El blót

La religión nórdica era una religión popular, diferente a una religión organizada, y su objetivo principal era la supervivencia y regeneración de la sociedad. Por tanto, la fe fue descentralizada y ligada al pueblo y la familia, aunque existen evidencias de grandes fiestas religiosas nacionales. Los líderes administraron la fe en nombre de la sociedad: a nivel local, el líder habría sido el cabeza de familia y, a nivel nacional, habría sido el rey. Los escandinavos precristianos no tenían una palabra para ‘religión’, lo más cercano es la palabra ‘sidr’, que significa “costumbre”. Durante el período de conversión, el cristianismo fue referido como nýr sidr (“la nueva costumbre”), mientras que el paganismo fue llamado forn sidr (“la vieja costumbre”). El centro de gravedad de la religión precristiana residía en la práctica de actos sagrados, rituales y culto a los dioses.

Hilmar Örn Hilmarsson, Allsherjargoði de Ásatrúarfélagið en Islandia

Entre los tipos de rituales más comunes se encuentran el blót, el seidr y la magia rúnica. Ahora bien, es necesario enfatizar dos cosas. Primero que el blót como rito oficial era presidido por un líder político-religioso y el seidr, o incluso la magia rúnica, lo era por cierto tipo de personas al margen de la sociedad como las völur (plural de völva) y los seiðmaðr, que nada tienen que ver con el sacerdocio. La magia era vista como un arte indigno de hombres viriles y se asociaba con la debilidad y los orígenes extranjeros, por lo que era exclusiva de mujeres y afeminados. El segundo hecho importante a tener en cuenta es que las fuentes medievales sobre la antigua religión nórdica deben entenderse en el entorno cristianizado en el que fueron escritas. Es llamativo, por ejemplo, que las descripciones de rituales que aparecen en las sagas se reciclan de una a otra y pueden no reflejar prácticas precristianas verídicas; además, se utiliza terminología cristiana como aspergillum para referirse a un hlautteinn, utilizado para rociar con sangre a los participantes de un blót.

Blót es el término para “sacrificio de sangre” en el paganismo nórdico. Un blót podría estar dedicado a cualquiera de los dioses, los espíritus de la tierra o los antepasados. Las raíces más antiguas de la palabra significan ‘brotar’, ‘florecer’, ‘burbujear’, ‘susurrar’. Este tipo de sacrificios jugó un papel muy importante en las fiestas del calendario, así como el banquete comunitario con la carne de los animales sacrificados y el consumo de cerveza o hidromiel. El propósito de estos rituales era asegurar la fertilidad y el crecimiento, aunque también se realizaban durante crisis repentinas o momentos de transición como nacimientos, bodas y entierros.

En Islandia, el líder secular local tenía el título de goði (goðar en plural, gyðja en femenino). La palabra deriva de goð, que significa “dios”. Después de la colonización de Islandia, un hofgoði era generalmente un hombre rico y respetado en su distrito, por lo que tenía que mantener el salón comunal o hof en el que se llevaban a cabo las celebraciones y fiestas religiosas de la comunidad. Con el tiempo, y especialmente después del año 1000, cuando se produjo la conversión cristiana de Islandia, el término perdió todas sus connotaciones religiosas y pasó a significar “señor feudal o cacique”. Ingólfur Arnarson fue el primer allsherjargoði (“goði de todo el pueblo”). Cada goði lideraba un goðorð o comunidad compuesta por sus seguidores o þingmenn. Se requería que todo terrateniente estuviese asociado con un goði y era libre de elegir el que más le simpatizara. El goði ayudaría a su þingmenn a llevar casos ante la corte y hacer cumplir sus derechos, y el þingmenn a cambio proporcionaría al goði mano de obra armada para sus disputas y ejecutaría sentencias legales.

La palabra goði se ha generalizado para toda Escandinavia a pesar de que en la parte continental solo está atestiguada en unas pocas piedras rúnicas danesas. Por otra parte, también el rey o el jarl (“conde”) tenían la responsabilidad de oficiar la fe pública en su reino, mientras que, como ya se ha dicho, la fe privada era cosa del cabeza de familia.

Un ejemplo típico del papel del gobernante como líder religioso es el relato de Snorri en la Heimskringla sobre el rey Hakon I de Noruega, que se negó a comer la carne del caballo sacrificado en el blót que debía presidir cada otoño y, además, hizo la señal de la cruz sobre su copa en lugar de invocar a Odin. Después de este incidente, el rey perdió a muchos de sus seguidores y en la fiesta del año próximo se vio obligado a comer la carne del sacrificio y se le prohibió bendecir su cerveza con la señal de la cruz.

Håkon el bueno,
pintura de Peter Nicolai Arbo.

El sacrificio generalmente consistía en animales o prisioneros de guerra, en particular cerdos y caballos. La carne se hervía en grandes ollas con piedras calientes, ya sea en el interior o al aire libre. Se consideraba que la sangre tenía poderes especiales, así que se rociaba sobre las estatuas de los dioses, las paredes y los propios participantes. La bebida que se repartía era cerveza o hidromiel. Los banquetes comunales también eran considerados parte de la ceremonia y son algunos de los momentos más descritos en las fuentes. Los bailarines enmascarados, la música y el canto pueden haber sido elementos comunes.

En un artículo de COE titulado “El Blot, sus fases y significado”, se afirma que después del sacrificio prosigue un momento de «consulta de los augures» y «petición de dones», que yo, en las fuentes escritas consultadas, no he visto bien representado, al menos no en stricto sensu.

Sacrificio
Grabado en madera de Friedrich Hottenroth (siglo XIX)

En la Saga de Hakon el Bueno, contenida en la Heimskringla de Snorri Sturluson, aparece una de las mejores descripciones de un blót, sin embargo, nótese que la explicación, necesaria porque el público del siglo XIII ya no tenía nociones de estas prácticas, resulta repetitiva en sus elementos y detalles al compararla con pasajes de otros textos.

«Sigurd, conde de Hlader, hacía los más grandes sacrificios, y también su padre Hakon; y Sigurd siempre presidió por cuenta del rey en todas las fiestas sacrificiales del país de Throndhjem. Era una vieja costumbre que cuando había que sacrificar, todos los granjeros debían venir al lugar donde estaba el templo y traer con ellos todo lo que necesitarían mientras durara la fiesta. A este festival todos los hombres traían cerveza y se sacrificaba toda clase de ganado, incluso caballos, y toda la sangre que provenía de ellos se llamaba “hlaut”, y los vasos en los que se recogía se llamaban vasos de hlaut. Se hicieron ramas de Hlaut, como cepillos de rociar, con los cuales se salpicaban todos los altares y los muros del templo, tanto por fuera como por dentro, y también se rociaba al pueblo con la sangre; pero la carne se cocinaba para los presentes. El fuego estaba en medio del piso del templo, y sobre él colgaban las teteras, y las copas llenas se pasaban de un lado al otro del fuego; y el que hacía el banquete, que era el jefe, bendecía las copas llenas y toda la comida del sacrificio. Y primero la copa de Odín fue vaciada por la victoria y el poder de su rey; después, las copas de Niord y Freyja por la paz y una buena temporada. Entonces era costumbre de muchos vaciar la copa de brage (sobre la que se hacían juramentos); y luego los invitados vaciaron una copa a la memoria de los amigos fallecidos, llamada copa del recuerdo. Sigurd, el conde, era un hombre generoso, que hacía lo que más gustaba a su pueblo, es decir, un gran festival de sacrificios en Hlader del cual pagaba todos los gastos.»

Consultemos al sajón Adam de Bremen y su Gesta Hammaburgensis en lo que se refiere al Disablot, uno de los rituales más importantes que se realizaban en el famoso templo de Uppsala:

«Y así todos sus dioses tienen asignados sacerdotes que ofrecen los sacrificios del pueblo. Si amenaza la peste y el hambre, se liba al ídolo Thor, si la guerra, a Wodan, si han de celebrarse nupcias, a Fricco. Suele celebrarse en Upsala también cada nueve años una solemnidad común de todas las provincias de Suecia. Reyes y pueblo, todos y cada uno transportan sus donaciones a Upsala, y lo que es más cruel que toda pena, aquellos que ya adoptaron la cristiandad se rescatan de ello con ceremonias. El sacrificio es así. De todo ser animado que sea masculino se ofrecen nueve cabezas, de los que es ley que la sangre de ellos aplaca al dios. Los cuerpos son suspendidos en el bosque sagrado que está próximo al templo. Tan sagrado es este bosque para los gentiles, que cada uno de los árboles de él por la muerte o putrefacción de los inmolados se cree divino. Allí también perros y caballos cuelgan con hombres, de los que en el montón de cuerpos suspendidos uno me contó haber visto setenta y dos cristianos. De las demás exequias que se hacen de ese modo con el rito de la libación, variadas y deshonestas, por lo mismo es mejor que se callen.»

Y en una nota agrega:

«Nueve días de procesiones y los sacrificios se celebran de este modo; cada día ofrendan un hombre con los demás animales, así, a lo largo de nueve días son setenta y dos los animales que se ofrendan. Este sacrificio se hace cerca del equinoccio de primavera.»

Templo de Upsala por Emil Doepler
Imagen tweeted por The Asatru Community (@AsatruCommunity)
What is a blot anyway?

Gutasaga o “Historia de los gotlandeses” es una saga escrita alrededor del siglo XIII, que trata la historia de Gotland, la isla sueca, antes de la cristianización. En la descripción que se da de un blót que tuvo lugar allí, se hace evidente la importancia que tenían estos eventos más allá de lo supersticioso. Las relaciones que se establecían durante el sacrificio, el banquete y los brindis resultaban en una enorme cohesión y equilibrio social.

«Antes de este tiempo, y un largo tiempo desde entonces, ellos creían en arboledas, santuarios, y cercos sagrados y en sus dioses paganos. Realizaban sacrificios por sus hijos, hijas y ganado, y celebraban blóts con comida y bebida. Hacían esto debido a sus supersticiones. El país entero (el althing) tenía el mayor blót con sacrificios de personas, además cada thing tenía su blót y los things más pequeños tenían blóts menores, con ganado, comida y bebida. Le llamaban “cocinar con hermanos”, porque preparaban la comida juntos.»

Trollkyrka (“iglesia de trol”)
Parque Nacional de Tiveden, Suecia

Finalmente, el testigo de lo que parece ser uno de los últimos blóts realizados en Suecia es un poema popular relacionado con Trollkyrka (“iglesia de troll”), una roca aislada con forma de monte en el corazón del Parque Nacional de Tiveden, que durante siglos sirvió como lugar de sacrificios paganos, incluso después de que el cristianismo se convirtiera en la religión dominante, incluso hasta el siglo XIX, cuando, según la tradición, la montaña aún se mantenía fuera del alcance de los cristianos. El poema, fechado en el siglo XVII y recuperado por el folclorista Bertil Gösta Carlshult en 1941, dice así:

La comitiva se desliza por caminos serpenteantes
Preferiblemente sin mirar las colinas del Troll.
Una misa se llevará a cabo durante tres días,
Este será el comienzo de las vacaciones.
El vestido es largo, por lo que llega al suelo,
Los calcetines son puntiagudos,
La capucha se baja hasta los agujeros de los ojos.
Todos se parecen, excepto por la altura,
El prelado cuenta su número.
La contraseña se da en voz baja,
El prelado sopla tres veces en un cuerno.
El fuego se enciende con nueve tipos de madera,
Esa es la vieja costumbre.
Un sacrificio se ofrece a los espíritus,
Todos están salpicados con la sangre.
La mejor parte es para los espíritus.
Lo que queda debe ser consumido por los hombres.
A la medianoche
Cuando las estrellas brillan,
El prelado pide silencio
Y es obedecido por todos los hombres.
Todos ellos caen al suelo,
El prelado mira sombríamente al cielo.
Y los encantamientos y llamadas hacen eco en los valles
El prelado convoca a los espíritus.
Todos recibieron una respuesta a su pregunta
Nadie escuchó de otro humano cuál fue tal respuesta.

RECOMENDACIONES DEL CIERVO BLANCO

  1. Realiza blotar sencillos pero sinceros. Una gran cantidad de objetos sobre el altar y de pasos en el ritual no significan mayor espiritualidad.
  2. Escoge un lugar y un momento adecuados.
  3. Lo más importante es el sacrificio, siempre debes hacer alguna ofrenda o libación.
  4. Supongamos que existen dos tipos de blotar (en realidad puedes innovar todo lo que quieras): el blot dedicado a una deidad o cualquier otro ser espiritual en específico, y el blot como fiesta estacional o de otro tipo, que generalmente está dedicada a más de un motivo.
  5. En el caso del blot especialmente dedicado, un buen método para su concepción puede ser convertir ciertos elementos de un mito en pasos dentro del ritual. Por ejemplo, si Odín colgó del Yggdrasil, yo cuelgo un monigote pequeño de un árbol o de otro lugar. Recita versos de la Edda que te parezcan oportunos. Brinda aunque estés solo.
  6. En el caso del blot abierto y festivo, evita las ceremonias largas. Dedica el banquete o la bebida y prioriza el symbel. Los juramentos públicos tocando algún objeto especialmente simbólico también pueden ser inspiradores, pero no te lo tomes tan a pecho. Aprende canciones temáticas.
  7. Evita a toda costa las ceremonias enlatadas que recomiendan los manuales de ásatrú: círculos de protección, ritual del martillo, los cinco elementos y demás. No solo son prácticas inventadas o, en el mejor de los casos, históricamente dudosas; también enturbian el ambiente con miedos, prejuicios y esquematismos.

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