Suomenusko, paganismo finlandés


Reflexionando sobre por qué un artículo sobre el neopaganismo finlandés sería útil o interesante para alguien en Cuba, pensé: ¿por qué no? Las religiones étnicas precristianas tienen muchos elementos comunes, como la adoración de la Naturaleza, sus procesos y fenómenos; y naturaleza hay en todas partes, aunque en Finlandia haga mucho más frío que aquí. Sin embargo, mi preocupación sobre la aceptación de este artículo desapareció del todo cuando al “googlear” el término “magia finlandesa” encontré esto:

«Separar una pareja con magia en Finlandia… Ritual para separar a mi marido de su amante.

«Usando los rituales y conjuros de la magia afrocubana se puede lograr de manera efectiva que una pareja rompa…

«En Finlandia son numerosos los clientes que por determinadas situaciones terminan viviendo relaciones entre tres, carentes de felicidad, cansados de vivir siempre promesas que no se cumplen y se acercan a la consulta de un Babalawo para obtener los resultados esperados y conseguir la felicidad que anhelan mediante diferentes rituales.

«Ciudades de Finlandia para las que actualmente ofrecemos nuestras limpiezas de magia cubana (babalao, Oluo, Olowo): Helsinki, Espoo, Tampere, Vantaa, Turku…»

Definitivamente Finlandia no nos es ajena y hemos ido a practicar nuestra “brujería” allá, entonces, por qué no aprender un poco de la suya.

Religión étnica: la raíz de la fe

Una religión étnica o religión nativa es una religión directamente relacionada con un grupo étnico o racial. Los distintos paganismos y neopaganismos son religiones de este tipo. Se supone que reflejan el sentido originario, el carácter y la psiquis de los pueblos como su expresión espiritual colectiva. Quizá por causa de la globalización cultural y las barreras del idioma, aun en pleno auge de la cultura neopagana, algunas tendencias son más divulgadas que otras. Probablemente hayas escuchado hablar de Zeus y Odín, de la Wicca y el Druidismo, pero no de Vainamoinen o del Suomenusko.

Suomenusko significa “fe finlandesa”, sin embargo, gran parte del país fue cristianizada desde el siglo XIII y quedan relativamente pocos registros escritos de prácticas o ideas religiosas anteriores. Sí parece seguro a día de hoy que el paganismo finlandés está influenciado por el chamanismo del ártico, las culturas nórdica y eslava, así como las tradiciones ortodoxas de Oriente y las católicas de Occidente. Como en casi todos los casos, resulta en extremo difícil y arriesgado hablar de un constructo puramente finlandés.

Durante mucho tiempo el chamán fue la fuerza que unió al grupo, era el líder espiritual que transmitía mensajes entre los mundos y explicaba su funcionamiento; era el mediador entre los hombres y una naturaleza que parecía tener sus propias intenciones. Ellos oficiaban los rituales para propiciar la caza y enseñaban que todo estaba habitado por espíritus. El oso y el alce eran los más fuertes, animales totémicos que protegían a una familia o clan particular.

Siguiendo un curso lógico, el chamanismo primigenio y la vida nómada de los cazadores dio paso, durante el neolítico, a una vida más sedentaria dedicada al pastoreo y la agricultura, con lo que aparecieron también los ritos de fertilidad y el culto a los antepasados. El chamán dio paso al “hombre sabio” que hacía prodigios con sus cantos y contaba las historias que hoy están recogidas en el Kalevala, la epopeya nacional. Durante la Edad Media el culto a los santos se abrió paso y las viejas fórmulas mágicas se convirtieron en brujería, cosas del demonio según el código cristiano. Jesús, o Kiesus, y la Virgen María sanaron a los enfermos y ayudaron a los pobres. No obstante, sin importar cuántos bautizos se hicieran, las viejas costumbres no se olvidaron del todo. En las páginas finales del Kalevala, el viejo y sabio Vainamoinen se retira en su barca para dar paso a la nueva religión, pero deja su kantele, un instrumento de la música tradicional, y la promesa de que algún día regresará.

Entre la población ortodoxa, no era infrecuente en 1900 que el jefe de familia ejecutara los ritos tradicionales inmediatamente después de que el sacerdote hubiera bendecido un nuevo hogar. El propósito de los ritos era hacer que los espíritus guardianes estuvieran favorablemente dispuestos hacia los nuevos habitantes.

Abandono (Vainamoinen se retira ante la llegada del cristianismo)
Pintura de R. W. Ekman

Buena parte de la mitología finlandesa, desperdigada en la tradición oral, fue puesta por escrito en el siglo XIX por el médico, botánico, lexicólogo y filólogo Elias Lonnrot, compilador del Kalevala. En su momento, el Kalevala fue clave en la formación de la identidad finlandesa, en peligro de desaparecer debido al avanzado proceso de integración con Suecia. El Kalevala es la piedra angular de la Fe Nativa Finlandesa.

Suomenusko, además de ser una religión politeísta, comparte con la mayoría de neopaganismos el culto a la naturaleza, a los lugares sagrados, a la libertad y a la patria o tierra natal.

Cosmovisión

Según su concepción del universo existen tres mundos: superior, medio e inferior. El mundo medio, Keskinen, es donde vivimos. El nivel superior se llama Päivölä, la residencia de los dioses. En el centro de este mundo está Päivätär, la deidad del sol, y se puede acceder a sus predios a través de la Vía Láctea, conocida como Linnunrata, “El Camino de las Aves”, o Kalevanporras, “Escaleras de Kaleva”. El tercer mundo es Lintukoto, también llamado Ylinen, la tierra de las aves, que se encuentra en el extremo sur de la Vía Láctea. En Ylinen es donde comienza el árbol del mundo, un abedul, y donde se encuentra el gran lago cálido de la vida. La que gobierna este lugar es Iro, una forma de Päivätär y el origen de todas las almas. Se dice que las almas humanas se convierten en aves acuáticas después de la muerte y que primero viajan a Ylinen para luego descender a Tuonela. Se cree que los pájaros que viajan desde y hacia Ylinen siguiendo la Vía Láctea, son mensajeros de los dioses.

El inframundo se conoce como Tuonela o Manala, que es la tierra de los muertos. Se trata de una dimensión muy parecida a la de los vivos, de hecho, están separadas por un velo muy delgado. Esta es la razón por la que los antepasados pueden ser contactados con facilidad desde aquí. Los vivos pueden experimentar este reino a través de sueños y visiones; el chamán puede visitarlo a voluntad e incluso interactuar con los muertos, guardianes de todos los secretos. Tuonela es considerado un buen lugar donde se continúan haciendo las mismas actividades que se hicieron en vida, lo que explicaría por qué en el pasado se enterraba a los muertos con sus herramientas de trabajo. Tuoni y Tuonetar o Louhi gobiernan Tuonela y una de sus hijas es la barquera que transporta las almas a través del río que rodea aquella tierra.

El que sostiene los tres mundos es el pilar o el árbol fijado a la Estrella Polar o Taivaantappi. Como el Iggdrasil escandinavo, conecta los mundos, pero en particular da acceso a la tierra de los muertos. A través de él se mueve el chamán, usando una abertura o grieta conocida en finés como lovi y en sami como boasso. Se cree que la entrada está en la esquina norte de la casa del chamán, donde guarda su tambor.

Esta cosmovisión vertical tiene su correspondencia horizontal. El inframundo real no estaba hacia abajo sino hacia el Norte y se llamaba Pohjola, posiblemente Laponia, una tierra fría y desolada de donde procedían las tormentas y las enfermedades. En el Kalevala los lugares se confunden, al igual que la categoría de los personajes. Por ejemplo, Louhi, la matrona de Pohjola, está a caballo entre una diosa y una bruja. Evidentemente los neopaganos la han convertido en una diosa y con ello a Pohjola en Tuonela de forma definitiva. Del mismo modo han rediseñado el inframundo haciéndolo mucho más acogedor de lo que refiere la mitología y el propio Kalevala.

El panteón

Ukko

Aunque antiguamente existían algunas deidades pan-finlandesas, el panteón de dioses podía variar de una tribu a otra. Además, el finlandés pagano era animista, por lo que también creía en una multitud de dioses locales que habitaban en objetos y en espacios muy específicos.

La primera silla la ocupa Ukko o Ylijumala, quien posiblemente sustituyó a Jumala como dios del cielo que hacía fértil la tierra con las lluvias de verano. Hoy en día Jumala es la traducción finesa para el Dios cristiano.

Ukko es, además, el dios del trueno y el rayo, por lo que sus orígenes pueden estar relacionados con los bálticos Perun, Perkunas y Perkele, incluso con el propio Ilmarinen finlandés como una deidad celestial mucho más antigua. En este último caso, Ilmarinen dejaría de ser una deidad intrínseca para convertirse en un simple héroe y herrero al que, no obstante, se le sigue considerando la omnipotencia generadora de la bóveda celeste y el dios del aire.

Durante la fiesta primaveral llamada Ukon vakat, se bebía la cerveza sagrada elaboraba a partir de barriles de maíz, cebada o avena que se dejaban en los techos de las casas para que Ukko los viera y humedeciera con agua de lluvia; de esta mezcla se elaboraba la malta.

El arma de Ukko es un martillo llamado Ukonvasara, un hacha o una espada, cuyos golpes suscitan el rayo y el trueno. Ukko también origina tempestades atronadoras cuando se aparea con su mujer, Akka o Rauni, la Madre Tierra protectora del serbal; cuando ara su huerta o cuando conduce su carro a través de los cielos. Estas características también lo identifican con el Thor vikingo, quien fuera llamado Asathor y Akethor como conductor de un carro y Oeku-Thor o Ukko-Thor, por su relación con el trueno.

Lemminkainen le pide ayuda a Ukko
Pintura de R. W. Ekman
Ukonvasara, modelo finés de un martillo como el Mjollnir escandinavo

Luonnotar o Ilmatar

Luonnotar o Ilmatar es la diosa hacedora. En el comienzo solo existe Luonnotar en un gigantesco abismo marino, donde se dedica a observar y contar los arco-iris. Después de un interminable periplo por la atmósfera, llevada y traída por el viento, desea entrar en el mar y tener un hijo. El viento del este la fecunda tras un intenso y alborotado romance y lleva el pesado fardo en su seno por siete centenas de años; había sido engendrado Vainamoinen, el bardo eterno, el rapsoda del Kalevala.

Durante el mismo período, en su estado de preñez, un pájaro anida sobre sus rodillas e incuba sus huevos. Pero la virgen siente un ardor y un calambre y cuando se mueve para estirar las piernas, los huevos caen inevitablemente al embravecido mar. De las cáscaras superiores e inferiores de los huevos surgen el cielo y la tierra, las yemas forman el sol y las claras, la luna. El resto de los trozos dispersos se convierten en estrellas. Nueve años después, cansada de bambolearse en las olas, moldea las tierras creando cuevas y arrecifes, islas y continentes…

Luonnatar
Pintura de R. W. Ekman

Tapio y Mielikki

Tapio y Mielikki son el señor y la señora de Tapiola, es decir, cualquier región boscosa. Ambos eran mencionados en las oraciones de los cazadores antes de iniciar su jornada, para pedir su permiso y su ayuda encontrando a las presas. Tapio era invocado para la caza mayor del oso y el alce, y Mielikki para la caza menor, la de todos los días, la del zorro, el conejo y la ardilla; pero también por los que buscaban setas y bayas. Conoce bien las hierbas medicinales y es una hábil sanadora. Ayuda a los animales que han conseguido escapar de alguna trampa, recoge los polluelos que han caído de su nido y cura las heridas de los urogallos tras sus exhibiciones de cortejo.

Su nombre, que significa “querida” o “favorita”, está compuesto por las palabras mieli (“mente, placer, sentimiento, deseo”) y el sufijo kki (“afectuosa”),​ otra teoría es que deriva de la antigua palabra finlandesa mielu (“suerte”).

Los neopaganos que no tienen la cacería entre sus hábitos cotidianos, igualmente les rezan para encontrar el camino cuando se pierden o cuando les cuesta tomar otro tipo de decisiones. Sus hijos Annikki, Nyyrikki, Tuulikki y Tellervo, eran deidades con otras responsabilidades menores relacionadas con el bosque.

Para agasajar a Tapio existían lugares especiales en el bosque llamados Tapion pöyta, Mesa de Tapio. A veces era el tocón de un árbol grande o un arbusto de pino con todas las ramas apuntando uniformemente hacia abajo. Allí se colocaban las ofrendas que incluían algunas de las presas cazadas. Los criadores de ganado también dejaban sus regalos, después de todo sus animales pastaban libremente en los bosques de Tapio.

Tapio, ilustración de Linda Piekäinen
Esta imagen aparece al googlear Tapio y supuestamente es el dios diseñado por Applibot, Inc. para el juego de cartas coleccionables Legend of the Cryptids
Esta imagen apareció en un tweet del usuario “vmburkhardt” como Mielekki y desde entonces aparece al googlear el nombre de la diosa, pero, aunque podría serlo, no es ella. Se trata de una maravillosa ilustración de Cory Godbey para su libro The Hidden People.

Ahti

Ahti es el dios de las profundidades, de los pescadores y cazadores de foca; y su esposa era Vellamo, diosa del mar, los lagos y las tormentas. Ahti tiene la forma de un hombre barbudo vestido de espuma, parecido a una foca o a una morsa. Es el padre de los peces y, como tal, puede moverlos cerca de las redes o alejarlos de ellas. El agua de los manantiales tiene el poder curativo de Ahti y se usa como un remedio para varias enfermedades. Más recientemente fue descrito como un caballo llamado Näkki, un personaje malévolo sobre el que advertían a los niños: “¡No vayas a la orilla o Näkki te llevará!”. Algunas fuentes creen que Ahti y el Lemminkäinen del Kalevala, son la misma persona.

Ilustración de Anna Szukała que parece en www.behance.net.
Según la artista:
“Uno de los dioses más importantes en la antigua Finlandia era Ahti, el gobernante del agua, los cazadores de focas y las focas. Hice esta ilustración después de leer “Mitología finlandesa” de Martti Haavio. Ahti se muestra como un hombre serio y melancólico en un entorno sombrío. Tiene una barba larga y húmeda llena de algas. Traté de combinar todas estas características para mostrar su carácter y estado de ánimo.”
Ahti en una fotografía de Jukka Alasaari
Vellamo, la esposa de Ahti, recibe ofrendas a cambio de peces.
Ilustración de Tero Porthan

Tuoni y su familia

Tuoni y su familia son los habitantes de Tuonela, el reino de los muertos. Tuoni y Tuonetar son el señor y la señora del mundo subterráneo. Ellos y sus hijos les ofrecen a sus huéspedes jarras repletas de ranas y gusanos como ceremonia de bienvenida. Su hija Loviatar es la malvada deidad ciega de las enfermedades y las plagas. Kivutar es de la piedad en el dolor, las rogativas y letanías por la salud de los enfermos. Vammatar era la señora de las aflicciones y Kipu-tytto era la divinidad de la enfermedad en su grado terminal, tiene un aspecto aterrador, una cara oscura picada de viruela y un cuerpo deformado; ella y su hermana Loviatar son madres de nueve niños con nombres tan sugestivos como cáncer, gota, úlceras, chancro y sarna.

Loviatar, una ilustración de Tero Porthan
Kivutar suele confundirse con Kipu-tyttö, tal vez porque trabajan juntas. Ellas recolectan los dolores de los enfermos, los hierven en una olla negra o en Kipumäki (donde Kipu-tyttö gira la piedra que causa el dolor) y los vierten en el interior de la Montaña del Dolor (Kipuvuori).
Una ilustración de Tero Porthan.
Otra de las hijas de Tuoni, de la que no se da el nombre, realiza la función de Caronte, es decir, llevar los muertos a Tuonela a través del río. Aquí está representada por la artista Natasha Scheraya
Surma, el asesino, encarna la muerte repentina y violenta y vigila las puertas de Tuonela. A menudo se lo describe como un perro grande con cola de serpiente que puede convertir a las personas en piedra con la mirada. Cuando se le invoca, viene de los lagos y pantanos con un morral y un hacha. Se le pide que use calcetines para no hacer ruido, que traiga el morral vació y se lo lleve lleno. Como recompensa, se le prometen nuevos calcetines, mitones y una chaqueta de invierno.
Una ilustración de Tero Porthan

Otros personajes demoníacos

Los hiisi son una clase de espíritus tutelares, a menudo seres malvados o aterradores. Se encuentran en lugares cercanos a los riscos salientes, en las grietas oscuras, en cuevas y colinas solitarias. En el folclore rural, su condición de espíritus de la naturaleza fue sustituida por la de espíritus exclusivamente malvados, describiéndolos como seres pequeños o gigantescos que se trasladan en procesiones ruidosas y atacan a las personas en el camino. Si alguien deja abierta la puerta, es una invitación para que el hiisi entre a robar.

Debido a que originalmente hiisi se refería a un “lugar sagrado”, un sitio de enterramientos y otras prácticas antiguas, es posible que su demonización corriera a cargo de la influencia cristiana para alejar a los supersticiosos de aquellos sitios. Se dice que para escapar de un hiisi se debe buscar refugio en un área cultivada, que es un espacio bendito por el trabajo humano, antepuesto a la naturaleza cruda y salvaje.

Relacionados con los hiisi se encuentran otros personajes como Lempo, palabra que se ha traducido como Diablo o Demonio después de la llegada del cristianismo, pero que según algunos es un primitivo dios finés del amor, convertido en un compañero o líder de los malignos hiisi, encargado de llevar a los hombres a la perdición.

En los cuentos y canciones populares se mencionan criaturas como el Alce de Hiisi, cuya cacería resulta imposible, y el Caballo de Hiisi, una criatura descomunal hecha de roca y hierro, que incluso tiene un lago en su parte trasera. Su misión es llevar las penas, dolores, enfermedades, pesadillas, maldiciones y brujerías a sus destinatarios, por eso es utilizado en conjuros por magos y exorcistas.

Lempo
Una ilustración de Tero Porthan
Alce de Hiisi
Una ilustración de Tero Porthan
Caballo de Hiisi
Una ilustración de Tero Porthan

Otros dioses

Päivätär y Kuutar son las diosas del sol y la luna en la mitología finlandesa. Poseen el oro de la Luna y la plata del Sol, hilan hilos dorados y plateados, y tejen ropa con ellos. En el Kalevala, las jóvenes doncellas le piden a Päivätär y Kuutar que les den algunas de sus joyas y ropas de oro y plata. Ambas diosas se describen como grandes bellezas.

Existe toda una multitud de otros personajes divinos o semidivinos. Algunos son originarios de Estonia, de la región de Carelia y de Laponia.

Turisas o Iku-Turso es un monstruo marino o un dios de la guerra igual al Tyr de los vikingos, pero siempre malevolente. Turisas, la agrupación de metal finlandés, lleva el nombre del personaje mitológico.

Iku-Turso por
Minna Sundberg

Tursaansydän, “corazón de Turisas” o “corazón de pulpo”, es uno de los símbolos que identifican a los neopaganos finlandeses. Se cree que trae buena suerte y protege de las maldiciones. Antiguamente se usaba como motivo decorativo en muebles y edificios de madera.

Además del tursaansydän (“corazón de Turisas”), el hannunvaakuna ⌘ (“brazos de San Juan”) es el otro símbolo representativo del paganismo finlandés. El diseño del hannunvaakuna es tradicional en la decoración de muchos pueblos del mundo, especialmente en el norte de Europa y Estonia. En Finlandia ha existido la costumbre de dibujarlo en la pared de una casa o granero para proteger a los habitantes de la mala suerte y los malos espíritus. También fue grabado a menudo en objetos de madera como cucharas o tablas de queso y es un patrón común en bordados, colgantes y hebillas. La representación finlandesa más antigua conocida se encuentra grabada en unos esquís del año 1000.

En la década de 1950, Suomen Kotiseutuliitto propuso el uso del símbolo para señalizar monumentos culturales. En los 1960 se introdujo como una señal de tráfico en los países nórdicos y hoy en día este uso se ha extendido internacionalmente. También ha aparecido en la tecla de comando Apple Macintosh y en algunas monedas finlandesas del siglo XX.

Haltija y Väki

Como había dicho, existen otras deidades que podrían llamarse animistas, pues ocupan cada espacio, cada objeto y cada criatura en la naturaleza y entre los hombres, incluidos ellos mismos. El nombre más general para estas criaturas es haltijas (“señores, maestros, propietarios, ocupantes, poseedores o portadores”), cuyos significados dicen mucho de su naturaleza. En ocasiones se les refiere como elfos y gnomos, pero el fenómeno parece ser más complejo que eso, pues en el caso de los seres humanos se les identifica como haltijasielu o luontohaltija, una de las tres partes del alma, una especie de espíritu o ángel guardián.

Los asentamientos humanos también tienen haltijas, como el tonttu o maan haltija (“haltija de la tierra”). El Kotihaltija, el elfo doméstico, es el tonttu que vive en cada hogar, cuida la casa y es importante tratarlo con respeto. El Saunatonttu vive en la sauna y protege ese espacio, pero también se asegura de que las personas no se comporten de manera inadecuada; además, como es el lugar donde las mujeres dan a luz, está presente en cada nacimiento. Es necesario pedirle permiso al tonttu antes de entrar en su territorio.

El haltija de la tierra custodia la propiedad de un individuo, su casa y su ganado, por lo que es necesario hacerle pequeñas ofrendas en agradecimiento y también para evitar que cause problemas. A veces el haltija de ciertas familias y granjas actúa contra las familias y granjas vecinas, robando sus riquezas o haciendo que los animales sean infértiles, por ejemplo. Se cree que muchos haltijas locales han sido originalmente los espíritus de los antepasados o el primer habitante de la casa.

Entre los haltijas de la naturaleza está el espíritu del bosque, una hermosa doncella cuya espalda tiene la apariencia de un árbol viejo y putrefacto. Los cazadores la atraen y ella atrae a los cazadores, sin duda la versión finlandesa de la huldra.

Maahinen, Maahiset en plural, son elfos que viven bajo tierra. Lucen como seres humanos en miniatura y son respetados por su forma de vida decente y armoniosa. A veces es posible ver o escuchar su pequeño ganado pastando por el bosque. Los manantiales y los estanques de agua clara suelen ser sus sitios favoritos. Hay historias de hombres que entraron en su mundo y se quedaron a vivir allí, atraídos por la extraordinaria belleza de las hijas de los Maahiset.

Algunos haltijas se agrupan en tipos o razas llamadas väkis. Esta palabra significa “fuerza/poder” o “grupo/cuerpo”. Hay diferentes tipos de väkis de haltijas, como veden väki (gente del agua) o metsän väki (gente del bosque).

Los väkis pueden enojarse si las personas actúan de manera irrespetuosa en su territorio. Por ejemplo, maldecir cerca del agua hace que el väki o los väkis del agua se enojen. Cuando están enojados, los väkis pueden causar enfermedades y otras desgracias a la víctima humana. Algunos väkis siempre están enojados, como el väki del fuego, lo que explica por qué quema sin importar lo respetuoso que se sea a su alrededor. Si un väki se encuentra fuera de su entorno crea problemas. Algunos se extravían persiguiendo a una persona y terminan enfermándola, por lo que el chamán debe encargarse de devolver el väki a su lugar y restablecer el equilibrio.

Algunos väkis de haltijas:

• Väki de bosque (metsän väki) significa haltijas de bosque. Su líder es Tapio. También significa poderes mágicos del bosque.

• Väki de agua (veden väki) significa haltijas de agua. Su líder es Ahti. Veden väki también es el poder mágico del agua que puede enfermar o curar a las personas.

• Väki de fuego (tulen väki) significa espíritus de fuego, pero también las fuerzas destructivas del fuego y el poder curativo del aire caliente, por ejemplo, en una sauna.

• Väki de montaña (vuoren väki) usualmente significa las haltijas de colinas y piedras grandes.

• Väki de madera (puun väki) significa haltijas de árboles y también el poder de la madera, que puede causar dolor si te golpea.

• Väki de hierro (raudan väki) significa haltijas de hierro. Pueden herir a las personas que son golpeadas por armas afiladas. A los väki de hierro también se les puede ordenar que curen las heridas que han causado.

• Väki de mujer (naisen väki) se entiende generalmente como poderes mágicos especiales de las mujeres.

• Väki de la muerte (kalman väki) significa fantasmas y espíritus, pero también el poder mágico que se puede encontrar en un cementerio. Este poder puede enfermar a las personas.

El alma, la muerte y el más allá

La creencia pagana finlandesa dice que el alma de un ser humano está compuesta de tres partes: henki, luonto e itse. Cada una es un ser en sí mismo. Se encuentran creencias similares entre los Janty y los Mansi de Siberia.

Henki (traducido como “vida”, “aliento” o “espíritu”, a veces también conocido como löyly) es la fuerza vital de una persona, que se presentaba como la respiración, el latido del corazón y el calor corporal. Henki es recibido antes del nacimiento y desaparece en el momento de la muerte.

Luonto (traducido como “naturaleza”) es un espíritu guardián o protector. Luonto se identifica como el haltija de una persona. Se cree que una persona con voluntad y talento tiene un haltija fuerte. Un luonto débil podía ser fortalecido a través de hechizos y rituales. Luonto puede dejar el cuerpo de una persona sin que esta muera, pero su ausencia prolongada causa problemas como el alcoholismo y otras adicciones. A diferencia de henki, luonto se recibe al ser nombrado o con la aparición de los primeros dientes. Por lo tanto, se consideraba que un niño recién nacido era particularmente vulnerable.

Itse es un espíritu recibido en el momento del nacimiento o unos días después. Se creía que definía la personalidad. En finlandés moderno, itse significa “yo”, pero en los viejos tiempos era diferente de uno mismo. Como luonto, itse podía dejar el cuerpo sin que la persona muriera, pero su ausencia prolongada causaría enfermedades y desdichas como la depresión. Si a alguien se le diagnosticaba que había perdido su luonto o su itse, un chamán o un brujo podría intentar localizar la parte faltante del alma y traerla de vuelta. Aunque generalmente se pierde después de un evento traumático, es posible separar intencionalmente el itse del cuerpo. A veces itse llega a los lugares antes que su dueño. En el momento de la muerte no desaparece, se une al espíritu colectivo de la familia o se queda entre los vivos como un fantasma.

Karsikko

Existía la tradición de hacer una pausa a mitad de camino mientras se transportaba el cadáver, entre la vivienda y el cementerio. En este lugar se hacía una marca o karsikko en el tronco de un gran pino. La marca era para que, en caso de que el espíritu despertara y tratara de volver a casa, la viera y se diese cuenta de que murió, que ahora debería dirigirse al otro mundo. Un bosque con árboles marcados con karsikko era una especie de barrera sobrenatural entre las viviendas de los vivos y los cementerios.

Después de la muerte, durante un período de treinta o cuarenta días de transición, el alma intenta establecerse en Tuonela, la tierra de los muertos. Durante ese tiempo suele visitar a sus parientes vivos como un fantasma o en la forma de un animal. Incluso después de mudarse permanentemente, todavía puede regresar si no está contenta o si sus familiares se lo piden. Algunas almas atormentadas no podían establecerse nunca o no eran bienvenidas, como los niños bastardos asesinados y enterrados fuera del cementerio. Los hiisi eran lugares donde se ofrecían sacrificios a los antepasados.

Animales sagrados

Debido a la naturaleza misma de la vida en la Finlandia prehistórica, antigua y medieval, la actividad de la caza fue siempre imprescindible. Así, los animales se volvieron sagrados y fueron tratados con respeto.

El oso era el más sagrado de todos. Los finlandeses paganos creían que venía del cielo y tenía la capacidad de reencarnarse. Una celebración conocida como Karhunpeijaiset, literalmente “celebración del oso”, se practicaba cada vez que uno era cazado. El objetivo de la ceremonia era convencer al espíritu del oso de reencarnarse de nuevo y volver al bosque, y consistía en reproducir su boda con Hongatar, la Madre primordial. Un niño y una niña eran elegidos como la pareja simbólica y durante toda la fiesta el cráneo del animal era reverenciado. Finalmente llevaban los restos en procesión hasta un pino sagrado (kallohonka), colgaban el cráneo de una rama y enterraban el resto entre las raíces. Seguía un diálogo cantado entre el oso muerto y la Madre primordial en el que el oso lamentaba su destino. El cráneo no debía destruirse ni ser retirado del lugar por ningún motivo.

A diferencia del alce, que era representado en los petroglifos, se teoriza que estaba prohibido representar al oso. Era tan sagrado que incluso era tabú pronunciar su nombre, Otso, por lo que se desarrollaron muchos eufemismos para referirse a él, como karhu, que significa “pelaje áspero” y todavía es un término utilizado.

Muchas aves acuáticas también eran sagradas. Se creía que si matabas una, morías poco después. El más respetado era el cisne. Con su cuello largo podía observar los tres niveles del mundo, incluida Tuonela, la tierra de los muertos. En Carelia se creía que un ave llamada sielulintu traía el alma del bebé recién nacido, y que la misma ave se la llevaba al morir. Algunas personas llevaban accesorios que representaban a su sielulintu y en muchos cementerios de Karelia todavía las cruces tienen estos “pájaros del alma”.

Ilustración de Anna Szukała que aparece en www.behance.net.
Según la mitología el oso, de origen celeste, nació en Tapiola (antigua palabra finlandesa para bosque), su madre es la diosa Hongatar, al parecer relacionada con los árboles, principalmente con los pinos. Mielikki, otra diosa del bosque, se hizo cargo de él una vez que nació, dándole su nombre y su propósito. Según el Kalevala, también le dio sus garras y sus dientes a cambio de la promesa de no atacar jamás a los hombres.
Mielikki y el oso
Una ilustración de Tero Porthan

Culto, hechizos y fiestas

Al parecer no hay más templo en el paganismo finlandés que la propia naturaleza, y dentro de ella los denominados pyhä, lugares sagrados, e hiisi, arboledas prohibidas y sitios de enterramiento. Cualquier lugar es apropiado para adorar a los dioses, pero son preferidos los más especiales, como unos acantilados o una roca con una formación inusual. Dentro de la casa o patio también se puede destinar un pequeño espacio para un altar. A veces también hay imágenes de los dioses tallados en madera, pero, aunque no las haya, el pagano finlandés visita estos sitios para hablar con los espíritus y hacerle sus ofrendas en un acto íntimo de comunión. Tampoco hay más sacerdote que el propio creyente, el chamán o el tietäjä, bardo y hechicero. Es importante destacar que, aunque se ha asumido como tal en la cultura popular, el tambor chamánico que se suele usar en muchas reuniones y ceremonias de la Fe Nativa Finlandesa, en realidad no es autóctono de aquí sino de los saami de Laponia.

El trance del chamán finlandés
Ilustración de Anna Szukała

El tietäjä o hechicero, como Vainamoinen en el Kalevala, era el guardián de un gran cúmulo de sabiduría que solo se transmitía de forma oral. Era típico del hechicero el cinturón de corteza de abedul con el cuchillo y en su bolso llevaba cabezas de serpientes, algunas piezas de plata, tres clavos de hierro, tres granos de cebada y una caja de yesca. Oficiaba bodas, encontraba objetos perdidos y hacía llover, pero también era el sanador, el conjurador. El secreto de la magia del hechicero estaba en conocer el syntysanat, el origen mítico de todas las cosas. Usando los versos correctos, porque también era cantor y poeta, el hechicero retrocedía hasta el caos primordial y buscaba el origen del mal. Si deseaba restañar la sangre causada por una espada, tenía que hacerle saber al hierro que conocía la historia de su nacimiento de los pechos de tres doncellas, cuya leche se convirtió en hierro y acero fundido. Si quería curar una enfermedad, debía recitar el origen de “las nueve enfermedades”, hijos de Louhi y del Viento Norte, o de Turisas según otras versiones. Los hijos eran Raquitismo, Plaga, Absceso y otros términos muy simples para referirse a los males de la época. Si quería proteger o protegerse de un dardo o un proyectil, físico o mágico, debía conocer que se originaron de las astillas del primer roble, que un perro negro recogió y llevó al primer hechicero, único que sabía cómo usarlas para hacer flechas. El hechicero tenía el deber de encontrar a alguien a quien transmitirle estos conocimientos antes del final de su vida.

Entre las fiestas paganas de los finlandeses está Hela, el primero de mayo, justo después de la noche de Walpurgis, que le ha dado el nombre más popular de Vappu. Encienden hogueras y suenan los cuernos y las campanas para espantar a las brujas, celebrando el triunfo del sol sobre el invierno y la llegada de la primavera. Juhannus o Ukon juhla es el solsticio de verano. Este día los finlandeses toman baños rituales y las muchachas intentan descubrir cómo será el amor de su vida. Es la gran fiesta de Ukko, hay mucha comida y cerveza sagrada para compartir. Kekri, equivalente a Samhain, marca el final del tiempo de cosecha. Al parecer las antiguas costumbres de este día fueron trasladadas a la Navidad y hoy se celebra al más puro estilo del Halloween americano. Durante el Kekri, la frontera entre el mundo de los vivos y de los muertos se desdibuja. Kekripukki, la “cabra de Kekri”, eran hombres disfrazados con harapos y máscaras con cuernos que hacían su propia versión del “truco o trato”; esta figura daría origen a Joulupukki, el Papá Noel de Finlandia. Le acompañaba Kekriätär, una mujer completamente vestida de blanco que representaba a la muerte. Joulu, la otra fiesta, coincide con el solsticio de invierno y el periodo navideño.

Kekri

Fe Nativa o neopaganismo

En Finlandia hay un movimiento pagano bastante intenso, con varios grupos u organizaciones que se dedican a promover la Fe Nativa, cuyo precursor habría sido Ukonusko, “La fe de Ukko”, de principios del siglo XX. La Asociación de Religiones Nativas de Finlandia (Suomalaisen kansanuskon yhdistys ry), con sede en Helsinki y registrada oficialmente desde 2002, es una de ellas. Incluye en su rango de acción a Carelia y trabaja en asociación con otros grupos como la organización Maavalla Koda de los paganos de Estonia y la Comunión Urálica. Aunque consideran a la iglesia ortodoxa una religión extranjera y defienden fervientemente sus prácticas ancestrales amparados en el derecho a la libertad religiosa, estas organizaciones abogan por la convivencia armoniosa y rechazan cualquier vínculo con la política.

Taivaannaula ry

La Asociación Estrella Polar (Taivaannaula ry), con sede en Turku y sucursales en muchas otras ciudades, fundadas y registradas oficialmente en 2007, es una de las organizaciones vinculadas con la fe nativa más activas en Finlandia. Creada por un grupo de entusiastas con el fin de investigar y divulgar información sobre la religión y la cultura tradicional, también ha organizado actividades como celebraciones basadas en el calendario pagano local, campamentos de verano, cursos y excursiones. En su página oficial se puede leer: “Tenga en cuenta que no consideramos a Taivaannaula como una organización neopagana ni nos esforzamos por reconstruir las creencias o prácticas pre-cristianas. No nos limitamos al concepto moderno y estrecho de “religión”. En su lugar, adoptamos un enfoque integral de nuestra herencia cultural…”. Es decir, entre sus intereses fundamentales no solo se cuentan la mitología y la religión precristiana, sino también otros aspectos de la cultura como la artesanía, las canciones, los bailes y la comida tradicional, por ejemplo.

En 2013, Taivaannaula fundó el Proyecto Hiisi para buscar y mapear lugares naturales considerados sagrados en la tradición, desde montañas y lagos hasta árboles y rocas. Con ello esperan crear la conciencia necesaria para su protección. En septiembre de 2017 lograron señalizar uno de los sitios con la colaboración de la localidad (Manantial de Pirkkala).

En cuanto al término Suomenusko, Taivaannaula ha dicho que prefiere sustituirlo por folklore o tradición. Afirman que, aunque han trabajado para normalizar el uso de la palabra, esta ha demostrado ser conflictiva, pues muchos la consideran nacionalista y excluyente. Ponen como ejemplo a Carelia, una región dentro de Finlandia, pero con su propia cultura, que en ocasiones parece ser excluida.

Organizaciones como estas se esfuerzan en crear espacios, reunir personas y revitalizar las costumbres locales, en un intento de contrarrestar los efectos de la enajenación del individuo y los clichés de la cultura occidental. Quizá por eso insisten en distinguir la Fe Nativa del neopaganismo, al que más bien consideran otro producto de la modernidad.

Mientras, otros grupos como Karhun kansa, la Gente del Oso, se centran en la práctica religiosa. Reconocidos oficialmente por el estado en 2013, a veces llaman a su fe väenusko en lugar de suomenusko, haciendo referencia a los väkis, los espíritus y las fuerzas de las que habla la mitología. Desde 2016 la organización tiene derecho a celebrar matrimonios, funerales y nombramientos, y ha advertido que estará dispuesta, incluso, a unir parejas del mismo sexo que sean seguidoras de la fe nativa.

Karhun kansa

El paganismo en Finlandia, el de antes y el de ahora, es más rico de lo que podría parecer a simple vista. Extrañamente, y por suerte, tienden poco al fanatismo. Me parece interesante y hermosa la fusión que hacen de la vida espiritual y la vida terrenal, no parece forzada ni actuada. Me ha llamado poderosamente la atención que en varias de las fuentes consultadas, los propios finlandeses admiten ser apáticos con los temas religiosos, por lo general no son excesivamente devotos. “Para nosotros más que la fe existe la cultura…”, dice una finlandesa que trabaja como guía turística a su cliente español, “…Una capilla de piedra más o menos ecuménica, sirve para que la gente acuda, como en el bosque, a escuchar música clásica y meditar.”

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