En la Rueda del Año que observan los wiccanos y otros neopaganos, se contempla un grupo de festividades que conmemoran momentos astronómicos específicos como los solsticios y equinoccios. Además de Mabon se incluyen Samhain, Yule, Imbolc, Ostara, Beltane, Litha y Lughnasad. De todos ellos podemos decir que:
- en casi todo el mundo pagano hay tradiciones semejantes que celebran los mismos acontecimientos naturales,
- no existe documentación o cualquier fuente de primera mano que ofrezca información sobre las fechas y costumbres antiguas para estas fiestas,
- se trata de constructos modernos con elementos paganos y cristianos, más el componente ecológico, new age, pop, etc;
- cada comunidad pagana pretende demostrar la presencia ancestral de la tradición o, en su defecto, le añade elementos de la cultura local a la que ha sido importada,
- son organismos vivos en cuyo desarrollo todos podemos influir arbitrariamente, siempre que usemos las palabras claves que permiten identificar los símbolos,
- las palabras claves se pueden recoger en dos grupos, en el primero: Dios, sol, fuego, fuerza, luz, calor, vegetación, ganado, sacrificio; y en el segundo: Diosa, luna, agua, tierra, fruto, frío, fertilidad, cosecha, oscuridad, muerte, entre otras,
- el resurgimiento y modernización de las fiestas y los paganismos que las defienden, se debe, en primera instancia, a las acciones de artistas e intelectuales urbanos alejados de la naturaleza y las tradiciones.
Mabon coincide con el Equinoccio Otoñal alrededor del 23 de septiembre en el Hemisferio Norte y del 21 de marzo en el Hemisferio Sur.
Meán Fómhair o Alban Elfed es como se conoce esta fiesta en las tradiciones neodruidas. También se la llama “Tiempo de la segunda cosecha” y “Día de Acción de Gracias”, porque la celebración constituye un ritual para dar gracias por los frutos que la tierra ha concedido y el reconocimiento de la necesidad de compartirlos para asegurar las bendiciones de la Diosa y el Dios durante los meses invernales. También es un momento de descanso y de retribución por el trabajo bien hecho durante todo el año. Ante la inminencia de las largas noches de invierno, se celebra el último momento del ciclo anual en que el día y la noche tienen la misma duración en todas partes. Para muchos, esto la convierte en una fecha misteriosa y propicia para reflexionar sobre el equilibrio entre los opuestos.
De los 8 sabat, Mabon es el más pobre en historia. No era un auténtico festival antiguo. Existen vagas evidencias de que el Equinoccio Otoñal era celebrado en las culturas celtas, sin embargo, en las culturas anglosajonas septiembre era conocido como “haleg-monath” o “mes sagrado”. Se supone que los vikingos celebraban Haustblót (“sacrificio de otoño”) por esta fecha, en mitad de la época de cosecha, para pedir que siguiese siendo buena hasta el final. Hay posibles referencias a estos sacrificios en las sagas, por ejemplo, es en un Haustblót donde los suecos sacrifican a su rey Dómaldi después de un larga racha de hambre y necesidad, según la Ynglinga saga. Ásatrúarfélagið, la asociación de paganos islandeses, la considera una de sus festividades fijas más importantes.

El nombre de Mabon solo vino a asociarse al Equinoccio Otoñal (como el de Litha al solsticio de verano) en los años 70 del siglo pasado a través de Aidan Kelly, un poeta norteamericano que se debatía entre la Iglesia Católica y la Wicca Gardneriana. Previamente el festival simplemente se conocía como “Equinoccio Otoñal” y una gran mayoría de neopaganos todavía se refieren a él de esa manera. El término Mabon es desdeñado por muchos neopaganos de Gran Bretaña por su forzada conexión con la tradición; no obstante, el incremento de las publicaciones americanas vendidas en aquel país por editoriales como Llewellyn, ha conseguido que su aceptación valla en aumento.
«En 1973, estaba elaborando un calendario de “artes paganas”, el primero de su tipo, hasta donde yo sé, que enumeraba los días festivos, los aspectos astrológicos y otras cosas de interés para los paganos. Ofendió mi sensibilidad estética que no pareciera haber nombres paganos para el solsticio de verano o el equinoccio de otoño equivalentes a Ostara o Beltane, así que decidí proporcionárselos.
»… Obviamente, el equinoccio de otoño también era especial para los sajones. Aún tratando de encontrarle un nombre, comencé a preguntarme si habría existido un mito similar al de Kore [Perséfone] en alguna tradición celta. No había nada muy similar en la literatura gaélica, pero sí en galesa, en la colección llamada Mabinogion, la historia de Mabon ap Modron (que se traduce como “Hijo de la Madre”, del mismo modo que Kore simplemente significaba “niña”), a quien Gwydion rescata del inframundo, de la misma manera que Teseo rescató a Helena. Por eso elegí “Mabon” como nombre para la festividad; no fue una elección arbitraria. Envié una copia del calendario resultante a Oberon (entonces todavía Tim), a quien le gustaron estos nuevos nombres y comenzó a usarlos en Green Egg, de donde pasaron al vocabulario pagano nacional.» [Al final se refiere a Oberon Zell-Ravenheart, seudónimo de Timothy Zell, un importante líder pagano de los Estados Unidos, fundador de la revista Green Egg.]
Mabon ap Modron es, en la mitología céltica galesa, el “hijo divino” de Modron “madre divina” y de Gwyn ap Nudd, gobernante del “otro mundo”. Como dios de la juventud, la caza y la pesca, se le habría conocido sobre todo en el noroeste de Gran Bretaña y su culto se habría extendido principalmente a lo largo del muro de Adriano. Se le considera una derivación del británico Maponos y el irlandés Angus, y es sincretizado con el griego-romano Apolo, con quien comparte sus virtudes salutíferas.
Mabon aparece con frecuencia en la literatura artúrica más antigua y muchos otros personajes con nombres diferentes han sido identificados con él, pero sin duda su participación más conocida es en el cuento medieval Kilwich y Olwen, del Mabinogion.
En el cuento, Kilwich es asistido por los caballeros del rey Arturo para conseguir a Olwen como esposa. Olwen es hija de Yspadaden Penkawr, quien impone una serie de pruebas antes de entregarla; una de las pruebas es encontrar a Mabon hijo de Modron, quien fue separado de su madre cuando solo tenía tres noches de nacido y nadie conoce su paradero. Después de preguntarle a los animales más viejos del bosque, un salmón los conduce sobre su espalda hasta los muros de las mazmorras de Gloucester, dentro de las cuales escuchan lamentarse a Mabon. Arturo y sus compañeros lo rescatan y posteriormente Mabon participa en la solución de otra prueba: cazar al jabalí Twrch Trwyth con ayuda del perro Drutwyn y montando el caballo Gwynn Hygwnn.

Los neopaganos más eclécticos identifican la pena de Modron con la de la diosa griega Deméter tras la desaparición de su hija Perséfone. Deméter la busca por todo el universo durante días hasta que Helios, el sol, que lo ve todo, le informa que ha sido raptada por Hades y llevada al mundo de los muertos para ser su reina. Furiosa, la diosa de las cosechas detiene la fertilidad de la tierra, los sembradíos se secan, la vida se agota y el verde deviene ocre. Finalmente, Zeus logra llegar a un acuerdo entre Deméter y Hades según el cual, Perséfone pasaría la mitad del año sobre la tierra con su madre y la otra mitad como reina del mundo subterráneo junto a su esposo. Cuando Perséfone está ausente, la tierra palidece con la tristeza de Deméter, dando lugar al invierno. Cuando Perséfone regresa a la tierra para alegría de su madre, la vida vuelve a resplandecer. Mabon es también el comienzo del otoño y marca el momento en que Perséfone vuelve a descender al inframundo. El comienzo del otoño es la época del año en que se celebraban los Misterios Eleusinos Mayores.

Frederic Leighton
1891
Mabon sorprende al dios de la fertilidad envejecido y pensando en su próxima muerte que ocurrirá en Samhain, el 1° de noviembre. Mabon es el momento de prepararse para despedirlo y reflexionar sobre el ciclo de la vida, se debe aceptar que todas las cosas tienen un final, pero que esto conlleva necesariamente un nuevo comienzo. El Equinoccio de Otoño marca el inicio de una época de serenidad. El verano ha perdido fuerza y las hojas de los árboles se tornan doradas. Poco a poco, la naturaleza invita al reposo y a la relajación.
Algunas de las tradiciones de esta época incluyen la vendimia, cosechar y pisar la uva. Recolectar hierbas y hacer coronas de hiedra y avellano para el dios anciano. La festividad puede incluir hacer muñecos y cubrirlos con mazorcas de maíz que representan la fertilidad de la diosa, su protección y su generosidad. También se hacen adornos en forma de Cornucopias (cuerno de la abundancia) como símbolo de la abundancia de las cosechas. Los colores de esta festividad son los colores otoñales, los rojos, anaranjados, dorados, marrones y violetas, que permiten sintonizar con las energías de este día.
