Heilung es una agrupación musical fundada en 2014 por Kai Uwe Faust (tatuador especializado en diseños nórdicos) y Christopher Juul. Más tarde se unió María Franz a la banda. Se especializan en hacer música nórdica antigua, concretamente de la Edad del Hierro. Recrean su sonoridad con diversos medios poco comunes, como agua corriente, huesos humanos, espadas reconstruidas, escudos, anillos de bronce, etc.

Ellos han utilizado en su propaganda algunos diseños que se han vuelto muy populares, inspirados en los grabados rupestres de Tanum, en Suecia, un lugar que hasta hace poco era más bien ignorado, incluso dentro de Europa. El video de la canción Krigsgaldr es una animación muy interesante de algunas de las figuras más emblemáticas de aquel sitio arqueológico de la Edad del Bronce. Desde entonces, muchas personas se preguntan sobre su origen y significado, por eso les propongo revisar lo que sabemos al respecto.
¿Dónde están?
Los grabados se encuentran en la costa occidental de Suecia, en la provincia histórica de Bohuslän, municipio de Tanum, cuya principal localidad es Tanumshede. El sitio fue nombrado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1994 y abarca unos 45 km², dentro de los cuales es posible encontrar una enorme cantidad de paneles de roca con grabados. El más grande y famoso de todos es el de Vitlycke, con 22 metros de alto, 6 metros de ancho y alrededor de 300 figuras talladas.
Los primeros registros de las imágenes de los grabados se hicieron entre los siglos XVII Y XVIII, pero fue en el XIX cuando se hicieron avances considerables en su estudio.

Los grabados fueron realizados en distintos momentos durante la Edad del Bronce escandinava, que se extendió del 1800 al 500 a. C. aproximadamente. Muchos fueron superpuestos o corregidos, lo que hace imposible datarlos con mayor exactitud dentro de ese período. Actualmente el paisaje se encuentra a unos 25 o 30 m sobre el nivel del mar, pero con toda certeza, cuando la gente de la Edad del Bronce grabó sus imágenes en las rocas, estas se hallaban justo al lado del agua. Vitlycke, por ejemplo, se encontraba en el interior de una amplia bahía. Con esos antecedentes resulta mucho más lógico que los barcos sean un motivo tan común en los grabados. De hecho, aparecen miles de barcos en ellos.

¿Quiénes los hicieron?
Ahora bien, ¿quiénes fueron los grabadores, a qué pueblo pertenecían? Definitivamente no eran vikingos, que aun tardarían unos 2500 años en aparecer. Eran pueblos originalmente nómadas que se volvieron sedentarios durante la Edad del Bronce escandinava, viviendo en pequeñas aldeas y granjas con casas comunales de madera. No existían ciudades, pero sí una intensa actividad comercial. La región no era particularmente rica en yacimientos, así que todo el metal era importado de otras partes de Europa, navegando a través de sus ríos, pero también a lo largo de la costa atlántica.
Este amplio tráfico comercial a través del mar requería un nuevo tipo de embarcaciones, por lo que un paso decisivo fue la construcción de barcos con tablas de madera, en lugar del cuero o los troncos de árboles ahuecados de antes. En el Museo Nacional de Copenhague se conserva una embarcación construida con este método. El Barco de Hjortspring es de principios de la Edad del Hierro, unos 350 a.C., pero hay razones para creer que ya en la Edad del Bronce la gente era capaz de construir barcos similares.
La escritora y periodista científica sueca Karin Bojs dice en su libro Mi Gran Familia Europea:
«Anteriormente, muchos arqueólogos se centraron más en el paisaje agrícola. Dieron por sentado que las personas que dibujaron los grabados eran básicamente agricultores. Por eso pensaron que los barcos eran algo simbólico que formaba parte de la religión de la Edad del Bronce. Pero ahora sabemos que también eran una parte importante de la vida real. Los barcos verdaderos se parecían básicamente a los que muestran los grabados de las rocas. A pesar de que normalmente las representaciones son muy estilizadas, se aprecia claramente que sus formas recuerdan al Barco de Hjortspring. La proa y la popa son simétricas. En ocasiones la proa está adornada con una cabeza de animal. De los bordes del barco salen a menudo una serie de trazos verticales, las líneas de remeros, que simbolizan a la tripulación. En el gran petroglifo de Vitlycke, a tan solo unos doscientos metros por debajo del museo, hay una imagen en la que se puede ver claramente a los remeros con los remos en alto en señal de saludo. En otros barcos aparecen músicos tocando el lur, un instrumento de viento, y acróbatas que dan volteretas hacia atrás. No cabe ninguna duda de que los lurs de bronce existían, pues se han encontrado sesenta ejemplares, la mayoría en Dinamarca y en el sur de Suecia, muchos de ellos hundidos en lagos y pantanos. Lo normal es encontrarlos en parejas. Algunos de ellos aún funcionan, lo cual nos da una pequeña idea de cómo sonaba la música durante la Edad del Bronce.»


Las interpretaciones
Las figuraciones humanas son abundantes. Las diferencias de tamaño se consideran indicativas de la importancia o jerarquía de los personajes representados: un sacerdote, por ejemplo, sería mucho mayor que los sujetos orantes que lo acompañan. Muchos personajes aparecen con las manos alzadas como invocando, señal de la dimensión religiosa de los grabados. Otros aparecen armados con espadas, jabalinas, arcos o hachas, realizando actividades comunes o votivas y religiosas. También aparecen plantas de pies humanos, interpretadas como las huellas de una deidad y el símbolo de su protección.


La imagen más famosa de Vitlycke es la de “los jóvenes casados”, que representa a un hombre y una mujer besándose, con sus genitales también unidos. Una interpretación recurrente es que son dioses que realizan una “unión sagrada” o hierogamia, muy común dentro de las creencias indoeuropeas.
Las cúpulas son formas circulares de dos a cinco centímetros de diámetro y un centímetro de profundidad, sobre la mayoría de las rocas. En el sitio de Vitlycke se cuentan en torno a 165 y han sido interpretadas como figuraciones del sol, la luna, de los astros o de gotas de lluvia. También se ha sugerido que evocan los agujeros cavados en los campos para sembrar los cereales, y como símbolos de la fecundación de la tierra por el dios del cielo. Incluso se ha especulado que sirven para liberar la fuerza o “mana” de la roca y que el polvo de piedra obtenido era mezclado con las semillas o con el forraje para transferir su fertilidad al suelo y al ganado.

Karin Bojs nos comenta sobre ellas en su libro:
«Aún más común que los barcos entre los grabados rupestres de Tanum son las llamadas «cúpulas», unos pequeños huecos circulares. Los investigadores han puesto de manifiesto que estas perforaciones circulares aparecen sobre todo cerca de las tumbas. A menudo se las relaciona con la muerte, el entierro y la resurrección. Esas cúpulas también pueden interpretarse como una especie de símbolos de la fertilidad. Y en efecto, en Suecia, un hecho ocurrido en el siglo XIX parece respaldar esa interpretación. Durante la hambruna de la década de 1860, los campesinos de Tisselskog, en Dalsland, invocaron la ayuda de Dios en la iglesia. A pesar de todo, las cosechas seguían siendo malas. Como último recurso, permitieron que dos jóvenes, un hombre y una mujer, copularan en público sobre una de las rocas con cúpulas. El semen del joven se recogió y se mezcló con semillas en una cúpula.»
Incluso es posible encontrar entre los grabados una muestra de bestialismo como otra forma (más rara) del rito de la fertilidad, en una escena en la que un hombre está copulando con un caballo. Esta práctica, con antecedentes en la India, al parecer perduró hasta el siglo XII de nuestra era, cuando el monje Gerald de Barri (o Giraldus Cambrensis) describió un rito pagano que presenció en Irlanda.
«La tribu local había elegido un nuevo jefe. El hombre debía —según el relato del monje Gerald— copular primero con una yegua blanca ante los ojos de toda la tribu. Después se sacrificaba el animal, se despedazaba y se cocía en una gran olla. El nuevo jefe debía bañarse en la olla y comer una parte de la carne. El resto del guiso se repartía entre el público.»

Entre los animales representados se encuentran ciervos, perros, bueyes y caballos, incluso una ballena. Sobre los caballos no se sabe a ciencia cierta cuándo llegaron a Escandinavia, pero sí es seguro que ya existían durante la Edad del Bronce.
«En las rocas de Vitlycke se ve a un hombre montado en uno de esos carros de dos ruedas, tirado claramente por un caballo. El carretero lleva las riendas del caballo en una mano. En la otra lleva un martillo. Delante de él se ve un relámpago. La interpretación más probable es que se trata de un dios del trueno, el equivalente en la Edad del Bronce de la figura divina que, más tarde, los vikingos llamarían Thor. El atributo del dios del trueno era justamente el hacha o el martillo, con el que golpeaba para provocar relámpagos y truenos.»

Esta es la descripción de Karin Bojs de una de las figuras más llamativas de Vitlycke, que todos parecen considerar un dios del cielo y el trueno al que se le invoca por lluvia. Ahora bien, lo que ella llama relámpago, otros lo han interpretado como una serpiente delante del falo del hombre. Existen otras escenas donde la serpiente delante del falo de un hombre con los brazos levantados (orante) sugieren algún tipo de rito de fertilidad.

Ya hemos mencionado la gran representación de embarcaciones entre los grabados, lo que demuestra la existencia de una cultura marítima escandinava. No se descarta el carácter religioso de este tipo de grabados, pues incluyen figuras humanas aparentemente realizando ofrendas a los dioses. Además, la conexión de estos pueblos con el mar no solo era natural por su proximidad sino también porque de él dependía, en parte, su subsistencia (comercio, pesca…).


Los viajes parecen haber estado relacionados con el comercio, principalmente de ámbar, cobre y estaño; el primero era la forma de pago y los siguientes eran las aleaciones para conseguir el codiciado bronce. El ámbar era traído de Jutlandia y el Mar Báltico, el cobre llegaba de distintos lugares como la isla de Chipre en el Mediterráneo y el estaño procedía principalmente de Cornualles, Inglaterra, donde al parecer había un gran desarrollo de la metalurgia del bronce.
Además de elementos relacionados con la navegación, los grabados de Tanum también contienen escenas agrícolas y pastoriles, que representan animales (bueyes, vacas, ovejas…) así como escenas de trabajo y herramientas (arado).

Existen representadas numerosas ruedas solares, o lo que ha sido interpretado como tales. A veces son figuras independientes, pero otras aparecen en los abdómenes de las figuras humanas como varios círculos concéntricos o uno solo con una cruz interior. Otras veces las cúpulas circulares tienen varias ramificaciones alrededor, lo que se ha visto como el Sol con sus rayos o como la tierra con sus plantas. Karin Bojs asegura que hay representaciones del Sol siendo conducido por un carro o un barco y lo relaciona con otro famoso hallazgo arqueológico:
«Otra representación común es también la del sol sentado en un carro tirado por caballos. El ejemplo más espectacular es el del Carro solar de Trundholm, expuesto en el Museo Nacional de Copenhague. Fue encontrado en una turbera y pertenece probablemente a la Edad del Bronce antigua. Sobre un carro pequeño hay un caballo de bronce fundido. El caballo tira de un gran sol formado por dos discos de bronce, uno de los cuales es dorado.
» Una interpretación es que el lado dorado representa el día, mientras que el otro, más oscuro, simboliza la noche.»

En la actualidad
Los grabados de Tanum constituyen un importante registro de una época todavía oscura de la historia de Europa. El turismo nacional, principal visitante de estos sitios arqueológicos, suele ser extremadamente respetuoso con las normas de preservación, al punto de que no están vigilados y se puede acceder a ellos de manera libre y gratuita. Sin embargo, los arqueólogos no están de acuerdo en que se les coloree de rojo para su mejor apreciación y les preocupa la creciente erosión de las figuras a causa de los eventos meteorológicos, algunos particularmente adversos y provocados por el hombre, como la lluvia ácida.
Muy probablemente, en el futuro, los grabados rupestres de Tanum continuarán maravillándonos e intrigándonos con sus misteriosas formas. Los videos de Heilung volvieron a ponerlos en los mapas de los turistas y dispararon la imaginación de nuevos creyentes y reconstruccionistas. Ellos continúan invocando los fantasmas de aquellos navegantes y agricultores, guerreros y chamanes que dominaron Escandinavia y recorrieron toda Europa durante la Edad del Bronce.