Brujería es una película del director chileno Christopher Murray, estrenada este año 2023. Se trata de un drama fantástico inspirado en hechos reales que acontecieron en el archipiélago de Chiloé (sur de Chile) en el siglo XIX. De la mano de Rosa, una niña indígena huilliche (interpretada por Valentina Véliz), el film recrea un juicio celebrado contra una supuesta secta de magos o brujos conocida como la Recta Provincia. La película ha sido calificada como “una fantasía de venganza anticolonialista”.

“Una fábula siniestra y satisfactoria (…) Y aunque la atmósfera es potente, el guion no se adentra demasiado en el territorio realmente inquietante que se vislumbra más allá de los bordes de su tupida alegoría.”
“Es pues, una historia de clara metáfora social y política pero a la vez una coming of age mística e inquietante. Muy poco efectista, lo cual se agradece, la película se sostiene de silencios. Son ambientes que trastocan e inquietan.”
Revisemos el mito detrás de esta historia. La mitología de Chiloé forma parte de la chilena como un todo, sin embargo, muchas tradiciones se conservaron mejor en el archipiélago debido a su separación del continente y la destrucción de todos los asentamientos hispanos en la región después de la Batalla de Curalaba, que dio inicio a una gran rebelión mapuche. Antes de la llegada de los españoles, Chiloé estaba habitado por los pueblos huilliche (la rama meridional de los mapuches) y chonos (agrupaciones nómadas). Durante mucho tiempo, y como suele suceder, estos combinaron sus creencias originales con las cristianas.
La mitología chilota dentro de la mitología chilena

La mitología chilota se organiza alrededor de las serpientes míticas Tenten Vilu (serpiente terrestre) y Caicai Vilu (serpiente marina) que, a su vez, pertenecen al mito mapuche del origen del mundo. Las serpientes son hijas de los pillanes (espíritus superiores) Antu y Peripillán. Después de la catastrófica guerra de los pillanes, Pu-am, el alma universal que devolvió el equilibrio al mundo, también resucitó a los belicosos hijos de Antu y Peripillán, pero en la forma de dos enormes serpientes que, al igual que sus padres, eran enemigas. La tradición chilota ignora a los pillanes y se concentra en la gran batalla que tuvo lugar entre Tenten Vilu y Caicai Vilu, cuyo resultado fue la tierra fragmentada en islas, es decir, el origen mítico del archipiélago de Chiloé. Cuando cesaron las hostilidades, Caicai Vilu dejó a cargo de sus dominios marinos al Millalobo (lobo de oro), una criatura mitad hombre, mitad lobo marino, que tenía el pelaje muy brillante. Eventualmente el Millalobo tuvo una mujer humana, la Huenchula, y tres hijos, la Pincoya, el Pincoy y la sirena chilota; toda la familia gobierna sobre el mar, su clima, su naturaleza y la actividad pesquera. La mitología chilota está llena de seres fantásticos, tanto marinos como terrestres, pero solo los marinos tienen una jerarquía organizada.

Machi y calcu
Dentro de la religiosidad mapuche existen las figuras contrapuestas de machi y calcu. Machi (generalmente una mujer) es una figura chamánica por excelencia, experta en medicina natural y, por tanto, encargada de curar las dolencias del cuerpo y el espíritu. También puede asumir otros roles religiosos y sociales en caso de ser necesario. El calcu (generalmente un hombre) es un brujo que utiliza sus poderes para el mal, viste siempre de negro y es asistido por un wekufe, un espíritu maligno que lo obedece a la hora causar muerte, enfermedad o simplemente mala suerte. Ambas figuras de la sociedad mapuche se fusionaron con la creencia en las brujas europeas a la llegada de los españoles.

Los brujos de Chiloé
Así surgió, en particular, la leyenda de los brujos de Chiloé. Según las historias coloniales, para ser brujo era necesario “lavarse el bautismo” durante cuarenta noches debajo de cierta cascada, o bien bañarse de pies a cabeza con la sangre de un recién nacido no bautizado. Posteriormente se debía asesinar a un ser querido y dar tres vueltas alrededor de las islas, completamente desnudo y lanzando gritos de llamado al Diablo. Una vez que había visto al Maligno, el rey de la comunidad le entregaba el macuñ, un manto o chaleco que el propio aprendiz habría hecho con anterioridad, utilizando la piel del pecho de un hombre muerto. Esta prenda le permitía al brujo convertirse en animal, volar, abrir puertas, hacerse invisible, etc. Si lo tocaba alguien que no era su dueño, el chaleco gritaba y se enrollaba. A veces los familiares hacían cortes en el pecho de los fallecidos para que los brujos no les robaran la piel. Entre sus debilidades o limitaciones, el brujo no podía probar la sal y no soportaba el humo hecho con madera de canelo. Además, era posible descubrirlos por ciertos indicios, como el uso de bufandas o prendas de cuello alto durante todo el año para ocultar cierto tatuaje distintivo, o por su incapacidad para levantarse cuando se había sentado en una silla con fibras tejidas en forma de cruz.

La Recta Provincia
A fines de 1786, el capitán de barco español José Manuel de Moraleda dirigió una expedición para cartografiar el archipiélago de Chiloé y las costas vecinas. Según la leyenda, Moraleda se habría presentado ante los nativos como un poderoso hechicero y habría desafiado el poder de la machi Chillpila en una competencia de magia. Ella lo derrotó haciendo encallar su barco y él le obsequió un libro de magia conocido como el Libro del arte, Levisterio o Revisorio. Con este libro se instruyeron posteriormente algunos indígenas que conformaron una organización de brujos llamada la Recta Provincia, La Mayoría o Tribunal de la Raza Indígena.
Moraleda no menciona en su informe haberse encontrado con la hechicera Chillpila, pero sí el haber querido presenciar la actuación de alguna machi:
«Los indios parecen menos malos que los chilenos, pero de estatura más corta; el carácter de éstos es el jeneral de todos los de su casta, así de esta América como de la setentrional, esto es, inclinados a la idolatría, mui supersticiosos… especialmente en orden a las enfermedades i demás desgracias que nos son comunes, i la misma muerte, que casi siempre atribuyen los indios, i muchas veces los españoles, a maleficio, lo que intentan averiguar i remediar consultando a los machis (así llaman a los curanderos, supuestos adivinos), los cuales, después de muchos misteriosos ademanes, jesticulaciones ridículas, horrísonas imprecaciones en su idioma bárbaro arbitrario, acompañados a veces de violentas contorsiones i destemplados ahullidos, hacen pronósticos de la enfermedad i su causa, dejando mui satisfecho de sus aciertos al idiota auditorio. Yo deseé presenciar una consulta de estos miserables fanáticos pretendidos adivinos, pero no lo conseguí, porque me creían a mí más machi, adivino o brujo que todos ellos, i lejos de concurrir a mi deseo se ocultaban de mi vista temerosos»
La jurisdicción de la Recta Provincia se extendía por todo el archipiélago y estaba presidida por un Rey y por un consejo gobernante o Mayoría. La sede del Rey estaba en la Cueva de Quicaví o Casa Grande. Según la tradición, la entrada a este lugar se encontraba en una quebrada, vigilada por un ser deforme llamado Invunche. La Recta Provincia regulaba a los brujos de cada territorio y actuaba como tribunal en caso de denuncias por brujería y conflictos entre vecinos. Por este motivo fue conocida también como Tribunal de la Raza Indígena, una suerte de institucionalidad paralela al Estado, en una época en que este se encontraba prácticamente ausente.

En 1880, Martiniano Rodríguez, intendente de Chiloé, inició un juicio contra La Mayoría bajo el cargo de asociación ilícita. Decenas de personas declararon pertenecer a una sociedad secreta llamada la Recta Provincia, trabajando por encargo para dañar o curar a otras personas y administrar justicia. Muchos de estos supuestos brujos fueron encarcelados por su participación en asesinatos y otros delitos, pero no mucho después fueron liberados por no existir pruebas materiales de los hechos. Varias de las supuestas prácticas de brujería que se cometieron, se conocen por las confesiones emitidas durante el juicio, entre ellas algunas obtenidas bajo tortura. Después de este incidente la organización decayó y sólo pervivió en la imaginación popular.