La mayoría de asatruar-odinistas españoles se consideran herederos legítimos de la religión nórdica precristiana debido a la presencia de varias tribus germanas en la península ibérica entre los siglos V y VIII (reino suevo de Gallaecia, del 409 al 585, y reino visigodo de Toledo, del 549 al 725). No le dan importancia o de hecho reniegan de todo lo que pasó antes o después del período visigodo que, por otra parte, es cierto que gozó de una estabilidad inusitada y sembró profundas raíces culturales.
Los odinistas sostienen que la conversión de estas tribus germanas, primero al arrianismo y luego al cristianismo, fue una cuestión política más que religiosa, y que, por tanto, todavía practicaban el odinismo en tierras españolas. Esta teoría ignora o menosprecia el hecho de que los visigodos llevaban mucho tiempo en contacto con la cultura dominante del Imperio Romano de Occidente y, de hecho, muchos de sus conflictos y desavenencias tuvieron un importante componente religioso en cuanto a la verdadera naturaleza de Cristo (arrianismo vs cristianismo). Es difícil creer que tanta convicción teológica fuera disimulada. Si bien es obvio que las decisiones de los líderes políticos tenían un peso estratégico, la creencia popular, alejada de cualquier juego de poder, tenía que ser genuina. No me atrevo a negar radicalmente que hubiese un culto odinista en España durante este tiempo, pero, hasta donde sé, no hay pruebas documentales ni arqueológicas que lo confirmen, y las que pudieran existir, tienen el mismo porciento de probabilidades de ser restos romanos o celtíberos.

Pintura de Juan de Barroeta (1854-55)
En cualquier caso, al menos nadie puede negar que eran tribus germanas. Más inquietante me ha resultado encontrar la teoría de los vikingos canarios.
El origen del pueblo guanche, los aborígenes de las Islas Canarias, siempre ha sido objeto de controversia. Algunos de ellos tienen el rostro fino y recto, una gran talla corporal, son rubios y de ojos claros. En el siglo XIX esto llamó mucho la atención de ciertos investigadores europeos que de inmediato lanzaron sus teorías: los franceses dijeron que los canarios eran descendientes de los celtas y los alemanes aseguraron que eran de la tribu de los vándalos. El objetivo de estas aseveraciones pseudocientíficas era justificar la expansión colonial de sus respectivos países. El alemán Franz von Löher, en su obra “Los germanos en las Islas Canarias” (1886), señaló explícitamente que el imperio alemán tenía derecho a ocupar las islas y arrebatárselas al Estado español. Ya en el siglo XX, antes y después de la Segunda Guerra Mundial, otros alemanes retomaron con mucha fuerza la idea decimonónica del cro-magnon europeo, alto, rubio y de ojos azules, que había pasado por Canarias y dejado allí su huella genética proto-aria. Ninguno de ellos hizo excavaciones o análisis lingüísticos, se limitaron a medir cráneos y narices, que era lo que les gustaba.
Actualmente no hay ninguna duda de que un gran porciento de los canarios heredaron el físico de sus parientes norteafricanos, los bereberes, que a su vez pudieron contaminarse con el gen europeo en varios momentos de su historia.
Por lo general se atribuyen los rasgos nórdicos de algunos bereberes a los vándalos que, en el siglo V, establecieron su reino en África, con Cartago como su capital. Ahora bien, los primeros asentamientos humanos en las Islas Canarias han sido datados del siglo IV a. C., muchísimo antes de que los vándalos cruzaran el Estrecho de Gibraltar y se mezclaran con los bereberes. Tampoco existe ninguna huella europea en el lenguaje u otros rasgos de la cultura aborigen, materialmente bastante atrasada. Quiere decir que los famosos guanches blancos podrían tener un origen mucho más oscuro. Tampoco hay que olvidar que, al momento de su llegada a África y durante el tiempo que duró su reinado, los vándalos habían adoptado la cultura romana, incluyendo su religión, y poco les quedaba de su origen germano.
Estudios genéticos cada vez más complejos y eficaces, llevados a cabo con restos humanos antiguos y con personas vivas, desmienten que los guanches fueran “casi vikingos”. Como en el Magreb, muchos canarios todavía tienen la piel blanca –más bien cetrina-, el pelo rubio y los ojos claros -acentuados por el mestizaje moderno-, pero aun así no es la generalidad.

A principios de este año 2023 el usuario de Twitter (ahora X) @javilopen publicó la reconstrucción facial de una momia guanche hecha por una inteligencia artificial (IA) a partir de una fotografía. El resultado fue un rostro blanco de mandíbula cuadrada, rubio y de ojos azules. La imagen causó polémica y fue calificada de “pura fantasía” por PAR – Arqueología y Patrimonio Virtual, un proyecto profesional dedicado al diseño y documentación 2D y 3D de momias y lugares antiguos. De hecho, el rostro de la misma momia ya había sido reconstruido antes utilizando el método científico.



Otros neopaganos quieren creer que durante sus viajes y saqueos, algún barco vikingo llegó al archipiélago canario y, como mínimo, estableció allí un campamento de invierno o una base de operaciones. Los nórdicos, altos y rubios, fecundaron a las indígenas rollizas y morenas, y un tiempo después nacieron ellos, los vikingos del siglo XXI. Por desgracia, incluso esto parece poco probable pues, aunque no se puede descartar, hasta ahora no hay ningún indicio de que hubiera incursiones vikingas en alguna de las ocho islas. El hispanista José Manuel García de la Torre escribió en 1969:
«Es posible que algunas características apuntadas por algunos autores, relacionadas con otros tipos humanos, u otras razas, por ejemplo, con la nórdica, tengan su origen real en llegadas o arribos accidentales o forzosos de algunos grupos navegantes, como pudo haber ocurrido con los vikingos, aunque tampoco estamos muy inclinados a admitir estas hipótesis, por cuanto, repetimos, no se tiene conocimiento de que unos u otros, habiendo pertenecido a Edades más avanzadas, nos hayan dejado testimonios tradicionales.»
En internet encontré un podcast donde interviene un personaje llamado Juan Carlos Saavedra, un isleño que admite estar interesado en todo “lo misterioso y lo insólito”. Juan Carlos asegura que existe un relato sobre un vikingo que llega a una isla desconocida, y que un investigador sueco dice que esa isla está en Canarias. No pude identificar ni la historia ni el investigador porque Juan Carlos no sabe pronunciar bien sus nombres, además, se refiere indistintamente a Islandia y a Irlanda, como si las confundiera. En fin, su explicación no parece tener mucho sentido.
Hace un tiempo encontré una página web que también enumeraba una serie de hallazgos y pruebas arqueológicas de la presencia vikinga en Canarias, específicamente en Tenerife. Era una de esas publicaciones que parecen serias y al final revelan que todo era una broma. Por desgracia le perdí el rastro a esa web, pero poco después me encontré con un amigo que me describió el mismo contenido para convencerme de que su abuelo era descendiente de vikingos.
Pues sí, el fenómeno ha llegado a Cuba. Nuestro país recibió mucha migración canaria durante los siglos de la colonia y algunos de nosotros (me incluyo) tuvimos ascendientes de las islas. Mi amigo me contaba que, en fechas señaladas, su abuelo mataba cerdos a la manera de un verdadero vikingo; entonces entendí que en Cuba hay más vikingos que en Islandia. Es broma. En realidad no creo que se pueda definir el lugar de origen antropológico de la matanza del cerdo y las comidas familiares. La creencia de mi amigo seguro se debe a su propia romantización de la sociedad y los valores nórdicos.
Por otro lado, tampoco es extraño que todavía hoy algunas (bis)abuelas y (bis)abuelos canarios digan con mucho orgullo que son descendientes de celtas o vikingos, pues, como vimos antes, los miembros de su generación fueron expuestos a ciertas campañas de manipulación política e ideológica, incluidas las teorías francesas y alemanas. Además, a ningún occidental le molesta que alguien le diga: “pareces irlandés” o “tienes un aire nórdico”.
Mi amigo también me aseguraba que los museos canarios estaban llenos de objetos vikingos. En esto tal vez no se equivocó. En 2018, a raíz del éxito de la serie de televisión Vikings de History Chanel, la fundación privada CajaCanarias, en colaboración con el Museo Nacional de Dinamarca, acogió una importante exposición de objetos vikingos entre originales y reproducciones. De hecho, para aprovechar el interés del público por la polémica presencia vikinga en el archipiélago, existe toda una industria turística con esta temática, incluida la muy popular experiencia en un barco vikingo.



Seres humano al fin y al cabo, inventamos las razones que hagan falta para sentirnos validados dentro de un grupo o una tendencia. A veces incluso transmitimos esas razones inventadas a nuestros hijos. Una persona muy respetable me dijo una vez que a los que deciden quedarse a vivir en la dimensión ensoñada, no hay que obligarlos a tomar clases de historia. Y estoy de acuerdo. Sólo espero que, en este caso, el sueño no se les vaya de las manos, fuera de control.