Midsommer, Litha y/o la Noche de San Juan


Crepitan las llamas, hay una música, risas de muchachas vienen del río. Hace unos días fue el solsticio de verano, el sol ha comenzado a bajar y las noches se hacen más largas aquí en el hemisferio norte. Hay que darle nuevos ánimos, inspirarle nueva fuerza al astro, por eso encendemos hogueras y fogatas, y bailamos y cantamos a su alrededor, y sobre ellas. Es 24 de junio, noche de San Juan.

Los orígenes

Midsommer o “Medio verano” ha sido un momento del año muy importante desde el Neolítico y así lo demuestran construcciones antiguas como muchos de los círculos de piedra, por ejemplo, el de Stonehenge, que están alineados con la salida del sol en el solsticio de verano en el hemisferio norte, entre el 20 y el 22 de junio. La palabra Litha, que tambien se usa en Europa para nombrarlo, fue registrada por Beda el Venerable, un monje benedictino de Bretaña, en su libro De Temporum Ratione (725 c.), cuando acuñó los nombres anglosajones para los meses que aproximadamente correspondían a junio y julio como «se Ærra Liþa» y «se Æfterra Liþa» (“anterior mes Litha” y “posterior mes Litha”). Aunque sus orígenes son oscuros, Litha designa una “rueda”, posiblemente haciendo alusión al sol en su momento de máximo esplendor.

Stonehenge es un monumento megalítico tipo crómlech, oficialmente datado finales del neolítico (siglo XX a. C.), situado cerca de Amesbury, en el condado de Wiltshire, Inglaterra, a unos quince kilómetros al norte de Salisbury.

Como el resto de fiestas que conforman la Rueda del Año observada por grupos neopaganos, Litha celebra determinados procesos naturales que antaño, cuando la luz de las ciudades no opacaba la de las estrellas, eran mucho más evidentes. En este caso, se trata del momento cúspide del sol en su ciclo anual: se ve mucho más alto y se demora mucho más en el cielo, haciendo la noche más corta, un tentador símbolo de la luz que vence a la oscuridad. Sin embargo, en los días sucesivos y durante los próximos seis meses, el astro parecerá decaer poco a poco. He aquí la razón de que sea necesario infundirle fuerzas.

El solsticio ocurre para todos, pero para los pueblos del norte, que conocen bien el invierno, cobra una importancia mayor. Todos los pretextos son buenos para agradecer que el sol aparezca en el cielo cada día, al menos por unas horas. Antes de que llegara el cristianismo, nadie cuestionaba la necesidad de adorarlo, pero la iglesia debió verlo con malos ojos y aprovechó la coyuntura para convertirlo en la fiesta de la natividad de San Juan Bautista, aun cuando debió mover la celebración del 21 al 24 de junio. No obstante, el carácter nocturno y mágico del solsticio no hizo más que incrementarse; y el Santo se convirtió en el ámbar que conservó la tradición pagana, fosilizada y latente. Se celebra en muchos puntos de Europa, aunque está especialmente arraigada en España, Portugal (Fogueiras de São João), Noruega (Jonsok), Dinamarca (Sankthans), Suecia (Midsommar), Finlandia (Juhannus), Estonia (Jaanipäev) y Reino Unido (Midsummer). En Sudamérica también se celebra la Noche de San Juan, pero vinculada al solsticio de invierno.

Algunos entusiastas del neodruidismo llaman a esta fecha Alban Heruin, pero la verdad es que los celtas no celebraban los equinoccios y solsticios, pues su calendario no era solar, sino lunar. Si bien es muy probable que los druidas conocieran la existencia y la importancia de estas fechas astrológicas. Alban Heruin es un término inventado por el anticuario y poeta romántico galés Iolo Morganwg, nombre bárdico de Edward Williams, famoso por sus poemas falsificados y por alegar la existencia de una tradición druídica ancestral que habría sobrevivido intacta en el País de Gales, desafiando la conquista Romana, la Cristianización, la persecución de los bardos por el Rey Eduardo I, y otras adversidades. Famoso también, como muchos otros poetas románticos, por su adicción al láudano.

Otra fiesta del fuego

Rueda solar

Si observamos las tradiciones campesinas tardías de Europa para la noche de San Juan, como lo hace James George Frazer en La Rama Dorada, podremos atisbar algo de lo que pudo ser Litha en la antigüedad precristiana.

«Un escritor de la primera mitad del siglo xvi nos cuenta que en la mayoría de los pueblos y ciudades pequeñas de Alemania se encendían hogueras la víspera de San Juan y jóvenes y viejos de ambos sexos, reunidos a su alrededor, gastaban el tiempo cantando y bailando. En tales ocasiones, la gente llevaba guirnaldas de artemisa y verbena y miraban al fuego a través de manojos de “espuelas de caballero” (Consolida ajacis) que tenían en las manos en la creencia de que haciendo esto mantendrían durante todo el año sus ojos en saludable estado. Todo el que se marchaba, arrojaba la artemisa y la verbena al fuego diciendo: “Que toda la mala suerte me deje y se queme aquí con esto”. En el Bajo Konz, pueblo situado sobre un collado que mira al río Mosela, el festival del solsticio de estío se celebraba como sigue. Reunían una cantidad de paja en la cumbre del collado de Stromberg. Todos los habitantes o por lo menos todos los cabezas de familia tenían que contribuir con su parte de paja para la pira. Al anochecer, la población masculina entera, hombres y muchachos, se reunían en la cumbre del collado; a las mujeres y jovencitas no se les permitía reunirse allí con ellos, pero tenían que colocarse en cierto manantial a mitad del camino, en la cuesta. En la cima había una rueda grande completamente forrada de paja de la que se reunió por contribución entre el vecindario, y con el resto de la paja se habían hecho antorchas. De cada lado de la rueda sobresalía como un metro de eje que serviría de mango a los muchachos que la guiarían en su descenso. El alcalde de la vecina ciudad de Sierck, que recibía siempre un cesto de cerezas por este servicio, daba la señal; aplicaban una antorcha encendida a la rueda, que empezaba a arder y dos mozos fuertes de brazos y ligeros de pies cogían los dos extremos del eje y comenzaban a correr cuesta abajo. Se elevaba un gran griterío; todos los hombres y muchachos blandían al aire una antorcha llameante, teniendo cuidado de mantenerlas encendidas en tanto estuviera la rueda bajando la colina. El gran proyecto de los mozos que guiaban la rueda era llegar a sumergirla ardiendo en las aguas del Mosela; pero muy rara vez tenían éxito sus esfuerzos, porque los viñedos, que cubrían la mayor parte de la cuesta, impedían su marcha y el fuego de la rueda se apagaba antes de alcanzar el río. Cuando pasaba rodando por el manantial donde estaban las mujeres, gritaban éstas con alborozo y sus chillidos eran respondidos por los hombres desde la cumbre. La gritería de éstos era coreada por las gentes de las aldeas vecinas, que contemplaban el espectáculo desde sus alturas de la orilla opuesta del Mosela. Si la rueda llameante llegaba conducida con éxito a la orilla del río y su fuego se extinguía en el agua, la gente preveía una vendimia abundante aquel año y los habitantes de Konz tenían el derecho de exigir una carretada de vino blanco de las viñas de los contornos. Por el contrario, si dejaban de ejecutar la ceremonia, los rebaños serían atacados de “modorra” y de convulsiones y estarían inquietos en los establos.»

Las características comunes para las diferentes versiones regionales de Litha son el encendido de grandes hogueras, las procesiones con antorchas y el echar a rodar una rueda encendida por las laderas de una colina. Como el resto de fiestas vernales, esto está directamente relacionado con el comportamiento del sol. Las hogueras y antorchas pretenden vivificar al astro cuando más lo necesita y el descenso de la rueda en llamas es su inevitable declive. El fuego cobra la mayor importancia y tiene un marcado poder purificador; a él se acerca el ganado enfermo o estéril, y sobre él saltan los muchachos y muchachas, solos o en pareja, para demostrar su amor y para asegurarse de que su lino crezca bastante ese año (la altura del salto). En Cantabria aún se conservan las prácticas ancestrales típicas de esta noche mágica: saltar sobre las hogueras, pisar las cenizas aún candentes, danzar a su alrededor, hacer pasar junto a ellas al ganado, o llevar el fuego por los campos de cultivo del pueblo para purificar la cosecha.

Bálder y el muérdago

Litha parece ser una tradición más importante en el mundo germano que en el celta.

«En Dinamarca y Noruega también encendían hogueras solsticiales la víspera de San Juan, en los caminos, espacios abiertos y montes. Muchos en Noruega pensaban que las hogueras alejaban las enfermedades del ganado. Todavía se dice que encienden hogueras la víspera del solsticio de verano en toda Noruega; las encienden con objeto de ahuyentar las brujas que vuelan esa noche desde todas partes al Blocksberg, donde vive la gran bruja. En Suecia, la víspera de San Juan (San Hans) es la noche más bulliciosa de todo el año. En algunas partes del país, especialmente en las provincias de Bohus y Escania y en los distritos fronterizos de Noruega, se celebra por todos lados con descargas frecuentes de las armas de fuego y con grandes hogueras, antiguamente denominadas Fuegos de huesos de Bálder (Balder’s Bâlar), encendidas en el crepúsculo vespertino sobre las alturas y colinas, las que arrojan destellos que iluminan el paisaje…»

Frazer hace un interesante análisis detectivesco para enlazar el encendido de hogueras con el mito de la muerte del dios escandinavo Bálder. Si sus deducciones son ciertas, el hijo de Odín sería la representación de un espíritu arbóreo, específicamente del roble (con cuya madera se obtenía por fricción y se alimentaba el fuego primitivo), sacrificado anualmente en las llamas para luego esparcir las cenizas sobre las tierras de cultivo. Puede que, incluso, al principio se sacrificaran seres humanos, animales o una efigie, hasta que, cuando el rito perdió su significado, solo quedó el fuego estival. «Si estamos en lo cierto», dice Frazer, «la historia del trágico fin de Bálder formaba, por decirlo así, el libreto del drama sacro que año tras año se representaba como un rito mágico para que el sol brillase, los árboles crecieran y las cosechas medrasen, y para preservar a hombres y bestias de las artes maléficas de hadas y duendes, de brujos y brujas…».

Los aesir alrededor del cuerpo de Balder. Christoffer Wilhelm Eckersberg, 1817.

Otra costumbre escandinava que cobra significado a la luz de este mito es la de recoger el muérdago durante el solsticio (Bálder muere por una rama de muérdago). «La regla en Suecia es que “el muérdago debe cortarse la noche de la víspera del solsticio de estío, cuando el sol y la luna están en el signo de su poder”», dice Frazer. La planta parásita crece a veces entre las ramas del roble, y los antiguos de esta y otras culturas le otorgaron cualidades maravillosas por tratarse de una planta que no tiene sus raíces en la tierra, sino que parece suspendida entre ella y el cielo. No era posible cortar el árbol del sacrificio con el muérdago en sus ramas, mientras estuviese allí sería sagrado e inexpugnable, por eso los separaban primero. Así, el muérdago y Bálder/el roble, están ligados en su inmortalidad y en su muerte, en el mito y en el rito.

Las yerbas y el agua

Ahora bien, el hecho de que se trate del día más largo del año y que el Sol se encuentre en plena potencia, es lo que le confiere a la fecha su carácter mágico. Todo lo que ocurre en este día tiene un sabor especial, es más fácil predecir el futuro y las yerbas incrementan sus propiedades curativas, por ejemplo. En muchos lugares existió y existe la costumbre de recoger yerbas durante la noche del 23 al 24 de junio. A veces se hacen coronas que se guardan como amuletos hasta el año siguiente o se colocan siete yerbas debajo de la almohada para soñar con el futuro esposo.

En Cantabria se cuenta que esa noche aparecen los “Caballucos del Diablo” para aguar la fiesta a los danzantes y a quienes se reúnen alrededor del fuego. Se dice que son siete y parecen libélulas gigantes, pues tienen alas largas y transparentes. Sus colores son rojo, blanco, azul, negro, amarillo, verde y anaranjado. Quienes han visto a los caballucos dicen que el mismísimo diablo monta uno de ellos. Son nefastos para los montañeses, pues se dedican a pisotear o quemar las mieses.

Caballucos del Diablo

Es tradición, en la mañana de San Juan, echarse al monte a buscar las flores del agua que nacen en las fuentes y los tréboles de cuatro hojas brotados esa misma noche, pero resulta muy difícil porque los caballucos del diablo se han dedicado previamente a destruir todos los ejemplares. Si aun así algún afortunado encuentra la flor del agua, encontrará con ella el amor y la felicidad, mientras que quién encuentre uno de estos raros tréboles, será afortunado con las cuatro gracias de la vida, una por cada hoja: vivir cien años, no sufrir dolores, no pasar hambre y aguantar con ánimo sereno cualquier desazón.

Yerbuca de San Juan, Verbena officinalis, Verbena común, o Hierba sagrada; es una hierba perenne nativa del sudeste de Europa.

El vuelo de los caballucos al resplandor de las hogueras es señal de grandes desgracias. Ni tan siquiera las bendecidas Anjanas tienen poder ante su galope y el único modo de estar a salvo es hacer siete cruces en el aire antes de que se acerquen, pero al ser tan veloces y ante la previsión de que no funcione, la gente recurre a otro procedimiento útil: el llevar encima una rama de verbena o yerbuca de San Juan, la hierba sagrada que espanta todo mal y que debe haberse cogido la madrugada de la noche de San Juan del año anterior.

"A quín coja la yerbuca
la mañana de San Juan,
no li dañarán culebras
ni caballucos del mal."

Otro protagonista del solsticio y la noche de San Juan es el agua. Muchas personas visitan pozos, ríos y lagunas especiales para realizar baños rituales. En una gran cantidad de localidades españolas, la noche de San Juan es la elegida por doncellas encantadas para aparecer cerca de ríos y fuentes peinando sus cabellos o lavando su oro.

En años recientes se ha extendido en el mundo hispanohablante la costumbre de saltar siete o nueve olas de espalda para ganar fertilidad o limpiar de malas energías. En A Coruña, Galicia, España incluso se han desarrollado capañas oficiales dirigidas a fomentar el turismo en estas fechas de junio, pero la prensa local se ha encargado de desmetir la existencia de esta supuesta tradición de San Juan.

«En la historia de A Coruña no hay referencias de que la noche del 23 de junio los vecinos se adentren en el mar…

» Al rocío de esa madrugada se le atribuyen propiedades purificadoras y es habitual que en balcones, terrazas y jardines de la ciudad se coloquen recipientes con agua y hierbas con las que lavarse a la mañana siguiente. Nada que ver esta tradición, que se ha mantenido durante generaciones entre los coruñeses, con la de bañarse (que no saltar) en nueve olas. Esta sí se seguía hace tiempo en algunos puntos de la comunidad y aún se celebra en A Lanzada; aunque no en la noche de San Juan. Es en la romería de Nosa Señora da Lanzada, a finales de agosto, cuando las mujeres que quieren quedarse embarazadas se dejan bañar por el mar como parte de un ritual muy ligado a ese enclave.»

— http://www.elidealgallego.com

En la Wicca y el paganismo nórdico

Cuando Gerald Gardner estableció las festividades de la Wicca, Litha quedó en segundo plano, como un sabat menor. Para los wiccanos, Litha es la época en que el Dios está en su mayor esplendor antes de empezar a decaer, es el Rey del Bosque, el Hombre Verde sentado en su trono. La Diosa está avanzada en su embarazo, igual que la Tierra. Se celebran los aspectos de Madre y Padre de la Diosa y el Dios.

Greenman, el hombre verde, es un símbolo del solsticio de verano pagano.

En la cultura popular la festividad se encuentra unida al mundo de las hadas y los duendes. Se dice que, en esta fecha, salen para mezclarse con los seres humanos, se divierten en torno de las hogueras y recurren a toda clase de trucos, desde bromas inocentes hasta agobiar con maldiciones horribles e incluso la muerte a quienes los ofenden. Estos seres gustan de visitar ciertos lugares mágicos, como las Piedras Rollright de Oxfordshire (Inglaterra); surgen de un agujero próximo a la piedra reina y bailan en torno del círculo. Los túmulos de los duendes se abren y estos comienzan a bailar bajo la luz de la Luna al son de su música encantadora y etérea; las leyendas dicen que el humano que los vea, se verá obligado a danzar hasta su muerte por agotamiento.

Piedras Rollright de Oxfordshire (Inglaterra).

Por otra parte, a pesar de las posibles referencias al dios nórdico Bálder, no hay noticias antiguas sobre la celebración de esta fecha en el mundo vikingo.

El primer intento de proporcionar una versión germánica de la Rueda del Año de la Wicca fue realizado por Stephen McNallen, fundador de Asatru Folk Assembly, en documentos publicados entre 1975 y 1976. En 2006, The Troth, una organización escindida de la AFA, publicó un manual llamado Our Troth que también enumeraba ocho festivales, pero en este caso no intentaron coincidir con la rueda del año de la Wicca sino que partieron de los tres blóts atestiguados en la Saga de los Ynglings, y el solsticio de verano se agregó como un cuarto gran festival, a pesar de la ausencia de evidencia histórica, por su popularidad dentro del folclore escandinavo moderno, principalmente en Suecia.

El San Juan camagüeyano

En nuestro país también se celebra la noche de San Juan, especialmente en Camagüey. Los orígenes se remontan, como los de muchas otras fiestas populares en Cuba y el mundo, a las conmemoraciones religiosas del Corpus Christi en el siglo XVIII. Se ubica entre las ceremonias católicas de San Juan y San Pedro, el 24 y el 29 de junio, respectivamente.

Surgida desde lo más autóctono de la cultura nacional, mezcla congas con carrozas, desfiles de niños con paseos a caballo, coloridos disfraces con comidas típicas, en jornadas que ya no alaban como antaño el cierre del ciclo de labranza, ni persiguen clamar por buenas cosechas o por la salud del ganado, sino que constituyen una apuesta por la relajación y el disfrute ciudadano.

Según consta en documentos históricos, las fiestas del San Juan Camagüeyano estuvieron prohibidas a inicios del siglo XIX. Pero la población siempre encontró modos de hacerla perdurar. Algunos deambulaban o irrumpían en las casas cubiertos con sábanas o manteles de mesa para sorprender a sus moradores, especialmente a los que se llamaban Juan. A partir de 1834, las principales familias de la ciudad ofrecían suculentas comidas para los amigos y fiestas que se extendían hasta la madrugada.

Las 12:01 de la madrugada del 24 de junio es la hora que marca el inicio del San Juan Camagüeyano. Las actividades comienzan con la Lectura del Bando desde el Balcón del Ayuntamiento (hoy Casa de Gobierno Municipal), una práctica que data de 1836, cuando la máxima autoridad en la región orientaba las normas de conducta y permisibilidad durante los festejos. A partir de ese momento, las congas comienzan a recorrer las calles de la ciudad, “arrollando” en un trayecto inaugural que por lo general se extiende hasta la Plaza de los Trabajadores o del Gallo.

Como colofón, una ceremonia ha perdurado en el tiempo. Se trata del simulacro del entierro de San Pedro en la tarde del 29 de Junio, que constituye para muchos el momento más atractivo de todo el periodo. Mientras retumban los tambores, suenan las trompetas y repiquetean los cencerros, un mar de pobladores y visitantes, bañado en muchas ocasiones por la lluvia de la estación, sigue a una figura de San Pedro, acompañado de amigos y una supuesta esposa que llora desesperadamente… Sí, en Cuba también, de alguna manera, lamentamos la muerte de Bálder.

Sigue leyendo

  1. Conjuros de Merseburgo

    Seguimos tras la pista de la magia. En buena medida, la fe que cada vez más personas tienen en la magia tradicional, se basa en la certeza o la intuición de que hace cientos o miles de años, realizar conjuros y lanzar hechizos (viables) era algo tan común como chatear por WhatsApp. Por otro lado,…

    19 min de lectura

  2. Perún, el trueno de los eslavos

    Siempre que se habla de mitología eslava es necesario recordar, no solo su estado fragmentario, sino también la relativa veracidad de sus fuentes. Por ejemplo, muchos de los documentos históricos que se refieren a la religión eslava precristiana, son sospechosos de ser falsificaciones, copias adulteradas o malas interpretaciones de otras fuentes. Por otro lado, muchos…

    23 min de lectura

  3. Gullveig, la embriaguez de oro

    Con frecuencia me preguntan sobre Gullveig, el misterioso personaje que aparece en el poema Völuspá de la Edda Mayor, escrita en verso. Entiendo que Gullveig resulta extremadamente atractiva porque, aunque se la menciona una sola vez, la escena y sus interpretaciones son bastante espectaculares. La idea de una diosa/bruja siendo asesinada y volviendo a la…

    8 min de lectura

  4. El mito dualista de la creación

    La versión rusa y su supuesto origen Este mito/cuento es compartido por varios pueblos de Europa y Asia como los ugro-fineses, los eslavos, los bálticos, los turcos y los mongoles. Como es lógico, existen muchas versiones diferentes y algunos elementos varían, como la apariencia de los dos dioses, su parentesco, su grado de ignorancia o…

    44 min de lectura