivinación del clima, y la vieja tradición de observar si serpientes o tejones salían de sus guaridas invernales, puede ser precursora del Día de la Marmota de Norteamérica. Se creía que Imbolc era cuando Cailleach Béirre (Cally Berry), la típica bruja en la tradición gaélica y el tercer aspecto de la Diosa Triple para los neopaganos, sale a reunir leña para el resto del invierno. Pero para explicar esto es necesario profundizar en la figura por excelencia de estas fechas, la sincrética Brigid o Santa Brígida de Kildare.
Brigid, la diosa celta

En la mitología irlandesa, Brigid, Brigit o Brighid (la exaltada) –probablemente una sucesora de la antigua diosa hindú del amanecer– era la hija de Dagda y una Tuatha Dé Danann; esposa de Bres de los Fomorianos, con el cual tenía un hijo, Ruadán. Tenía dos hermanas, también llamadas Brigid, por lo que se considera una clásica diosa triple céltica.
Es la diosa de todo lo elevado, tanto física como espiritualmente: las llamas, las montañas, las colinas, las fortalezas, pero también la sabiduría, la perfección, la elocuencia poética, la artesanía (principalmente la herrería), la habilidad curativa, el conocimiento druídico y la capacidad para la guerra. Así se refiere a ella el Glosario de Cormac:
«Brigit, es decir, una poetisa, hija de Dagda. Esta es Brigit, la mujer sabia, o mujer del conocimiento, es decir, Brigit, la diosa a quien los poetas adoraban, porque muy grande y muy famoso era su cuidado protector. Es por eso que la llaman diosa de los poetas con este nombre. Sus hermanas eran Brigit, la médica [mujer sangradora], Brigit, la herrera [mujer de la herrería]; con cuyos nombres todos los irlandeses hicieron una diosa que fue llamada Brigit. Brigit, entonces, breo-aigit, breo-shaigit ‘la flecha ardiente’.»
Además, está muy relacionada con el ganado, con el origen de las lamentaciones y de un silbato tradicional con el que los viajeros se comunicaban de noche.
«Brigit la poetisa, hija de Dagda, tuvo a Fe y Men, los dos bueyes reales, de los que se nombra Femen. Tenía a Triath, rey de los jabalíes, de quien se nombra a Treithirne. Con ellos estaban, y se oyeron, los tres gritos demoníacos tras la rapiña en Irlanda, silbidos y llantos y lamentaciones. Tenía a Cirb, rey de los machos cabríos, de quien se nombra Mag Cirb… »
«La Brig llegó y se lamentó por su hijo. Primero gritó y a lo último lloró. Así que esa fue la primera vez que en Erín sonó un llanto y un alarido; así fue como la Brig inventó un silbato para hacer señales en la noche.»
Imbolc era el día en que Brigid, o su avatar terrible de Cally Berry, recorría la tierra y recogía la leña que necesitaba para el resto del invierno. Esto tenía cierta utilidad para pronosticar el fin de la estación. Si el día era bueno y la anciana salía a hacer su recorrido, significaba que el frío duraría un poco más; si el clima era malo y no podía salir, entonces se quedaría sin leña y tendría que apresurar el fin del invierno.
«Caillagh ny Groamagh, o la ‘Anciana de la Tristeza’. Esta es la versión de Man de la CAILLEACH BHEUR de las Highland y la CAILLEACH BERA de Irlanda (CALLY BERRY en Ulster)… En Escocia, el invierno y el mal tiempo le pertenecen, pero en Man parece operar durante todo el año. Si el día de Santa Bride (1 de febrero) es bueno, sale a recoger leña para calentarse hasta el verano; si es húmedo, ella se queda y tiene que hacer que el resto del año sea agradable por su propio bien. Un buen día de Bride es, por tanto, un mal augurio para el resto del año. Se dice que fue vista el día de Santa Bride en la forma de un pájaro gigantesco con ramas en el pico. Se supone que Cronk yn Irree Lhaa es el hogar habitual de la ‘Anciana de la Tristeza’.»
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Santa Brígida de Kildare

La Iglesia Católica no tardó en sustituir a la diosa Brigid por la abadesa Santa Brígida de Kildare, cuya fiesta (al parecer, su muerte) también se celebra el 1 de febrero. Brígida es la Santa patrona de Irlanda junto con San Patricio y San Columba.
Las diversas biografías escritas por diferentes autores proporcionan hechos conflictivos sobre su vida. Tres de esas biografías concuerdan en que su madre era una esclava (bautizada por San Patricio) en la corte de su padre, Dubhthach, un rey pagano de Leinster. Nació en 451 y fundó un convento alrededor del cual se levantó la ciudad de Kildare, donde falleció en 525.
La vida de la Santa es bastante confusa y también existen varias Brígidas dentro de la cristiandad. Alguna leyenda popular dice que nació al amanecer, en el umbral de una puerta, es decir, entre lugares y tiempos. Otra leyenda cuenta que de niña no podía ingerir alimentos ordinarios, y era alimentada con la leche de una vaca blanca con las orejas rojas. Los animales blancos con orejas rojas en la mitología celta son considerados bestias de otro mundo.
Se la suele llamar Santa Brígida del Manto. En una ocasión solicitó a cierto rey un pedazo de tierra para construir un santuario y este se negó rotundamente. Entonces Brígida lo convenció de darle la porción de suelo que pudiese abarcar con su manto. Al rey le pareció una broma y aceptó, pero Brígida ordenó a sus doncellas que corrieran en las cuatro direcciones con una punta del manto cada una, y este comenzó a crecer milagrosamente. La Santa advirtió al rey que cubriría toda la provincia y a este no le quedó más remedio que darle el pedazo que había reclamado inicialmente.
Como la diosa celta que parece haber sustituido, Brígida también está relacionada con el fuego, principalmente con las llamas sagradas y perpetuas, como la que mantenían diecinueve religiosas en un santuario en Kildare. El hecho es mencionado por Giraldus Cambrensis en su Topographia Hibernica del siglo XII y por otros cronistas que cuentan que la llama sagrada estaba rodeada por un seto que ningún hombre podía cruzar, y los que lo intentaron fueron maldecidos con la locura, la muerte o la impotencia.
Brígida también recorre Irlanda el primer día de febrero y, antes de acostarse, todos dejan una cinta o pañuelo en la ventana para que, al pasar, la santa los bendiga. Por la mañana, las marcas en las cenizas esparcidas el día anterior, serán las huellas de sus pies; y se recogerán los pañuelos, que ahora tendrán poderes curativos y de protección.
En Irlanda y Escocia, una representación de Brigid era llevada en procesión alrededor de la comunidad por niñas y mujeres jóvenes. A veces la representación era una niña, pero por lo general era una figura parecida a una muñeca conocida como Brídeóg (‘Breedhoge’ o ‘Biddy’). Estaría hecha de juncos y revestida con trozos de tela, conchas y flores. J. G. Frazer, que escribió La Rama Dorada a finales del siglo XIX, recoge en sus páginas algunas tradiciones tardías relacionadas con Santa Brígida:
«En las serranías de Escocia, el renacimiento de la vegetación en primavera se representa usualmente de un modo gráfico en el día de Santa Brígida el 19 de febrero. Así, en las islas Hébridas “la señora y sirvientas de cada familia cogen un haz de avena y la revisten con ropas de mujer, poniéndolo en una gran cesta y teniendo a su lado una garrota de madera, para ‘ella’; esto lo llaman la ‘cama de Brígida’. Seguidamente, la señora y sirvientes gritan tres veces: ‘¡Brígida está llegando, sea bienvenida Brígida’!” “Esto lo hacen en el mismo momento en que todas van a acostarse y cuando se levantan por la mañana, miran entre las cenizas del hogar esperando ver en ellas la huella de la garrota de Brígida; si la reconocen, es un presagio cierto de cosecha abundante y un año próspero, siendo tomado lo contrario como mal agüero”. Otro testigo describe la misma costumbre como sigue: “La noche antes de la Candelaria es usual hacer una cama en una parte cercana a la puerta de entrada con hojas de maíz, granzas y heno; sobre ella extienden unas mantas. Cuando ya está lista, sale una persona y grita afuera: ¡Brígida, Brígida, entra; tu cama está dispuesta! Toda la noche quedan encendidas una o varias velas”. De un modo parecido, en la Isla de Man, “la víspera del 19 de febrero tenían antes una fiesta llamada en el lenguaje mank Laa’l Breeshey, en honor de la señora irlandesa que vino a la Isla de Man para tomar el velo de manos de San Manghold. La costumbre consistía en reunir un manojo de junquillos verdes y poniéndose en el umbral de la puerta con ellos en la mano, invitar a Santa Brígida a venir y alojarse con ellos esa noche. En la lengua mank la invitación dice así: Brede, Brede, tar gys my thie tar dyn ayms noght Foshil jee yn dorrys da Brede, as Ihíg da Brede e heet staigh. En español es: “Brígida, Brígida, ven a mi casa, ven a mi casa esta noche. Abrid la puerta para Brígida y dejad que Brígida entre”. Después de repetir estas frases, extendían los junquillos en el suelo a modo de alfombra o cama para Santa Brígida. “Costumbre muy parecida a ésta se observaba también en algunas de las Islas de Afuera del antiguo reino de Man”. En estas ceremonias de Man y de las serranías escocesas es palmario que Santa Bride o Santa Bridget es una diosa pagana de la fertilidad enmascarada en un raído manto cristiano. Probablemente no es otra que Brigit, la diosa céltica del fuego del hogar y al parecer de las cosechas.»
Kevin Danaher (1913 – 2002) en su libro The Year in Ireland cita a Seán Ó Súilleabháin (1903 – 1996), otro destacado folclorista, quien escribió:
«El significado principal de la Fiesta de Santa Brígida parece ser la cristianización de uno de los puntos focales del año agrícola en Irlanda, el punto de partida de los preparativos para la siembra de primavera. Cada manifestación del culto de la santa (o de la deidad a la que reemplazó) está ligada de algún modo a la producción de alimentos.»
Donald Alexander Mackenzie (1873-1936) en su libro Wonder tales from Scottish myth & legend de 1917, además recoge lo siguiente:
«El “Día de Bride”, el primer día de la primavera gaélica, se hacían ofrendas a la tierra y al mar. Se echaba leche en la tierra, y los pescadores hacían papilla y se la arrojaban al mar para que el mar rindiera lo que se esperaba de él, muchos peces, y también algas para fertilizar el suelo. En algunas partes de las Hébridas, la deidad del mar a la que se hacían las ofrendas de comida se llamaba “Shony”.»
La cruz de Brigid
El talismán que otorga la protección de Brigid es la denominada Cruz de Brigid, realizada con diversos materiales y diversas formas. La forma más común es una esvástica de cuatro brazos que para los neopaganos simboliza el ciclo perpetuo de las estaciones y las cuatro grandes fiestas del año celta. También existía una esvástica de tres brazos o triskel que simbolizaría la fuerza triple de la diosa y su influencia entre las tribus celtas. La presencia de la cruz de Santa Brígida en Irlanda es probablemente mucho más antigua que el cristianismo y se piensa que su significado original puede haber sido comprendido localmente hasta principios del siglo XX en la Irlanda rural.

Tradicionalmente se colocaron sobre puertas, ventanas y establos para dar la bienvenida a Brigid y proteger los edificios del fuego y los relámpagos; y se dejaban allí hasta el año próximo. Las madres también las ponían en las cunas y camas de los niños. Podían regalarse o intercambiarse como amuletos de buena suerte.
Una versión de la leyenda cuenta que un jefe pagano de Kildare se estaba muriendo y los cristianos de su casa enviaron a Brígida para que le hablase de Jesús. Cuando llegó, el hombre estaba delirando y parecía imposible instruirlo en esas condiciones. Entonces Brígida se sentó junto a su cama y comenzó a consolarlo. Como era costumbre, el piso de tierra estaba lleno de juncos secos para mantener el calor y la limpieza. Brígida se agachó y comenzó a tejerlos en una cruz. El enfermo le preguntó qué hacía y ella le explicó el significado de su acción. Mientras hablaba, el delirio despareció y el moribundo pidió ser bautizado.
Hasta cierto punto, la cruz de Santa Brígida se ha convertido en uno de los símbolos más representativos de Irlanda, junto con el trébol Shamrock y el arpa.
Para hacer una cruz de Brigid se necesitan por lo menos 12 espigas o tallos de cualquier especie semejante a juncos y del mismo tamaño, tijeras e hilo o alambre.
- Es posible que le convenga dejar remojar las espigas durante un tiempo antes para evitar que se quiebren al doblarlas.
- Colocar una espiga vertical y doblar otra a la mitad sobre la primera, en posición horizontal y hacia la izquierda.
- Sujetando la unión con la mano izquierda, girar 90° en el sentido de las manecillas del reloj (este paso se repetirá cada vez que se coloque una nueva espiga)
- Doblar otra espiga sobre la anterior, igualmente en posición horizontal y hacia la izquierda.
- Repetir los pasos anteriores hasta que solo quede una espiga.
- Levantar ligeramente la última espiga doblada del brazo inferior y doblar la espiga restante en la posición acostumbrada, pero haciendo que ambos extremos pasen por debajo del arco de la que fue levantada, para que, al descender nuevamente, el mazo quede bien apretado.
- Atar cada brazo con hilo o alambre para dar mayor firmeza.
- Decorar con cintas, cascabeles, cuentas, semillas y demás (opcional).

Para los que vivimos en La Habana puede resultar difícil encontrar juncos u otro tallo parecido. Nosotros usamos hojas de areca o palma de jardín, que ´son tan comunes. No es posible usarlas verdes porque son planas y resbalosas, es necesario dejarlas secar y enrollarlas, estrujarlas o torcerlas para darles volumen. Además, cada hoja se puede separar en dos.
Carmina Gadelica
Hace poco supe de la existencia de la Carmina Gadelica, un compendio de oraciones, himnos, encantamientos, bendiciones, poemas, canciones, refranes, anécdotas, observaciones de historia natural y tradiciones diversas reunidas en las regiones de Escocia que hablan gaélico entre 1860 y 1909 por Alexander Carmichael (1832–1912). Se trata de una colección verdaderamente mágica de la que muy pronto pretendo ocuparme como se debe. En ella, hay un capítulo bastante detallado de todas las costumbres que con relación a Brigid habían sobrevivido hasta el siglo XIX. El autor ya reconoce que mucho se había perdido hasta ese momento y que muchas leyendas y costumbres era inconsistentes entre sí porque reunían en uno solo, las de varios personajes cristianos y precristianos. Algunas personas se lamentan de la influencia cristiana en este tipo de textos, pero la verdad es que no importa tanto, los versos son hermosos y transmiten el mismo fervor. Creo que es la energía y los pensamientos que se pongan a la hora de leerlos, lo que realmente hace la magia.
Una de las prácticas más conocidas sobre Brigid consistía en recitar la genealogía de la Santa para ganar su guía y protección. Con estos versos termino mis comentarios, pero no olvides dejar los tuyos al final. Feliz Imbolc!!!
La genealogía de la santa doncella Bride,
Radiante llama de oro, noble madre adoptiva de Cristo,
Bride, la hija de Dugall el marrón,
Hijo de Aodh, hijo de Art, hijo de Conn,
Hijo de Crearar, hijo de Cis, hijo de Carina, hijo de Carruin.
Todos los días y todas las noches
Que digo la genealogía de Bride,
No seré asesinado, no seré acosado,
No seré puesto en celda, no seré herido,
Tampoco Cristo me dejará en el olvido.
Ni fuego, ni sol, ni luna me quemarán
Ningún lago, ni agua, ni mar me ahogarán,
Ninguna flecha de hada ni dardo del destino me herirá,
Y estoy bajo la protección de mi Santa María,
Y mi gentil madre adoptiva es la adorada Bride.
Bibliografía
- An Enciclopedia of Fairies. Katharine Briggs, Pantheon Books, New York, 1976.
- Carmina Gadelica. Alexander Carmicheal. Tomado de www.sacred-texts.com
- Hibernica minora. Kuno Meyer. Oxford: Clarendon Press, 1894.
- La Rama Dorada. J. G. Frazer. Ediciones F.C.E. españa, S. A. 1981.
- La Segunda Batalla de Moytura. Traducción de Santiago Oviedo. Edición electrónica Torre de Bregón.
- Lebor gabála Érenn: The book of the taking of Ireland. Robert Alexander Stewart Macalister. Dublin: Published for the Irish texts Society by the Educational Company of Ireland, 1938-1956.
- Sanas Chormaic. Cormac’s glossary. Traducción y notas de John O’Donovan. Calcutta, Printed by O. T. Cutter for the Irish archaological and Ce ltic society, 1868.
- The Year in Ireland. Kevin Danaher. Cork: Mercier Press; Minneapolis. Minn.: Irish Books and Media, 1994.
- Topographia Hibernica, or The topography of Ireland, ancient and modern, giving a complete view of the civil and ecclesiastical state of that kingdom. William Wenman Seward. Dublin, Alexander Stewart, 1797.
- Wonder tales from Scottish myth & legend. Donald Alexander Mackenzie. London: Blackie and son, 1917.