Este artículo se publicó en la revista El Ciervo Blanco por primera vez en 2018 y hace referencia a hechos que ocurrieron incluso mucho antes. Sin embargo, la organización Templo Satánico —con sede en Estados Unidos— de la que se habla, continúa siendo noticia en estos días. En enero de este año presentaron una demanda en un esfuerzo de obligar al Ayuntamiento de Boston (Massachusetts) a permitir que sus miembros recitaran una oración satánica durante la sesión de apertura del gobierno municipal, junto con los representantes de otras religiones.
“El Templo Satánico se siente menoscabado porque la ciudad concede invitaciones a las religiones ‘preferidas’ pero se niega a invitar al Templo Satánico debido a su estatus de ‘indeseable'”, argumentaron.
Actualmente se encuentran presionando contra la nueva ley que prohibe el aborto en Texas, argumentando que sus miembros deberían tener acceso a las píldoras abortivas sin regulación, como parte de su derecho basado en la fe.
La estatua del Diablo
El 16 de agosto de 2018, un grupo de satanistas estadounidenses exigieron su derecho de poner una estatua de Baphomet en el Capitolio de Arkansas. Para ello develaron la estatua del macho cabrío alado en el mismo sitio donde se instaló el monumento a los Diez Mandamientos en abril de 2017, patrocinado por el senador republicano Jason Rapert. Ese mismo año, representantes del Templo Satánico habían enviado una carta a los legisladores de Arkansas pidiendo un proyecto de ley que les permitiera exhibir su estatua en el capitolio, pero no obtuvieron respuesta.

La estatua de más de 8 pies de altura fue develada durante el evento al que asistieron alrededor de 150 personas entre satanistas, ateos y cristianos, según la Agencia AP.
“El evento está destinado a ser una reunión inclusiva donde El Templo Satánico celebrará el pluralismo junto con los oradores cristianos y seculares. Personas de muchas religiones se reunirán en el Capitolio para rechazar los esfuerzos de la Legislatura estatal de Arkansas por privilegiar una religión sobre otras “, explicó con anterioridad LucienGreaves, portavoz y cofundador del Templo Satánico.
“Si vas a tener un monumento religioso entonces (el sitio) debe estar abierto a otros y si no estás de acuerdo entonces no debemos tener ninguno”, dijo la cofundadora de Satanic Arkansas, Ivy Forrester, organizadora del acto.
Durante el acto, los oradores alegaron que el monumento a los Diez Mandamientos violaba la Primera Enmienda de la Constitución, que garantiza la libertad religiosa. En tanto que la instalación de su Baphomet, custodiado por las imágenes de dos niños sonrientes, demostraría tolerancia con las demás religiones.
Menos de media hora después de la instalación del monumento a los Diez Mandamientos en el Capitolio de Arkansas en 2017, un hombre lo embistió y destrozó con su auto. El mismo hombre había destruido también el monumento a los Diez Mandamientos en las afueras del Capitolio de Oklahoma en 2014.

Ante esta nueva protesta, Rapert dijo en internet que él respeta los derechos de libertad religiosa de los manifestantes, pero los llamó “extremistas” y dijo que “se congelará el infierno antes de que se nos obligue a instalar permanentemente una estatua ofensiva en los terrenos del Capitolio”.
Hubo una considerable presencia policial en la protesta, que fue pacífica. Un pequeño grupo de contra manifestantes con carteles con versículos de la Biblia, se colocaron cerca, cantando himnos cristianos. Al concluir, la estatua fue guardada nuevamente.
Más allá de la noticia
La estatua de bronce de tonelada y media de peso, mide casi 3 metros y costó más de $100.000. Doug Mesner, también conocido como Lucien Greaves, vocero y cofundador del Templo, ha dicho que: “Nuestra estatua servirá como faro, llamando a la compasión y a la empatía entre las criaturas vivientes”. Greaves espera que personas de todas las edades “se sienten en el regazo de Satán para recibir inspiración y reflexionar… Es una pequeña atracción turística. La gente viajará desde muy lejos para verla”.
El nombre Baphomet se remonta a la inquisición y la tortura de los Caballeros Templarios sobre el año 1100 que, según los cronistas franceses de las Cruzadas, confesaron adorar a un ídolo pagano con ese título. Algunos historiadores creen que Baphometh era simplemente una derivación del nombre de Mahoma, el profeta fundador del islam. Pero a lo largo de los años el misterio y la especulación en torno a los Templarios creció, así como las interpretaciones de la palabra y su significado.


La imagen moderna más conocida de Baphomet fue dibujada en 1856 por el ocultista francés Eliphas Levi, en su libro Transcendetal Magic: Its Doctrine and Ritual (Magia Transcendental: Su doctrina y ritual). Él lo representa como un hermafrodita alado con una antorcha entre sus cuernos y un pentáculo en la frente. En sus brazos lleva escritas las palabras latinas “solve” (separar) y “coagula” (unir), los poderes de ser “atado y desatado”. El dibujo de Levi fue la inspiración del monumento del Templo Satánico. “Contiene todos esos opuestos binarios – arriba y abajo, parte animal y parte humano, macho y hembra”, ha explicado Greaves.
Los dos dedos de la mano derecha estirados señalando hacia arriba y los dos de la mano izquierda significan “como es arriba, es abajo”, un antiguo principio hermético. La frase se usa también en relación a la ciencia, el universo y a Dios, pero como Levi lo escribió, haciendo ese gesto, su Baphomet “expresa la perfecta armonía de la misericordia con la justicia”.
“Esperamos que los niños lo vean como una bonita obra de arte, no hay nada a lo que temer. Eso es lo que simbolizan los niños”, asegura Greaves. “El rostro de la cabra tiene una expresión neutra. No es demoniaca, feroz o monstruosa, como se podría imaginar, si se mira sin el bagaje cultural… Pero no estamos adoctrinando niños. La mayoría de los niños son obligados a tener una religión. Eso es algo que nosotros no nos preocupamos en hacer”.
En la parte del estómago de Baphomet hay un antiguo símbolo griego de dos serpientes enroscadas alrededor de una vara, que según la mitología perteneció al dios Hermes. El caduceo simboliza el comercio, la negociación y la reciprocidad. “Para nosotros simboliza la reconciliación de los opuestos, como tener un monumento satánico frente a uno cristiano”, apunta Greaves.
La imagen de Levi es hermafrodita, pero los pechos no fueron incluidos en la estatua. El templo no quería tocar el tema de los géneros que, considera, podría haber distraído la atención en detrimento de cosas más importantes. De hecho, señaló Greaves, el niño y la niña reflejan el “dualismo masculino-femenino”.
El pentáculo, ampliamente reconocido como un símbolo satánico y a menudo colocado de forma invertida, aparece en la frente de Baphomet y en el respaldo del trono. “Esta inversión es la percepción de Satán. Invita a las personas a reconsiderar su bagaje cultural atendiendo a las evidencias, y a reconsiderar sus valores”, agrega.
La antorcha es el cuerno del medio, que glorifica la búsqueda de conocimiento. “Le damos mucha importancia a eso, es central para nuestras creencias en general”, dijo Greaves. Como escribió Levi: “La llama de la inteligencia brillando entre sus cuernos es la luz mágica del equilibrio del universo, la imagen del alma sobre la materia…”
Hasta la fecha la estatua no tiene ninguna inscripción, pero se ha previsto, en la parte delantera, sobre el pentáculo invertido, colocar el siguiente principio: “El espíritu de compasión, sabiduría y justicia debería prevalecer siempre sobre la palabra escrita o hablada”. Por detrás de la losa habrá un pasaje de la obra de Lord Byron, Cain: “Entonces, ¿quién es el demonio? ¿El que no dejaría que viviera, o el que hubiera hecho que viviera para siempre, en la alegría y el poder del conocimiento?”. También se consideró: “Las prisiones se construyen con las piedras de la Ley, los burdeles se construyen con las piedras de la Religión”, una cita de William Blake.
La historia
En 2014 el Templo Satánico lanzó una campaña de financiamiento en el sitio Indiegogo para costear la estatua en respuesta directa a la instalación del monumento alusivo a los Diez Mandamientos, colocada en 2012 en el Capitolio del Estado de Oklahoma. Para cuando terminó el periodo de donaciones, se habían recaudado casi 30 mil dólares, superando la meta de 20 mil.
La solicitud para colocar la estatua de los satanistas fue demorada hasta que se resolviera una demanda sobre el monumento de los 10 Mandamientos, introducida por la Unión Estadounidense de Libertades Civiles, que lo calificaba como un aval inconstitucional del Gobierno a la religión. Después de que se diera a conocer la propuesta de los satanistas, el estado fue inundado con peticiones de grupos para erigir monumentos a su propia fe, entre ellos hindúes y pastafarianos, una “religión satírica” que “rinde culto” al Monstruo de Espagueti Volador.
Otro argumento que se usó en aquellos años contra el monumento satánico fue que “no tiene ningún significado histórico para el Estado de Oklahoma”, dijo el diputado estatal Paul Wesselhoft. “La única razón por la que se aprobó el monumento de los Diez Mandamientos es porque en el Capitolio nosotros hacemos leyes. Somos legisladores. Y bueno, una de las primeras leyes que tuvimos fueron los Diez Mandamientos”.
Tras años de controversia y batallas legales, en 2015 la Corte Suprema de Justicia de Oklahoma concluyó que el monumento cristiano violaba la sección de la Constitución que prohíbe la utilización de la propiedad del Estado en beneficio de una religión. Ante esto, varios legisladores estatales amenazaron con buscar la destitución de los jueces de la Corte y se comprometieron a impulsar cambios en la Constitución. El Templo Satánico, por su parte, debió buscar otro lugar para su Baphomet, pero aun así consideró el fallo como una victoria.
“El propósito de nuestro esfuerzo era ofrecer un monumento que brindara un complemento y contraste frente a los Diez Mandamientos, para reafirmar que vivimos en una nación que respeta la pluralidad, una nación que se niega a permitir que un único punto de vista se apropie del poder y la autoridad de las instituciones gubernamentales”, dijo el vocero Doug Mesner al Washington Post en un correo electrónico. Incluso, ya para entonces, confesó estar considerando el estado de Arkansas como otra posible ubicación.
Poco después del fallo de la Corte, en julio de 2015, la estatua de Baphomet fue presentada al público en un acto privado y secreto que causó gran revuelo entre la prensa y los indignados. El día y lugar, “una noche de caos, ruido y libertinaje”, les fue comunicado por correo a aquellos que compraron el boleto de entrada y que debían ser mayores de 18 años. “Ven a bailar con el diablo y experimenta la Historia mientras se escribe”, invitaban los organizadores a través de su página de internet.
“Fue casi imposible llevar a cabo este evento”, dijo a VICE el portavoz del Templo Satánico. Una de las problemáticas mayores fue encontrar un lugar que estuviera dispuesto a ser sede de la ceremonia, sobre todo después de que grupos contrarios se manifestaran y amenazaran con quemar el recinto. Los organizadores se vieron obligados a idear un elaborado plan que incluía varios puestos de control, una ubicación señuelo y contraseñas. Los potenciales asistentes también debían vender su alma al diablo antes de poder entrar al recinto. “Pensamos que, si hacíamos que los asistentes tuvieran que venderle su alma a Satanás, entonces los supersticiosos que buscaban sabotear el evento se alejarían”, dijo Mesner.
A pesar de las amenazas, los manifestantes que llegaron a la ubicación secreta se portaron bastante bien. Un camión con la estatua de un ángel sosteniendo una espada daba vueltas a la manzana. Una mujer echaba agua bendita a la gente que hacía cola. Gente que había llegado en un par de autobuses comenzó a cantar himnos frente al edificio. En algún momento una mujer intentó bloquear la entrada con un enorme letrero, pero la policía la escoltó fuera de la propiedad privada.


Finalmente, la estatua fue descubierta en un edificio industrial junto al río Detroit, poco antes de la media noche. Una fuerte lluvia hizo que el lugar casi se inundara, lo que refrescó el ambiente veraniego. Durante el acto, Mesner leyó un pasaje de la Biblia colocado entre dos hombres con velas que, a continuación, quitaron el manto que cubría la obra escultórica y comenzaron a besarse. Mesner arrancó las páginas de la Biblia y las lanzó al público. Luego, las personas que tenían entradas VIP pudieron tomarse fotos en el regazo de Baphomet, mientras que el resto de los asistentes acosaba al líder para que les firmara las páginas que habían logrado atrapar.
El Templo
El Templo de Satán (distinto de la Iglesia de Satán de Anton Szandor LaVey), con matriz en Nueva York, pero con representación en varios puntos del país, fue una secta poco conocida hasta 2014, a raíz de la creación de la estatua. Alrededor de ese año y hasta la fecha ha sido blanco de la prensa en varias ocasiones como la celebración de una misa negra satánica en una instalación de la Universidad de Harvard, o la famosa “misa rosa” que ofició Lucien Greaves entre dos parejas del mismo sexo, sobre la tumba de la madre del pastor Fred Phelps, connotado homófobo.

El Templo Satánico se considera “una religión organizada” y explica que la adoración demoníaca ha sido estigmatizada por el mundo, y sus adeptos “demonizados como resultado de malentendidos, intolerancia y oportunismo calumnioso”. Afirma en su web que no hay base histórica alguna para las acusaciones contra el satanismo, y lo presenta como una realidad que se ha definido en el siglo XX y que ha sido víctima hasta ahora de irrelevancia pública y política.
Su líder es Doug Mesner o Lucien Greaves, que se presenta siempre como portavoz, aparentando que se trata de un movimiento no jerarquizado. Preguntado hace tiempo en una entrevista por el carácter satánico o satírico del Templo Satánico, contestó: “¿por qué no puede ser ambas cosas a la vez?”. También dijo que “mientras que la idea original era que el Templo Satánico necesitaba mantener alguna creencia en una entidad sobrenatural llamada ‘Satanás’, ninguno de nosotros creía verdaderamente en eso”, por lo que el Demonio es concebido “como un constructo metafórico en el que podemos contextualizar nuestras obras”.

Dicen aceptar en sus filas “a todos aquellos que son justos y compasivos”. En sus documentos públicos quieren aparecer como un movimiento genérico que pretende “facilitar el crecimiento de la comunidad y movilizar políticamente a los satanistas, secularistas y defensores de la libertad individual que estén concienciados en torno a una causa común”. De hecho, la intención provocativa en el debate público es reconocida por el líder, que habla de la creación del grupo como una “píldora venenosa” en el debate sobre las relaciones Iglesia-Estado.
Su Satanás es, pues, un símbolo más que un ser real, “el Satán humanista”, algo necesario para distanciarse de Dios y de la Iglesia, “una fuerza simbólica” que conduce al hombre a su más pura autonomía. Se lee su figura desde la clave etimológica de Lucifer: el que trae la luz, el que ha hecho la mayor obra de amor por la humanidad, sacrificando su vida celestial junto a Dios, convirtiéndose en un ángel caído para dar a los hombres el conocimiento y, con él, la felicidad. Haciendo una completa inversión de la doctrina cristiana sobre el demonio, el Templo Satánico afirma que “sólo Satán puede escuchar nuestras oraciones y sólo Satán puede responderlas. Mientras que Dios está más allá de la comprensión humana, Satanás desea ser conocido y cognoscible. Sólo de esta manera puede haber justicia y la vida puede tener sentido”.
Plantean su ideal doctrinal desde el “agnosticismo razonable” de acuerdo con los conocimientos humanos de cada momento histórico, y de esta forma “el satanismo es una religión en evolución, sin las trabas de doctrinas arcanas nacidas de mentes temerosas en tiempos oscuros”.
Sus responsables afirman que situarse bajo el nombre de Satanás supone para ellos “confesar el escepticismo frente a todas las cosas, incluso –y especialmente– frente a todo aquello que es considerado sagrado”.
Cuando presentan su “misión” y su doctrina, insisten mucho en lo moral, ofreciéndola como una forma de vida de acuerdo con “el sentido común práctico y la justicia”, y aluden directamente al epicureísmo. Afirman buscar la “benevolencia y empatía entre todas las personas”, basados en una ética individual que sigue la propia conciencia para hacer el bien. De esta forma pretenden aportar las ideas satánicas a la vida pública. Y resumen su moral en siete principios fundamentales: actuar con compasión y empatía hacia todos los seres de acuerdo con la razón, la lucha por la justicia, la inviolabilidad del propio cuerpo, respetar las libertades de los demás (incluida la de ofender), tener unas creencias ajustadas al conocimiento científico, reconocer y rectificar los errores… y al final señalan que “el espíritu de compasión, sabiduría y justicia debería prevalecer siempre sobre la palabra escrita o hablada”.

El diablo del Capitolio habanero
Nos enteramos de que nuestro Capitolio de La Habana tenía una estatua del ángel caído desde mucho antes de los sucesos de Oklahoma, Detroit y Arkansas en Estados Unidos. Es vergonzoso, pero la verdad es que, durante mucho tiempo, los habaneros consideramos nuestro Capitolio como el destino por excelencia de los viajeros del interior, cariñosamente llamados “guajiros”; en tanto que resultaba obvio y hasta aburrido para los que lo teníamos más cerca. Construido en 1929 bajo la dirección del arquitecto Eugenio Raynieri Piedra, por encargo del entonces presidente, Gerardo Machado, alberga en uno de sus patios interiores, una de las figuras más oscuras y controversiales de la historia de la humanidad: el Diablo.
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